JUEVES 1

Santos: Teresa del Niño Jesús o de Lisieux, doctora de la Iglesia; Remigio de Reims, obispo, y Romano el Cantor, diácono. Memoria (Blanco)

SAN REMIGIO DE REIMS, del bajo latín remigius; o bien, los Remi, "originarios de Reims" (437-533). Obispo. Hijo de Emilio y santa Celina (21 de octubre), es de origen francés, familia acaudalada y alta posición social. Con la finalidad de alejarse de las vanidades del mundo y de las comodidades de su alcurnia, decide instalarse en un alejado castillo francés en Laón. Por su vida ejemplar y virtudes es electo obispo de Reims. Le son atestiguados varios hechos milagrosos; entre otros: curar enfermos, apagar incendios a distancia, devolver la vista a los ciegos, etcétera. Con su docta predicación convierte al cristianismo a numerosos coterráneos; además, bautiza con el nombre de Luis al rey Clodoveo I (466-511) en 496 y a más de tres mil cristianos de su Corte y sus tropas; el citado monarca es esposo de santa Clotilde (3 de junio). Con este hecho se inicia la dinastía católica de los Luises. Nuestro santo atiende su diócesis con sabiduría y celo pastoral durante 74 años, hasta su fallecimiento acaecido en Reims. Por su fama de santidad, el pueblo inicia su culto inmemorial.

 

VIERNES 2

Los Santos Ángeles Custodios

Santos: Tomás de Hereford, obispo, y Saturio de Soria, ermitaño. Memoria (Blanco)

LOS SANTOS ÁNGELES CUSTODIOS, del latín eclesiástico, "mensajeros de Dios" (siglo XVI). El Padre Celestial, amoroso y misericordioso, cuida de sus hijos enviándoles, a cada uno de ellos; de esta forma, el ínclito doctor de la Iglesia, san Jerónimo (30 de septiembre), asevera: "Grande es la dignidad de las almas cuando cada una de ellas, desde el momento de nacer, tiene un ángel destinado para su custodia". Éste celestial nuncio nos guiará por el camino de la salvación, por lo que se convierte en un guía, en un compañero de viaje. Amplias son las referencias que encontramos en las Sagradas Escrituras en las cuales el Padre envía a su celestial mensajero para auxiliar a los justos. También es uno de ellos quien le comunica a san José que María estaba encinta por obra y gracia del Espíritu Santo (con lo que se revela el misterio de la Encarnación). Elías es alimentado por un ángel (1 R 19, 5), Pedro es liberado de la prisión por uno de estos divinos legados, etcétera. Muchas personas piensan que el Ángel de la Guarda sólo es necesario para acompañar a niños; sin embargo, este ser celestial —como se anotó líneas arriba— nos es otorgado para acompañarnos toda nuestra vida, haciéndonos rectificar nuestro camino, previniéndonos de los males espirituales y materiales, etcétera. Por eso, debemos rezar a diario, con infinita devoción y fe, la plegaria que aprendemos de pequeños, la cual continúa vigente toda nuestra vida: "Ángel de mi guarda, compañero de mi vida, no me desampares ni de noche ni de día; que cuando yo duerma el Señor me vele y cuando despierte el Señor me acompañe, cuide y proteja. Amén". El pontífice Clemente X (1670-1676), en 1670 extendió a la Iglesia universal esta festividad, en la fecha que celebramos hoy. Su veneración se remonta al siglo III. Tiempo después, en el IV Concilio de Letrán (1215), la angelología es incluida en el Canon de la Asamblea Eucarística. Iconografía: de acuerdo con la enseñanza de la Iglesia son seres espirituales e inmateriales; como referencia, la representación más conocida del Ángel Custodio es con túnica blanca, alas y aureola, protegiendo a dos niños que cruzan un puente.

 

SÁBADO 3

Santos: Francisco de Borja, presbítero; Gerardo de Broña, abad, y María Josefa Roselló, fundadora.

Vísperas I del domingo: 3a semana del Salterio Feria (Verde)

GERARDO DE BROÑA, del germánico "lancero osado" (895?-959). Abad. Nativo de Namur, Bélgica; hijo de nobles y cristianos padres. Desde joven se pretende que siga la carrera de las armas para que así herede y gobierne, de forma juiciosa, el ducado a la muerte de su padre; para ello se le envía a la Corte del conde Berengario, con la finalidad de que aprenda el arte de gobernar. Durante su estancia es admirado por su prudencia, madurez y buen juicio, por lo que el citado gobernante le encarga importantes tareas de Gobierno y misiones diplomáticas; sin embargo, su vocación es otra, por lo que, al poco tiempo, agradece al aristócrata su confianza y se incorpora al monasterio de san Dionisio de París. Pasados nueve años, es ordenado y viste el hábito de san Benito. Su permanencia en dicho lugar es caracterizada por el estudio de las ciencias humanas y religiosas, así como por su santidad y sus virtudes personales, lo cual despierta la admiración de sus hermanos. Se le designa abad del citado monasterio y es el primero en ostentar tal cargo. Muchos son los hechos milagrosos que se le atestiguan; entre ellos, la curación del conde de Flandes, después de haber recibido de manos del santo la Sagrada Comunión; por ello, el soberano le otorga el gobierno de las abadías de Flandes, Lorraine y Champagne, entre otras. Emprende una reforma en su vida monástica para que los religiosos retornen a la total observancia de la Regla Benedictina. También es fundador de numerosos monasterios. Con regularidad recorre los conventos a él encargados, con el propósito de supervisar las labores de los religiosos, recomendándoles no descuidar la atención de las necesidades espirituales y materiales de los fieles. Entrega su alma al Creador en el monasterio de Broña, el cual edifica. A su muerte, la feligresía inicia su veneración. Iconografía: con el hábito benedictino, sosteniendo en su mano derecha un templo (en referencia a las numerosas edificaciones que edifica) y en la otra un báculo, símbolo del "pastor de almas".

 

DOMINGO 4

XXVII DOMINGO ORDINARIO

Santos: Francisco de Asís, fundador; Antón el Grande" de Nitria, anacoreta, y Áurea u Oriana de París. (Verde)

SAN FRANCISCO DE ASÍS, del italiano antiguo, "franco", "francés" (1182-1226). Fundador. Sus padres Pedro Bernardote, comerciante de textiles, y Pica Bourlemont, cristianos de buena posición económica. Es el primogénito, bautizado con el nombre de Juan, nacido en Asís, Italia. Su progenitor con afecto le dice Francesco, por afición al país de su esposa; otra versión indica que es por la inclinación del menor a la lengua y letras francesas; por tales motivos, aparentemente, se deriva el nombre de Francisco, con anterioridad desconocido. Don Pedro, sin preocuparse de su formación espiritual, lo prepara para heredar sus negocios, viviendo una adolescencia entre lujos y reuniones. Cerca del 1200, inicia un conflicto bélico entre Asís y Perusa (ciudad del centro de Italia), donde el joven Francisco participa; es aprehendido y encarcelado por espacio de dos años, hasta ser liberado por su progenitor, que lo lleva de regreso a su hogar, donde padece una enfermedad que lo mantiene largo tiempo en reposo (1203). Durante su convalecencia, Francisco comienza un proceso de transformación; sus pensamientos y forma de vida cambian; no les da importancia al dinero, a las fiestas con sus vanidades, ni a las frívolas amistades ni a los bailes (1205). El hecho que marca su existencia y empieza el cambio radical de vida es su encuentro con un leproso en la derruida capilla de san Damián, quien le inspira infinita compasión. Unido a este hecho, escucha la voz del Crucificado que le solicita: "Francisco repara mi Iglesia"; de esta forma, el joven entiende que debe reconstruir (materialmente) la derruida capilla; sin embargo, tiempo después vislumbra que lo que Cristo pedía era salvaguardar a la Iglesia de las herejías de la época. Su espiritualidad y su ideología provocan fricciones con su padre; pero Dios llama al joven y éste, en respuesta, decide servir al Creador en las personas de los pobres y los enfermos. En prueba de su firme decisión, estando en el templo, pletórico de fieles, ante el obispo se despoja de sus ostentosos ropajes y los entrega a su padre (1206). Ahora el muchacho viste una túnica, de burda tela pardusca, y atiende la restauración de la citada capilla; además de la de san Pedro de la Espina y la de la Porciúncula. Esta nueva existencia, plena en virtudes y amor al prójimo, atrae a varios jóvenes de ideas afines con los que inicia una fraternidad cuya forma existencia será vivir apegados al Evangelio, en extrema pobreza y atendiendo a los más necesitados. Francisco escribe una Regla (1208) para hacer vida comunitaria —que a la postre será la orden de Frailes Menores—, para la que obtiene, un año después en Roma, la aprobación oral de Inocencio III (1198-1216). Establece su fundación en Asís y la capilla Porciúncula es la matriz de la misma (1210). Otorga el hábito a santa Clara de Asís (agosto 11), apoyando la fundación de la orden de las Hermanas pobres (clarisas) en 1212. Entre 1213 y 1217, instituye en el monte Auvernia, Francia, un eremitorio; asiste en Roma al IV Concilio de Letrán (1215) y dirige las primeras misiones fuera de Italia. Por indicación de la Santa Sede, Francisco redacta una segunda Regla por medio de la cual es aprobada la orden con Bula pontificia (1223). Acostumbra retirarse a la soledad para profundizar en la oración; pero el Señor le prepara un acontecimiento que marca su existencia y lo distingue de entre todos los santos, hasta el final de los tiempos; cuando se retiró a orar en el Monte Auvernia, el 17 de septiembre de 1224, recibe en sus manos, pies y costado los sagrados estigmas de la Pasión del Señor; si bien, al correr de los años después de san Francisco— han existido otros santos estigmatizados, él fue el primero en llevar —hasta su muerte— las heridas y sentir los dolores a semejanza del Redentor. En su obra literaria, se citan: Cántico de las criaturas, Admoniciones, Saludo a la Virgen María, La verdadera alegría y numerosas Cartas, de la Oración ante el Crucifijo de san Damián; anotamos una frase escrita desde lo profundo de su alma: "Oh alto y glorioso Dios, ilumina las tinieblas de mi corazón, dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta...". Padece enfermedades que lo debilitan hasta casi perder la vista y, en 1225, radica en San Damián, donde dicta su Testamento; pasado un año, en la capilla de la Porciúncula en Asís, con desgastado hábito y tendido en el piso entrega su alma al Creador. A dos años de su fallecimiento, fue canonizado por Gregorio IX (1227-1241) en 1228. Iconografía: es variada, entre otras describimos a Francisco de pie, con burda túnica, ante el Crucificado, quien desprende de la cruz su brazo derecho para abrazar al Seráfico. Las órdenes fundadas por este santo, cumplen 800 años de su fundación en 2009, siendo la fundación más numerosa en el mundo con más de cuarenta mil franciscanos y ciento cincuenta mil religiosas en 350 congregaciones; además de las fraternidades laicales: orden Franciscana Seglar (OFS), la Juventud Franciscana (Jufra) y la Niñez Franciscana (Nifra). Es patrono de los que trabajan por la paz y los derechos humanos, los ecologistas, los parques zoológicos, las sociedades protectoras de animales y los comerciantes, entre otros.

 

LUNES 5

Santos: Plácido de Subiaco, mártir, y Faustina Kowalska, religiosa. Beato Francisco Javier Seelos, presbítero. Feria (Verde)

BEATO FRANCISCO JAVIER SEELOS, del italiano antiguo, "franco", "francés", y del vasco, "de la casa nueva", respectivamente (1819-1867). Presbítero. Nativo de Füssen, en la región de Baviera, Alemania. Su padre, Mang —comerciante de telas y sacristán de la parroquia—, y su madre, Frances Schwarzenbach Seelos, le proporcionan las primeras nociones de la religión católica. Desde pequeño manifiesta su intención de ser sacerdote y toma como modelo a su santo patrono, san Francisco Javier. Cursa sus estudios básicos en su ciudad natal; posteriormente, se gradúa en el Instituto Saint Stephen de Ausburgo (1839), continúa su preparación en la Universidad de Munich, donde recibe un título de filosofía y teología. Ingresa en el seminario diocesano de San Jerónimo, Dilligen, en 1842. Sostiene contacto cercano con la Congregación del Santísimo Redentor (redentoristas), interesándose sobre todo en el trabajo que desempeñan a favor de los pobres, los desamparados y los inmigrantes. Se une a la congregación citada en 1842. Al sentir un llamado especial del Señor para asistir a los inmigrantes alemanes que se dirigen a Estados Unidos deja el seminario y se embarca con destino al citado país. Llega a Nueva York, en 1843, y se ordena como sacerdote redentorista en Baltimore, Maryland, al año siguiente. Durante nueve años trabaja en la parroquia de santa Filomena de Pittsburg, Pensilvania, como asistente del párroco maestro de novicios. Es modelo de seguimiento de la Regla redentorista; destaca por su forma sencilla de difundir la Palabra y su permanente disposición a atender a la comunidad, poniendo especial cuidado en los niños, por ello se forman largas filas de personas que esperan para confesarse o, simplemente platicar con él, ya fuera en alemán, inglés o francés, sin importar raza, credo o condición social. Es transferido a las parroquias de Baltimore (1854), Cumberland (1857) y Anápolis (1862). En 1860 se le propone para ocupar la sede arzobispal de Pittsburg, cargo que solicita al pontífice beato Pío IX (1846-1878) sea excusado de "...este acto de Dios". Su Santidad accede a tal petición. Durante la Guerra Civil (1863), el padre Seelos, como superior del seminario redentorista, se entrevista con el presidente Lincoln con la finalidad de que los seminaristas no sean enviados al frente de batalla como soldados, de donde obtiene una respuesta afirmativa. De 1863 a 1866 es predicador itinerante, en varios estados de la Unión americana, donde difunde el evangelio, lo mismo en inglés que en alemán, y convierte a numerosas personas al catolicismo y estimula a quienes se desvían del buen camino o apartan de la Iglesia a volver a ella. En 1866, dada la gran afluencia de inmigrantes germanos a Nueva Orleáns, se traslada a esa ciudad y, sin importar los riegos de contagio de la fiebre amarilla que azota a la comunidad, trabaja sin descanso para atender a quien lo necesita; visita lo mismo casas que hospitales, asilos y orfanatos. Finalmente su salud no resiste y es víctima de esa enfermedad, por la que entrega su alma al Creador. Sus restos descansan en la iglesia de Santa María de la Asunción de Nueva Orleáns, Louisiana. Beatificado por Su Santidad Juan Pablo II en abril de 2000; lo que motiva su ascenso a los altares es la milagrosa curación de un cáncer de hígado inoperable.

 

MARTES 6

Santos: Bruno de Colonia, fundador, y María Francisca de las Cinco Llagas, laica. Beato Bartolomé Longo, laico. Feria (Verde)

SAN BRUNO DE COLONIA, del germánico "peto", "coraza" (1030-1101). Fundador. Nace en Colonia, Alemania. Estudia filosofía y teología. Sus bienes son confiscados, por cuestiones políticas; así, al darse cuenta de la frivolidad mundana, decide dedicarse a Dios. Para la iglesia de Reims, Francia, es como un preceptor por sus doctos conocimientos en Letras Sagradas que encamina al servicio de Dios. Se retira a la vida contemplativa y con otros compañeros funda la congregación de los Cartujos, que se caracteriza por: una vida desligada al máximo de lo terrenal, el silencio perpetuo y la permanente oración para la salvación de la humanidad. En una de sus cartas escribe: "Cuánta utilidad y gozo divino traen consigo la soledad y el silencio... Dios premia con la paz y, el gozo en el Espíritu Santo". Se le atribuyen comentarios a los Salmos y a las Epístolas de san Pablo. Expresa: "...vivo en estas tierras con mis hermanos... en permanente centinela en espera del Señor, para abrirle apenas llame". Muere en el monasterio de Calabria, Italia. Su culto es aprobado por León X (1513-1521) y confirmado por Gregorio XV (1621-1623). Iconografía: con hábito, estrella sobre el pecho y un dedo sobre sus labios (alusivo al silencio). También se le conoce como Bruno el Grande.

 

MIÉRCOLES 7

Nuestra Señora del Rosario

Santos: Marcos I, Papa, y Augusto o Gustavo de Bourges, abad. Memoria (Blanco)

NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO, del latín, "corona de Rosas" (1208). Tal devoción tiene su origen en una revelación, en el siglo XIII, de la Madre de Dios a santo Domingo de Guzmán (8 de agosto), a quien le encomienda la difusión del Rosario, de donde surge la advocación mariana que se conmemora hoy. Una de la mejores definiciones del Rosario es de san Pío V (1566-1572; 30 de abril) en 1569: "El Rosario o salterio de la Santísima Virgen es un modo piadosísimo de oración, al alcance de todos, que consiste en ir repitiendo el saludo que el ángel le dio a María; interponiendo entre cada diez Avemarías, un Padrenuestro y tratando de meditar en la vida de Nuestro Señor". La salutación de cuatro palabras: "Dios te salve, María", se encuentra en el Misal romano desde el año 650. Poco a poco hasta llegar al siglo X, estas cuatro palabras se repiten por 150 veces, debido a que a la mayor parte de la feligresía no le es posible rezar los 150 Salmos de la Biblia. Hacia 1483 en varios países a la citada frase se le adicionan otras: "Santa Madre de Dios", pero aún no se reza la oración como hoy se conoce. Es un padre dominico de nombre Alberto quien, en 1521, divide la oración en tres grupos distribuidos para, cada día de la semana: misterios gozosos, dolorosos y gloriosos. Varios pontífices a través de los siglos resaltan los méritos del rezo del Rosario; es san Pío V (1566-1572; 30 de abril) quien en una Bula dirigida a los católicos de la Iglesia universal prescribe y propaga al mundo la oración, tal como en la actualidad se reza. Nuestro querido Siervo de Dios Juan Pablo II (1978-2005), en su Carta apostólica El Rosario de la Virgen María, (16 de octubre de 2002), adicionó los Misterios de luz, o luminosos, para ser rezados los jueves: "...y contemplar también los misterios de la vida pública de Cristo desde el Bautismo a la pasión" (confrontar párrafo 19); asimismo, en el párrafo 14 precisa: "Recorrer con María las escenas del Rosario es como ir a la `escuela' de María para leer a Cristo, para penetrar sus secretos, para entender su mensaje". Es digno de recomendar el rezo diario del Rosario, ya que éste es como una corona de rosas que le obsequiamos a la Madre de Dios. Iconografía: es favorita de infinidad de autores, quienes la representan según su creatividad e imaginación; entre otras, se cita una bella alegoría de María Santísima sentada en celestial trono, con vestido rosa y manto azul, con el brazo derecho abraza al Niño Jesús, a sus pies del lado derecho santo Domingo de Guzmán (8 de agosto), recibiendo el rosario de manos del Divino Infante, y a su izquierda santa Catalina de Siena (29 de abril) recibe de manos de la Bella Señora otro Rosario.

 

JUEVES 8

Santos: Sergio y Baco de Roma, mártires; Demetrio de Tesalónica, mártir, y Thais o Taide de Egipto, penitente. Feria (Verde)

SANTOS SERGIO Y BACO DE ROMA, del latín Sergius, nombre de una gens romana, y del griego, Bacchus sobrenombre de Dionisio, respectivamente (1303). Mártires. Estos dos santos romanos, titulares en el Santoral de hoy, carecen de datos precisos sobre su niñez y su familia. Son conocidos a partir de su edad adulta; Sergio es primicerius (jefe comandante de la escuela de los gentiles) y Baco, secundarius. Antiguas narraciones indican que César Maximiano (250-310) los tiene en alta estima por su valor. Sin embargo, cuando las autoridades paganas los descubren como practicantes de la religión cristiana, aquel aprecio se convierte en enconado odio. Por lo anterior, pretenden —sin lograrlo— que adoren a los falsos dioses. Por permanecer fieles a su fe, se les encarcela en Siria y después son conducidos a Mesopotamia, donde sufren torturas inenarrables y ambos son ultimados por decapitación. Su veneración se pierde en los anales de la historia. Iconografía: ambos con atuendo militar y palma en sus manos, en alusión a su martirio. Son intercesores de los militares.

 

VIERNES 9

Santos: Dionisio, Eleuterio y Rústico de Montmartre, mártires; Héctor Valdivieso y compañeros, mártires, e Inocencio Canoura, mártir. Feria (Verde)

SAN HÉCTOR VALDIVIESO Y COMPAÑEROS, del griego, "el que posee, el que tiene firmemente" (1910-1934). Mártires. La conmemoración de hoy corresponde a un grupo conocido como los Santos Mártires de Asturias, o bien de Turón. Todos ellos son Hermanos de las Escuelas Cristianas (lasallistas) que ofrendan su vida sin renunciar a Cristo durante la Revolución de Asturias, el 9 de octubre de 1934, por lo que son canonizados por el Siervo de Dios, Juan Pablo II (1978-2005) en 1999. En el citado conflicto revolucionario los enfrentamientos y desórdenes se multiplican, tanto que no es posible restablecer el orden; se destruyen templos y lugares de culto católico con violencia inaudita. Hay más de mil asesinados; entre ellos son sacrificados 34 sacerdotes y seminaristas. Los mencionados lasallistas, que cumplen con su ministerio en la ciudad española de Turón, Asturias, son capturados y pasados por las armas el 4 de octubre "...por haber enseñado religión y haber llevado a los alumnos a Misa", junto con el sacerdote pasionista Inocencio Canoura y el hermano lasallista Jaime Hilario, quien muere mártir tres años después (ambos son también conmemorados hoy). Los nombres de los Mártires de Asturias son los siguientes: Héctor Valdivieso Sáez (1910-1934), primer santo de la Argentina; Cirilo Bertrán (1888-1934); Marciano José (1900-1934); Julián Alfredo (1903-1934); Victoriano Pío (1905-1934); Benjamín Julián (1909-1934); Augusto Andrés (1910-1934); Aniceto Adolfo (1912-1934), y Jaime Hilario (1898-1937). Se incluye en la lista el padre de la Congregación de la Pasión, Inocencio Canoura (1887-1934). Lo conocido acerca de la veracidad del martirio es escrito por el párroco José Fernández, quien redacta un documento con la narración de los fatídicos hechos. Iconografía: se representan con hábito De La Salle, en una alegoría, entre un nimbo de nubes el grupo de los canonizados y sobre ellos la Santísima Trinidad.

 

SÁBADO 10

Santos: Hugolino y compañeros, mártires; Tomás de Villanueva, obispo, y Daniel Comboni, fundador.

Vísperas I del domingo: 4a semana del Salterio Feria (Verde)

SAN DANIEL COMBONI, del hebreo, "mi juez es Dios" (1831-1881). Fundador. Oriundo de Limone, Brescia, Italia; es el sobreviviente de siete hermanos, hijo de padres católicos y humildes. Estudia becado en el Instituto Mazza, en la ciudad italiana de Verona, donde recibe instrucción y formación en los valores cristianos. A los 17 años, escucha los problemas que los misioneros encuentran al evangelizar África, decide consagrar su vida a la misión de dar a conocer a Cristo en ese continente, por lo que ingresa al seminario, en el cual se prepara con tesón en medicina, idiomas y música, entre otras materias; recibe la ordenación sacerdotal en 1854. Viaja a África (1857), donde se percata de la precaria situación, así como del indigno tráfico de esclavos, pese a haber sido abolida la esclavitud. Por desgracia, afectada su salud, dos años después, regresa a su patria. Sin embargo, no olvida la situación de aquel continente, por lo que en algún momento decide hacer un "Plan para la regeneración de África" cuya idea central era salvar el país por medio de los mismos africanos; lo anterior, por notar que los europeos enferman y mueren de continuo debido a factores climáticos. Con carácter resuelto e impetuoso, expresa: "Esto se acabó. A todos los esclavos fugitivos que encuentre en mi camino, me los llevaré conmigo y nunca los devolveré a sus amos". Para llevar a cabo el citado plan, recorre Francia, España, Inglaterra y Alemania, con la finalidad de recaudar fondos para su obra. A su regreso, establece en Verona el Instituto de las Misiones para sacerdotes, religiosos y damas altruistas, lo que se convierte en 1867 en los misioneros combonianos (en 1872 se crea la rama femenina). Además, para "aclimatar" a futuros enviados funda institutos similares en El Cairo, Egipto. Una vez en la población Africana de Sudán, instaura su fundación y misiones en el Sudán egipcio, Kordofan, Jartum, Delen y Malbes, poblaciones ubicadas en territorio africano. En 1877 le es otorgado el cargo de obispo de Jartum, África Central, como primer prelado en esa zona. Destaca por ser promotor la finalidad de que ellos transmitan conocimientos y promuevan el desarrollo del mismo. Uno de sus pensamientos indica: "Los misioneros tendrán que entender que son piedras escondidas bajo la tierra, que quizá nunca saldrán a la luz, pero que serán parte de la fundación de un nuevo y enorme edificio". Entrega su vida en la proclamación del Evangelio hasta que, extenuado por el trabajo y enfermo, entrega su alma a Dios en su diócesis. Hoy los misioneros combonianos trabajan en el mundo en 41 países haciendo realidad las últimas palabras de su fundador: "No teman, yo muero, pero mi obra no morirá". Es canonizado por Juan Pablo II (1978-2005) en 2003. Iconografía: con atavío episcopal, en su rostro con luenga barba, se manifiesta una sonrisa.

 

DOMINGO 11

Santos: Nicasio de Rouen y compañero, mártires. Beatos: Elías del Socorro Nieves del Castillo, mártir y Juan XXIII, Papa. (Verde)

BEATO ELÍAS DEL SOCORRO NIEVES DEL CASTILLO, del hebreo, "mi Dios es Yahvé" (1882-1928). Mártir. Nativo de la isleta de San Pedro de la Laguna en Yuriria, Guanajuato, México. Sus padres son humildes campesinos y fervorosos católicos. Recibe de sus progenitores formación en los valores evangélicos y hace estudios primarios en la citada isleta. Recibe por primera vez a Jesús Eucaristía, a los ocho años de edad. Por desgracia a los 12 enferma de tuberculosis, y está casi al borde de la muerte, ya que en su época este padecimiento no es curable, pero Dios permite que sanara por completo. Continúa los estudios, pero el infortunio hace que su padre muera asesinado, por lo que a sus 13 años deja la escuela y, dedicado a las faenas campesinas, ayuda al sostenimiento de la familia. Al parecer desde ese tiempo padece problemas en la vista y es necesario que use lentes. En 1900 fallece su mamá y para solventar sus gastos se emplea como cargador, mandadero y barrendero; tendría entonces 18 años. Se decide por la vocación al sacerdocio e ingresa en el seminario de la orden de san Agustín (agustinos), correspondiente a la provincia de San Nicolás Tolentino en Michoacán, México, entre 1904 y 1911. Los continúa en el seminario diocesano de Aguascalientes, hasta ser ordenado sacerdote en 1916. Inicia su ministerio sacerdotal en la parroquia de La Cañada de Carache, población guanajuatense ubicada entre Cortázar y Celaya hasta 1921. Cuando la persecución religiosa en la República Mexicana se tornó más difícil, su misión pastoral cambia de curso, hasta que en 1926 el gobierno da órdenes de que todos los sacerdotes se reubiquen en las grandes ciudades. No obstante, el padre Elías, por amor a Dios y a su feligresía, no accede a abandonar su parroquia, ya que los humildes pobladores carecen de vías de comunicación, escuelas e instalaciones sanitarias. Al paso del tiempo, la persecución se amplía haciendo más difícil el ejercicio de su misión; por lo tanto, en 1927 el presidente municipal, cumpliendo órdenes superiores, debía fusilar a católicos y sacerdotes. Aun en dichas condiciones, el buen sacerdote administra los sacramentos y celebra la Asamblea Eucarística oculto en casas de los feligreses o donde el cree que no hay riesgo para su leal feligresía; él se oculta en una cueva del cercano cerro de La Gavia y baja cuando las tropas se ausentan para dar auxilio espiritual a sus habitantes. Así pasan 14 meses, viste gastadas ropas y se hace pasar por campesino, hasta que la soldadesca se da cuenta de que bajo los harapos asoma su hábito; es aprehendido y conducido a La Cañada, donde el pueblo inútilmente trata de que lo liberen. La tropa lo traslada a la población guanajuatense de Cortázar el 10 de marzo de 1928; antes de llegar, el capitán le menciona que llegó su hora, a lo que el ejemplar el padre Elías sin temor contesta: "...morir por la religión es un sacrificio agradable a Dios". Todavía le permiten decir la que es su última oración, entrega su reloj al mencionado militar y, para cumplir con su ministerio hasta su postrera hora, imparte la bendición al pelotón de fusilamiento, quienes, con respeto, se arrodillan a recibirla; reza el Credo y sus últimas palabras son: "¡Viva Cristo Rey!". Es beatificado por el Siervo de Dios Juan Pablo II (1978-2005) el 12 de octubre de 1997. Iconografía: en fotografía con lentes y sotana. Esta causa de canonización continúa vigente, por lo que es prudente acudir a la intercesión de este beato, con la finalidad de que ocurra, por dicha intercesión la curación total de una enfermedad incurable y sea elevado a los altares como santo.

 

LUNES 12

Nuestra Señora del Pilar

Santos: Serafín de Ascoli o de Montegranaro, religioso, y Wilfrido de York, obispo. Feria (Verde)

SAN SERAFÍN DE ASCOLI O DE MONTEGRANARO, del hebreo saraf, "quemar", "quemador", alusivo al incienso quemado para ofrendas (1540-1604). Religioso. Bautizado con el nombre de Félix de Nicola, nace en la población italiana de Montegranaro, Ascoli; hijo de Jerónimo y Teodora, humildes y fervorosos cristianos. Debido a la pobreza, sin saber leer ni escribir, en su niñez trabaja cuidando el rebaño de un campesino. A los 15 años es ayudante de un albañil, quien lo golpea cuando lo descubre rezando, por lo que una bondadosa dama, enterada de que deseaba ser religioso, lo presenta en la orden de Frailes Menores Capuchinos en el poblado de Tolentino. Ingresa al noviciado de Todi en 1556 y al profesar como hermano lego (que por ser profeso no tiene opción a las sagradas órdenes) elige en nombre de Serafín. Recorre los conventos de la región italiana de las Marcas, donde destaca por su bondad, penitencia, obediencia y esmero en atender de inmediato lo que se le indica; en especial, porque pese a ser iletrado, explica el Evangelio como el mejor. A partir de 1590 lo asignan al convento de Ascoli, donde pasará el resto de su vida prestando el servicio de portero, atendiendo a infinidad de personas, a quienes atiende con consejos acertados, según su situación. Puede decirse que los dos libros en los que este santo varón lee son el crucifijo y el Rosario, con los cuales da su mensaje de paz y bien, como reza el lema de los franciscanos; asimismo, Dios lo dota con los dones de leer las conciencias y realizar hechos milagrosos (taumaturgia). En cierta ocasión sana, tan sólo con la señal de la cruz, al cardenal Bandini, de la gangrena que afecta su pierna. La feligresía de Ascoli lo tiene como santo hasta que entrega su alma a Dios en la citada ciudad. Es canonizado por Clemente XIII (1758-1769) en 1767. Iconografía: con hábito en actitud orante, en sus manos el crucifijo y el Rosario. También es conocido como Serafín de Ascoli o Félix de Nicola.

 

MARTES 13

Santos: Eduardo de Inglaterra, rey, y Teófilo de Antioquia, obispo. Beata Alejandrina María Da Costa, laica. Feria (Verde)

SAN EDUARDO DE INGLATERRA, del anglosajón, "el guardián de la propiedad" (1004?-1066). Rey. Hijo de los reyes de Inglaterra Etered y Emma, lugar donde nace. Ahí vive hasta que su padre, en 1013 —por las intrigas comunes entre la realeza— es desterrado a Normandía, actual territorio francés, donde pasa 30 años y recibe formación en la cristiandad e instrucción. Hacia 1042, solucionados los conflictos, regresa a Londres ya como el rey Eduardo III; gobierna en la justicia y la virtud cristianas. Se esfuerza en conservar la paz, reorganiza el reino, ayuda a los pobres y reconstruye la abadía de Westminster. Uno de sus contemporáneos así lo describe: "Era un verdadero hombre de Dios. Vivía como un ángel en medio de tantas ocupaciones materiales y se notaba que Dios lo ayudaba en todo... Jamás humilló con sus palabras ni al último de sus servidores. Se mostraba especialmente generoso con los pobres y con los emigrantes, y ayudaba mucho a los monjes... Ni un solo día dejaba de asistir a la santa misa... Su sola presencia inspiraba cariño y aprecio". Piadosas leyendas le atribuyen en vida hechos y curaciones milagrosas. Fallece de causas naturales en Londres; sus restos son depositados en la abadía restaurada por él, donde aún reciben veneración. Es canonizado por Alejandro III (1159-1181) en 1161. Iconografía: con regio atuendo, cetro y corona; en ocasiones, curando a un enfermo. Intercesor contra la epilepsia y la escrófula o tumor en el cuello, que, se dice, él padece.

 

MIÉRCOLES 14

Santos: Calixto I, Papa y mártir; Juan Ogilvie, mártir, y Justo y Viator de Lyón, mártires. Feria (Verde)

SAN CALIXTO I, del griego, "bellísimo" (siglo III). Papa y mártir. Los datos fidedignos son escasos; antiguas biografías afirman, sin dar a conocer lugares ni fechas, que es de origen romano es esclavo y trabaja en las minas. Una vez liberado se convierte a la religión verdadera. El papa Ceferino I (199-217) lo recibe a su lado como diácono (del griego, servidor) y persona de su confianza. Le es encargada la construcción de las catacumbas —hoy conocidas como de San Calixto—, donde a la postre son sepultados más de 40 pontífices y 200 mil mártires. Al morir Ceferino I, Calixto es declarado su sucesor en el año 217 —sin precisión de fecha—, ocupando la sede petrina en el orden 16 de la cronología. Destaca por su afecto y misericordia hacia los pecadores arrepentidos, así como por su generosidad con los necesitados; además, es un hombre de oración, ayuno y penitencia. Durante una de las persecuciones paganas, es aprehendido y encarcelado. Se dice que en la cárcel realiza la milagrosa curación de la esposa de su carcelero y otros hechos milagrosos. Por su ejemplo de vida se convierten numerosos paganos. Su muerte sucedió hacia el año 222, cuando es martirizado durante un alboroto popular o asesinado a golpes de bastón; su cadáver es arrojado al interior de un pozo profundo, donde luego se erige el templo romano de Santa María, en Trastévere. En su época, los pontífices al morir reciben veneración como santos.

 

JUEVES 15

Santos: Teresa de Jesús o de Ávila, doctora de la Iglesia; Leonardo de Vandocuvre, abad, y Tecla de Kitzingen, abadesa. Memoria (Blanco)

SANTA TECLA DE KITZINGEN, del latín eclesiástico, "gloria de Dios" (790). Abadesa. Originaria de Inglaterra: no se conocen, particularidades de su infancia y su familia; su formación en Cristo se deduce porque ingresa en la vida religiosa. En su monasterio destaca por ser la monja más culta y notable; con la religiosa santa Lioba (28 de septiembre), su pariente, se acompaña desde Wimborne, Inglaterra, con la finalidad de que con la misma Regla radiquen una temporada en el convento de Tauberbishofsheim, Alemania, hasta que san Bonifacio (5 de junio) nombró a Lioba abadesa en la abadía de Ochsenfurt, Baviera, Alemania. Tiempo después —a la muerte de la citada—, Tecla es asignada por san Bonifacio para ocupar el cargo como abadesa en Ochsenfurt, así como en Kintzingen, Baviera. Destaca por su amabilidad, humildad y ejemplo de vida, por lo que cuando fallece se inicia su culto inmemorial. Es también conocida como Heilga o Tecla de Inglaterra

 

VIERNES 16

Santos: Eduviges de Polonia, viuda; Margarita María Alacoque, religiosa, y Gerardo de Mayela, religioso. Beata Petra de San José, fundadora. Feria (Verde)

BEATA PETRA DE SAN JOSÉ, del arameo, femenino de Pedro, "piedra", "roca" (1845-1906). Fundadora. Oriunda del pueblo de Valle de Abdalajís, Málaga, España. Es bautizada con el nombre de Ana Josefa Pérez Florido. Queda huérfana desde temprana edad y toma como suya a la Madre del Redentor, María Santísima, prometiendo: "Entregarse en cuerpo y alma, sentidos y potencias al servicio de su buen Jesús y de su bendita Madre". Según testimonios de quienes conviven con ella, Ana Josefa es de carácter alegre, inteligente y poseedora de una carismática personalidad; pero tales peculiaridades destacan aún más por la humildad, alegría, sencillez y su espíritu de servicio a Dios y al prójimo. La joven manifiesta sus deseos de incorporarse a la vida religiosa, pero encuentra la oposición paterna; sin embargo, esto no es obstáculo para que continúe su vida de piedad, oración y servicio; encuentra eco en otras piadosas jóvenes, quienes se le unen en su acción apostólica y de protección al desamparado. Pronto su misión se extiende a la vecina localidad de Mora. En 1886, sale de su pueblo natal con el firme propósito de iniciar una misión en pro de los niños desamparados. Al morir su padre (1877), se allana el camino para seguir su vocación religiosa, incorporándose primero a la naciente orden de las Mercedarias de la Caridad; sin embargo, el carisma de la congregación no le satisface. Su guía espiritual, el obispo de Málaga, conocedor de sus inquietudes, le sugiere crear un instituto religioso que vele por los desamparados; así, en unión con las tres jóvenes que le habían seguido, inicia la misión de lo que a la postre serán las Madres o Hermanas de los Desamparados y San José de la Montaña, cuyo carisma será velar, en especial, por los ancianos desamparados con un espíritu eminentemente josefino. Al profesar, en 1892, en la Casa de Ronda de Málaga expresa: "Señor, disponed de mí a toda vuestra voluntad, a toda vuestra libertad... y como dueño absoluto y legítimo de todo mi ser. Haced que todo lo que haga sea acepto a vuestros purísimos ojos; de otro modo no quiero vivir". Su especial devoción por el Señor San José le lleva a propagar su devoción por cuanto lugar visita, recomendando a los fieles encomendar la intercesión del padre terrenal de Jesús para solucionar sus dificultades y encontrar solución a sus penas. Su tránsito por diversas poblaciones es difícil, pero la fe y firme decisión de Petra son mayores; así llega por fin a establecerse en la Muntanya Pelada, Barcelona, en una finca que le es donada; los vecinos de la misma —al ver el empeño, la dedicación y los nobles sentimientos de la hoy beata— le ayudan en la construcción del centro; asimismo, le proporcionan sustento y otros menesteres que requiere para su fundación, por último, el 20 de abril de 1902 inaugura el santuario y centro hogar de Sant Josep de la Muntanya. La tenacidad, el valor y, sobre todo, la fe le permiten sortear dificultades y las persecuciones religiosas originadas en la Guerra Civil (1936-1939), así como las envidias y las calumnias de quienes ven en ella un alma a la que no pueden, o no quieren, imitar. La entrega a los más desprotegidos y sus oraciones son argumentos más que suficientes para ser escuchados por el Señor, quien lleva a buen puerto a su congregación. Agotada por el intenso trabajo desarrollado desde su juventud, entrega su alma a su Amado en su convento de Barcelona. Es beatificada por Su Santidad Juan Pablo II (1978-2005) una fecha como hoy de 1994, quien de ella se refirió como una "...gran mujer de corazón de fuego".

 

SÁBADO 17

Santos: Ignacio de Antioquia, mártir, y Florentino de Oranges, obispo. Beato Baltasar de Chiavari, presbítero.

Vísperas I del domingo: 1a semana del Salterio Memoria (Rojo))

BEATO BALTASAR DE CHIAVARI, del hebreo, "que el Señor proteja al rey" (1420?-1492). Presbítero. Oriundo de Chiavari, Italia. Su nombre en la tierra es Baltasar Ravaschieri, nace en noble cuna. En su hogar recibe la primera formación religiosa; pero se desconocen otros pormenores, hasta cuando en su temprana juventud ingresa en la orden de los frailes menores de la observancia, realiza estudios de teología, donde se gradúa con honores y es ordenado sacerdote, sin tenerse fecha precisa. Es gran amigo y compañero del beato Bernardino de Feltre (28 de septiembre), renombrado predicador, de quien —sin duda— fray Baltasar aprende la gran maestría con que es reconocido para difundir la palabra. Su entusiasmo y vehemencia al evangelizar hacen que incontables fieles que se encuentran alejados de la religión retomen el camino de la salvación. Se desempeña como guardián y, posteriormente, como ministro provincial en Génova. Asimismo, se destaca por su gran paciencia y comprensión en el confesonario, lo que motiva que se formen largas filas para que el santo varón les escuche, les procure alivio para sus penas o les dé un consejo. Es aquejado por la gota (enfermedad causada por la acumulación de cristales de ácido úrico en las articulaciones de las extremidades, en las que produce hinchazón muy dolorosa), la cual casi le paraliza su cuerpo; sin embargo, aunque este padecimiento le impide continuar con su labor misional, no es obstáculo para que, con ayuda de sus hermanos, diariamente esté en el confesonario atendiendo a los cientos de personas que buscan su consejo o su perdón. De igual manera, solicita a los religiosos le lleven a un lugar del bosque cercano, donde permanece largas temporadas en ayuno y oración. Se dice que durante uno de esos retiros tiene una visión de María Santísima. Este santo hombre ejemplo de vida, entrega su alma en Binasco, Milán, Italia. Es beatificado por el Pontífice Benedicto XIII (1724-1730) en 1728.

 

DOMINGO 18

DOMINGO DE LAS MISIONES

Santos: Lucas, evangelista: Justo de Trifonia de Roma. (Verde)

SAN LUCAS, del latín, Lucannus, "matinal", "luminoso" (siglo I.) Evangelista y mártir. Se desconocen detalles de su infancia y familia. Quizás es oriundo de Antioquía de Siria. No pertenece al grupo de los Doce. Hace estudios avanzados para su época, por lo que al llegar a la edad adulta ejerce la medicina (Col 4, 14) y se convierte al cristianismo; es reconocida su amistad con el apóstol san Pablo (29 de junio), a quien acompaña en sus dos últimos viajes misioneros (Hch 27, 1 y ss ). Escritor de la tercera versión de los Evangelios sinópticos, basado en narraciones orales de los Apóstoles acerca de la vida y los hechos de Jesús, así como del libro de los Hechos de los Apóstoles, ambos escritos alrededor del año 80 d.C. En su libro del Evangelio hizo notable la misericordia y bondad de Jesús con los pecadores arrepentidos de sus faltas. A diferencia entre los otros evangelistas (Mateo y Marcos), nos proporciona una más amplia información sobre la Madre de Dios, lo cual le ha valido ser reconocido corno "el Cronista de la Virgen María", además de conceder a la mujer notable espacio en sus escritos. Lucas tenía una vasta cultura y conocimientos en el arte de escribir; por lo tanto, da a conocer las fuentes en las que basa sus mensajes (Lc 1, 1-4). Tras el martirio de san Pablo, tal vez evangeliza en Italia, Macedonia, La Galia y Dalmacia. Muere mártir, víctima de las persecuciones de la época, posiblemente en Bitinia, Asia Menor o en Patras, Grecia. Su veneración se pierde en los anales de la historia. Iconografía: con túnica y manto de la época, escribiendo su Evangelio; como atributo, a su lado un toro, referente a que al iniciar sus escritos narra el sacrificio de Zacarías en el templo de Jerusalén. Protector de escritores, pintores, médicos y farmacéuticos.

 

LUNES 19

Santos: Juan de Brébeuf e Isaac Jogues y compañeros, mártires; Pablo de la Cruz, fundador, Pedro de Alcántara, presbítero. Feria (Verde)

SAN PEDRO DE ALCÁNTARA, del arameo, "piedra", "roca" (1499-1562). Presbítero. Nace en Alcántara, Extremadura, España. Hijo de padres acaudalados; es bautizado con el nombre de Juan y recibe formación en Cristo. Desde 1511 estudia en la Universidad de Salamanca. En 1515, definida su vocación al sacerdocio, viste el hábito franciscano y hace sus primeros votos con el nombre de Pedro, en el convento de los Majarretes, Extremadura, donde inicia sus estudios eclesiásticos. Continúa en los conventos de Monroy y en San Gabriel de Badajoz (1521). Al término de su academia es ordenado sacerdote. Se desempeña como superior de algunos conventos y es electo superior provincial de San Gabriel (1538). Algunos biógrafos citan que escribe su Tratado de la oración y de la meditación por estos años, aunque otros mencionan que es en 1557; el propósito de este interesante escrito es ofrecer "...alimento evangélico a los hijos pequeños de Dios", redactado en forma breve y clara como un pequeño volumen con la finalidad de hacer "...su precio reducido y accesible a los más pobres", según expresa fray Pedro. Desarrolla amplio apostolado, establece conventos, visita a sus hermanos a quienes manifiesta el deseo de reformar la orden para apegarla al ideal franciscano. Nuestro santo vive en estricta obediencia a la Regla, en penitencia extrema; por sus permanentes ayunos y flagelaciones se ve delgado al extremo, su austeridad era absoluta; su celda, por el tamaño, no le permitía estar de pie, sólo está encorvado y acostado encogido, ya que es menor a su estatura; está forjado en la oración contemplativa y el compromiso evangelizador. Al terminar su cargo provincial hacia 1541, viaja a Portugal, llega a las montañas de la Arrábida y, con un grupo de franciscanos de ideas afines, construye las ermitas para vivir de acuerdo con su reforma, en total apego a la oración, la pobreza y la penitencia; sus frailes son conocidos como "descalzos" o "alcantarinos". Esta forma de vida es aprobada por el ministro general (1542), quedando fundada la custodia de la Arrábida, primera de su reforma. En 1554 se celebra el Capítulo General en Los Majarrés, Rioja, España, queda él sin oficio y se le autoriza para hacer vida eremítica en Santa Cruz de Paniagua y en el Palancar. En dicho lugar adapta una pequeña casa donada, que sirve de convento y donde asombra a sus contemporáneos por su extrema disciplina. Realiza amplia labor apostólica por Extremadura, atiende con largueza a los pobres y enseña el catecismo a los niños; se relaciona con los personajes más importantes de su país de quienes se convierte en guía espiritual. Hace continuas visitas a Roma, como representante de los franciscanos reformados de España. Propicia la edificación de los monasterios en Oropesa, Elche, Aspe, Aldea del Palo, etcétera, para albergar a las nuevas vocaciones. Dios le dota con el don de realizar milagrosas curaciones y prodigios como sacar con vida a un niño ahogado en un pozo, entre otros; son constantes sus éxtasis y levitaciones, así como las numerosas conversiones de pecadores. En 1560 conoce en Ávila a santa Teresa de Jesús (15 de octubre), de quien a la postre es su consejero. Quizás es cuando conoce en Arenas la ermita de San Andrés del Monte, la que le ofrecen para la construcción de pequeñas ermitas para sus frailes; por lo mismo ahí radica (1562) y la feligresía conoce su apostolado y admira su santidad. Poco después, se le recrudece una antigua enfermedad, además de una llaga en una pierna y fallece en el convento de Arenas, el cual, a partir de entonces, se conoce como Arenas de San Pedro; es sepultado en la ermita de San Andrés. Es canonizado por Clemente IX (1667-1669) en 1669. Después de 1757, sus reliquias son trasladadas a la capilla del convento de Arenas, donde se veneran. Patrono de Coria-Cáceres y Extremadura, en España, y de Brasil, en América del Sur. Una plegaria para invocar a este santo es: "Rogad, Pedro, por nosotros a la Divina Bondad, para que así consigamos Su Soberana Piedad. Amén".

 

MARTES 20

Santos: Artemio de Egipto, mártir y Adelina Mortain, Abadesa. Beato Contardo Ferrini, laico. Feria (verde)

SAN ARTEMIO DE EGIPTO, del griego, perteneciente a Diana" (siglo IV). Mártir. El santo titular en el Santoral de esta fecha es de culto inmemorial y no son conocidos detalles de infancia ni de su familia. Se aportan datos cuando en la edad adulta es funcionario en el gobierno de Constantino el Grande (274-337), en Egipto. Pese a no ser cristiano se apiada de los que si lo son, protegiéndolos de las penas corporales que les impone Juliano el Apóstata (331-363). Al parecer, Artemio manda demoler templos y estatuas de los falsos dioses, quizá convencido de las enseñanzas del Redentor. Por lo anterior, "el Apóstata", dándole trato de cristiano, lo manda torturar, ultimándole por decapitación.

 

MIÉRCOLES 21

Santos: Celia o Celina de Lyon, viuda; Malco de Siria, monje, e Hilarión de Gaza. Feria (Verde)

SANTA CELIA O CELINA DE LYON, del latín, nombre de una gens romana (siglo V). Viuda. Se citan pocos datos fieles de su biografía. Es una dama francesa, que vive en Cerny; se distingue por ser piadosa, creyente de la religión verdadera y practicante de las obras de misericordia; se dice que por sus méritos el Señor la premia al concederle ser madre de dos hijos —a pesar de su avanzada edad—; uno de éstos es san Remigio (1 de octubre), obispo de Reims. Después de una vida santa muere y es sepultada cerca de Lyon, Francia. Por sus buenas obras, el pueblo inicia su veneración inmemorial. Asimismo, se sabe que sus restos-reliquia son destruidos en época de la Revolución Francesa (1789-1799). También es conocida por los nombres de Celia, Celine, Cilina o Cilinia.

 

JUEVES 22

Santos: Elodia y Nunilona de Huesca, mártires, y Donato de Fiéosle, obispo. Beato Timoteo Giaccardo, presbítero. Feria (Verde)

BEATO TIMOTEO, GIACCARDO, del griego, "el que honra a Dios" (1896-1948). Presbítero. Nativo de Narzole, Cúneo, Italia. Sus humildes y cristianos padres, Esteban y María, lo bautizan con el nombre de José Domingo. Desde los cuatro años frecuenta el templo del lugar, con fervor y formalidad. En 1908 conoce al sacerdote beato Santiago Alberione (26 de noviembre), que ayuda en la parroquia de su tierra natal y le manifiesta su deseo de consagrarse a Dios, pero por no contar con recursos le es difícil realizar los estudios. Por fortuna el padre Alberione logra que ingrese en el seminario italiano de Alba y en 1912 viste el hábito. Una vez fundada por el citado padre la congregación o Sociedad de San Pablo (paulinos), en 1919, José Domingo, quien desde ahora se llama Timoteo, recibe la ordenación sacerdotal, siendo el primer presbítero de dicha Sociedad, cuyo apostolado es —hasta nuestros días— la difusión del Evangelio a través de los medios de comunicación social. El ejercicio de su ministerio es para todos ejemplo de oración y dedicación a las ediciones; expresaba: "El apostolado de la prensa debe iluminar, sostener, vivificar y abrazar a todos los apostolados, ejercitándolos con sus apóstoles. Por otra parte, éstos deben ser la gloria de Cristo Maestro". Es director del semanario Gazzeta de Alba y de la revista Vida pastoral. Cada día dedica una hora para la adoración al Santísimo, de ello recibe la fortaleza de mente y espíritu para su ministerio y su trabajo. Una vez que la congregación sienta las bases de la obra, el padre Timoteo es enviado a Roma, donde establece la casa de los paulinos y continúa con las publicaciones; asimismo, indica: "Yo no he desempeñado nunca misiones de iniciativa, sino de educar, plantar y arraigar nuestra Sociedad de San Pablo sobre la Iglesia de Roma y la roca de san Pedro, sobre la apostolicidad de san Pablo, y he observado la paciencia de Dios a la hora de cumplir "humano modo" este ministerio de enormes dificultades...". Tiempo después regresa a Alba, cuando crece la congregación y nace la rama femenina de las paulinas (1936). Siempre es el maestro que precede a todos con su ejemplar trabajo, enseñando a los seminaristas el apostolado o bien con un acertado consejo; es el alma de la familia paulina. Pero de repente se presenta una leucemia que termina con la vida de este ministro del Señor. Sus reliquias reciben veneración en el santuario de María Reina de los Apóstoles en Roma; en el epitafio de su sepulcro queda grabado uno de sus pensamientos: "Yo te pido, Jesús, Divino Maestro, que mi sepulcro sea semilla de virginidad, y mi paraíso, una irrigación". Es canonizado por el Siervo de Dios Juan Pablo II (1978-2005) en 1989. Iconografía: en fotografía con hábito paulino.

 

VIERNES 23

Santos: Juan de Capistrano, presbítero; José Bilczewski, fundador, y Teodoro de Antioquía, mártir. Feria (Verde)

SAN JOSÉ BILCZEWSKI, del hebreo, "Dios acrecentará" (1860-1923). Fundador. Nativo de la población polaca de Wilamowice y miembro de en una familia de campesinos; cursa sus primeros estudios en su ciudad natal y en Kety; los secundarios, en Wadowice. Ingresa al seminario diocesano de Cracovia. Se ordena sacerdote en 1884 y —por sus sobresalientes dotes— se le envía a Viena donde se doctora en teología; prosigue su preparación en las universidades de Roma y París. Culmina en la universidad Jaguellónica de Cracovia. En su diócesis brilla por su trabajo pastoral. En 1892 es nombrado profesor de teología en la Universidad de Lvov (actual territorio ucraniano). Por su capacidad intelectual, es nombrado decano de la Facultad de Teología y posteriormente electo rector de la citada casa de estudios. Su gran carisma, preparación intelectual y dotes como pastor son muy apreciados por sus alumnos y sus compañeros maestros, quienes le admiran, quieren y respetan. El gran trabajo desempeñado no es obstáculo para el desarrollo de su inquietud científica ni para impedir que escriba varias obras de arqueología cristiana. En 1900 es nombrado arzobispo de Lvov; en su toma de posesión expresa lo que sería el principio de su misión: "Darse en holocausto por la causa de la santa Iglesia". Su arquidiócesis es presa de un profundo caos social, religioso, económico y de disputas entre etnias y grupos religiosos, lo cual pone a prueba su espíritu y vocación. Los problemas son aminorados gracias a su entrega; las fuerzas las obtiene de su constante oración y de su sólida confianza en el Creador. Es reconocido ampliamente por la feligresía por su humildad, comprensión, incansable trabajo y amor al Señor y al prójimo. Promueve con especial énfasis el culto al Santísimo Sacramento y la frecuente comunión. Vela porque los sacerdotes de su diócesis cumplan su misión siguiendo los lineamientos señalados por la Santa Madre Iglesia, encargándoles no descuidar la formación de los pequeños, velar por la unidad de las familias y de las etnias, promover las vocaciones sacerdotales, los grupos parroquiales y la protección y los consuelos de los desamparados. Es artífice de la construcción de escuelas, iglesias, monasterios, asilos, etcétera. Lucha contra la injusticia y, no pocas veces, se enfrenta con patrones, autoridades y terratenientes para defender los derechos de sus feligreses. Tanta labor en beneficio del prójimo genera el respeto, la admiración y el reconocimiento aun de sus enemigos y detractores. Su vida; ejemplo de valores cristianos llega a su fin en Lvov un 20 de marzo. Según sus indicaciones, sus restos reposan en el "Cementerio de los pobres". Es canonizado por Su Santidad Benedicto XVI el 15 de octubre 2006.

 

SÁBADO 24

Santos: Rafael Guízar y Valencia, obispo; Antonio María Claret, fundador, y José Le de Vietnam, mártir.

Vísperas I del domingo: 2a semana del Salterio Memoria libre (Blanco)

SAN RAFAEL GUÍZAR Y VALENCIA, del hebreo, "Dios ha sanado" (1878-1938). Obispo. Este especial santo mexicano, de expresiva sonrisa y apostolado realizado con gran esfuerzo en época de la persecución religiosa en México, nace en Cotija, Michoacán, México, y es bautizado con el nombre de Rafael; es hijo de padres católicos, que le procuran esmerada formación e instrucción en su tierra natal, así como después en el colegio de padres jesuitas en la Hacienda San Simón, cercana a la misma. Demuestra su inteligencia, además de su habilidad en la ejecución de instrumentos musicales. No es apegado a Dios ni se esfuerza por asistir a la iglesia; sin embargo, Dios ya lo tiene reservado para su servicio; sucede que en una tarde de tormenta se refugia en el santuario de Nuestra Señora del Barrio, donde permanece en devota oración. Se retira del lugar con el rostro radiante y por disposición divina, poco después define su vocación al sacerdocio. Así, con la aceptación de sus padres, ingresa en el seminario de Zamora, Michoacán, en 1894. Al término de los estudios, es ordenado sacerdote; celebra su primera misa, el 6 de junio de 1901, en la parroquia de su tierra natal. Ocupa los cargos de docente y director espiritual en el seminario; al mismo tiempo, establece colegios en Zamora, Michoacán, ciudad de la qué es nombrado canónigo de la Catedral; establece planteles en Tulancingo, Hidalgo, y Cuernavaca, Morelos. Es acompañante en las visitas pastorales del obispo de Zamora, el Siervo de Dios Don José María Cázares —1832-1909—, mexicano, (en proceso de beatificación), lo que le sirve para obtener valiosa experiencia, haciendo en cada visita una especial labor evangelizadora con la feligresía. Realiza amplia misión en varias ciudades de la República Mexicana, con la meta de "ganar almas para Dios". Promueve en forma incansable la devoción a la presencia de Nuestro Señor Jesucristo en la Eucaristía y a María Santísima. Funda en Jacona, Michoacán, la cofradía de Nuestra Señora de la Esperanza, patrona del lugar, así como los Misioneros Esperancistas. Redacta, con lenguaje comprensible para los lugareños, un catecismo, con la finalidad de instruir en la doctrina cristiana a la feligresía de todos los lugares donde predica; aun en la actualidad es útil esa sencilla gran obra (1907). Sin embargo, pese a su carácter afable y a su encomiable servicio a la comunidad, sufre de calumnias por medio de un agresivo anónimo escrito por un ex seminarista, lo cual es causa de que el padre Rafael sea suspendido de su ministerio sacerdotal. Termina este penoso asunto cuando el autor confiesa su falta en público; hasta entonces, el fiel sacerdote continúa en su ministerio. Durante los problemas sociopolíticos suscitados durante la Revolución Mexicana (1910-1921), no obstante las constantes persecuciones contra la Iglesia católica en nuestra patria, prosiguió su ministerio. Predica, a la vez que atiende enfermos y moribundos, para lo cual se disfraza de vendedor y, cruzando entre las balas y la tropa, se acerca a los heridos para ayudarlos a bien morir, llevando oculta la sagrada comunión. En 1913 y 1931 es desterrado, pero logra continuar con su ministerio en la isla de Cuba. Exiliado, sigue su ministerio en Cuba, el sur de Estados Unidos, Venezuela, Guatemala y Colombia, donde se le recuerda por su caridad y largueza con los marginados. De su trabajo en La Habana, citamos haber establecido fructíferas misiones; hasta que en 1919 se le otorga el cargo para ser obispo de Veracruz, en la diócesis de Xalapa, y logra ocupar el cargo a partir del 9 de enero de 1920; lugar donde auxilia a los afectados por un terremoto y dispone que el dinero recaudado para hacerle una recepción en el obispado se dedique a la atención de los damnificados. Se distingue por su amplia misión episcopal entre 1920 y 1938, realiza visitas pastorales a todo el estado; asiste a los marginados, atiende la formación de futuros sacerdotes, administra los sacramentos, catequiza a niños y adultos; además, organiza coros, dirige horas santas, etcétera. Este varón ejemplar, hombre de oración y fiel devoto de la Virgen María, supera las dolencias y los malestares producidos por su flebitis crónica y la diabetes, los que, por los insuficientes avances en la medicina de su época, provocan su muerte a los 50 años de edad, en la ciudad de México. Sus restos-reliquia son trasladados para ser sepultados en Xalapa. En 1950, para efectos de identificación en la causa de beatificación, se realiza la exhumación del cadáver encontrándose incorrupto, por lo que son colocadas sus reliquias en una capilla de la Catedral de la que es su diócesis. Su Santidad Benedicto XVI lo canoniza el 15 de octubre de 2006. Iconografía: en fotografías, con atuendo común a los obispos y una afable sonrisa en los labios.

 

DOMINGO 25

XXX DOMINGO ORDINARIO

Santos: Gaudencio o Gabino de Brescia, obispo; Frutos de Segovia, eremita y Antonio de Santa Ana Galvao, presbítero.

SANTOS GAUDENCIO O GABINO DE BRESCIA, del latín, "que se alegra" (337-418). Obispo. Originario de la región italiana de Ivrea; se desconocen detalles anteriores a la edad adulta cuando es nombrado obispo de Novara, Brescia, lo que ocurre cerca del año 398. Destaca por su excelente predicación y celo misionero, como pastor de su feligresía. Acerca de sus escritos, la mayoría de éstos se pierden, sólo se localizan una parte en el Tomo XX de la colección Migne, además de localizarse sus Didácticas familiares. Este santo varón muere en olor de santidad en su diócesis. Por su brillante labor es reconocido como Padre de la Iglesia y patrono de Novara, donde, se dice, propicia la edificación de la catedral. Su culto se pierde en los anales de la historia. Iconografía: con atavió común a los obispos y un libro.

 

LUNES 26

Santos: Evaristo I, Papa y mártir; Cead o Ceades de Londres, obispo, y Cutberto de Canterbury, obispo. Feria (Verde)

SAN CEAD O CEADES DE LONDRES, de etimología desconocida (664). Obispo. Los datos fidedignos de este obispo de origen inglés son escasos, ya que no se conocen detalles anteriores a la edad adulta. Un hermano suyo, san Chad (2 de marzo), es obispo de York, Inglaterra. Cead o Ceades es un monje consagrado a Dios, que se dedica a la oración y la penitencia en el monasterio inglés de Lindisfarne, donde permanece por varios años. Al correr del tiempo se encamina al reino de Nothumbria, donde recibe el bautismo, unido a los sirvientes de la Corte. Por su ejemplo de vida, se le envía a predicar la Palabra de Dios entre los ingleses, donde logra numerosas conversiones, entre éstas la del rey de los sajones Sigberth, quien a la postre le solicita que predique a sus súbditos en su palacio; se distingue por su fructífera misión al obtener servidores de Cristo. Regresa a Lindisfarne, donde radica y poco después le es otorgado el cargo de obispo de Londres, diócesis donde continúa su misión pastoral con entusiasmo; asimismo, propicia la edificación de templos, ordena sacerdotes y diáconos, establece tres monasterios y asiste, en 664, a un sínodo en la población de Whitbi. Al regresar a su diócesis enferma de la peste y fallece con fama de santidad en el convento de Lestingay. Su veneración se pierde en la memoria de los tiempos

 

MARTES 27

Santos: Frumencio de Etiopía, mártir, y Vicente de Ávila y compañeros, mártires. Beato Bartolomé de Braganza, obispo. Feria (Verde)

SAN VICENTE DE ÁVILA Y COMPAÑEROS, del latín, "vencedor" (siglos III-IV). Mártires. Por la época en que se ubica su martirio, no son conocidos pormenores de su vida en familia. Son tres hermanos adolescentes, quienes profesan la religión de Cristo; sus nombres: Vicente, Sabina y Cristeta, nativos de Elbora, en Talavera de la Reina, España. Son deportados a su país por Diocleciano (284-305), cuando llegaron a la provincia española de Ávila y ahí —descubiertos por las tropas paganas— son capturados; mueren mártires por no renunciar a Cristo. Sus reliquias son trasladadas, en 2000, a la basílica de Ávila a ellos dedicada. Su culto es inmemorial.

 

MIÉRCOLES 28

Santos: Simón el Cananeo y Judas Tadeo, apóstoles mártires, y Abraham de Éfeso, obispo. Beato Rainiero del Santo Sepulcro, religioso. Fiesta (Rojo)

BEATO RAINIERO DEL SANTO SEPULCRO, del germánico, "la mente conductora del ejército" (1304). Religioso. Algunos de sus biógrafos aseguran que es nativo de Arezzo, en tanto que otros consideran que es en Sansepolcro, ambas poblaciones ubicadas en la Toscana italiana. Se desconocen pormenores familiares y de su infancia; se aportan datos a partir de su ingreso a la orden franciscana en su "juventud". Ingresa en el noviciado de los Hermanos Menores (Franciscanos Minoritas) ubicado en su ciudad natal y elige no profesar, por lo que queda como hermano "lego" (religioso que siendo profeso no tiene opción a las sagradas órdenes), profesando los votos de pobreza, castidad y obediencia. Su firme vocación y su caridad, amor al Señor, pobreza material, humildad, paciencia y obediencia son sus rasgos distintivos; es modelo de estas y otras virtudes para sus hermanos y, pronto, para la población de Arezzo. El Amado corresponde a su fe, amor y sus virtudes otorgándole el don de taumaturgia (realizar prodigios inexplicables a los ojos de la ciencia); uno de los milagros más sonados es el de resucitar a una mujer encinta y con ello salvar a sus dos hijos. Pronto su reputación es conocida más allá de los muros del noviciado y acuden a este lugar innumerables personas con la finalidad de conocerle y solicitarle su intercesión ante Dios para así solucionar sus problemas. Considerándose un humilde servidor de Dios y de sus hermanos, su humildad le lleva a tratar de disimular sus virtudes y las gracias que se le otorgan. Al parecer es compañero del fundador de la orden, san Francisco de Asís (4 de octubre), cuando éste viaja al oriente; asimismo, es gran amigo de fray Maseo, discípulo del Seráfico; gracias a este contacto, Rainiero redacta los detalles de la indulgencia de la Porciúncula (también llamada el Perdón de Asís), la cual aún se encuentra vigente. Durante su vida religiosa, desempeña, en los conventos donde vive, los más humildes oficios: limosnero y portero; este último le da la posibilidad de tener contacto con la gente que acude al monasterio, escucharlos y reconfortar sus espíritus. Sus últimos años los vive, en humildad y oración, en la ciudad de Sansepolcro, Italia, alrededor de las reliquias del Santo Sepulcro -de Jerusalén, donde procura aliviar las necesidades, materiales y espirituales, de quienes acuden a él, orando y haciendo penitencias por la salvación de la humanidad. Se une con el Creador el 1 de noviembre de 1304 en el convento del citado lugar. Al conocer la noticia, la gente del pueblo acude al monasterio y embalsaman su cuerpo, para iniciar su veneración, pero también recopilan los portentos que el Señor, a través de su humilde siervo Rainiero, les concede. Sus restos reposan en la iglesia de San Francisco de Sansepolcro. Su culto es aprobado por Pío VII (1800-1823) el 18 de diciembre de 1802. Se le considera patrono de mujeres embarazadas

 

JUEVES 29

Santos: Narciso de Jerusalén, obispo; Hermelinda de Bravante, penitente y Cayetano. Errico, fundador. Feria (Verde)

SAN CAYETANO ERRICO, del latín, "originario de Caieta", puerto de Campania, Italia, actual Gaeta (1791-1860). Fundador. Nace en la población de Secondigliano, Nápoles, Italia; es segundo de nueve hijos, que procrean Pasquale Errico, administrador en una fábrica de pastas, y María Marcela, trabajadora en tejidos de felpa, ambos católicos practicantes. Desde la infancia es piadoso, colaborador en el trabajo de sus padres y el cuidado de sus hermanos. A los 14 años de edad siente el llamado al sacerdocio, pero debido a su adolescencia no se le acepta en varias congregaciones. Dos años más tarde inicia estudios en el seminario diocesano de Nápoles, hacia donde diario tiene que caminar cinco millas. Una vez terminada su academia, Cayetano recibe la ordenación sacerdotal en 1815 en la citada ciudad. En el ejercicio de su ministerio, siempre la Palabra de Dios anima su vida, sintiéndose envuelto en el fuego del amor al Corazón de Jesús, por quien ejerce el sacerdocio, padece y dedica su vida en forma incansable, con el objetivo de que ese fuego del amor divino encienda los corazones de la humanidad. Desarrolla su trabajo con celo apostólico, en la predicación del Evangelio y la administración del sacramento de la penitencia, así como en la atención generosa de pobres y enfermos. En 1824 y 1825, en el retiro anual de Pagani, Italia, se aparece a Cayetano, san Alfonso María Ligorio (1 de agosto), señalando una imagen de la Virgen Dolorosa, quien es para él: "El signo de la voluntad de Dios y en este signo vencerás". Por lo anterior, decide comunicar a su feligresía la decisión de edificar un templo dedicado a la Virgen Dolorosa (1826). Asimismo, a un connotado escultor encarga la talla en madera de María Santísima en la mencionada advocación y después de 11 intentos el padre Errico manifiesta: "¡Es Ella misma!", refiriéndose a la talla que sería la imagen apropiada, por ser la misma que él contempla asombrado, la que le sonríe y alienta en sus horas difíciles. Por fin en 1835, la imagen hace su solemne ingreso en Secondigliano, la población sale a su encuentro y las palabras de Cayetano motivan aún más la devoción popular. Más adelante, unido con otros varones de ideas afines, funda la congregación de Misioneros de los Sagrados Corazones de Jesús y de María. Para el padre Errico, la Virgen de los Dolores es "señal de victoria" para su fundación. Este excepcional sacerdote fallece en la misma tierra que lo ve nacer. En la actualidad su instituto se ha propagado en Argentina, desde 1912, así como en Uruguay, Estados Unidos y República Eslovaca, entre otros países; así como la fundación de colegios, centros de promoción vocacional, misiones populares, catequesis e instituciones de beneficencia, haciéndose realidad el ideal misionero del fundador, quien había vislumbrado que él o sus hijos deben misionar "más allá de las fronteras" de su patria. Es canonizado por Benedicto XVI el 12 de octubre de 2008. Iconografía: con sotana y capa negras, escudo con los sacratísimos corazones, crucifijo en el pecho y una medalla; a su espalda las esculturas del Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María.

 

VIERNES 30

Santos: Marcelo de León y compañeros, mártires, y Gerardo de Potenza, obispo. Beato Ángel de Acri presbítero. Feria (Verde).

BEATO ÁNGEL DE ACRI, del latín eclesiástico, "mensajero de Dios" (1669-1739). Presbítero. Nace en Acri, Calabria, Italia, como hijo de Francisco y Diana Errico, de escasos recursos, pero ricos en la fe de Cristo; su nombre para el mundo es Lucantoni Falcón. En su infancia recibe formación cristiana, lo que fructifica en su juventud, cuando a los 19 años ingresa en la orden de frailes menores capuchinos en su tierra natal. Sin embargo, dos años más tarde, indeciso, regresa a la casa paterna pensando en que no podría cumplir con el ideal franciscano. Al paso del tiempo, se entendería que su indecisión inicial para la vida religiosa es por ataques del maligno, quien combate su fuerte vocación y lo acosa en el transcurso de su vida. En 1691 pronuncia sus votos y una vez terminada su academia recibe la ordenación sacerdotal, lo que ocurre en 1700. Una anécdota cuenta que en sus inicios prepara un sermón con tal esmero y entusiasmo, con palabras tan elevadas y doctas que la feligresía no entiende y baja del púlpito avergonzado; ante tal "frustración"; después de esto, el cardenal Pignatelli le aconseja que predique con naturalidad y palabras sencillas, por lo que Ángel hace oración y el Señor escucha sus súplicas, ya que en adelante logra hacer su predicación con un lenguaje adaptado a cada grupo de feligreses, con la finalidad de que con una oratoria simple, ardiente, despojada de retórica y acompañada de milagros, influya en beneficio de la Italia meridional. Pero los ataques del espíritu del mal, lo persiguen distrayéndole en sus sermones y actividades, lo que él combate con constante oración y penitencia, obteniendo que cuando está en el púlpito las ideas fluyan en su mente por inspiración divina. Recorre parte de su país; algunas diócesis por él evangelizadas son: Cosenza, Rossano, Bisignano, San Marco, Nicastro y Oppodo Lucano; en esta última ciudad, mientras predica, aparece sobre su cabeza una estrella luminosa, que es admirada por todos los presentes. Su prédica logra múltiples conversiones. Por sus méritos se le nombra ministro provincial y varias veces superior de conventos. En vida se le atestiguan hechos milagrosos, éxtasis, levitaciones y en ocasiones, mientras predica, aparece rodeado de luz celestial; otras veces una paloma blanca se posa sobre su cabeza. En 1739, ya anciano, consumido por el trabajo apostólico, es asignado al convento de Acri y seis meses antes de morir queda ciego: expira diciendo los nombres de Jesús y de María. En su sepulcro se suceden numerosos milagros. Es conocido como "el Ángel de la paz". Es beatificado, en 1825, por León XIII (1878-1903). Iconografía: con hábito y un crucifijo, predicando ante numerosa feligresía, quienes le llevan enfermos para su curación.

 

SÁBADO 31

Santos: Quintín de Roma, mártir; Jerónimo Hermosilla, mártir, y Alonso Rodríguez, religioso.

Vísperas I de mañana: Todo propio Feria (Verde)

SAN ALONSO RODRÍGUEZ, del germánico, variante de Alfonso, "el hombre pronto para el combate" (1533-1617). Religioso. Nace en Segovia, España; sus padres, Diego y María, tienen un negocio de textiles; pertenece a la clase media. Alonso es el segundo de 10 hermanos. Sus progenitores lo envían a estudiar al colegio de la Compañía de Jesús (jesuitas) en Alcalá de Henares. En plena juventud, su padre muere y su madre le solicita regresar a su tierra natal y abandonar los estudios, dedicándose a los textiles, pero por su inexperiencia decae el negocio. Al poco tiempo se casa con acaudalada dama, procreando tres hijos. Por desgracia, el negocio de las telas no prospera, muere su hija mayor y después su esposa (1562), otro de sus hijos y su madre. El aún joven Alonso, queda viudo y solo. Entonces providencialmente recuerda que en su adolescencia se hospeda en su casa el sacerdote jesuita beato Pedro Fabro (2 de agosto), a quien escucha predicar, por lo que sin olvidar sus enseñanzas —que tanto bien le hacen por el momento que pasa—, decide hacerse religioso jesuita; cuenta con 38 años de edad y el deseo de servir a Dios. Sin embargo, por su edad y carencia de estudios, es rechazado de la citada congregación. Al paso del tiempo, enfermizo, reside en Valencia, dedicado a la oración y viviendo de limosnas, pero encuentra un empleo como preceptor de un niño, actividad con la que sobrevive. Por fin en 1571, en tierras valencianas, habla con el superior jesuita, quien reconoce en Alonso a un hombre ejemplar, por lo que lo acepta como hermano lego, así inicia su noviciado. Pasa el tiempo y lo envían como religioso a la isla española de Palma de Mallorca, donde demuestra extrema obediencia, acompaña a los sacerdotes a sus actividades apostólicas, hace trabajos domésticos, ayuda en la construcción del templo de Nuestra Señora de Monte Sión, entre otras actividades. Destaca por su humildad y respeto a quienes le rodean, cuando se acerca dicen: "...ahí viene el humilde", "...ya viene el mortificado", y es que en efecto el religioso vive en forma austera, hace sacrificios y penitencias que lastiman su cuerpo hasta hacerlo sangrar. En 1573 termina su noviciado y pronuncia sus votos como religioso, continuando con su piadosa vida, siendo asignado como portero del lugar, donde ya funciona un colegio. Dios le otorga el Don de la Taumaturgia (realización de hechos extraordinarios); se dice que tiene visiones donde la Santísima Virgen María habla con él; su misticismo es notable, siempre con la mente en Dios y atendiendo sus deberes de guardián de la puerta del plantel. Muchas veces exclama: "...ya voy Señor", cuando alguien toca la campanilla, pero también en ocasiones se cuenta que era Jesús mismo quien llega a platicar con Alonso. Ya de edad avanzada enferma sin alcanzar mejoría, hasta su muerte ocurrida en Mallorca. Sus últimas palabras son: "Jesús, Jesús, Jesús". Sus restos reliquia hoy se veneran en una capilla del templo de Nuestra Señora del Monte Sión. Es canonizado por León XIII (1878-1903) en 1888. Iconografía: con hábito, en sus manos una llave, en alusión a su oficio de portero y en su cintura lleva un rosario. N. B. Existe un santo homónimo San Alonso Rodríguez (1598-1628) martirizado junto Con varios compañeros de religión; también presbítero, perteneciente a la orden jesuita cuya memoria se celebra el 16 de noviembre.