DOMINGO 1

TODOS LOS SANTOS

Santos: Juan y Santiago de Persia, mártires. Beato Corradino de Brescia, presbítero. Solemnidad (Blanco)

TODOS LOS SANTOS, del latín, sanctus, en lenguaje teológico, “consagrado a Dios”, “venerable”, “sagrado”. La santidad consiste en la perfección de la caridad; ya que todos, en el mundo o en la vida consagrada, somos llamados a ser santos por la plenitud de la vida cristiana. El camino a la santidad atraviesa diversas pruebas: el sufrimiento, la enfermedad, la desolación o el llanto, entre otras. Sabemos que no es fácil ser santo, pero también entendemos que sí es posible llegar a serlo. Cuando Jesús predica en el mundo hace más de dos mil años dice: “Si alguno quiere venir en pos de mi, niéguese así mismo, tome cruz y sígame” (Mt 16, 24). Durante el año, en el Santoral, encontramos cada día, a más de un personaje que es beatificado o canonizado por sus virtudes en grado heroico; de igual forma, sabemos que en nuestra existencia hemos conocido amistades o familiares quienes llevan una vida de rectitud en la paz de Cristo dando testimonio en el sufrimiento cotidiano o en una grave enfermedad; una vez que mueren, pasan desapercibidos para la humanidad. Por tal motivo, en tal fecha conmemoramos aun a quienes no aparecen ni en santorales ni en martirologios. Asimismo, la Iglesia venera como santos a patriarcas, profetas y otros personajes del Antiguo Testamento. El Catecismo de la Iglesia católica indica: “Haciendo memoria de los santos, en primer lugar de la santa Madre de Dios, después de los mártires y los otros santos, en días fijos del año litúrgico la Iglesia de la tierra manifiesta que está unida a la liturgia del cielo; glorifica a Cristo por haber realizado su salvación en sus miembros glorificados; su ejemplo la estimula en el camino hacia el Padre” (párrafo 1195). Tal solemnidad se inicia en el Oriente, hacia el siglo VIII; se ubica en Occidente en diferentes fechas; al parecer Gregorio III (731—741) la propaga a la Iglesia universal y Gregorio VII (1073—1085) la fija en esta fecha. Iconografía: de acuerdo con la creatividad de cada autor; destaca una alegoría de Pedro Pablo Rubens (1517—1640), que representa una Sagrada Familia con santos; en ésta vemos en la Gloria celestial a Maria, la primera en santidad; san José, patrono de la buena muerte, y en los brazos de su madre al Niño Jesús recibiendo a los santos.

 

LUNES 2

Conmemoración de todos los Fieles Difuntos

Santos: San Jorge de Viennes, obispo. Beato Tomás de Walden, religioso (Blanco o morado)

CONMEMORACIÓN DE TODOS LOS FIELES DIFUNTOS, del latín defunctus “muerto, que ha cumplido’. Después del siglo de la era cristiana, con la muerte de los Apóstoles y los mártires, se inicia la veneración a los muertos. Posteriormente, en los monasterios benedictinos de Cluny en la Borgoña francesa, hacia 998, se practica el rezo de sufragios (del latín, “recomendación”, petición dirigida al Padre por los difuntos, pidiendo perdón por sus pecados y solicitando sean recibidos en la Gloria) para fallecidos, lo cual se generaliza muy pronto. Más adelante, en el siglo V es permitido efectuar misas por su descanso eterno. En época del pontífice Benedicto XIV (1740—1758) es concedido celebrar en esta fecha tres misas en su memoria; después, Benedicto XV (1914—1922), a partir de 1914, difunde la veneración como se conoce. Los católicos debemos entender que la muerte, aunque nos entristece cuando llega, es el paso a la plenitud de la verdadera vida. Se le llama dies natalis al día de la muerte del cristiano, ya que es el día de su nacimiento para el cielo, pues en la Gloria, nos dice Ap 21, 4: “No habrá más muerte, ni luto, ni llanto, ni preocupaciones, porque las cosas de antes han pasado”. La piedad popular en nuestro país acostumbra recordar a nuestros antepasados con la colocación de vistosas ofrendas, con los objetos y alimentos que le “gustaban”a cada difunto; sin embargo, aunque es una bella tradición, nunca se habrá de olvidar el valor de asistir a la celebración de la misa en memoria de los difuntos, donde, de acuerdo con el ritual que indica la Iglesia católica, se ofrecen sufragios en memoria del difunto para que obtenga el descanso eterno.

 

MARTES 3

Santos: Martín de Porres, religioso, y Silvia de Roma, viuda. Beata Pío Campidelli religioso. Memoria (Blanco)

BEATO PÍO CAMPIDELLI, del latín, “piadoso” (1868-1889). Religioso. Natural de la provincia italiana de Trebbio, tiene cinco hermanos; sus padres: Filomena y José, son modestos campesinos, con profunda fe en Dios. Desde niño recibe intensa formación en la religión católica con especial devoción a María Santísima. En familia frecuentan el santuario de Nuestra Señora de Casale, lugar cercano a su hogar, lo cual influye en el pequeño. Su infancia trascurre entre la escuela y las actividades hogareñas. A los 12 años, con su progenitora, solicita ingresar en la Congregación de la Pasión (pasionistas), pero por su corta edad es rechazado; sin embargo, la madre lo anima a esperar. Luego de dos años es aceptado en la citada congregación, por lo que ingresa en el seminario italiano de Casale. Por esta época fallece su madre y pocos años después, su padre Como novicio, a los 15 años, destaca por su buena conducta, madurez, formalidad, alegría y espíritu de servicio. En seguida de la profesión, inicia los estudios eclesiásticos y, pese a que era difícil el aprendizaje, con esmero alcanza la meta; él mismo se impone como modelos a San Pablo de la Cruz (19 de octubre), el fundador de los pasionistas y a san Luis Gonzaga (21 de junio), entre otros; además de ser devoto de María Santísima y dedicar tiempo a la contemplación de la Pasión de Cristo. No obstante, no goza de buena salud está entregado a una vida austera, pero nunca permanece Ocioso; es un joven pacífico y pacificador entre sus compañeros, por lo que permanece sencillo y humilde. Sus pensamientos son: “Obedecer sincera y gozosamente”; ‘ aferrarme a mis propios criterios”; “Me mantendré siempre jovial con mis compañeros”, con lo cual demuestra su cercanía y confianza en Jesús. En 1887 recibe las entonces llamadas “órdenes menores”, que son la puerta hacia el sacerdocio; pero Pío se siente indigno. Pocos días después enferma de gravedad, atacado por la tuberculosis, y la medicina de su tiempo es impotente para salvarlo; así pasan cuatro meses de padecimientos que, sin queja, acepta el joven: delgado al extremo, dice a sus visitantes: “Marchen contentos, volveremos a vernos en el cielo”, hasta que entrega su alma al Creador. Beatificado por el Siervo de Dios Juan Pablo II en 1985, dentro del marco del Año Internacional de la Juventud. Iconografía: con sotana de seminarista, a lo lejos el seminario y sobre él, una imagen mariana.

 

MIÉRCOLES 4

Santos: Carlos Borromeo, cardenal; Emerico de Hungría príncipe, y Gregorio de Burtcheid, monje. Memoria (Blanco)

SAN EMERICO DE HUNGRÍA del gótico, “poderoso por su ganado” (1007—1031). Príncipe. La fecha de su nacimiento es imprecisa y no se conocen datos fidedignos de su breve existencia. Hijo único de san Esteban, rey de Hungría (16 de agosto), y de su esposa Gisela. Recibe formación en Cristo, con su preceptor Gerardo de Venecia, abad benedictino. Hacia 1016, Emerico contrae nupcias con una princesa bizantina; ambos, de común acuerdo, viven en castidad. El joven príncipe colabora en los asuntos de su padre, así como en una vasta misión por la conversión de sus súbditos; a ellos se debe la cristianización de la mayor parte de Hungría. Su progenitor desea heredar el trono a Esteban pero fallece en forma imprevista en una cacería cercana a Alba Real, Székesfehérvár, en Panonia, actual Hungría, a los 24 años. Cuando llega la noticia al monarca, exclama: “Dios le amaba, por eso me lo quitó tan pronto”. El príncipe es sepultado en el templo del lugar donde muere. En su sepulcro se obran numerosos milagros, por lo que se inicia su veneración. Antiguas fuentes biográficas húngaras, manifiestan que se obtiene autorización del pontífice Gregorio VII (1073—1085) para exhumar el cuerpo de Emerico, con la finalidad de aprobar su veneración, lo que ocurre en 1083, cuando padre e hijo son elevados al honor de los altares. Iconografía, con atuendo regio, coronado, en su mano derecha lleva un lirio, símbolo de castidad.

 

JUEVES 5

Santos: Zacarías e Isabel, padres de Juan el Bautista, y Geraldo de Biziers, obispo. Beato Guido María Conforti, fundador Feria (Verde)

BEATO GUIDO MARÍA CONFORTI, del germánico, “selva”, bosque’ (1865-1931). Fundador. Nace en Parma, Italia. Se desconocen detalles de su familia e infancia. Hace sus estudios con los Hermanos de las Escuelas Cristianas (lasallistas). En la juventud, decidido por la vocación sacerdotal, ingresa en el seminario de su ciudad natal hasta que es ordenado sacerdote, lo que sucede en 1888. Ejerce su ministerio y en 1902 es consagrado obispo de Rávena, Italia, diócesis a la que renuncia por enfermedad, dos años más tarde. Por sus méritos, en 1907 se le otorga el nombramiento de obispo en Parma, cargo que ocupa hasta su deceso. Es de carácter sencillo, con profunda espiritualidad, que es en donde reside su santidad, ya que su vida es extraordinaria dentro de lo ordinario. Sus múltiples virtudes lo hacen destacar; entre ellas, destacan la fortaleza, el respeto, la palabra sincera, su pobreza, así como su sentido de responsabilidad para la realización del apostolado que lo impulsa a fundar, en 1895, el instituto de los Misioneros Javerianos, cuyo propósito es la permanente actividad misionera, la que tiene como su patrono a San Francisco Javier (3 de diciembre), de ahí la citada denominación, en la que atiende su obra, pero sin descuidar su compromiso episcopal. Su acción misionera la resume en dos enunciados de San Pablo (29 de junio): “Cristo lo es todo en todos” (Col 3, 11), que es su lema episcopal, y “El amor de Cristo nos apremia” (2 Co, 5, 14), que es lema del instituto javeriano. Su vida está orientada hacia la contemplación de Jesús y la fe como centro de su vida. Lo anterior es condición inequívoca para la divulgación del Evangelio, con el propósito de que se anuncie no sólo de palabra, sino también hacer que la vida de cada misionero sea una manifestación de Cristo. Monseñor Conforti, desde el episcopado, compromete a los sacerdotes en el desempeño de la acción misional con una caridad sin fronteras. Su objetivo es: “Formar una sola familia cristiana que abrace a la humanidad”, a través de la ‘Palabra sencilla y luminosa del Evangelio”. Esta vida ejemplar se extingue, en una fecha como hoy, en la diócesis de Parma. En nuestros días los misioneros javerianos cuentan con más de 900 integrantes, presentes en 19 países. Es beatificado por el Siervo de Dios Juan Pablo II (1978-2005) en 1996. Iconografía: con atuendo común a los obispos.

 

VIERNES 6

Santos: Leonardo de Noblat, abad, y Pablo el Confesor de Constantinopla, mártir Beata Josefa Naval, laica. Feria (Verde)

BEATA JOSEFA NAVAL, del hebreo, “Dios acrecentará” (1820-1893). Laica Oriunda de Algemesí, Valencia, España. Primogénita de seis hermanos, sus sencillos y católicos padres son agricultores. Su casa está ubicada junto al convento dominico, lo que es decisivo en la vida de la niña, ya que con frecuencia asiste a la capilla de Nuestra Señora del Rosario (7 de octubre) en ese convento, pues es fiel devota de Maria Santísima. A la edad de 13 años muere su madre, después de lo cual acude a la mencionada capilla y, postrada ante Nuestra Señora, le solicita que ella sea su madre para siempre. Poco después, la familia se muda aún más cerca de la parroquia del lugar; de ahí en adelante, Josefa llega al máximo de su actividad cristiana y humana. Se hace cargo de la labores del hogar, así como de la atención de su padre, tres de sus hermano, su tío y su abuela. Al correr del tiempo, la joven permanece soltera, a la vez que las actividades domésticas y de atención a la familia disminuyen, por lo que ella se dedica a la catequesis de los niños de la parroquia; decide convertir su casa en una escuela-taller, donde enseña a bordar a otras jóvenes, con la finalidad de que con ello tengan un ingreso extra, además de confeccionar ornamentos religiosos. Presta servicio en el templo y es la maestra que adiestra generaciones de muchachas con el propósito de que aprendan a realizar las faenas hogareñas; asimismo, las enseña a rezar y a atender con caridad a los necesitados. La gente del pueblo la admira y aprecia su labor, por lo que con cariño la llaman “la Señora Pepa”; siempre rodeada de niñas y jóvenes, da ejemplo de vida, entregada a servicio de su parroquia y de los demás, hasta su fallecimiento en su tierra natal, donde es sepultada en el cementerio parroquial. Sin embargo, al dar cuenta de su encomiable obra los sacerdotes, sus alumnas y el pueblo en general, así como por los numerosos milagros que por su intercesión se suceden, se inicia el proceso de beatificación. El pueblo prepara un sepulcro en el interior de la parroquia, donde son traslados sus restos-reliquia, que son objeto de múltiples visitas. Beatificada por nuestro recordado Juan Pablo II (1978—2005), q.e.p.d., en 1988.

 

SÁBADO 7

Santos: Ernesto de Zwietfalten, mártir Jacinto castañeda y Vicente Liem, mártires, y Willibrod de Utrech obispo.

Vísperas I del domingo: 4 semana del Salterio Feria (Verde)

SAN WILLIBROD DE UTRECH, del anglo sajón “el que tiene voluntad temeraria” (658-739). Obispo. Originario de Northumbria, Inglaterra, se deduce que sus padres le procuran formación en la fe, ya que antes de los siete años de edad recibe instrucción en la cultura y en Cristo, con los religiosos benedictinos del monasterio inglés de Ripon. En la juventud radica en Irlanda y durante 12 años está dedicado al estudio de las ciencias sagradas. Es ordenado sacerdote a los 30 años; luego de un año, unido a 11 monjes más, realiza vasta misión de evangelismo por Holanda, Alemania y Dinamarca. Se distingue por su carácter amable y actitud humilde. Sus cualidades permiten que el pontífice Sergio I (687—701) le otorgue el nombramiento de obispo en la diócesis holandesa de Utrecht, en 695. Su intensa labor evangelizadora erradica el paganismo entre los anglosajones; demuestra ser un hombre de oración, continua actividad para la Iglesia y servicio al sumo pontífice. Establece una abadía en Echternach, Luxemburgo, desde donde intensifica el envió de misiones para difundir la Palabra de Dios, hasta su deceso acaecido en este lugar, donde reposan sus reliquias. Una bella tradición se realiza cada año, desde el siglo X en Pentecostés; se efectúa una procesión en su memoria. Por su fama de santidad y vida ejemplar, el pueblo inicia su veneración inmemorial. Iconografía: con atavío común episcopal.

 

DOMINGO 8

XXXII DOMINGO ORDINARIO

Santos: Godofredo de Ammiens, obispo, y Claro de Tours, eremita. Beato Juan Duns Escoto, presbítero (Verde)

BEATO JUAN DUNS ESCOTO, del hebreo. Dios ha hecho gracia (1265?-308). Presbítero. Oriundo de Maxton o Duns (actual Littledean), Escocia, de ahí los apelativos que se añaden a su nombre; en su población natal, la mayoría de los habitantes no son católicos. Es hijo de padres que profesan la fe de Cristo, dedicados a la agricultura. Sin conocerse detalles anteriores a su ingreso, hacia 1280, en la orden de Frailes Menores (franciscanos), en la que destaca por su inteligencia, perfecciona su espiritualidad y adquiere vasta cultura. Se le ordena sacerdote en 1291 y es enviado a París a continuar estudios. Por sus virtudes, se le encomienda el ministerio de las confesiones. Terminada su academia en la capital francesa, se desempeña como docente en la misma universidad, así como en Oxford, Cambridge (ambas en Inglaterra) y, posteriormente, en Colonia, Alemania. De acuerdo con las enseñanzas del Seráfico, Juan profesa obediencia absoluta a la Santa Sede, por lo que rehúsa la invitación cismática del monarca francés Felipe IV el Hermoso (1268—1314), contrario a la religión y al pontífice Bonifacio VIII (1294—1303), por lo que es expulsado de Paris en 1303. Un año después regresa a la citada ciudad y hacia 1307 pasa a Colonia como maestro, a la vez que predica la Palabra de Dios. Dedica su breve existencia al estudio de las verdades divinas, por lo que alcanza un alto grado en la oración contemplativa, tiene profundo amor a la Eucaristía y a la Madre de Dios; con humildad suplica: “Oh Señor, Creador del mundo, concédeme creer, comprender y glorificar tu majestad y eleva mi espíritu a la contemplación de Ti”. Reconocido como el teólogo del Verbo Encarnado, expresa: “...ya antes de la Encarnación y antes de que ‘Abraham existiese’, en el origen del mundo, Cristo pudo haber tenido verdadera existencia temporal en forma sacramental.., de ahí que la Eucaristía pudo haber existido antes de la concepción y de la formación del Cuerpo de Cristo, en la purísima sangre de la Bienaventurada Virgen”. Sus teorías sobre la Virgen y la Encarnación —siglos después— son confirmadas al proclamarse el Dogma de la Inmaculada Concepción (1854) y en el culto a la realeza de Cristo. Por la defensa de la doctrina de la Concepción Inmaculada de María, es conocido como “Doctor Mariano y sutil”. Escritor de: Comentarios sobre las sentencias, Ordinario, Cuestiones sobre metafísica, Sobre el principio primero, entre otros. Por su sapiencia es equiparado con los Doctores de la Iglesia: san Buenaventura (15 de julio) y santo Tomás de Aquino (28 de enero). Su deceso ocurre en la ciudad alemana de Colonia; es sepultado en la capilla franciscana del mismo lugar. Nuestro recordado Juan Pablo II (1978-2005) q.e.p.d., aprueba su culto inmemorial como beato el 6 julio de 1991, en una ceremonia que se efectúa en la Basílica del Vaticano el 20 de marzo de 1993. Iconografía: en una alegoría, Juan con hábito, escribiendo, recibe inspiración de un Niño (el Verbo Encarnado), en tanto la Virgen María invoca sobre a los ríos de la sabiduría divina.

 

LUNES 9

Dedicación de la Basílica de Letrán

Santos: San Teodoro de Roma, mártir. Beata Isabel Catez de la Trinidad, religiosa. Fiesta (Blanco)

BEATA ISABEL CATES DE LA TRINIDAD, del hebreo, “mi plenitud es Dios” (1880-1906) Religiosa. De origen francés, nace en Arvord, cerca de Bourges. El embarazo de su madre es de alto riesgo; sin embargo, la niña llega felizmente al mundo, como la primera de dos hermanas. Su padre es militar, por lo que antes de un año la familia se traslada a Borgoña y luego a Dijon, donde radican y a los pocos años muere. Por su facilidad para la música es inscrita en el conservatorio, por cuanto a su instrucción le es proporcionada en el hogar. Desde niña demuestra su cercanía a Dios, siendo de carácter dominante, cariñosa y obediente. Al recibir su Primera Comunión (1891) —en una de sus cartas escritas en la juventud- revela acerca de Jesús: “Este gran día nos hemos dado por completo el uno al otro”. Más adelante, después de asistir a la misa, narra: “Iba a cumplir 14 años, cuando un día, durante mi acción de gracias, me sentí irresistiblemente empujada a escogerle como único esposo y, sin esperar más, me uní a Él (a Jesús) por el voto de virginidad.. Isabel crece como cualquier muchacha, sólo que en su interior tenía el propósito de pertenecer a Dios sin condiciones; con su madre y hermana continuamente sale a vacacionar, pero sin dejar de apreciar la presencia divina en cada paisaje, en la naturaleza y en todo lo que le rodea. A su regreso en Dijon, asiste a fiestas y reuniones, mas su mente no se aparta de consagrar su vida al Creador. Una mañana, durante la misa, escucha una voz interior que le cita: “Carmelo”, y desde ese momento se da cuenta que debe ingresar a la orden de Carmelitas Descalzas, a lo que su madre se opone; finalmente, a los 21 años ingresa en la citada orden. A partir de su profesión, es nombrada Sor Isabel de la Trinidad. Vive el claustro en oración, sencillez y trato amable con sus hermanas espirituales, diciendo: “No encuentro palabras para expresar mi dicha, aquí ya no hay nada, sólo Él...“. Pese a todo, en el noviciado surgen dudas, además de que ya no había paseos, reuniones o vacaciones, piensa en que había abandonado a su madre; tales pensamientos le hacen sufrir, pero esta noche oscura desaparecerá e Isabel revela un secreto para superar la indecisión: “En el Carmelo se encuentran muchos sacrificios.., y ante un pequeño contratiempo: miro al Crucificado y viendo cómo Él se he entregado por mí... lo menos que puedo hacer.., es consumirme, para devolverle algo de lo que Él me ha dado”. Al poco tiempo, superadas las pruebas, emite sus votos perpetuos; en tal estado, obediente, realiza actividades en la capilla, el jardín, la ropería, etcétera. Las religiosas que conviven con ella atestiguan su inalterable paciencia, alegría y obediencia, así como su gusto por leer la Sagrada Escritura. Su director espiritual, al darse cuenta de su vida ejemplar, le sugiere que escriba cartas en las que da a conocer su pensamiento, las cuales a la postre son útiles para conocer su espiritualidad e integrar en el proceso de beatificación. Esta notable religiosa, por la contemplación de la Santísima Trinidad, logra la inhabitación trinitaria en su alma, por lo que hace de la misma el centro de su vida espiritual. Su mensaje está contenido en sus escritos: Recuerdos publicados por la priora de su convento; Últimos consejos de vida interior, en sus meditaciones El cielo en la fe, en especial en el lema sintetizado de su existencia: la Oración a la Santísima Trinidad, que inicia así: “¡Oh Dios mío, Trinidad adorable, ayúdame a olvidarme por entero de mí para establecerme en ti!”. Desde la cuaresma de 1906 es víctima de la enfermedad de Adisson (atrofia de las glándulas suprarrenales), que le provoca dolores de cabeza y úlceras interiores; esta etapa fue plena en éxtasis, por lo cual soportaba su enfermedad con estoicismo, intensa oración y amor a Cristo. Antes de morir, sus últimas palabras comprensibles son: “Voy a la luz, al Amor, a la Vida’. Es beatificada por Juan Pablo II, q.e.p.d., en 1984.

 

MARTES 10

Santos: León Magno. Papa; Andrés Avelino, presbítero, y Justo de Canterbury, obispo. Memoria (Blanco)

SAN JUSTO DE CANTERBURY, del latín, justo, honrado, íntegro (627). Obispo. No se tiene conocimiento de su fecha de nacimiento, ni detalles de su niñez y familia, pero su origen es romano. La biografía nos aporta datos desde su edad adulta, cuando es monje de la orden de San Benito (benedictino). Por ese tiempo, el pontífice san Gregorio el Magno (590—604; 3 de septiembre), preocupado por la evangelización de tierras inglesas, interrumpida después de la caída del Imperio Romano (476), envía, en el 601, una misión de monjes benedictinos encabezada por san Justo, con la finalidad de que siendo colaboradores de San Agustín, obispo de Canterbury (27 de mayo), avanzara la cristianización de todo el país. Así se logra la conversión de Kent y las regiones aledañas a Londres Sin embargo, la sede episcopal no es aceptada en la capital inglesa, por lo que permanece establecida en Canterbury. Cuando hacia 604 muere San Agustín, por su amplia misión pastoral, el sumo pontífice nombra a san Justo obispo de dicha diócesis; asimismo, al ser sede principal, el Papa le concede autoridad sobre las diócesis inglesas instauradas en Londres y Manchester. Al paso de los años continúa con buenos resultados su responsabilidad hasta que muere en la sede episcopal. Con este obispo se da por concluida la segunda evangelización del territorio inglés. Por su fama de santidad, se inicia su culto inmemorial. Iconografía: con atavío común episcopal.

 

MIÉRCOLES 11

Santos: Martín de Tours, obispo; Juan el Limosnero de Alejandría, patriarca, y Bartolomé el Joven de Grottaferrata, abad. Memoria (Blanco)

SAN JUAN EL LIMOSNERO DE ALEJANDRÍA, del hebreo, “Dios ha hecho gracia” (560?-619). Patriarca. Originario de Nicosia, Chipre. Se desconocen particularidades de su vida anteriores a la edad adulta, cuando es funcionario del gobierno en su país. Más adelante al enviudar, se dedica a difundir —en grado heroico— la Palabra de Dios, así como al estudio hasta recibir la ordenación sacerdotal. Se distingue por su amor hacia los necesitados; para atender a éstos se desprende de sus bienes materiales. Por lo anterior y sus numerosas cualidades, los creyentes lo admiran y le nombran Patriarca de Alejandría, Egipto. Una vez que se instala en la citada ciudad, pregunta por los marginados del lugar e indica: “Ellos (los pobres) son mis señores, porque representan entre nosotros a Jesús y porque de ellos ese Reino de los cielos”. Se dice que desde que llega a Alejandría los más de siete mil indigentes que ahí viven reciben de manos del obispo ayuda material cada día, lo que se considera un constante hecho milagroso. La fe de Juan es inalterable al grado que expresa que Dios puede llenar cajas de caudales, igual que mover montañas. Asimismo, establece dos monasterios y 70 templos. Al suscitarse una invasión pagana en tierras alejandrinas, es desterrado de su diócesis y retorna a su tierra natal donde muere, luego de lo cual se inicia su culto inmemorial. Iconografía: con atavío episcopal, atendiendo a los pobres.

 

JUEVES 12

Santos: Josafat de Ucrania, mártir; Emiliano de la Cogolla, presbítero, y Benito de Benavente y compañeros mártires. Memoria (Rojo)

SAN BENITO DE BENEVENTO Y COMPAÑEROS, del latín. Bendito” (1003?). Mártires. Benito o Benedicto, encabeza una misión de monjes camandulenses, quienes salen de Benevento, Italia su tierra natal hacia Polonia, con la finalidad de evangelizar. Por la forma en que se suscitan los acontecimientos, no es posible conocer detalles biográficos de cada uno; sin embargo, se conocen sus nombres: Benito, Santiago, Mateo, Isaac y su cocinero Cristian Se establecen en el bosque polaco de Kazimierz, y durante la noche del 11 de noviembre sufren el ataque de unos ladrones, quienes buscan un tesoro y piensan que estaría en ese lugar; al no localizar lo que seria su botín, percatándose de que los sencillos monjes no poseen nada de valor, se ensañan con ellos y los degüellan. Al encontrar sus cadáveres, piadosos cristianos les dan sepultura en el cementerio del convento. Los pobladores, reconocen su sacrificio e inician su culto inmemorial, además de reconocerlos como patronos del lugar y protomártires de Polonia.

 

VIERNES 13

Santos: Diego de Alcalá, religioso; Estanislao de Kostka, religioso, y Nicolás Magno, Papa. Feria (Verde)

SAN NICOLÁS I EL MAGNO, del griego, “victorioso en el pueblo” (867). Papa. Nace en Roma; no son conocidos detalles anteriores a su elección pontificia, lo que sucede el 24 de abril de 858. Ocupa la sede papal en el orden 105 de la cronología. Es electo después de la desintegración del imperio de Carlomagno (742-814), en una época cuando la Iglesia está amenazada por la apatía y la indiferencia. Por su tenaz lucha para defender la autoridad de la Santa Sede, tanto en Oriente como en Occidente, y para obtener que se le considerase independiente de Roma, le es otorgado el título de Magno o Grande. Se le atribuye haber fijado, para el 15 de agosto, la solemnidad de la asunción de la Santísima Virgen Maria. Fallece en la sede pontificia, en una fecha como hoy pero del año 867.

 

SÁBADO 14

Santos: Lorenzo O’Toole, obispo; Juan Pignatelli, presbítero, y Nicolás Tavelic y compañeros mártires.

Vísperas 1 del domingo: la semana del Salterio Feria (Verde)

SAN NICOLÁS TAVELIC Y COMPAÑEROS, del griego, “victorioso en el pueblo”(391), Mártires. Nicolás Tavelic, nace cerca de 1340 en Sibenik, Croacia. Sus antecedentes familiares y educativos anteriores a cuando en su juventud ingresa en la Orden Franciscana de Hermanos Menores (minoritas) nos son desconocidos. Una vez terminados los estudios correspondientes, es enviado a catequizar a Bosnia, actual Bosnia y Herzegovina, donde realiza una exhaustiva, ejemplar y fecunda labor evangelizadora en compañía de fray Deodato de Rodez. Ambos frailes combaten al hereje Bogomil; posteriormente, en 1384, peregrinan a Tierra Santa, donde se unen a Pedro de Carbona y Esteban de Cuneo en el monasterio de San Salvador de Jerusalén; ahí, los cuatro, permanecen en oración y estudio de las Sagradas Escrituras. Sus compañeros: Deodato (oriundo de Rodez, Francia), ingresa joven en la orden minorita y, cumplida su formación, hace suyo el llamado del pontífice Gregorio XI (1370—1378) para predicar en Bosnia y combatir las citadas herejías de los bogomiles; ahí conoce a San Nicolás, con quien inicia una fraterna amistad. Pedro de Carbona pertenece a la comunidad franciscana de Provenza, Italia. Se une al movimiento que comienza en Umbría para retomar el carisma de humildad y pobreza de la Regla Franciscana. Se ignora el motivo por el que viaja a Francia y, después, a Jerusalén, donde tiene lugar su encuentro con Nicolás y Deodato. Esteban es oriundo de Cuneo, Piamonte, Italia. Toma el hábito en Liguria, Génova. Va a predicarla Palabra en Tierra Santa, donde tiene lugar su encuentro con Nicolás, Deodato y Pedro. Los cuatro santos profundizan en el estudio de las Sagradas Escrituras con el objetivo de predicar ante musulmanes, así como de demostrar y defender la divinidad de Cristo. Así, el 11 de noviembre de 1391 se dirigen a ver al cadí (juez musulmán). Su comparecencia en la mezquita y su martirio se encuentran detallados en el documento llamado Sibenicensis y, actualmente, forma parte de la Liturgia de las Horas y del Propio de la Familia Franciscana. Tras su intervención, ante una asombrada y encolerizada muchedumbre, son apresados, torturados y martirizados. Son canonizados en 1970 por el papa Pablo VI (1963—1978).

 

DOMINGO 15

XXXIII DOMINGO ORDINARIO

Santos: Alberto Magno, doctor de la Iglesia; Malló o Maclovio de Aleth, obispo, y Leopoldo II el bueno de Australia, rey. (Verde)

SAN LEOPOLDO III EL BUENO DE AUSTRIA, del germánico. “audaz en el pueblo” (1073-1136). Duque. Se desconocen antecedentes anteriores a habérsele otorgado el título de duque de Austria, lugar que gobierna por espacio de 40 años. Ante todo, es un cristiano ejemplar y como gobernante, justo y prudente. Se distingue por su generosidad con los marginados. Por sus cualidades, sus súbditos le llaman “el Bueno”; también es reconocido como “el Padre de los pobres”. Defensor de la Iglesia y de la autoridad pontificia, participa en la organización de la primera cruzada (1096—1099). Propicia la construcción de varios monasterios, entre los cuales aún existen en nuestra época la abadía benedictina de Mariazell, la cisterciense de Heiligenkreuz y la agustiniana de Klosterneuburg, todas ubicadas en el actual territorio de Austria. Para Leopoldo es muy importante la vida de cada uno de sus gobernados; por otro lado, interviene en la guerra sólo cuando las circunstancias lo obligan y, se dice, que siempre resulta vencedor. Fallece con fama de santo en Viena; el pueblo es el que extiende su veneración. Inocencio VIII (1484—1492) aprueba su culto inmemorial en 1486. Es reconocido como patrono de Austria, cuya conmemoración es tiesta nacional. Iconografía: con atuendo regio, una bandera con tres águilas y el modelo de un monasterio, en alusión a los que estableció.

 

LUNES 16

Santos: Margarita de Escocia reina: Gertrudis la Magna, religiosa, y José Moscatti, laico. Feria (Verde)

SANTA MARGARITA DE ESCOCIA, del latín, ‘perla’ (1046-1093) Reina. Nace en Hungría, donde sus padres los príncipes Ágata y Eduardo, fijan su residencia al ser desterrados de su tierra por el rey Canuto de Inglaterra (1019-1042) Ahí es educada en la Corte del rey San Esteban I de Hungría (975?—1038; 16 de agosto), hasta que en 1057 la familia logra regresar a su patria; sin embargo, tienen que refugiarse en Escocia con la finalidad de escapar de la guerra entre normandos y daneses. Margarita es una joven bella, de quien se prenda el rey de Escocia Malcolm III (1031—1093), con quien contrae nupcias en 1070. El citado monarca es un hombre rudo y analfabeta; sin embargo, ama profundamente a su esposa, con la que lleva una excelente relación conyugal, al grado de procrear ocho hijos La joven esposa, prudente y culta, se distingue por ser humilde y estar dedicada a la oración. Pese al lujo de la Corte, lleva una vida austera; atenta, generosa y servicial con los pobres, a quienes diariamente pasa en grupo a comer en su palacio y les lava los pies en señal de humildad. Durante los tiempos de Adviento y Cuaresma, comparte alimentos con 300 necesitados y con generosidad les reparte dinero. Propicia la edificación de la abadía de la Santísima Trinidad, ubicada en la población escocesa de Dunfermline, además de templos y albergues para los viajeros, así como de pagar el rescate a los prisioneros ingleses cautivos en Escocia. Influye en la vida eclesiástica, pues convoca un Concilio escocés para erradicar ritos paganos y evitar matrimonios incestuosos; asimismo, introduce el ritual romano en la liturgia escocesa, con celebraciones como el Miércoles de Ceniza para iniciar la Cuaresma, la comunión en Pascua y el descanso dominical. Asimismo, participa en varias discusiones teológicas, defiende a los pecadores arrepentidos con el propósito de que, después de confesarse, puedan recibir la sagrada comunión. Es ejemplo de esposa y madre hasta su muerte acaecida en el castillo de Edimburgo, Escocia, cuatro días después de fallecer su esposo y su hijo Eduardo, que perecen en la batalla de Alnwick, Inglaterra. Al correr de los siglos, en la época de la Reforma protestante, sus restos-reliquia son trasladados al monasterio de San Lorenzo de El Escorial, en Madrid, España, donde son venerados. Es canonizada por Inocencio IV (1243—1254) en 1250 y declarada patrona de Escocia por Clemente X (1670—1676) en 1673. Iconografía: con regio atavío y una corona a sus pies, alusiva a su gran humildad.

 

MARTES 17

Santos: Isabel de Hungría duquesa; Aciscio y Victoria de Córdoba, mártires, y Gregorio de Tour, obispo. Memoria (Blanco)

SAN GREGORIO DE TOURS, del griego. “vigilante” (540-594). Obispo. Pertenece a la nobleza. Nace en Auvernia, Francia, pero se desconocen detalles de su infancia y familia. Se deduce que recibe formación en los valores de Cristo, debido a que hacia el 573 es nombrado obispo de la población francesa de Tours, cuando aún la organización eclesiástica designa obispos a laicos de vida ejemplar. Realiza su desempeño episcopal en la época de la dinastía Merovingia (481—751, descendientes de Meroveo, jefe de los francos), etapa de conflictos políticos y numerosos asesinatos. Afronta con valentía dicha situación, a la vez que se impone contra los asesinos y el paganismo. Es escritor de la Historia de los francos, en la que da testimonio de los acontecimientos de dicha época; así como de sus Ocho libros de los milagros, obra en la cual denota su sentido crítico. Fallece en su diócesis, con fama de santidad, por lo que el pueblo inicia su veneración inmemorial. Iconografía: con atavío común episcopal.

 

MIÉRCOLES I8

Dedicación de las Basílicas de San Pedro y San Pablo.

Santos: Santo Tomás de Antioquía, mártir. Beata Carolina Kózka, mártir. Feria (Verde)

DEDICACIÓN DE LAS BASÍLICAS DE SAN PEDRO Y SAN PABLO, del griego. Basilikee, “aula regia o real”. En la antigüedad, el nombre de basílica se da a las grandes edificaciones griegas y romanas. Entre los cristianos este nombre se pone a los grandes templos construidos a partir del reinado de san Constantino el Grande (274—337; 21 de mayo). La primera basílica dedicada a San Pedro es construida entre los años 324 y 349 por el citado monarca, pero consagrada por el pontífice Silvestre I (314—335) en 326, Al correr del tiempo, en el siglo XV, es demolida y sobre el mismo terreno se construye la conocida en la actualidad, que es iniciada por Nicolás V (1447—1455) en 1454. La obra dura 170 años, lo que significa que en la dirección de la misma participan varios pontífices. En la edificación intervienen connotados arquitectos, pintores y escultores: Miguel Ángel, Bernini y Rafael, entre otros. Estudios arqueológicos certifican que en esta colina vaticana, donde se localiza la basílica, padece el martirio el apóstol san Pedro (29 de junio). Es consagrada por Urbano VIII (1623—1644) en 1626. En cuanto a la basílica de San Pablo extramuros (por considerarse en su época fuera de la ciudad), se ubica a 11 kilómetros de distancia de la citada, por la Vía a Ostia, lugar en donde por tradición se considera que sucede el martirio del “Apóstol de los gentiles”. La primera que existe es mandada construir por el emperador san Constantino el Grande (21 de mayo), hasta que una vez demolida, el monarca Valentiniano II (371—392) propicia una nueva construcción, lo que ocurre en 386. Una vez concluida, es consagrada por Siricio I (384—399) y restaurada en varias ocasiones, hasta que un incendio la destruye en 1823. El templo actual se edifica en el siglo XIX, bajo la dirección de los pontífices Gregorio XVI (1831—1846) y el beato Pío IX (1846—1878: 7 de febrero), quien la consagra en 1854.

 

JUEVES 19

Santos: Ponciano 1, Papa y mártir; Matilde de Hackeborn, religiosa, e Inés de Asís, religiosa. Feria (Verde)

SANTA MATILDE DE HACKEBORN, del germánico. “poderosa en la batalla” (1241-1298), Religiosa. Hija de noble familia, nace en Hackeborn, Alemania, educada en las virtudes cristianas. Desde que a los siete años acompaña a su madre a visitar a su hermana Gertrudis, religiosa en el monasterio benedictino de Rodersdorf, se despierta en su corazón el deseo de consagrarse a Dios. Poco después ingresa en la vida religiosa, en el monasterio benedictino alemán de Helfta, donde su hermana es abadesa y le procura formación en los valores evangélicos. El citado monasterio es una de las escuelas místicas más acreditadas en la Edad Media, así como un gran centro de religión y cultura; sus monjas destacan por sus conocimientos, obtenidos gracias a connotados maestros de la orden dominica, por su continua lectura de la Sagrada Escritura, además de su estudio y de transcribir a mano las obras de los Padres y Doctores de la Iglesia hasta entonces conocidos. Hacia 1241 es maestra de la escuela monástica y del coro, donde recibe, entre sus alumnas, a santa Gertrudis la Magna (16 de noviembre), y nace entre ambas una especial confianza y especial afecto. Matilde es una religiosa humilde, pese a que Dios la favorece con los dones de consejo y contemplación; son tan notables estas cualidades que traspasan las paredes del claustro, al que acuden afligidos fieles e inclusive religiosos a pedir su acertado consejo. Los dones que posee los utiliza para ayudar al prójimo y crecer en espiritualidad, hasta llegar a un alto grado en la oración contemplativa. Hacia 1291 enferma de gravedad, por lo que no logra asistir a los funerales de su hermana; en esta etapa sufre en lo espiritual y también en el aspecto físico, pero esto permite que Nuestro Señor le otorgue mayores gracias sobrenaturales, al grado de manifestar el deseo de que todas las religiosas participen de los frutos de su felicidad interior. Las palabras que Matilde dirige a sus hermanas espirituales quedan escritas para la posteridad gracias a su alumna santa Gertrudis la Magna. El único escrito de su puño y letra es una instructiva carta dirigida a una señora alemana, ya que su libro Gracia especial es dictado por ella y escrito por la citada Gertrudis. Nuestra santa no recobra la salud; aún así, durante los últimos ocho años de vida con su testimonio favorece a la comunidad. Gertrudis revela que antes de morir Matilde, en Helfta, tiene visiones de Cristo, María Santísima, los ángeles y los santos. Su culto inmemorial se extiende en el pueblo y en las comunidades benedictinas, que la conmemoran —en forma indistinta— el 16 de febrero o el 19 de noviembre. Iconografía: con hábito, báculo y detrás de ella la catedral de Hackerborn. También se le conoce como Matilde de Helfta.

 

VIERNES 20

Santos: Beato José Anacleto González Flores y compañeros, mártires, y San Félix de Valois, abad. Beata Ángeles Lloret y compañeras, mártires. Feria (Verde)

BEATO JOSÉ ANACLETO GONZÁLEZ FLORES Y COMPAÑEROS, del hebreo. Dios acrecentará”.y del griego, “llamado en voz alta, invocado”, “resucitado” (siglo XX). Mártires. El laico José Anacleto encabeza el grupo de 13 mártires mexicanos, en virtud de su actividad apostólica durante la persecución religiosa acaecida en nuestro país de 1927 a 1931. Nace en Tepatitlán, Jalisco, en 1888. Es integrante de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana. Se titula en Derecho y en 1922 contrae matrimonio. Promueve la justicia entre la sociedad y es fiel a las enseñanzas del Divino Maestro. Lo anterior motiva el odio entre los enemigos de Cristo, por lo que es ultimado el 1 de abril de 1927. La ceremonia de beatificación se efectúa en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, México, con la asistencia del cardenal José Saraiva Martins, prefecto de la Pontificia Congregación para las Causas de los Santos, en representación del Sumo Pontífice Benedicto XVI, en un acto celebrado el 20 de noviembre de 2005. Los otros 12 beatos, que también mueren mártires en aras de la fe, son los laicos originarios del estado de Jalisco: José Dionisio Luis Padilla Gómez (1899—1927) Miguel Gómez Loza (1888—1928), Luis Magaña Servín (1902—1928), Leonardo Pérez (1889—1927); los hermanos Ezequiel (1876—1927) y Salvador Huerta Gutiérrez (1880—1927), así como José Ramón (1899— 1927) y Ramón Vicente Vargas González ( 1927); el niño José Sánchez del Río (1913—1928), originario de Sahuayo, Michoacán; los sacerdotes José Trinidad Rangel (1887-1931), guanajuatense; Darío Acosta Zurita (1908—1931) veracruzano, y el español Andrés Solá Molist (1895—1927). Para estos tres últimos, conocidos como los “Mártires de San Joaquín” —en Silao, Guanajuato, donde son ultimados—, la Diócesis de León edita un folleto en su memoria en el cual se indica: “Tener el martirio ante los ojos significa para la iglesia de hoy asumir la debida actitud frente al mundo, no la actitud de rendición acomodaticia ni la de provocación autocomplaciente. Se trata precisamente de la actitud de los mártires de todos los tiempos, que saben encontrar en la promesa la luz suficiente para caminar al encuentro del Señor que soporta la tribulación sin interrumpir nunca su canto. El canto de los mártires, ya tengan que soportar la prueba cruenta o la incruenta, es el que entonó antaño Job (Jb 19, 25-27)”. Iconografía: en fotografías, con sotana, los sacerdotes, o con traje, los laicos, o bien, en una alegoría, en el centro Cristo Rey, rodeado por las imágenes de los mártires.

 

SÁBADO 21

La Presentación de la Santísima Virgen María

Santos: San Gelasio I, Papa. Beato Nicolás Justiniani, monje. Vísperas 1 de mañana: Todo propio Memoria (Blanco)

LA PRESENTACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARIA. La tradición indica que a los tres años de edad, María niña es conducida al templo de Jerusalén por sus padres Ana y Joaquín, con la finalidad de ser consagrada a Dios. Quizás esta conmemoración se basa en una leyenda del Protoevangelio de Santiago, contenido en los Evangelios Apócrifos (del griego, “apartado”, escritos complementarios a falta de libros canónicos de la Biblia), donde se menciona también que María vive desde la citada edad en el templo, donde transcurre su infancia ayudando y formándose en la religión, hasta que a los 12 años de edad sale para contraer nupcias con San José (19 de marzo). Tal conmemoración se origina en el Oriente, en Jerusalén, hacia el año 543, y en Occidente, en el siglo XIV El Papa Sixto V (1585—1590) la reintegra al Calendario litúrgico en 1585, extendiéndola a la Iglesia universal. Así como María sirve en el templo, nosotros, como fieles católicos, debemos servir a Dios en la atención al prójimo y permanecer en Él aprendiendo su doctrina y obedeciendo sus mandamientos. Iconografía María Niña con alba túnica es conducida al templo por sus padres Joaquín y Ana. En referencia a la presentación de Maria en el templo, en México la piedad popular acostumbra, en forma voluntaria, “presentar” en los templos a niños y niñas a los tres años de edad ataviados con sus mejores galas, con la finalidad de solicitar la protección de Jesús y María para su vida futura. Es recomendable que tan piadosa costumbre se realice con el deseo de que desde la más tierna infancia los pequeños se acerquen a la iglesia y sobre todo se hagan devotos de Maria Santísima.

 

DOMINGO 22

NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO

Santos: Santa Cecilia de Roma, mártir. Beato Tomás Reggio, obispo. Solemnidad (Blanco)

NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO, Jesucristo es un nombre derivado del hebreo Yeshuá, “Yahvé es salvación”, y Cristo, equivalente del verbo hebreo mashaj, “ungir”, de cuya forma mashiaj: el Ungido, se deriva la palabra Mesías. El Salmo 72 narra: “Florecerá en sus días la justicia y hasta el fin de los tiempos una paz grande. De un mar al otro mar irá su imperio, del río hasta los fines de la tierra”. Lo anterior nos describe un reino ideal que el Redentor instaurará al final de los tiempos, en tanto se hacen realidad en la tierra el deseo de justicia y de paz para la humanidad y para todas las naciones. En la redacción del Salmo, Cristo se manifiesta como Rey de la paz que trae la buena nueva a los hombres como defensor del pueblo, del humilde, del débil, además de proporcionar alimento a todos. La Sagrada Escritura dice que Cristo es Rey. En el Antiguo Testamento se le llama el dominador que ha de nacer de la descendencia de Jacob, el que por el Padre ha sido constituido Rey sobre el monte santo de Sión y recibirá a la gente en herencia y en posesión los confines de la tierra (Sal 2). En el Nuevo Testamento, en la Anunciación, el arcángel Gabriel manifiesta a Maria que dará a luz un niño a quien Dios concederá el trono de David (cfr. Lc 1, 32-33), mientras San Juan lo cita como Príncipe de los reyes de la tierra (Ap 1, 5). Su Santidad Pío XI (1922—1939), en su encíclica Qua Primas (1925), establece el culto a Cristo Rey el último domingo de octubre, anterior a Todos los Santos, sin tener una fecha fija; no obstante, con las reformas al Calendario litúrgico, la solemnidad queda establecida el último domingo del tiempo ordinario en noviembre, con el propósito de señalar el término del Año Litúrgico. Iconografía: Jesucristo de pie o en trono celestial, con túnica y manto real, y sobre su cabeza la corona de su realeza; además, en su mano derecha, un cetro, y en su mano izquierda, un orbe (esfera azul, que evoca su majestad). Esta sublime devoción, ha hecho que el hombre construya monumentos de grandes dimensiones, para manifestar su amor por Jesús; entre otros, se citan el monumento votivo nacional a Cristo Rey, en el centro geográfico de México sobre la montaña del Cubilete, en Silao, Guanajuato (1944). En Río de Janeiro, Brasil, el Cristo del Corcovado (1925). La isla del Cristo en Alaska (1937). El Cristo de los abismos, en el mar de la bahía de San Fructuoso, que está a 17 metros de profundidad, en Génova, Italia (1955), lo mismo que la de Ochomogo, Costa Rica, donde se dividen los océanos Pacifico y Atlántico (1930).

 

LUNES 23

Santos: Beato Agustín mártir. Santos: Clemente I de Roma, Papa, y Columbano de Bobbio, abad. Memoria (Rojo)

BEATO MIGUEL AGUSTÍN PRO JUÁREZ, del hebreo, “¿quién como Dios?”, y del latín. “perteneciente a Augusto” (1891-1927). Mártir. Hijo de Miguel Pro y Josefa Juárez, es el tercero de 11 hermanos; natural del poblado de Guadalupe Zacatecas, México, realiza sus estudios primarios en Concepción del Oro, Zacatecas; Monterrey, Nuevo León; Saltillo, Coahuila, y la Ciudad de México. Su familia es católica y fervorosa, lo cual rinde frutos pues, además de él, tiene dos hijas religiosas. Destaca su carácter jovial y bromista, lo cual le ayuda más tarde en las pruebas que Dios le manda. En 1910 trabaja con su padre en una agencia minera en Concepción del Oro, Zacatecas; por esa época define su vocación para el sacerdocio; sin embargo, hay una etapa de su vida en la que, al pretender convertir al cristianismo a una dama protestante de nombre Carlota —por la inexperiencia del joven Miguel Agustín—, casi es él quien le vuelve la cara a la religión católica, aunque las recomendaciones de su piadosa madre y sobre todo la asistencia a una jornada de ejercicios espirituales -con el régimen de San Ignacio de Loyola (31 de julio)—, lo hacen reflexionar y, sin vacilación, retorna a sus principios católicos. Solicita ingreso en la Compañía de Jesús (jesuitas) y, tras pasar la prueba de perseverancia requerida, es admitido en 1911 en el noviciado de El Llano, Michoacán, emitiendo sus votos en 1913. En ese entonces resiste la persecución en contra del catolicismo, por lo que huye a Zamora, Michoacán, en 1914; debido a los conflictos y amenazados por las tropas carrancistas, el director del seminario dispersa a los estudiantes; Miguel Agustín se alberga en Guadalajara, Jalisco; Texas y California, de donde lo reubican en España. Al mismo tiempo que continúa los estudios eclesiásticos, es docente en Granada y Barcelona. Concluida su academia, en 1925, recibe la ordenación sacerdotal en Enghiem, Bélgica, territorio en el cual es sometido a tres intervenciones quirúrgicas; para su recuperación, se le envía a Hyéres, Francia (1926), y después a México, donde las persecuciones se intensifican. En la capital ejerce su ministerio en la parroquia de la Sagrada Familia, en tanto que la Ley Calles suprime el culto y manda cerrar los templos. Sin embargo, el padre Pro continúa con la celebración de la Asamblea Eucarística, así como con la administración de los sacramentos en forma clandestina; para ello se caracteriza de civil, mecánico, obrero y los más increíbles atuendos. Por desgracia hay una confusión, por lo que son implicados en el asesinato del presidente Álvaro Obregón (1920—1928) tanto él como sus hermanos Roberto y Humberto, ya que este último vende, sin saberlo, su coche al jefe de la banda que realiza el atentado y se encuentran documentos con su nombre dentro del auto. Sin efectuar juicio alguno, se les encarcela y condena a muerte. El día de la ejecución uno de los policías se acerca al padre y le pregunta en tono de súplica: “¿Me perdona?”, a lo que él contesta: “No sólo le perdono, se lo agradezco”. En el paredón de fusilamiento, con sus brazos en cruz, grita sus últimas palabras: “¡Viva Cristo Rey!”. Pasan unos minutos del asesinato, cuando llegan las actas ministeriales que justificaban la inocencia de los hermanos Pro. El Siervo de Dios Juan Pablo II (1978—2005) lo beatifica en 1988. Sus reliquias se veneran en la parroquia citada, que está ubicada en Orizaba esquina con Puebla, colonia Roma, Delegación Cuauhtémoc, en la ciudad de México. Iconografía en fotografías con traje y alzacuello; en el citado templo se observan fotos con es cenas de su vida y del momento del martirio.

 

MARTES 24

Santos: Andrés Dung Lac y compañeros, mártires, y Mateo Alonso de Leciniana, presbítero. Beato Mateo Alvarez, mártir. Memoria (Rojo)

BEATO MATEO ALVAREZ del hebreo, “don de Yahvé” (1628). Mártir nativo de Japón. Su padre es portugués y su madre, nipona. Es uno más de los japoneses conversos gracias a la labor misionera de los frailes. Se une a la familia franciscana como terciario. Su conocimiento de la cultura y del budismo, al mismo tiempo que la vehemencia con que predica y difunde la Palabra, le permiten obtener numerosas conversiones. Su sencilla vida es ejemplo del carisma del Seráfico. Humilde y fervoroso en la oración, se dedica en cuerpo y alma a la ayuda espiritual y material de sus prójimos; por ello, sin importar la hora, el clima o la religión, atiende de forma solícita al necesitado. El ejemplo de los frailes de las diversas órdenes que arriban a la Tierra del Sol Naciente es determinante para que miles se bauticen y sigan las enseñanzas de Cristo; así, con el cumplimiento de su tarea se ganan el cariño y la admiración de quienes tienen contacto con ellos, hasta que el emperador Taicosama –Toyotomi Hideyoshi— ordena la expulsión de los sacerdotes cristianos; sin embargo, muchos —como Mateo— permanecen en tierras japonesas para atender a sus fieles. Al ser descubierto es apresado y encarcelado; en prisión, junto con otros cristianos, es víctima de torturas físicas y psicológicas, además de ser sometido a exposición pública donde sufre de escarnio y burlas. Finalmente se decreta su muerte, para ello es conducido a la hoy llamada Santa Colina de Nagasaki, donde es crucificado y ultimado atravesándole los costados con sendas lanzas que le parten el corazón; no conformes con esto, sus verdugos decapitan su cadáver. Es beatificado en 1867 por el beato Pío IX (846—1878), junto con un grupo de sacerdotes y laicos quienes son llamados los Mártires de Nagasaki.

 

MIÉRCOLES 25

Santos: Catalina de Alejandría, mártir; Mercurio de Cesárea de Capadocia mártir, y Alan de Lavaur, abad. Feria (Verde)

SAN MERCURIO DE CESAREA DE CAPADOCIA, del latín, “perteneciente a Mercurio’: entre los romanos, dios del comercio (250?). Mártir. Se desconocen datos de su origen y familia. Sus biógrafos citan que es un soldado romano con alto rango convertido a la fe de Cristo quien milita en el ejército del emperador Decio Cayo Mesio (249-251), feroz perseguidor de los cristianos. Se dice que participa en la batalla contra los bárbaros que intentan tomar la Ciudad Eterna; un ángel le proporciona una espada con la que logra guiar a sus tropas a la victoria. Como es una costumbre, después del combate, el emperador reúne a sus generales y juntos van al templo de Artemisa para entregarle ofrendas y agradecerle su ayuda. Mercurio se niega a hacerlo; al preguntarle Decio por qué no participa en la ceremonia, el santo no vacila en proclamar su fe. Es sometido a crueles torturas, durante las cuales, citan algunos biógrafos, tiene visiones celestiales. Finalmente se le condena a muerte por lo que es llevado a Cesarea en Capadocia (hoy territorio turco), donde es decapitado. Hay otras leyendas acerca de San Mercurio; sin embargo, todas coinciden en que realmente existe y muere mártir por no renegar de la fe de Cristo. Se le venera desde su muerte en la Iglesia oriental. Iconografía: con atuendo de general romano, algunas veces sobre un brioso corcel.

 

JUEVES 26

Santos: Conrado de Constanza, obispo; Pedro de Alejandría, mártir, y Leonardo de Puerto Mauricio, presbítero. Feria (Verde)

SAN LEONARDO DE PUERTO MAURICIO, del latín, “fuerte como león” (1676-1751). Presbítero. Es bautizado con el nombre de Pablo Jerónimo y natural de Puerto Mauricio, Liguria, Italia; sin conocerse mayores datos de familia, se sabe que a los tres años muere su madre. A los 13 años hace estudios en el Colegio Romano de la Ciudad Eterna, donde conoce la orden de Frailes Menores (franciscanos) de quienes le atrae su fervor, por lo que ingresa en el noviciado del convento de Santa María de las Gracias, en Ponticell; en la toma de hábito, elige el nombre de Leonardo. Enfermo de tisis, sus superiores lo envían a recuperarse a su tierra natal. Sin embargo. Leonardo, a punto de morir, promete a María Santísima que al sanar predicará para la conversión de las almas. Cuando se recupera, se reintegra a la orden franciscana y recorre casi todo su país dedicado a la predicación logrando múltiples conversiones, tarea que exitosamente lleva a cabo más de 40 años. Su oratoria es admirable, por lo que su predicación se clasifica en varios temas: cuaresmas, misiones, ejercicios espirituales, Vía Crucis y exhortaciones conventuales, así como en escritos sobre homilética, ascética y mística. Más adelante, recibe el cargo de guardián en su convento e imparte a sus hermanos espirituales pláticas sobre teología espiritual propaga la práctica del retiro. Propaga con ahínco la devoción del Vía Crucis (Camino de la Cruz), con lo que contribuye a su codificación. Esto lo instituye en todos los lugares donde llega a predicar siendo el más célebre el erigido en el Coliseo romano, en el Año Santo de 1750 al que la Santa Sede declara: ”Cabeza y madre de todos los Vía Crucis del mundo”, que es donde el Santo Padre preside la oración cada año el Viernes Santo. Asimismo, propone esta devoción para que, meditando la Pasión de Cristo, se corrijan los males del mundo; por ello, indica: “Una medicina quisiera proponer a prelados, párrocos, sacerdotes y restantes ministros del Señor, que remediaría en gran manera muchos males; me refiero al piadoso ejercicio del Vía Crucis. Predica con ardor conmoviendo a sus escuchas hasta las lágrimas; exhorta a la penitencia, la piedad, la devoción a la Pasión del Señor y a la devoción a María. Destaca por su extrema penitencia y celo apostólico, por lo que Dios lo favorece con el don de la contemplación. La vida de este gran santo se extingue en el convento romano de San Buenaventura. Canonizado por el beato Pío IX (1846—1888; 7 de febrero), en 1867, y Pío XI (1922—1939) lo proclama Patrono de los misioneros entre los fieles, en 1923. Iconografía: con hábito, predicando y con su mano señala hacia el cielo.

 

VIERNES 27

Santos: Virgilio de Salzburgo, obispo, y Máximo de Rietz, obispo. Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa. Feria (Verde)

NUESTRA SEÑORA DE LA MEDALLA MILAGROSA (siglo XIX), Las apariciones de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa ocurren en París en la capilla de la Casa General de la congregación de las Hijas de la Caridad (vicentinas). Asimismo, Maria elige como vidente a la sencilla religiosa santa Catalina Labouré (28 de noviembre). En el citado recinto, la Divina Señora se le aparece por vez primera la tarde del 18 de julio de 1830, para indicarle que le confiaría una gran misión. Luego de cuatro meses, en noviembre, sucede la segunda aparición en la misma capilla, cuando narra Catalina que la vio como en un cuadro, de pie, con vestido y manto blancos, mientras un velo blanco le cubre de la cabeza a los pies, que se apoyan sobre un gran globo, en el cual se enrosca una serpiente, cuya cabeza es aplastada por el pie de la Virgen María; con las manos elevadas a la altura de la cintura, sostiene otro globo y su mirada se dirige al cielo. De repente, María baja los ojos sobre la religiosa y dice: “El globo que ves representa el mundo y cada persona particular. He aquí el símbolo de las gracias que yo derramo sobre las personas que me las piden”. A continuación se forma alrededor de Nuestra Señora una leyenda: “Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti”. En seguida la voz de Maria le indica: “Haz acuñar una medalla conforme a este modelo. Las personas que la lleven recibirán numerosas gracias; las gracias serán abundantes para las personas que tengan fe”. Al momento, aquel cuadro gira mostrando su reverso, donde está una letra con una cruz encima y debajo dos corazones: el de Jesús rodeado con una corona de espinas y el de María traspasado por una espada. Tras acuciosos estudios, dos años después, con autorización de la Iglesia, la medalla es acuñada de acuerdo con la descripción de la vidente y, en efecto, se suceden numerosos milagros por intercesión de Nuestra Señora para quienes con fe y devoción la cuelgan en el cuello. El beato Pío IX (1846—1878; 7 de febrero), concede indulgencias a quienes la llevan consigo. León XIII (1878—1903) concede oficio y misa propios, aprueba la manifestación de la medalla y propicia la coronación de la imagen en la capilla de las apariciones. Pío X (1903—1914) autoriza la Asociación de la Medalla Milagrosa. Es benéfico para el hombre y agradable ante los ojos de María portar la medalla descrita; pero es necesario tener fe y amor en Dios y en la Santísima Virgen; no es posible que la medalla por si sola haga milagros, se requiere hacer oración, participar en la Asamblea Eucarística, obedecer a Dios y dar testimonio de buena conducta. En el hermoso libro México Mariano, de la Hermana Guadalupe Pimentel, de Editorial Progreso, S. A., encontramos mayor información acerca de la historia de ésta y otras advocaciones marianas.

 

SÁBADO 28

Santos: Catalina Labouré, religiosa; Sóstenes de Corinto, laico, y Rufo de Roma y compañeros, mártires.

Vísperas del domingo: del Salterio (empieza el uso del volumen 1) Feria (Verde)

SANTA CATALINA LABOURÉ, del griego, “pura” (1806—1876). Religiosa. Nace en Fain-lés Moutiers, Francia, de padres católicos, acaudalados agricultores, quienes le dan formación en la fe. A los nueve años de edad muere su madre y ella se hace cargo de las tareas hogareñas. Desde su infancia y en la adolescencia se distingue por dedicarse a la oración, a visitar a los enfermos y a hacer frecuentes ayunos. Realiza estudios en la región francesa de Chátillon sur-Seine y con el apoyo de su guía espiritual define su vocación con la finalidad de consagrarse a Dios. Con la autorización de su padre, en 1830 ingresa en París a la Congregación de las Hijas de la Caridad (vicentinas). Se dice que Catalina ve en la Hostia consagrada a Nuestro Señor Jesucristo, lo cual le sucede diariamente. Un hecho marca su vida, cuando la tarde del 18 de julio de 1830 la Santísima Virgen María se le aparece para indicarle que ella, como religiosa, tiene que vencer futuras dificultades; además, debe comunicar a su director espiritual dicha revelación. Más adelante, el 27 de noviembre del mismo año, una vez más contempla a la Madre de Dios, con sus dos manos extendidas, de las cuales brotan resplandecientes rayos de luz; su figura es rodeada por la leyenda: “ ¡Oh María, sin pecado concebida!, ruega por nosotros que recurrimos a ti”, Al indicarle la Virgen María, acuña una medalla según el modelo que ella le da. Tal acontecimiento da origen a la advocación de Nuestra Señora de la medalla Milagrosa (27 de noviembre), nombrada así por los innumerables milagros que por intercesión de la imagen concede el Señor. Pasado un mes, ocurre una última aparición. El resto de sus días, Catalina continúa su vida religiosa dando testimonio de santidad. A partir de 1831, está dedicada a atender enfermos en el hospital de Reully, cercano a París. Fallece en olor de santidad en ese lugar. Su cuerpo, incorrupto, es venerado en la misma capilla donde ve a María Santísima y está ubicada en Rue du Vac de la capital francesa. El Siervo de Dios Pío X (1930—1958) la eleva a los altares como santa en 1947. Iconografía: con hábito orando ante la visión de Nuestra Buena Madre. En la ciudad de México se visita la parroquia dedicada a esta advocación mariana en la calle Ixcateopan núm. 78, esquina Matías Romero, colonia Vértiz Narvarte, Delegación Benito Juárez.

 

DOMINGO 29

DOMINGO DE ADVIENTO INICIA EL CICLO C

Santos: Saturnino de Tolosa mártir, e Iluminada de Todi, laica. Beata. María Magdalena de la Encarnación, fundadora. (Morado)

BEATA MARÍA MAGDALENA DE LA EN CARNACIÓN, del arameo. “señora”, y “originaria de Magdala’, respectivamente (1770-1824). Fundadora. Natural de Porto Santo Stefano, Italia, es bautizada con los nombres de Catalina María Antonia Francisca; es hija de fervientes católicos, cuya devoción fructifica en la vocación de la niña. Su progenitor promueve en su parroquia la adoración al Santísimo Sacramento, con el propósito de reparar las faltas cometidas en su contra, en especial los días de carnaval. Por ello, desde la adolescencia Catalina acostumbra pasar horas en contemplación del mismo. En 1787 recibe de su acaudalado novio una propuesta matrimonial que incluye valiosas joyas. Ella se adorna con aquellas gemas, pero al mirarse al espejo ve el divino rostro de Jesús crucificado quien le dice: “Catalina, ¿me abandonas por un amor humano?”. Después de este hecho, la joven define su vocación para consagrarse a Dios e ingresa en el monasterio de Terciarias Franciscanas en Ischia de Castro, Italia. Al vestir el hábito, elige el nombre con el que se le conoce. En el día de carnaval de 1789 en el refectorio tiene una visión de Jesús como en un trono de gracia en el Santísimo Sacramento, adorado por vírgenes y escucha una voz que le indica: “Te he elegido para instituir la obra de las Adoratrices Perpetuas, que día y noche me ofrecerán su humilde adoración para reparar las ofensas y las ingratitudes de la humanidad, e impetrar gracias y ayudas de mi divina misericordia”. Ese día es para sor Magdalena el “Día de la luz”. En abril de 1802 es elegida abadesa, cargo que ocupa hasta 1807. Para atender la voluntad de Dios, de acuerdo con la visión que contempla, comprende que el Creador desea un nuevo instituto y, escritas las Constituciones, se traslada a Roma con varias religiosas. Con la bendición de Pío VII (1800-1823), funda en la Ciudad Eterna el primer monasterio de las Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento, en el convento de San Joaquín y Santa Ana, en Quattro Fontane; por su iniciativa, la capilla de la congregación queda abierta a la feligresía (1807). Se distingue por su íntima unión con Dios, su inconmensurable fe e intensa oración. Vive la difícil etapa de la invasión francesa, posterior a la revolución; sin embargo, su fe hace posible el establecimiento de instalaciones a beneficio de las personas que a ella recurren, así como de su fundación. Una prueba a superar es la supresión de la congregación y su exilio a la ciudad italiana de Florencia, hasta que, al desaparecer los conflictos sociopolíticos, regresa a Roma en 1814. Tres años después, las religiosas visten el nuevo hábito que sor Magdalena contempla el “día de la luz”, que está confeccionado con sayal blanco (candor virginal) y escapulario rojo (amor a Jesús crucificado y eucarístico). Su fundaciones aprobada por la 1818, bajo el patrocinio de Nuestra Señora de los Dolores. Su deceso ocurre en una fecha como hoy en Roma; actualmente, la fundación está en todo el mundo. Es beatificada por Su Santidad Benedicto XVI el 3 de mayo de 2008. Cabe hacer notar que el milagro para que sea elevada a los altares se realiza en un sinaloense de 60 años, quien cae de un vehículo a gran velocidad y se golpea la cabeza, luego de lo cual se le traslada a una clínica donde es desahuciado. Una sobrina religiosa adoratriz pide a sus hermanas una novena y ella, al visitar al enfermo, coloca sobre él, con toda fe y devoción, la reliquia de la entonces Sierva de Dios. A los tres días, su tío sana. Este caso es considerado por los médicos que atienden al accidentado como extraordinario e inexplicable para la ciencia. Iconografía: con el hábito descrito, con el emblema de la congregación: un corazón y una custodia.

 

LUNES 30

Santos: Andrés, apóstol, y José mártir. Beato Bernardino de Fossa, presbítero. Fiesta (Rojo)

SAN JOSÉ MERCHAND, del hebreo, “Dios acrecentará” (1803—1835). Mártir. De origen francés, nace en Passavant Besançon, se desconocen datos anteriores a haber iniciado estudios eclesiásticos en 1821. Termina teología en el seminario de la Sociedad de Misiones Extranjeras en París y recibe la ordenación sacerdotal. Es enviado a ejercer su ministerio en Annam (región central de Vietnam), donde misiona difundiendo la Palabra de Dios (1831); un año después lo nombran director del seminario parisino, nombramiento que declina para continuar su trabajo de evangelización con los vietnamitas, luego de lo cual regresa a la provincia de-Binh-Thuean. En 1833, Minh M, monarca de esas tierras, emite un decreto para aprehender a todos los misioneros europeos, por lo que el padre Merchand es arrestado en Saigón, Vietnam. Durante 18 meses permanece enjaulado y padece torturas con pinzas candentes que rasgan su cuerpo; debido a esto, muere mártir en aras de la fe; su cadáver es despedazado y arrojado al mar. Canonizado en 1988 por Juan Pablo II (1978—2005) como uno de los “Mártires de Vietnam”. En algunas biografías se le cita como José Marchand.