JUEVES SANTO
Santos: Melitón de Sardes, obispo; Nuño Álvares de Pereira religioso y Valerio de Leuconay, mártir. (Blanco)
Misa vespertina de la Cena del Señor
Según una antiquísima tradición de la Iglesia, en este día se prohíben todas las Misas sin asistencia del pueblo.
En la tarde, a la hora más oportuna, se celebra la Misa de la Cena del Señor, con la participación de toda la comunidad local y con la intervención, según su propio oficio, de todos los sacerdotes y ministros.
Los sacerdotes que
hayan celebrado ya en la Misa del Santo Crisma o por alguna razón pastoral,
pueden concelebrar en la Misa vespertina. Donde lo pida el bien de la comunidad,
el Ordinario del lugar puede permitir que se celebre otra Misa en la tarde en
templos u oratorios públicos o semipúblicos: y en caso de verdadera
necesidad, aun en la mañana, pero solamente en favor de los fieles que
de ninguna manera puedan asistir a la Misa de la tarde. Téngase cuidado,
sin embargo, de que estas celebraciones no se hagan en provecho de personas
particulares y de que no sean en perjuicio de la asistencia a la Misa vespertina
principal. La sagrada Comunión se puede distribuir a los fieles sólo
dentro de la Misa: pero los a enfermos se les puede llevar a cualquier hora
del día.
Los fieles que hayan comulgado en la mañana en la Misa del Santo Crisma,
pueden comulgar de nuevo en la Misa de la tarde.
RITOS INICIALES Y LITURGIA DE LA PALABRA
El sagrario debe estar completamente vacío. Conságrense en esta misa suficientes hostias, de modo que alcancen para la comunión del clero y del pueblo, hoy y mañana.
ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr. Ga 6, 14)
Que nuestro único orgullo sea la cruz de nuestro Señor Jesucristo, porque en Él tenemos la salvación, la vida y la resurrección, y por El hemos sido salvados y redimidos.
Se dice Gloria. Mientras se canta este himno, se tocan las campanas. Terminado el canto, las campanas no vuelven m tocarse hasta la vigilia pascual, a no ser que la conferencia episcopal o el Ordinario dispongan otra cosa.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que nos has reunido para celebrar aquella Cena en la cual tu Hijo único, antes de entregarse a la muerte, confió a la Iglesia el sacrificio nuevo y eterno, sacramento de su amor, concédenos alcanzar, por la participación en este sacramento, la plenitud del amor y de la vida. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del Éxodo: 12, 1-8. 11-14
En aquellos días,
el Señor les dijo a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto:
"Este mes será para ustedes el primero de todos los meses y el principio
del año. Díganle a toda la comunidad de Israel: 'El día
diez de este mes, tomará cada uno un cordero por familia, uno por casa.
Si la familia es demasiado pequeña para comérselo, que se junte
con los vecinos y elija un cordero adecuado al número de personas y a
la cantidad que cada cual pueda comer. Será un animal sin defecto, macho,
de un año, cordero o cabrito.
Lo guardarán hasta el día catorce del mes, cuando toda la comunidad
de los hijos de Israel lo inmolará al atardecer. Tomarán la sangre
y rociarán las dos jambas y el dintel de la puerta de la casa donde vayan
a comer el cordero Esa noche comerán la carne, asada a fuego; comerán
panes sin levadura y hierbas amargas.
Comerán así: con la cintura ceñida, las sandalias en los
pies, un bastón en la mano y a toda prisa, porque es la Pascua, es decir,
el paso del Señor.
Yo pasaré esa noche por la tierra de Egipto y heriré a todos los
primogénitos del país de Egipto, desde los hombres hasta los ganados.
Castigaré a todos los dioses de Egipto, yo, el Señor.
La sangre les servirá de señal en las casas donde habitan ustedes.
Cuando yo vea la sangre, pasaré de largo y no habrá entre ustedes
plaga exterminadora, cuando hiera yo la tierra de Egipto.
Ese día será para ustedes un memorial y lo celebrarán como
fiesta en honor del Señor. De generación en generación
celebrarán esta festividad, como institución perpetua'".
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
El ritual de la Pascua conmemora un evento decisivo. Dios libera a su pueblo de la opresión e interviene a través de sus mediadores, para establecer justicia y rescatar a los suyos.
Del salmo 115 R/.
Gracias, Señor, por tu sangre que nos lava.
¿Cómo le pagaré al Señor todo el bien que
me ha hecho? Levantaré el cáliz de salvación e invocaré
el, nombre del Señor. R/.
A los ojos del Señor es muy penoso que mueran sus amigos. De la muerte,
Señor, me has librado, a mi, tu esclavo e hijo de tu esclava. R/.
Te ofreceré con gratitud un sacrificio e invocaré tu nombre. Cumpliré
mis promesas al Señor ante todo su pueblo. R/.
Lectura de la primera
carta del apóstol san Pablo a los corintios: 11, 23-26
Hermanos: Yo recibí del Señor lo mismo que les he trasmitido:
que el Señor Jesús, la noche en que iba a ser entregado, tomó
pan en sus manos, y pronunciando la acción de gracias, lo partió
y dijo: "Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes.
Hagan esto en memoria mía".
Lo mismo hizo con el cáliz después de cenar, diciendo: "Este
cáliz es la nueva alianza que se sella con mi sangre. Hagan esto en memoria
mía siempre que beban de él".
Por eso, cada vez que ustedes comen de este pan y beben de este cáliz,
proclaman la muerte del Señor, hasta que vuelva. Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
El Señor Jesús celebra una cena especial con sus discípulos. Ahí les manifiesta su determinación decisiva. Entregará su vida al Padre corno una ofrenda para la llegada del Reino de Dios.
ACLAMACIÓN
(in 13, 34) R/. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor, que se amen los unos a los
otros, como yo los he amado. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 13, 1-15
Antes
de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la
hora de pasar de este mundo al Padre y habiendo amado a los suyos, que estaban
en el mundo, los amó hasta el extremo.
En el transcurso de la cena, cuando ya el diablo había puesto en el corazón
de Judas Iscariote, hijo de Simón, la idea de entregarlo, Jesús,
consciente de que el Padre había puesto en sus manos todas las cosas
y sabiendo que había salido de Dios y a Dios volvía, se levantó
de la mesa, se quitó el manto, y tomando una toalla, se la ciñó;
luego echó agua en una jofaina y se puso a lavarles los pies a los discípulos
y a secárselos con la toalla que se había ceñido.
Cuando llegó a Simón Pedro, éste le dijo: "Señor,
¿me vas a lavar tú a mí los pies?". Jesús le
replicó: "Lo que estoy haciendo tú no lo entiendes ahora,
pero lo comprenderás más tarde". Pedro le dijo: "Tú
no me lavarás los pies jamás". Jesús le contestó:
"Si no te lavo, no tendrás parte conmigo". Entonces le dijo
Simón Pedro: "En ese caso, Señor, no sólo los pies,
sino también las manos y la cabeza". Jesús le dijo: "El
que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque
todo él está limpio. Y ustedes están limpios, aunque no
todos". Como sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo:
"No todos están limpios".
Cuando acabó de lavarles los pies, se puso otra vez el manto, volvió
a la mesa y les dijo: "¿Comprenden lo que acabo de hacer con ustedes?
Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien, porque lo soy. Pues
si yo, que soy el Maestro y el Señor, les he lavado los pies, también
ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros. Les he dado ejemplo, para
que lo que yo he hecho con ustedes, también ustedes lo hagan". Palabra
del Señor: Gloria a ti, Señor Jesús.
Las palabras y los
gestos del Señor Jesús son elocuentes y congruentes. El Maestro
está en medio de los discípulos como guía eficaz que sirve
y anima a los suyos a vivir como servidores.
En la homilía se exponen los grandes hechos que se recuerdan en esta
misa, es decir, la institución de la sagrada Eucaristía y del
orden sacerdotal y el mandato del Señor sobre la caridad fraterna. Después
de la homilía, donde lo aconseje el bien pastoral, se lleva a cabo el
lavatorio de los pies.
LAVATORIO DE LOS PIES
Los varones designados para
el rito van, acompañados por los ministros, a ocupar los asientos preparados
para ellos en un lugar visible.
El celebrante, quitada la casulla si es necesario, se acerca a cada una de las
personas designadas y, con la ayuda de los ministros, les lava los pies y se
los seca.
Mientras tanto, se canta alguna de las siguientes antífonas o algún
canto apropiado.
ANTÍFONA PRIMERA (cfr. Jn 13, 4. 5. 15)
El Señor se levantó de la mesa, echó agua en un recipiente y se puso a lavar los pies de sus discípulos para darles ejemplo.
ANTÍFONA SEGUNDA (Jn 13, 6. 7. 8)
Señor, ¿pretendes
tú lavarme a mí los pies?
Jesús le respondió:
Si no te lavo los pies, no tendrás nada que ver conmigo.
Fue Jesús hacia Simón Pedro, y éste le dijo:
Señor...
Lo que yo estoy haciendo, tú no lo entiendes ahora; lo entenderás
más tarde.
Señor...
ANTÍFONA TERCERA (cfr. Jn 13, 14)
Si yo, que soy el Maestro y el Señor, les he lavado los pies, ¡con cuánta mayor razón ustedes deben lavarse los pies unos a otros!
ANTÍFONA CUARTA (Jn 13, 35)
En esto reconocerán
todos que ustedes son mis discípulos: en que se amen los unos a los otros.
Jesús dice a sus discípulos:
En esto reconocerán todos...
ANTÍFONA QUINTA (Jn 13, 34)
Este nuevo mandamiento les doy: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado, dice el Señor.
ANTÍFONA SEXTA (1 Co 13, 13)
Que permanezcan en ustedes
la fe, la esperanza y el amor; pero la mayor de estas tres virtudes es el amor.
Ahora tenemos la fe, la esperanza y el amor; pero la mayor de estas tres virtudes
es el amor.
Que permanezcan...
Inmediatamente después del lavatorio de las pies o Si éste lugar, después de la homilía, se hace la Oración universal.
No se dice Credo.
LITURGIA EUCARÍSTICA
Al comienzo de la liturgia eucarística, puede organizarse una procesión de los fieles, en la que se lleven dones para los pobres. Mientras tanto, se canta el himno "Ubi caritas est vera" (a Dios siempre lo encontramos donde hay amor) u otro cántico apropiado.
Ant. A Dios siempre
lo encontramos donde hay amor.
El amor de Jesucristo nos ha unido, ha llenado nuestras almas de alegría.
Abstengámonos, por lo tanto, de ofenderlo y aprendamos a encontrarlo
en nuestro hermano.
Ant. A Dios siempre lo encontramos donde hay amor.
Ya que estamos en Cristo congregados, que ya nada pueda nunca separarnos. Cesen
ya los rencores y las guerras, y que en Cristo nos miremos como hermanos.
Ant. A Dios siempre lo encontramos donde hay amor.
Haz que todos merezcamos en el cielo, con los ángeles y santos, ver tu
rostro. Cumpliremos así todo nuestro anhelo, y darás a nuestras
almas gozo eterno. Amén.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Señor, participar dignamente en esta Eucaristía, porque cada vez que celebramos el memorial de la muerte de tu Hijo, se realiza la obra de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO DE LA SANTÍSIMA EUCARISTÍA
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor,
Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
El cual, verdadero y eterno sacerdote, al instituir el sacrificio perdurable,
se ofreció a ti como víctima salvadora, y nos mandó que
lo ofreciéramos como memorial suyo.
En efecto, cuando comemos su carne, inmolada por nosotros, quedamos fortalecidos;
y cuando bebemos su Sangre, derramada por nosotros, quedamos limpios de nuestros
pecados.
Por eso, con los ángeles y los arcángeles y con todos los coros
celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo...
Si se usa el Canon
Romano se dicen las oraciones propias para este día.
Si se asan las plegarias eucarísticas II o III, nótese la referencia
que se hace de esta misa.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (1 Co 11, 24. 25)
Este es mi Cuerpo, que se
da por ustedes. Este cáliz es la nueva alianza establecida por mi Sangre;
cuantas veces lo beban, háganlo en memoria mía, dice el Señor.
Después de distribuir la comunión, se deja sobre el altar
un copón con hostias para la comunión del día siguiente,
y se termina la misa con esta oración.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, tú que nos permites disfrutar en esta vida de la Cena instituida por tu Hijo, concédenos participar también del banquete celestial en tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.
TRASLACIÓN DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO
Dicha la oración
después de la comunión, el sacerdote, de pie ante el altar, pone
incienso en el incensario y, arrodillado, inciensa tres reces al Santísimo
Sacramento. Enseguida recibe el paño de hombros, toma en sus manos el
copón y lo cubre con las extremidades del paño.
Se forma entonces la procesión para llevar al Santísimo Sacramento
a través del templo, hasta el sitio donde se le va a guardar. Va adelante
un acólito con la cruz alta; otros acólitos acompañan al
Santísimo Sacramento con ciriales e incienso. El lugar de depósito
debe estar preparado en alguna capilla convenientemente adornada. Durante la
procesión, se canta el himno "Pange lingua" (excepto las dos
últimas estrofas) o algún otro canto eucarístico.
Al llegar la procesión al lugar donde va a depositarse el Santísimo
Sacramento, el sacerdote deposita el copón y, poniendo de nuevo incienso
en el incensario, lo inciensa arrodillado, mientras se canta la parte final
del himno "Tantum ergo". Enseguida cierra el tabernáculo o
la urna del depósito.
Después de unos momentos de adoración en silencio, el sacerdote
y los ministros hacen genuflexión y vuelven a la sacristía.
Enseguida se desnuda el atar y, si es posible, se quitan del templo las cruces.
Si algunas no se pueden quitar, es conveniente que queden cubiertas con un velo.
Quienes asistieron a la misa vespertina no están obligados a rezar vísperas.
Exhórtese a los fieles, según las circunstancias y costumbres
del lugar a dedicar alguna parte de su tiempo, en la noche, a la adoración
delante del Santísimo Sacramento. Esta adoración, después
de la media noche, hágase sin solemnidad.
VIERNES SANTO DE LA PASIÓN DEL SEÑOR
El día
de hoy y el de mañana, por una antiquísima tradición, la
Iglesia omite por completo la celebración del sacrificio eucarístico.
El altar debe estar desnudo por completo: sin cruz, sin candelabros y sin manteles.
Después del mediodía, alrededor de las tres de la tarde, a no
ser que por razón pastoral se elija una hora más avanzada, se
celebra la Pasión del Señor, que consta de tres partes: liturgia
de la Palabra, adoración de la cruz y sagrada comunión.
En este
día la sagrada comunión se distribuye a los fieles únicamente
dentro de la celebración de la Pasión del Señor: pero a
los enfermos que no puedan tomar parte en esta celebración, se les puede
llevar a cualquier hora del día.
El sacerdote y el diácono, revestidos de color rojo, como para la misa,
se dirigen al altar, y hecha la debida reverencia, se postran rostro en tierra
o, si se juzga mejor, se arrodillan, y todos oran en silencio durante algún
espacio de tiempo.
Después el sacerdote, con los ministros, se dirige a la sede, donde,
vuelto hacia el pueblo, con las manos juntas, dice una de las siguientes oraciones:
ORACIÓN
No se dice "Oremos".
Padre nuestro misericordioso, santifica y protege siempre a esta familia tuya,
por cuya salvación derramó su Sangre y resucitó glorioso
Jesucristo, tu Hijo. El cual vive y reina por los siglos de los siglos.
R/. Amén.
O bien:
Tú que con la Pasión de Cristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, nos libraste de la muerte, que heredamos todos a consecuencia del primer pecado, concédenos, Señor, a cuantos por nacimiento somos pecadores, asemejarnos plenamente, por tu gracia, a Jesucristo, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. R/. Amén.
Primera
parte
Luego todos se sientan y se hace la primera lectura, tomada del
profeta Isaías, con su salmo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Isaías: 52, 13-53, 12
He aquí
que mi siervo prosperará, será engrandecido y exaltado, será
puesto en alto. Muchos se horrorizaron al verlo, porque estaba desfigurado su
semblante, que no tenía ya aspecto de hombre; pero muchos pueblos se
llenaron de asombro. Ante él los reyes cerrarán la boca, porque
verán lo que nunca se les había contado y comprenderán
lo que nunca se habían imaginado.
¿Quién habrá de creer lo que hemos anunciado? ¿A
quién se le revelará el poder del Señor? Creció
en su presencia como planta débil, como una raíz en el desierto.
No tenía gracia ni belleza. No vimos en él ningún aspecto
atrayente; despreciado y rechazado por los hombres, varón de dolores,
habituado al sufrimiento; como uno del cual se aparta la mirada, despreciado
y desestimado.
Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores;
nosotros lo tuvimos por leproso, herido por Dios y humillado, traspasado por
nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. El soportó
el castigo que nos trae la paz. Por sus llagas hemos sido curados.
Todos andábamos errantes como ovejas, cada uno siguiendo su camino, y
el Señor cargó sobre él todos nuestros crímenes.
Cuando lo maltrataban, se humillaba y no abría la boca, como un cordero
llevado a degollar; como oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría
la boca.
Inicuamente y contra toda justicia se lo llevaron. ¿Quién se preocupó
de su suerte? Lo arrancaron de la tierra de los vivos, lo hirieron de muerte
por los pecados de mi pueblo, le dieron sepultura con los malhechores a la hora
de su muerte, aunque no había cometido crímenes, ni hubo engaño
en su boca.
El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento. Cuando entregue su vida
como expiación, verá a sus descendientes, prolongará sus
años y por medio de él prosperarán los designios del Señor.
Por las fatigas de su alma, verá la luz y se saciará; con sus
sufrimientos justificará mi siervo a muchos, cargando con los crímenes
de ellos.
Por eso le daré una parte entre los grandes, y con los fuertes repartirá
despojos, ya que indefenso se entregó a la muerte y fue contado entre
los malhechores, cuando tomó sobre sí las culpas de todos e intercedió
por los pecadores. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
El Cántico del siervo inspira a los primeros cristianos a una relectura profética de la muerte cruenta y desgarradora del Señor Jesús. Cristo llena de sentido los antiguos versículos de Isaías.
Del salmo
30 R/. Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.
A ti, Señor, me acojo, que no quede yo nunca defraudado. En
tus manos encomiendo mi espíritu, y tú, mi Dios leal, me librarás.
R/.
Se burlan de mí mis enemigos, mis vecinos y parientes de mí se
espantan, los que me ven pasar huyen de mí. Estoy en el olvido, como
un muerto, como un objeto tirado en la basura. R/.
Pero yo, Señor, en ti confió. Tú eres mi Dios, y en tus
y manos está mi destino. Líbrame de los enemigos que me persiguen.
R/.
Vuelve, Señor, tus ojos a tu siervo y sálvame, por tu misericordia.
Sean fuertes y valientes de corazón, ustedes, los que esperan en el Señor.
R/.
A continuación se hace la .Segunda lectura, tomada de la carta a las
hebreos, con el canto antes del Evangelio
Lectura de la carta a los hebreos: 4, 14-16; 5, 7-9
Hermanos: Jesús,
el Hijo de Dios, es nuestro sumo sacerdote, que ha entrado en el cielo. Mantengamos
firme la profesión de nuestra fe. En efecto, no tenemos un sumo sacerdote
que no sea capaz de compadecerse de nuestros sufrimientos, puesto que él
mismo ha pasado por las mismas pruebas que nosotros, excepto el pecado. Acerquémonos,
por lo tanto, con plena confianza al trono de la gracia, para recibir misericordia,
hallar la gracia y obtener ayuda en el momento oportuno.
Precisamente por eso, Cristo, durante su vida mortal, ofreció oraciones
y súplicas con fuertes voces y lágrimas, a aquel que podía
librarlo de la muerte, y fue escuchado por su piedad. A pesar de que era el
Hijo, aprendió a obedecer padeciendo, y llegado a su perfección,
se convirtió en la causa de la salvación eterna para todos los
que lo obedecen. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
El Señor Jesús intercede al Padre en sus horas de angustia. El Padre lo escucha, lo reivindica y lo asocia a su diestra. Desde ahí nos dispensa su compasión, generosa y solidaria.
ACLAMACIÓN
(Flp 2, 8-9) R/. Honor y Gloria a ti, Señor Jesús.
Cristo se humilló por nosotros y por obediencia aceptó
incluso la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre
todas las cosas y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre.
R/.
Finalmente se lee la Pasión del Señor según tan Juan, del
mismo modo que el domingo precedente.
PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
SEGÚN SAN JUAN (18, 1-19, 42)
Apresaron a Jesús
y lo ataron
En aquel tiempo, Jesús fue con sus discípulos al otro lado del
torrente Cedrón, donde había un huerto, y entraron allí
El y sus discípulos. Judas, el traidor, conocía también
el sitio, porque Jesús se reunía a menudo allí con sus
discípulos.
Entonces Judas tomó un batallón de soldados y guardias de los
sumos sacerdotes y de los fariseos y entró en el huerto con linternas,
antorchas y armas.
Jesús, sabiendo todo lo que iba a suceder, se adelantó y les dijo:
"¿A quién buscan?".
Le contestaron:
"A Jesús, el nazareno".
Les dijo Jesús:
"Yo soy".
Estaba también con ellos Judas, el traidor. Al decirles 'Yo soy', retrocedieron
y cayeron a tierra. Jesús les volvió a preguntar:
"¿A quién buscan?".
Ellos dijeron:
"A Jesús, el nazareno".
Jesús contestó:
"Les he dicho que soy yo. Si me buscan a mí, dejen que éstos
se vayan".
Así se cumplió lo que Jesús había dicho: "No
he perdido a ninguno de los que me diste".
Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió
a un criado del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha. Este criado
se llamaba Maleo. Dijo entonces Jesús a Pedro:
"Mete la espada en la vaina. ¿No voy a beber el cáliz que
me ha dado mi Padre?'.
Llevaron a Jesús primero ante Anás
El batallón, su comandante y los criados de los judíos apresaron
a Jesús, lo ataron y lo llevaron primero ante Anás, porque era
suegro de Caifás, sumo sacerdote aquel año. Caifás era
el que había dado a los judíos este consejo: "Conviene que
muera un solo hombre por el pueblo".
Simón Pedro y otro discípulo iban siguiendo a Jesús. Este
discípulo era conocido del sumo sacerdote y entró con Jesús
en el palacio del sumo sacerdote, mientras Pedro se quedaba fuera, junto a la
puerta. Salió el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote,
habló con la portera e hizo entrar a Pedro. La portera dijo entonces
a Pedro:
"¿No eres tú también uno de los discípulos
de ese hombre?".
Él dijo:
"No lo soy".
Los criados y los guardias habían encendido un brasero, porque hacía
frío, y se calentaban. También Pedro estaba con ellos de pie,
calentándose.
El sumo sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos
y de su doctrina. Jesús le contestó:
"Yo he hablado abiertamente al mundo y he enseñado continuamente
en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos,
y no he dicho nada a escondidas. ¿Por qué me interrogas a mi?
Interroga a los que me han oído, sobre lo que les he hablado. Ellos saben
lo que he dicho".
Apenas dijo esto, uno de los guardias le dio una bofetada a Jesús, diciéndole:
"¿Así contestas al sumo sacerdote?".
Jesús le respondió:
"Si he faltado al hablar, demuestra en qué he faltado; pero si he
hablado como se debe, ¿por qué me pegas?".
Entonces Anás lo envió atado a Caifás, el sumo sacerdote.
¿,No eres tú también uno de sus discípulos? No lo
soy
Simón Pedro estaba de pie, calentándose, y le dijeron:
"¿No eres tú también uno de sus discípulos?".
Él lo negó diciendo:
"No lo soy".
Uno de los criados del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro le había
cortado la oreja, le dijo:
"¿Qué no te vi yo con Él en el huerto?".
Pedro volvió a negarlo y enseguida cantó un gallo.
Mi Reino no es de este inundo
Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era muy de mañana
y ellos no entraron en el palacio para no incurrir en impureza y poder así
comer la cena de Pascua. Salió entonces Pilato a donde estaban ellos
y les dijo:
"¿De qué acusan a este hombre?".
Le contestaron:
"Si éste no fuera un malhechor, no te lo hubiéramos traído".
Pilato les dijo:
"Pues llévenselo y júzguenlo según su ley".
Los judíos le respondieron:
"No estamos autorizados para dar muerte a nadie".
Así se cumplió lo que había dicho Jesús, indicando
de qué muerte iba a morir.
Entró otra vez Pilato en el pretorio, llamó a Jesús y le
dijo:
"¿Eres tú el rey de los judíos?".
Jesús le contestó:
"¿Eso lo preguntas por tu cuenta o te lo han dicho otros?".
Pilato le respondió:
"¿Acaso soy yo judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te
han entregado a mí. ¿Qué es lo que has hecho?".
Jesús le contestó:
"Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuera de este mundo, mis servidores
habrían luchado para que no cayera yo en manos de los judíos.
Pero mi Reino no es de aquí".
Pilato le dijo:
"¿Conque tú eres rey?".
Jesús le contestó:
"Tú lo has dicho. Soy rey. Yo nací y vine al mundo para ser
testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz".
Pilato le dijo:
"¿Y qué es la verdad?".
Dicho esto, salió otra vez a donde estaban los judíos y les dijo:
"No encuentro en Él ninguna culpa. Entre ustedes es costumbre que
por Pascua ponga en libertad a un preso. ¿Quieren que les suelte al rey
de los judíos?".
Pero todos ellos gritaron: "¡No, a ése no! ¡A Barrabás!"
(el tal Barrabás era un bandido).
¡Viva el rey de los judíos!
Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar Los soldados
trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza, le echaron encima
un manto color púrpura y, acercándose a Él, le decían:
"¡Viva el rey de los judíos!".
Y le daban de bofetadas.
Pilato salió otra vez afuera y les dijo:
"Aquí lo traigo para que sepan que no encuentro en Él ninguna
culpa".
Salió, pues, Jesús, llevando la corona de espinas y el manto color
púrpura. Pilato les dijo:
"Aquí está el hombre".
Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y sus servidores, gritaron:
"¡Crucificalo, crucifícalo!".
Pilato les dijo:
"Llévenselo ustedes y crucifíquenlo, porque yo no encuentro
culpa en El".
Los judíos le contestaron:
"Nosotros tenemos una ley, y según esa ley tiene que morir, porque
se ha declarado hijo de Dios".
Cuando Pilato oyó estas palabras, se asustó aún más,
y entrando otra vez en el pretorio, dijo a Jesús: "¿De dónde
eres tú?".
Pero Jesús no le respondió. Pilato le dijo entonces:
"¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad
para soltarte y autoridad para crucificarte?".
Jesús le contestó:
"No tendrías ninguna autoridad sobre mí, si no te la hubieran
dado de lo alto. Por eso, el que me ha entregado a ti tiene un pecado mayor".
¡Fuera, fuera! Crucificalo
Desde ese momento Pilato trataba de soltarlo, pero los judíos gritaban:
"¡Si sueltas a ése, no eres amigo del César!; porque
todo el que pretende ser rey, es enemigo del César". Al oír
estas palabras, Pilato sacó a Jesús y lo sentó en el tribunal,
en el sitio que llaman "el Enlosado" (en hebreo Gábbata). Era
el día de la preparación de la Pascua, hacia el mediodía.
Y dijo Pilato a los judíos:
"Aquí tienen a su rey".
Ellos gritaron:
"¡Fuera, fuera! ¡Crucifícalo!".
Pilato les dijo:
"¿A su rey voy a crucificar?".
Contestaron los sumos sacerdotes: "No tenemos más rey que el César".
Entonces se lo entregó para que lo crucificaran.
Crucificaron a Jesús, y con Él a otros dos
Tomaron a Jesús, y Él, cargando con la cruz, se dirigió
hacia el sitio llamado "la Calavera" (que en hebreo se dice Gólgota),
donde lo crucificaron, y con El a otros dos, uno de cada lado, y en medio Jesús.
Pilato mandó escribir un letrero y ponerlo encima de la cruz; en él
estaba escrito: "Jesús el nazareno, el rey de los judíos".
Leyeron el letrero muchos judíos, porque estaba cerca el lugar donde
crucificaron a Jesús y estaba escrito en hebreo, latín y griego.
Entonces los sumos sacerdotes de los judíos le dijeron a Pilato:
"No escribas: "El rey de los judíos", sino: "Éste
ha dicho: Soy rey de los judíos".
Pilato les contestó: "Lo escrito, escrito está".
Se repartieron mi ropa
Cuando crucificaron a Jesús, los soldados cogieron su ropa e hicieron
cuatro partes, una para cada soldado, y apartaron la túnica. Era una
túnica sin costura, tejida toda de una pieza de arriba abajo. Por eso
se dijeron:
"No la rasguemos, sino echemos suertes para ver a quién le toca".
Así se cumplió lo que dice la Escritura: Se repartieron mi ropa
y echaron a suerte mi túnica. Y eso hicieron los soldados.
Ahí está tu hijo-Ahí está tu madre
Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María
la de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a su madre y junto a
ella al discípulo que tanto quería, Jesús dijo a su madre:
"Mujer, ahí está tu hijo".
Luego dijo al discípulo:
"Ahí está tu madre"
Y desde aquella hora el discípulo se la llevó a vivir con él.
Todo está cumplido
Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado
a su término, para que se cumpliera la Escritura dijo:
"Tengo sed".
Había allí un jarro lleno de vinagre. Los soldados sujetaron una
esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo y se la acercaron a
la boca. Jesús probó el vinagre y dijo:
"Todo está cumplido".
E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
Aquí se arrodillan todos y se hace una breve pausa.
Inmediatamente salió sangre y agua
Entonces, los judíos, como era el día de la preparación
de la Pascua, para que los cuerpos de los ajusticiados no se quedaran en la
cruz el sábado, porque aquel sábado era un día muy solemne,
pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y los quitaran de la cruz. Fueron
los soldados, le quebraron las piernas a uno y luego al otro de los que habían
sido crucificados con Él. Pero al llegar a Jesús, viendo que ya
había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados
le traspasó el costado con una lanza e inmediatamente salió sangre
y agua
El que vio da testimonio de estoy su testimonio es verdadero y Él sabe
que dice la verdad para que también ustedes crean. Esto sucedió
para que se cumpliera lo que dice la Escritura: No le quebrarán ningún
hueso; y en otro lugar la Escritura dice: Mirarán al que traspasaron.
Vendaron el cuerpo de Jesús y lo perfumaron
Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de
Jesús, pero oculto por miedo a los judíos, pidió a Pilato
que lo dejara llevarse el cuerpo de Jesús. Y Pilato lo autorizó.
El fue entonces y se llevó el cuerpo. Llegó también Nicodemo,
el que había ido a verlo de noche, y trajo unas cien libras de una mezcla
de mirra y áloe.
Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con esos aromas,
según se acostumbra enterrar entre los judíos. Había un
huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto, un sepulcro nuevo,
donde nadie había sido enterrado todavía. Y como para los judíos
era el día de la preparación de la Pascua y el sepulcro estaba
cerca, allí pusieron a Jesús. Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Para Jesús todo ha terminado. Su vida ha sido una respuesta fiel e indivisa al designio de verdad que el Padre le ha confiado. Para nosotros, todo comienza de nuevo con la guía del Espíritu.
Después de la lectura de la Pasión, se tiene, si parece oportuno, una breve homilía, después de la cual el sacerdote puede exhortar a los fieles a orar durante un breve espacio de tiempo.
ORACIÓN UNIVERSAL
La liturgia de
la Palabra se termina con la oración universal, que se hace de esta manera:
el diácono, junto al ambón, dice el invitatorio, en el cual se
expresa la intención. Enseguida oran todos en silencio durante un breve
espacio de tiempo y luego el sacerdote, de pie junto a la sede o ante el altar,
dice la oración con las manos extendidas. Los fieles pueden permanecer
arrodillados o de pie durante todo el tiempo de las oraciones.
Las conferencias episcopales pueden aprobar algunas aclamaciones del pueblo
antes de cada oración del sacerdote o disponer que se conserve la invitación
tradicional del diácono: "Arrodillémonos, Levantémonos"
y la costumbre de que los fieles se arrodillen en silencio durante la oración.
Cuando hay una grave necesidad pública, el ordinario del lugar puede
permitir o prescribir que se añada alguna intención especial.
De las oraciones que se presentan en el Misal, el sacerdote puede escoger las
que sean más apropiadas para las circunstancias del lugar, cuidando,
sin embargo, de que se conserve la serie de intenciones establecidas para la
oración universal (Instrucción General del Misal Romano, n. 46).
I. Por la Santa Iglesia.
Oremos, hermanos,
por la santa Iglesia de Dios, para que el Señor le conceda la paz y la
unidad, la proteja en todo el mundo y nos conceda una vida serena, para alabar
a Dios, Padre todopoderoso.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, que en Cristo revelaste tu gloria a todas las naciones,
conserva la obra de tu amor, para que tu Iglesia, extendida por todo el mundo,
persevere con fe inquebrantable en la confesión de tu nombre. Por Jesucristo,
nuestro Señor. R/. Amén.
II. Por el Papa.
Oremos también
por nuestro santo padre el Papa Benedicto XVI, para que Dios, nuestro Señor,
que lo eligió entre los obispos, lo asista y proteja para bien de su
Iglesia, como guía y pastor del pueblo santo de Dios.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, cuya providencia gobierna todas las cosas, atiende
a nuestras súplicas y protege con tu amor al Papa que nos has elegido,
para que el pueblo cristiano, confiado por ti a su guía pastoral, progrese
siempre en la fe. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.
III. Por el pueblo de Dios y sus ministros.
Sobre la forma
de mencionar al obispo, cfr. Instr. Gen. n. 109
Oremos también por nuestro obispo N., por todos los obispos, presbíteros,
diáconos, por todos los que ejercen algún ministerio en la Iglesia
y por todo el pueblo de Dios.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, que con tu Espíritu santificas y gobiernas
a toda tu Iglesia, escucha nuestras súplicas y concédenos tu gracia,
para que todos, según nuestra vocación, podamos servirte con fidelidad.
Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.
IV. Por los catecúmenos.
Oremos también
por los (nuestros) catecúmenos, para que Dios nuestro Señor los
ilumine interiormente y les comunique su amor; y para que, mediante el bautismo,
se les perdonen todos sus pecados y queden incorporados a Cristo, nuestro Señor.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, que sin cesar concedes nuevos hijos a tu Iglesia,
aumenta en los (nuestros) catecúmenos el conocimiento de su fe, para
que puedan renacer por el bautismo a la vida nueva de tus hijos de adopción.
Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.
V. Por la unidad de los cristianos.
Oremos también
por todos los hermanos que creen en Cristo, para que Dios, nuestro Señor,
les conceda vivir sinceramente lo que profesan y se digne reunirlos para siempre
en un solo rebaño, bajo un solo pastor.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, tú que reúnes a los que están
dispersos y los mantienes en la unidad, mira con amor a todos los cristianos,
a fin de que, cuantos están consagrados por un solo bautismo, formen
una sola familia, unida por el amor y la integridad de la fe. Por Jesucristo,
nuestro Señor. R/. Amén.
VI. Por los judíos.
Oremos también
por el pueblo judío, al que Dios se dignó hablar por medio de
los profetas, para que el Señor le conceda progresar continuamente en
el amor a su nombre y en la fidelidad a su alianza.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, que prometiste llenar de bendiciones a Abraham y
a su descendencia, escucha las súplicas de tu Iglesia, y concede al pueblo
de la primitiva alianza alcanzar la plenitud de la redención. Por Jesucristo,
nuestro Señor. R/. Amén.
VII Por los que no creen en Cristo.
Oremos también
por los que no creen en Cristo, para que, iluminados por el Espíritu
Santo, puedan encontrar el camino de la salvación.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote.
Dios todopoderoso y eterno, concede a quienes no creen en Cristo buscar sinceramente
agradarte, para que encuentren la verdad; y a nosotros tus fieles, concédenos
progresar en el amor fraterno y en el deseo de conocerte más, para dar
al mundo un testimonio creíble de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R/. Amén.
VIII. Por los que no creen en Dios.
Oremos también
por los que no conocen a Dios, para que obren siempre con bondad y rectitud
y puedan llegar así a conocer a Dios.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, que has hecho a los hombres en tal forma que en
todo, aun sin saberlo, te busquen y sólo al encontrarte hallen descanso,
concédenos que, en medio de las adversidades de este mundo, todos reconozcan
las señales de tu amor y, estimulados por el testimonio de nuestra vida,
tengan por fin la alegría de creer en ti, único Dios verdadero
y Padre de todos los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.
IX Por los gobernantes.
Oremos también
por los jefes de Estado y todos los responsables de los asuntos públicos,
para que Dios, nuestro Señor, les inspire decisiones que promuevan el
bien común, en un ambiente de paz y libertad.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, en cuya mano está mover el corazón
de los hombres y defender los derechos de los pueblos, mira con bondad a nuestros
gobernantes, para que, con tu ayuda, promuevan una paz duradera, un auténtico
progreso social y una verdadera libertad religiosa. Por Jesucristo, nuestro
Señor. R/. Amén.
X. Por los que se encuentran en alguna tribulación.
Oremos, hermanos,
a Dios Padre todopoderoso, para que libre al mundo de todas sus miserias, dé
salud a los enfermos y pan a los que tienen hambre, libere a los encarcelados
y haga justicia a los oprimidos, conceda seguridad a los que viajan, un pronto
retomo a los que se encuentran lejos del hogar y la vida eterna a los moribundos.
Se ora un momento en silencio luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, consuelo de los afligidos y fortaleza de los que
sufren, escucha a los que te invocan en su tribulación, para que experimenten
todos la alegría de tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R/. Amén.
Segunda parte
ADORACIÓN DE LA SANTA CRUZ
Terminada la oración universal, se hace la adoración solemne de la santa cruz. De las dos formas que se proponen a continuación para el descubrimiento de la cruz, elíjase la que se juzgue más apropiada pastoralmente, de acuerdo con las circunstancias.
Primera forma de mostrar la santa Cruz
Se lleva al
altar la cruz, cubierta con un velo y acompañada por dos acólitos
con velas encendidas.
El sacerdote, de pie ante el altar, recibe la cruz, descubre un poco su extremo
superior, la eleva y comienza a cantar el invitatorio "Mirad el árbol
de la Cruz", cuyo canto prosigue juntamente con los ministros sagrados
o, si es necesario, con el coro. Todos responden: Venid y adoremos.
Terminado el canto, todos se arrodillan y adoran en silencio, durante algunos
instantes, la cruz que el sacerdote, de pie, mantiene en alto.
Enseguida el sacerdote descubre el brazo derecho de la cruz y, elevándola
de nuevo, comienza a cantar (en el mismo tono que antes) el invitatorio "Mirad
el árbol de la cruz', y se prosigue como la primera vez.
Finalmente descubre por completo la cruz y, volviéndola a elevar, comienza
por tercera vez el invitatorio "Mirad el árbol de la cruz",
como la primera vez.
Enseguida, acompañado por dos acólitos con velas encendidas, el
sacerdote lleva la cruz a la entrada del presbiterio o a otro sitio adecuado
y la coloca ahí, o la entrega a los ministros o acólitos para
que la sostengan, y se colocan las dos velas encendidas a los lados de la cruz.
Se hace luego la adoración de la santa cruz.
Segunda forma de mostrar la santa cruz
El sacerdote, el diácono u otro ministro idóneo va a la puerta
del templo juntamente con los acólitos.
Ahí recibe la cruz ya descubierta. Los acólitos toman los ciriales
encendidos, y todos avanzan en forma de procesión hacia el presbiterio
a través del templo.
Cerca de la puerta del templo, el que lleva la cruz la levanta y canta el invitatorio
"Mirad el árbol de la cruz'. Todos responden: Venid y adoremos y
se arrodillan después de la respuesta, adorando un momento en silencio.
Esto mismo se repite a la mitad de la iglesia y a la entrada del presbiterio.
(El invitatorio se canta las tres veces en el mismo tono).
Enseguida se coloca la cruz a la entrada del presbiterio y se ponen a sus lados
los ciriales.
INVITATORIO AL PRESENTAR LA SANTA CRUZ
Mirad el árbol de la cruz donde estuvo clavado Cristo, el Salvador del mundo.
Venid y adoremos.
ADORACIÓN DE LA SANTA CRUZ
El sacerdote, el
clero y los fieles se acercan procesionalmente y adoran la cruz, haciendo delante
de ella una genuflexión simple o algún otro signo de veneración
(como el de besarla), según la costumbre de la región.
Mientras tanto, se canta la antífona "Tu cruz adoramos", los
Improperios u otros cánticos apropiados. Todos, conforme van terminando
de adorar la cruz, regresan a su lugar y se sientan.
Expóngase solamente una cruz a la adoración de los fieles. Si
por el gran número de asistentes no todos pudieren acercarse, el sacerdote,
después de que una parte de los fieles haya hecho la adoración,
toma la cruz y, de pie ante el altar, invita a todo el pueblo, con breves palabras,
a adorar la santa cruz. Luego la levanta en alto por un momento, para que los
fieles la adoren en silencio.
Terminada la adoración, la cruz es llevada al altar y puesta en su lugar.
Los ciriales encendidos son colocados a los lados del altar o junto a la cruz.
CANTOS PARA LA ADORACIÓN DE LA SANTA CRUZ
Las partes que corresponden al primer coro, se indican con el numero 1; las que corresponden al segundo, con el número 2; las que deben cantarse juntamente por los dos coros, con los números 1 y 2.
1 y 2. ANTÍFONA
Tu cruz adoramos, Señor, y tu santa resurrección alabamos y glorificamos, pues del árbol de la cruz ha venido la alegría al mundo entero.
1. SALMO 66, 2
Que el Señor se apiade de nosotros y nos bendiga, que nos muestre su rostro radiante y misericordioso.
1 y 2. ANTÍFONA
Tu cruz adoramos, Señor, y tu santa resurrección alabamos y glorificamos, pues del árbol de la cruz ha venido la alegría al mundo entero.
IMPROPERIOS I
1 y 2. Pueblo mío, ¿qué mal te he causado, o en qué cosa te he ofendido? Respóndeme.
¿Porque
yo te saqué de Egipto, tú le has preparado una cruz a tu Salvador?
Pueblo mío, ¿qué mal te he causado, o en qué cosa
te he ofendido? Respóndeme.
I. Sanctus Deus. 2. Santo Dios.
I. Sanctus fortis. 2. Santo fuerte.
I. Sanctus immortalis, 2. Santo inmortal,
miserere nobis. ten piedad de nosotros.
1 y 2. ¿Porque
yo te guié cuarenta años por el desierto, te alimenté con
el maná y te introduje en una tierra fértil, tú le preparaste
una cruz a tu Salvador? Sanctus Deus, etcétera.
1 y 2. ¿Qué más pude hacer, o qué dejé
sin hacer por ti? Yo mismo te elegí y te planté, hermosa viña
mía, pero tú te has vuelto áspera y amarga conmigo, porque
en mi sed me diste de beber vinagre y has plantado una lanza en el costado a
tu Salvador. Sanctus Deus, etcétera.
IMPROPERIOS II
Por ti yo azoté
a Egipto y a sus primogénitos, y tú me has entregado para que
me azoten.
R/. Pueblo mío, ¿qué mal te he causado, o en qué
cosa te he ofendido? Respóndeme.
1. Yo te saqué
de Egipto y te libré del faraón en el mar Rojo, y tú me
has entregado a los sumos sacerdotes. 2. R/.
1. Yo te abrí camino por el mar, y tú me has abierto el costado
con tu lanza. 2. R/.
I. Yo te serví de guía con una columna de nubes, y tú me
has conducido al pretorio de Pilato. 2. R/.
I. Yo te di de comer maná en el desierto, y tú me has dado de
bofetadas y de azotes. 2. R/.
I. Yo te di a beber el agua salvadora que brotó de la peña y tú
me has dado a beber hiel y vinagre. 2. R/.
I. Por ti yo herí a los reyes cananeos, y tú, con una caña,
me has herido en la cabeza. 2. R/.
I. Yo puse en tus manos un cetro real, y tú me has puesto en la cabeza
una corona de espinas. 2. R/.
1. Yo te exalté con mi omnipotencia, y tú me has hecho subir a
la deshonra de la cruz. 2. R/.
HIMNO
Después de cada estrofa, se van diciendo alternados los versos R. l y R. 2.
R. 1. Cruz amable y redentora,
árbol noble, espléndido.
Ningún árbol fue tan rico,
ni en sus frutos ni en su flor.
Cuando Adán, movido
a engaño,
comió el fruto del Edén,
el Creador, compadecido,
desde entonces decretó
que un árbol nos devolviera
lo que un árbol nos quitó.
R. 2. Dulce leño,
dulces clavos,
dulce el fruto que nos dio.
Quiso, con sus propias armas,
vencer Dios al seductor,
la sabiduría a la astucia
fiero duelo le aceptó,
para hacer surgir la vida
donde la muerte brotó. R. 1
Cuando el tiempo hubo llegado,
el Eterno nos envió
a su Hijo desde el cielo,
Dios eterno como Él,
que en el seno de una Virgen
carne humana revistió. R. 1
Ya se enfrenta a las injurias,
a los golpes y al rencor,
ya la sangre está brotando
de la fuente de salud.
En qué río tan divino
se ha lavado la creación. R. 1
Árbol santo, cruz
excelsa,
tu dureza ablanda ya,
que tus ramas se dobleguen
al morir el Redentor
y en tu tronco, suavizado,
lo sostengas con piedad. R. 2
Feliz puerto preparaste
para el mundo náufrago
y el rescate presentaste
para nuestra redención,
pues la Sangre del Cordero
en tus brazos se ofrendó. R. 1
Conclusión que nunca
debe omitirse:
Elevemos jubilosos
a la augusta Trinidad
nuestra gratitud inmensa
por su amor y redención,
al eterno Padre, al Hijo,
y al Espíritu de amor. Amén.
Tercera parte
SAGRADA COMUNIÓN
Se extiende
un mantel sobre el altar y se ponen sobre él un corporal y el libro.
Enseguida el diácono o, en su defecto, el mismo sacerdote, trae el Santísimo
Sacramento del lugar del depósito directamente al altar mientras todos
permanecen de pie y en silencio. Dos acólitos, con candelabros encendidos,
acompañan al Santísimo Sacramento y depositan luego los candelabros
a los lados del altar o sobre él.
Después de que el diácono ha depositado el Santísimo Sacramento
sobre el altar y ha descubierto el copón, se acerca el sacerdote y previa
genuflexión, sube al altar. Ahí, teniendo las manos juntas, dice
con voz clara:
Fieles a la recomendación del Salvador, y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:
El sacerdote, con las manos extendidas, dice junto con el pueblo:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
El sacerdote, con las manos extendidas, prosigue él solo en voz alta:
Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo:
Junta las manos. El pueblo concluye la oración, aclamando:
Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria por siempre, Señor.
A continuación el sacerdote, con las manos juntas, dice en secreto:
Señor Jesucristo,
la comunión de tu Cuerpo no sea para mí un motivo de juicio y
condenación, sino que, por tu piedad, me aproveche para defensa de alma
y cuerpo y como remedio saludable.
Enseguida hace genuflexión toma una partícula, la mantiene
un poco elevada sobre el pixis y dice en luz alto:
Éste es
el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Juntamente con el pueblo, añade una sola vez:
Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.
Luego, comulga reverentemente el Cuerpo de Cristo.
Después
distribuye la comunión a los fieles. Durante la comunión se pueden
entonar cantos apropiados.
Acabada la comunión, un ministro idóneo lleva el pixis a algún
lugar especialmente preparado fuera de la iglesia, o bien, si lo exigen las
circunstancias, lo reserva en el sagrario.
Después el sacerdote, guardado si lo cree oportuno un breve silencio,
dice la siguiente oración:
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Oremos
Dios todopoderoso y eterno, que nos has redimido con la gloriosa muerte y resurrección
de Jesucristo, por medio de nuestra participación en este sacramento
prosigue en nosotros la obra de tu amor y ayúdanos a vivir entregados
siempre a tu servicio. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.
Como despedida, el sacerdote, de pie y vuelta hacia el pueblo, extendiendo las
manos sobre él, dice la siguiente oración:
ORACIÓN
SOBRE EL PUEBLO
Envía, Señor, tu bendición sobre estos fieles tuyos que
han conmemorado la muerte de tu Hijo y esperan resucitar con Él; concédeles
tu perdón y tu consuelo, fortalece su fe y condúcelos a su eterna
salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.
Y todos se retiran en silencio. A su debido tiempo se desnuda el altar.
Los que asistieron a esta solemne acción litúrgica de la tarde
no están obligados a rezar vísperas.
SÁBADO VIGILIA PASCUAL (RESURRECCIÓN)
Durante el Sábado
Santo, la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando en
su pasión y su muerte, y se abstiene de celebrar el sacrificio de la
misa (por lo que conserva el altar enteramente desnudo) hasta que, después
de la Vigilia solemne o espera nocturna de la resurrección, se desborda
la alegría pascual, cuya exuberancia inunda los cincuenta días
subsiguientes.
Hoy no puede darse la sagrada comunión más que a modo de viático.
Santos: Ricardo Wych, obispo y José "el Himnógrafo" de Constantinopla presbítero. Todo propio (Morado)
DOMINGO DE PASCUA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR
VIGILIA PASCUAL EN LA NOCHE SANTA
Según
una tradición muy antigua, ésta es una noche de vigilia en honor
del Señor (Éx 12, 42). Los fieles, llevando en la mano —según
la exhortación evangélica (Lc 12, 35 ss)— lámparas
encendidas, se asemejan a quienes esperan el regreso de su Señor para
que cuando Él vuelva. Los encuentre vigilantes y las haga sentar a su
mesa.
La celebración de la vigilia se desarrolla de la siguiente manera: después
de la breve liturgia de la luz o "lucernario" (primera parte de la
vigilia), la santa Iglesia, llena de fe en las palabras y promesas del Señor;
medita los portentos que Él obró desde el principio en favor de
su pueblo (segunda parte o liturgia de la palabra) y cuando el día de
la Resurrección está por llegar, encontrándose ya acompañada
de sus nuevos hijos, renacidos en el bautismo (tercera parte), es acompañada
a la mesa que el Señor ha preparado para su pueblo, por medio de su muerte
y resurrección (cuarta parte).
Toda la celebración de la vigilia pascual se hace en la noche, de modo
que no debe comenzar antes del principio de la noche del sábado, ni terminar
después del alba del domingo.
La misa de la vigilia, aunque se celebre antes de la medianoche, es ya la misa
pascual del Domingo de Resurrección. Los fieles que participan en la
misa de la vigilia pueden comulgar también en la misa diurna de la Pascua.
El sacerdote que celebra o concelebra la misa de la vigilia puede. también
celebrar o concelebrar la misa diurna de la Pascua.
El sacerdote y los ministros se revisten desde el principio con los ornamentos
blancos de la misa.
Prepárense suficientes velas para todos los fieles que participen en
la vigilia.
Primera parte
LUCERNARIO O SOLEMNE COMIENZO DE LA VIGILIA
BENDICIÓN DEL FUEGO
Se apagan todas las luces de la iglesia.
En un lugar adecuado, fuera de la iglesia, se enciende el fuego. Congregado allí el pueblo, llega el sacerdote con los ministros. Uno de los ministros lleva el cirio pascual.
Si las circunstancia,
no permiten encender el fuego fuera de la iglesia, todo este rito se desarrolla
como se indica en la PROCESIÓN.
El sacerdote saluda como de costumbre, al pueblo congregado y le hace una breve
exhortación, con estas palabras u otras semejantes:
Hermanos: En esta noche santa, en que nuestro Señor Jesucristo pasó de la muerte a la vida, la Iglesia invita a todos sus hijos, diseminados por el mundo, a que se reúnan para velar en oración. Conmemoremos, pues, juntos, la Pascua del Señor, escuchando su palabra y participando en sus sacramentos, con la esperanza cierta de participar también en su triunfo sobre la muerte y de vivir con El para siempre en Dios.
Enseguida bendice el fuego.
Oremos. Dios nuestro, que por medio de tu Hijo nos has comunicado el fuego de tu vida divina, bendice este fuego nuevo y haz que estas fiestas pascuales enciendan en nosotros el deseo del cielo, para que podamos llegar con un espíritu renovado a la fiesta gloriosa de tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.
Con el fuego nuevo se enciende el cirio pascual.
Si, por razones pastorales, parece oportuno hacer resaltar con algunos símbolos la dignidad y la significación del cirio pascual, puede hacerse de este modo: una vez bendecido el fuego nuevo, un acólito o uno de los ministros lleva el cirio pascual ante el celebrante. Éste, con un punzón, graba una Cruz en el cirio. Después, traza .sobre él la letra griega alfa y, debajo, la letra omega: entre los brazos de la cruz traza los cuatro números del año en curso, mientras dice:
1. Cristo ayer
y hoy,
Traza la línea vertical;
2 principio y fin,
traza la línea horizontal:
3. Alfa,
traza la letra alfa, arriba de la línea vertical;
4. y Omega.
traza la letra omega, abajo de la línea vertical;
5. Suyo es el tiempo,
traza el primer número del año en curso, en el ángulo
superior izquierdo de la cruz;
6. y la eternidad.
traza el segundo número del año en el ángulo superior
derecho;
7. A Él
la gloria y el poder
traza el tercer número del año en el ángulo inferior
izquierdo;
8. por los siglos
de los siglos. Amén.
traza el cuarto número del año en el ángulo inferior
derecho.
Después de haber trazado la cruz y los demás Signos, el sacerdote puede incrustar en el cirio cinco granos de incienso, en forma de cruz diciendo al mismo tiempo:
1. Por sus santas
llagas
2. gloriosas
3. nos proteja
4. y nos guarde
5. Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
El celebrante enciende el cirio pascual con el fuego nuevo, diciendo:
Que la luz de Cristo, resucitado y glorioso, disipe las tinieblas de nuestro corazón y de nuestro espíritu.
El trazado
de la cruz y el encendido del cirio pueden realizarse total o parcialmente,
según las circunstancias pastorales del ambiente y del lugar. Las conferencias
episcopales pueden establecer también otros ritos más acomodados
a la idiosincrasia de cada pueblo en concreto.
Cuando por alguna razón no se puede encender el fuego fuera de la iglesia,
el rito se acomoda a las circunstancias. Reunido, como de costumbre el pueblo
en la iglesia, el celebrante con los ministros, uno de los cuales lleva el cirio
pascual, se dirige a la puerta de la iglesia. El pueblo, en cuanto sea posible,
se vuelve hacia el celebrante. Se hace el saludo y la exhortación, después
se bendice el fuego y, si se quiere, se prepara y enciende el cirio.
PROCESIÓN
A continuación el diácono, o en su defecto, el sacerdote, toma el cirio pascual y; manteniéndolo elevado, canta él solo:
Cristo, luz del mundo.
Y todos responden:
Demos gracias a Dios.
Todos entran
en la iglesia; precedidos por el diácono (o el sacerdote) que lleva el
cirio pascual. Si se emplea el incienso, el turiferario precederá al
diácono.
En la puerta de la iglesia, el diácono se detiene y elevando el cirio,
canta por segunda vez:
Cristo, luz del mundo.
Y todos responden:
Demos gracias a Dios.
En este momento
todos encienden sus velas en la llama del cirio y avanzan de nuevo.
Al llegar ante el altar, el diácono, vuelto hacia el pueblo, canta por
tercera vez:
Cristo, luz del mundo.
Y todos responden:
Demos gracias a Dios.
Entonces se encienden las luces del templo.
PREGÓN PASCUAL
El sacerdote se dirige a la sede. El diácono pone el cirio pascual en el candelabro, que está preparado en medio del presbiterio o junto al ambón. Después de poner incienso en el incensario, si éste se ha utilizado, el diácono pide y recibe, como lo hace en la misa antes del Evangelio, la bendición del sacerdote, el cual dice en voz baja:
El Señor esté en tu corazón y en tus labios, para que proclames dignamente su pregón pascual; en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. R/. Amén.
Esta bendición se omite si el pregón pascual es proclamado por otro que no sea el diácono.
Si se
usa el incienso, el diácono o, en su defecto, el sacerdote, inciensa
el libro y el cirio. Luego proclama el pregón pascual desde el ambón
o desde el pulpito. Todos permanecen de pie, teniendo en sus manos las velas
encendidas.
El pregón pascual puede ser proclamado, en caso de necesidad, por un
cantor que no sea diácono. En este caso, el cantor omite desde las palabras
“Por eso, queridos hermanos", hasta el final del invitatorio "El
resplandor de su luz", así como el saludo "El Señor
esté con ustedes”.
Las conferencias episcopales pueden adaptar el pregón intercalando en
él alguna aclamación del pueblo.
PREGÓN PASCUAL
Alégrense,
por fin, los coros de los ángeles, alégrense las jerarquías
del cielo y, por la victoria de rey tan poderoso, que las trompetas anuncien
la salvación.
Goce también la tierra, inundada de tanta claridad, y que, radiante con
el fulgor del rey eterno, se sienta libre de la tiniebla que cubría el
orbe entero.
Alégrese también nuestra madre la Iglesia, revestida de luz tan
brillante; resuene este templo con las aclamaciones del pueblo.
(Por eso, queridos hermanos, que asisten a la admirable claridad de esta luz
santa, invoquen conmigo la misericordia de Dios omnipotente, para que aquel
que, sin mérito mío, me agregó al número de los
diáconos, complete mi alabanza a este cirio, infundiendo el resplandor
de su luz).
(V. El Señor
esté con ustedes.
R/. Y con tu espíritu).
V. Levantemos el corazón.
R/. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R/. Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario aclamar con nuestras voces y con todo el afecto
del corazón a Dios invisible, el Padre todopoderoso, y a su único
Hijo, nuestro Señor Jesucristo.
Porque Él ha pagado por nosotros al eterno Padre la deuda de Adán,
y ha borrado con su sangre inmaculada la condena del antiguo pecado. Porque
éstas son las fiestas de Pascua, en las que se inmola el verdadero Cordero,
cuya sangre consagra las puertas de los fieles.
Ésta es
la noche en que sacaste de Egipto a los israelitas, nuestros padres, y los hiciste
pasar a pie el mar Rojo.
Ésta es la noche en que la columna de fuego esclareció las tinieblas
del pecado.
Ésta es la noche que a todos los que creen en Cristo, por toda la tierra,
los arranca de los vicios del mundo y de la oscuridad del pecado, los restituye
a la gracia y los agrega a los santos.
Ésta es la noche en que, rotas las cadenas de la muerte, Cristo asciende
victorioso del abismo. ¿De qué nos serviría haber nacido
si no hubiéramos sido rescatados? ¡Qué asombroso beneficio
de tu amor por nosotros! ¡Qué incomparable ternura y caridad! ¡Para
rescatar al esclavo entregaste al Hijo!
Necesario fue el pecado de Adán, que ha sido borrado por la muerte de
Cristo. ¡Feliz la culpa que mereció tal Redentor!
¡Qué noche tan dichosa! Sólo ella conoció el momento
en que Cristo resucitó del abismo. Ésta es la noche de la que
estaba escrito: "Será la noche clara como el día, la noche
iluminada por mi gozo".
Y así, esta noche santa ahuyenta los pecados, lava las culpas, devuelve
la inocencia a los caídos, la alegría a los tristes, expulsa el
odio, trae la concordia, doblega a los poderosos.
En esta noche de gracia, acepta, Padre santo, el sacrificio vespertino de alabanza,
que la santa Iglesia te ofrece en la solemne ofrenda de este cirio, obra de
las abejas.
Sabemos ya lo que anuncia esta columna de fuego, que arde en llama viva para
la gloria de Dios. Y aunque distribuye su luz, no mengua al repartirla, porque
se alimenta de cera fundida que elaboró la abeja fecunda para hacer esta
lámpara preciosa.
¡Qué noche tan dichosa, en que se une el cielo con la tierra, lo
humano con lo divino!
Te rogamos, Señor, que este cirio consagrado a tu nombre para destruir
la oscuridad de esta noche, arda sin apagarse y, aceptado como perfume, se asocie
a las lumbreras del cielo.
Que el lucero matinal lo encuentre ardiendo, ese lucero que no conoce ocaso,
Jesucristo, tu Hijo, que volviendo del abismo, brilla sereno para el linaje
humano y vive y reina por los siglos de los siglos. 12/. Amén.
Segunda parte
LITURGIA DE LA PALABRA
En esta vigilia,
“madre de todas las vigilias" (san Agustín, Serm. 219), se
proponen nueve lecturas, siete del Antiguo testamento y dos del Nuevo (la Epístola
y el Evangelio).
Si las circunstancias pastorales lo piden, puede reducirse el número
de lecturas del Antiguo Testamento: pero téngase siempre en cuenta que
la lectura de la Palabra de Dios es parte fundamental de esta vigilia de Pascua.
Deben leerse, por lo menos, tres lecturas del Antiguo testamento y, en casos
muy urgentes, por lo menos dos. Pero nunca se omita la tercera lectura, tomada
del capítulo 14 del Éxodo.
Terminado el pregón, todos apagan sus velas y se sientan. Antes de comenzar
las lecturas, el sacerdote exhorta a la asamblea con estas palabras u otras
semejantes.
Hermanos, con el pregón solemne de la Pascua, hemos entrado ya en la
noche santa de la resurrección del Señor. Escuchemos con recogimiento
la palabra de Dios. Meditemos cómo, en la Antigua Alianza, Dios salvó
a su pueblo y, en la plenitud de los tiempos, envió al mundo a su Hijo
para que nos redimiera.
Oremos para que Dios, nuestro Padre, conduzca a su plenitud esta obra de salvación,
iniciada con la muerte y resurrección de Jesucristo.
Siguen luego
las lecturas. Un lector va al ambón y lee la primera lectura. Después
el salmista o cantor dice el salmo, alternando con las repuestas del pueblo.
Enseguida todos se levantan, el sacerdote dice "Oremos", y después
de que todos han orado en silencio durante unos momentos, dice la oración
colecto. Lo mismo se hace en cada lectura.
En lugar de decir el salmo responsorial, se puede guardar un breve espacio de
silencio para hacer oración. En este caso, se omite la pausa después
del "Oremos".
PRIMERA LECTURA**
Lectura del libro del Génesis: 1, 1-2, 2
En el principio
creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era soledad y caos; y las tinieblas
cubrían la faz del abismo. El espíritu de Dios se movía
sobre la superficie de las aguas.
Dijo Dios: "Que exista la luz", y la luz existió. Vio Dios
que la luz era buena, y separó la luz de las tinieblas. Llamó
a la luz "día" y a las tinieblas, "noche". Fue la
tarde y la mañana del primer día.
Dijo Dios: "Que haya una bóveda entre las aguas, que separe unas
aguas de otras" E hizo Dios una bóveda y separó con ella
las aguas de arriba de las aguas de abajo. Y así fue. Llamó Dios
a la bóveda "cielo". Fue la tarde y la mañana del segundo
día.
Dijo Dios: "Que se junten las aguas de debajo del cielo en un solo lugar
y que aparezca el suelo seco". Y así fue. Llamó Dios "tierra"
al suelo seco y "mar" a la masa de las aguas. Y vio Dios que era bueno.
Dijo Dios: "Verdee la tierra con plantas que den semilla y árboles
que den fruto y semilla, según su especie, sobre la tierra". Y así
fue. Brotó de la tierra hierba verde, que producía semilla, según
su especie, y árboles que daban fruto y llevaban semilla, según
su especie. Y vio Dios que era bueno. Fue la tarde y la mañana del tercer
día.
Dijo Dios: "Que haya lumbreras en la bóveda del cielo, que separen
el día de la noche, señalen las estaciones, los días y
los años, y luzcan en la bóveda del cielo para iluminar la tierra".
Y así fue. Hizo Dios las dos grandes lumbreras: la lumbrera mayor para
regir el día y la menor para regir la noche; y también hizo las
estrellas. Dios puso las lumbreras en la bóveda del cielo para iluminar
la tierra, para regir el día y la noche, y separar la luz de las tinieblas.
Y vio Dios que era bueno. Fue la tarde y la mañana del cuarto día.
Dijo Dios: "Agítense las aguas con un hervidero de seres vivientes
y revoloteen sobre la tierra las aves, bajo la bóveda del cielo".
Creó Dios los grandes animales marinos y los vivientes que en el agua
se deslizan y la pueblan, según su especie. Creó también
el mundo de las aves, según sus especies. Vio Dios que era bueno y los
bendijo, diciendo: "Sean fecundos y multiplíquense; llenen las aguas
del mar; que las aves se multipliquen en la tierra". Fue la tarde y la
mañana del quinto día.
Dijo Dios: "Produzca la tierra vivientes, según sus especies: animales
domésticos, reptiles y fieras, según sus especies". Y así
fue. Hizo Dios las fieras, los animales domésticos y los reptiles, cada
uno según su especie. Y vio Dios que era bueno.
Dijo Dios: "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine
a los peces del mar, a las aves del cielo, a los animales domésticos
y a todo animal que se arrastra sobre la tierra".
Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen suya lo creó; hombre
y mujer los creó.
Y los bendijo Dios y les dijo: "Sean fecundos y multiplíquense,
llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves
del cielo y a todo ser viviente que se mueve sobre la tierra".
Y dijo Dios: "He aquí que les entrego todas las plantas de semilla
que hay sobre la faz de la tierra, y todos los árboles que producen fruto
y semilla, para que les sirvan de alimento. Y a todas las fieras de la tierra,
a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra, a todos los seres
que respiran, también les doy por alimento las verdes plantas".
Y así fue. Vio Dios todo lo que había hecho y lo encontró
muy bueno. Fue la tarde y la mañana del sexto día. Así
quedaron concluidos el cielo y la tierra con todos sus ornamentos, y terminada
su obra, descansó Dios el séptimo día de todo cuanto había
hecho. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Los relatos de los orígenes nos animan a vivir como criaturas dependientes del Creador. El ser humano se ilusiona con alcanzar una autonomía total y ésta termina esclavizándole.
O bien. Forma Breve:
Lectura del libro del Génesis: 1, 1. 26-31
En el principio
creó Dios el cielo y la tierra. Y dijo Dios: "Hagamos al hombre
a nuestra imagen y semejanza; que domine a los peces del mar, a las aves del
cielo, a los animales domésticos y a todo animal que se arrastra y sobre
la tierra".
Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen suya lo creó; hombre
y mujer los creó.
Y los bendijo Dios y les dijo: "Sean fecundos y multiplíquense,
llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves
del cielo y a todo ser viviente que ir se mueve sobre la tierra".
Y dijo Dios: "He aquí que les entrego todas las plantas de semilla
que hay sobre la faz de la tierra, y todos los árboles que producen fruto
y semilla, para que les sirvan de alimento. Y a todas las fieras de la tierra,
a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra, a todos los seres
que respiran, también les doy por alimento las verdes plantas".
Y así fue. Vio Dios todo lo que había hecho lo encontró
muy bueno. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Después de la lectura se canta uno de los salmos siguientes:
Del salmo
103 R/. Bendice al Señor, alma mía.
Bendice al Señor, alma mía; Señor y Dios mío, inmensa
es tu grandeza. Te vistes de belleza y majestad, la luz te envuelve como un
manto. R/..
Sobre bases inconmovibles asentaste la tierra para siempre. Con un vestido de
mares la cubriste y las aguas en los montes concentraste. R/.
En los valles haces brotar las fuentes, que van corriendo entre montañas;
junto al arroyo vienen a vivir las aves, que cantan entre las ramas. R/.
Desde tu cielo riegas los montes y sacias la tierra del fruto de tus manos;
haces brotar hierba para los ganados y pasto para los que sirven al hombre.
R/.
¡Qué numerosas son tus obras, Señor, y todas las hiciste
con maestría! La tierra está llena de tus creaturas. Bendice al
Señor, alma mía. R/.
O bien:
Del salmo
32 R/. La tierra llena está de tus bondades.
Sincera es la palabra del Señor y todas sus acciones son leales.
El ama la justicia y el derecho, la tierra llena está de sus bondades.
R/.
La palabra del Señor hizo los cielos, y su aliento, los astros. Los mares
encerró como en un odre, y como en una presa, los océanos. R/.
Feliz la nación cuyo Dios es el Señor; dichoso el pueblo que escogió
por suyo. Desde el cielo el Señor, atentamente, mira a todos los hombres.
R/.
En el Señor está nuestra esperanza, pues Él es nuestra
ayuda y nuestro amparo. Muéstrate bondadoso con nosotros, puesto que
en ti, Señor, hemos confiado. R/.
ORACIÓN
Oremos: Dios todopoderoso
y eterno, que en todas las obras de tu amor te muestras admirable, concédenos
comprender que la redención realizada por Cristo, nuestra pascua, es
una obra más maravillosa todavía que la misma creación
del universo. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/.
Amén.
Esta oración se puede sustituir por la siguiente, si se hace la lectura breve: creación de! hombre.
Oremos: Dios nuestro, que de un modo admirable nos creaste a tu imagen y semejanza y de un modo más admirable todavía nos redimiste, concédenos sabiduría de espíritu, para resistir los atractivos del pecado y poder llegar así a los gozos del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.
SEGUNDA LECTURA**
Lectura del libro del Génesis: 22, 1-18
En aquel tiempo,
Dios le puso una prueba a Abraham y le dijo: "¡Abraham, Abraham!".
Él respondió: "Aquí estoy". Y Dios le dijo: "Toma
a tu hijo único, Isaac, a quien tanto amas; vete a la región de
Moria y ofrécemelo en sacrificio, en el monte que yo te indicaré".
Abraham madrugó, aparejó su burro, tomó consigo a dos de
sus criados y a su hijo Isaac; cortó leña para el sacrificio y
se encaminó al lugar que Dios le había indicado. Al tercer día
divisó a lo lejos el lugar. Les dijo entonces a sus criados: "Quédense
aquí con el burro; yo iré con el muchacho hasta allá, para
adorar a Dios y después regresaremos".
Abraham tomó la leña para el sacrificio, se la cargó a
su hijo Isaac y tomó en su mano el fuego y el cuchillo. Los dos caminaban
juntos. Isaac dijo a su padre Abraham: "¡Padre!". Él
respondió: "¿Qué quieres, hijo?". El muchacho
contestó: "Ya tenemos fuego y leña, pero, ¿dónde
está el cordero para el sacrificio?". Abraham le contestó:
"Dios nos dará el cordero para el sacrificio, hijo mío".
Y siguieron caminando juntos.
Cuando llegaron al sitio que Dios le había señalado, Abraham levantó
un altar y acomodó la leña. Luego ató a su hijo Isaac,
lo puso sobre el altar, encima de la leña, y tomó el cuchillo
para degollarlo.
Pero el ángel del Señor lo llamó desde el cielo y le dijo:
"¡Abraham, Abraham!". Él contestó: "Aquí
estoy". El ángel le dijo: "No descargues la mano contra tu
hijo ni le hagas daño. Ya veo que temes a Dios, porque no le has negado
a tu hijo único". Abraham levantó los ojos y vio un carnero,
enredado por los cuernos en la maleza. Atrapó el camero y lo ofreció
en sacrificio, en lugar de su hijo. Abraham puso por nombre a aquel sitio "el
Señor provee", por lo que aun el día de hoy se dice: "el
monte donde el Señor provee".
El ángel del Señor volvió a llamar a Abraham desde el cielo
y le dijo: "Juro por mí mismo, dice el Señor, que por haber
hecho esto y no haberme negado a tu hijo único, yo te bendeciré
y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y las arenas
del mar. Tus descendientes conquistarán las ciudades enemigas. En tu
descendencia serán bendecidos todos los pueblos de la tierra, porque
obedeciste a mis palabras. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
El relato es desgarrador. Abrahán parece imperturbable al erigir el altar, Mar a su hijo y descargar el golpe total. Dios detiene su impulso y salva al hijo, inocente y Maniatado.
O bien: forma breve
Lectura del libro del Génesis: 22, 1-2. 9-13. 15-18
En aquel tiempo,
Dios le puso una prueba a Abraham y le dijo: "¡Abraham, Abraham!".
El respondió: "Aquí estoy". Y Dios le dijo: "Toma
a tu hijo único, Isaac, a quien tanto amas; vete a la región de
Moria y ofrécemelo en sacrificio, en el monte que yo te indicaré".
Cuando llegaron al sitio que Dios le había señalado, Abraham levantó
un altar y acomodó la leña. Luego ató a su hijo Isaac,
lo puso sobre el altar, encima de la leña, y tomó el cuchillo
para degollarlo.
Pero el ángel del Señor lo llamó desde el cielo y le dijo:
"¡Abraham, Abraham!". Él contestó: "Aquí
estoy". El ángel le dijo: "No descargues la mano contra tu
hijo ni le hagas daño. Ya veo que temes a Dios, porque no le has negado
a tu hijo único". Abraham levantó los ojos y vio un camero,
enredado por los cuernos en la maleza. Atrapó el camero y lo ofreció
en sacrificio en lugar de su hijo. El ángel del Señor volvió
a llamar a Abraham desde el cielo y le dijo: "Juro por mí mismo,
dice el Señor, que por haber hecho esto y no haberme negado a tu hijo
único, yo te bendeciré y multiplicaré tu descendencia como
las estrellas del cielo y las arenas del mar. Tus descendientes conquistarán
las ciudades enemigas. En tu descendencia serán bendecidos todos los
pueblos de la tierra, porque obedeciste a mis palabras". Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Del salmo
15 R/. Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.
El Señor es la parte que me ha tocado en herencia: mi vida está
en sus manos. Tengo siempre presente al Señor, y con Él a mi lado,
jamás tropezaré. R/.
Por eso se me alegran el corazón y el alma y mi cuerpo vivirá
tranquilo, porque tú no me abandonarás a la muerte ni dejarás
que sufra yo la corrupción. R/.
Enséñame el camino de la vida, sáciame de gozo en tu presencia
y de alegría perpetua junto a ti. R/.
ORACIÓN
Oremos: Señor Dios, Padre de los creyentes, que por medio del sacramento pascual del bautismo sigues cumpliendo la promesa hecha a Abraham de multiplicar su descendencia por toda la tierra y de hacerlo el padre de todas las naciones, concede a tu pueblo responder dignamente a la gracia de tu llamado. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.
TERCERA LECTURA
Lectura del libro del Éxodo: 14, 15-15, 1
En aquellos días,
dijo el Señor a Moisés: "¿Por qué sigues clamando
a mí? Diles a los israelitas que se pongan en marcha. Y tú, alza
tu bastón, extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que
los israelitas entren en el mar sin mojarse. Yo voy a endurecer el corazón
de los egipcios para que los persigan, y me cubriré de gloria a expensas
del faraón y de todo su ejército, de sus carros y jinetes. Cuando
me haya cubierto de gloria a expensas del faraón, de sus carros y jinetes,
los egipcios sabrán que yo soy el Señor".
El ángel del Señor, que iba al frente de las huestes de Israel,
se colocó tras ellas. Y la columna de nubes que iba adelante, también
se desplazó y se puso a sus espaldas, entre el campamento de los israelitas
y el campamento de los egipcios. La nube era tinieblas para unos y claridad
para otros, y así los ejércitos no trabaron contacto durante toda
la noche.
Moisés extendió la mano sobre el mar, y el Señor hizo soplar
durante toda la noche un fuerte viento del este, que secó el mar, y dividió
las aguas. Los israelitas entraron en el mar y no se mojaban, mientras las aguas
formaban una muralla a su derecha y a su izquierda. Los egipcios se lanzaron
en su persecución y toda la caballería del faraón, sus
carros y jinetes, entraron tras ellos en el mar.
Hacia el amanecer, el Señor miró desde la columna de fuego y humo
al ejército de los egipcios y sembró entre ellos el pánico.
Trabó las ruedas de sus carros, de suerte que no avanzaban sino pesadamente.
Dijeron entonces los egipcios: "Huyamos de Israel, porque el Señor
lucha en su favor contra Egipto".
Entonces el Señor le dijo a Moisés: "Extiende tu mano sobre
el mar, para que vuelvan las aguas sobre los egipcios, sus carros y sus jinetes".
Y extendió Moisés su mano sobre el mar, y al amanecer, las aguas
volvieron a su sitio, de suerte que, al huir, los egipcios se encontraron con
ellas, y el Señor los derribó en medio del mar. Volvieron las
aguas y cubrieron los carros, a los jinetes y a todo el ejército del
faraón, que se había metido en el mar para perseguir a Israel.
Ni uno solo se salvó.
Pero los hijos de Israel caminaban por lo seco en medio del mar. Las aguas les
hacían muralla a derecha e izquierda. Aquel día salvó el
Señor a Israel de las manos de Egipto. Israel vio a los egipcios, muertos
en la orilla del mar. Israel vio la mano fuerte del Señor sobre los egipcios,
y el pueblo temió al Señor y creyó en el Señor y
en Moisés, su siervo. Entonces Moisés y los hijos de Israel cantaron
este cántico al Señor:
Los israelitas marchan animados por la confianza en la presencia protectora
del Señor. Ni el faraón ni sus aliados obstaculizarán la
voluntad salvadora de Dios, que ha decidido liberar a su pueblo.
Éxodo 15 R/. Alabemos al Señor por su victoria.
Cantemos al Señor, sublime es su victoria: caballos y jinetes arrojó
en el mar. Mi fortaleza y mi canto es el Señor, Él es mi salvación;
Él es mi Dios, y yo lo alabaré, es el Dios de mis padres, y yo
le cantaré. R/.
El Señor es un guerrero, su nombre es el Señor. Precipitó
en el mar los carros del faraón y a sus guerreros; ahogó en el
mar Rojo a sus mejores capitanes. R/.
Las olas los cubrieron, cayeron hasta el fondo, como piedras. Señor,
tu diestra brilla por su fuerza, tu diestra, Señor, tritura al enemigo.
R/.
Tú llevas a tu pueblo para plantarlo en el monte que le diste en herencia,
en el lugar que convertiste en tu morada, en el santuario que construyeron tus
manos. Tú, Señor, reinarás para siempre. R/.
ORACIÓN**
Oremos: Tus antiguos prodigios se renuevan, Señor, también en nuestros tiempos, pues lo que tu poder hizo con las aguas para librar a un solo pueblo de la esclavitud del faraón, lo repites ahora, por medio del agua del bautismo, para salvar a todas las naciones. Concede a todos los hombres del mundo entero contarse entre los hijos de Abraham y participar de la dignidad del pueblo elegido. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.
O bien:
Oremos: Señor, que con el Evangelio nos has hecho comprender el sentido profundo del Antiguo Testamento, dejándonos ver en el paso del mar Rojo una imagen del bautismo y en el pueblo liberado de la esclavitud, un símbolo del pueblo cristiano, haz que todos los hombres, mediante la fe, participen del privilegio del pueblo elegido y sean regenerados por la acción santificadora de tu Espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.
CUARTA LECTURA
Lectura del libro del profeta Isaías: 54, 5-14
"El que te
creó, te tomará por esposa; su nombre es `Señor de los
ejércitos'. Tu redentor es el Santo de Israel; será llamado 'Dios
de toda la tierra'. Como a una mujer abandonada y abatida te vuelve a llamar
el Señor. ¿Acaso repudia uno a la esposa de la juventud'?, dice
tu Dios.
Por un instante te abandoné, pero con inmensa misericordia te volveré
a tomar. En un arrebato de ira te oculté un instante mi rostro, pero
con amor eterno me he apiadado de ti, dice el Señor, tu redentor.
Me pasa ahora como en los días de Noé: entonces juré que
las aguas del diluvio no volverían a cubrir la tierra; ahora juro no
enojarme ya contra ti ni volver a amenazarte. Podrán desaparecer los
montes y hundirse las colinas, pero mi amor por ti no desaparecerá y
mi alianza de paz quedará firme para siempre. Lo dice el Señor,
el que se apiada de ti.
Tú, la afligida, la zarandeada por la tempestad, la no consolada: He
aquí que yo mismo coloco tus piedras sobre piedras finas, tus cimientos
sobre zafiros; te pondré almenas de rubí y puertas de esmeralda
y murallas de piedras preciosas.
Todos tus hijos serán discípulos del Señor, y será
grande su prosperidad. Serás consolidada en la justicia. Destierra la
angustia, pues ya nada tienes que temer; olvida tu miedo, porque ya no se acercará
a ti". Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
El futuro del
pueblo es imprevisible. Ningún mortal podrá proyectarlo con certeza.
Es Dios quien invita e a todos a vivir como discípulos. De esa manera
se consolidará la utopía.
Del salmo 29 R/. Te alabaré, Señor, eternamente.
Te alabaré, Señor, pues no dejaste que se rieran de mí
mis enemigos. Tú, Señor, me salvaste de la muerte y a punto de
morir, me reviviste. R/.
Alaben al Señor quienes lo aman, den gracias a su nombre, porque su ira
dura un solo instante, y su bondad, toda la vida. El llanto nos visita por la
tarde; por la mañana, el júbilo. R/.
Escúchame, Señor, y compadécete; Señor, ven en mi
ayuda. Convertiste mi duelo en alegría, te alabaré por eso eternamente.
R/.
ORACIÓN
Oremos: Señor
Dios, siempre fiel a tus promesas, aumenta, por medio del bautismo, el número
de tus hijos Al y multiplica la descendencia prometida a la fe de los patriarcas,
para que tu Iglesia vea que se va cumpliendo tu voluntad de salvar a todos los
hombres, como los patriarcas lo creyeron y esperaron. Por Jesucristo, nuestro
Señor. R/. Amén.
La oración anterior puede sustituirse por alguna da las que siguen, cuando
sus lecturas correspondientes vayan a omitirse.
QUINTA LECTURA
Lectura del libro del profeta Isaías: 55, 1-11
Esto dice el Señor:
"Todos ustedes, los que tienen sed, vengan por agua; y los que no tienen
dinero, vengan, tomen trigo y coman; tomen vino y leche sin pagar. ¿Por
qué gastar el dinero en lo que no es pan y el salario en lo que no alimenta?
Escúchenme atentos y comerán bien, saborearán platillos
sustanciosos. Préstenme atención, vengan a mi, escúchenme
y vivirán.
Sellaré con ustedes una alianza perpetua, cumpliré las promesas
que hice a David. Como a él lo puse por testigo ante los pueblos, como
príncipe y soberano de las naciones, así tú reunirás
a un pueblo desconocido, y las naciones que no te conocían acudirán
a ti, por amor del Señor, tu Dios, por el Santo de Israel, que te ha
honrado.
Busquen al Señor mientras lo pueden encontrar, invóquenlo mientras
está cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal, sus planes;
que regrese al Señor, y Él tendrá piedad; a nuestro Dios,
que es rico en perdón.
Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, sus caminos no son mis
caminos. Porque así como aventajan los cielos a la tierra, así
aventajan mis caminos a los de ustedes y mis pensamientos a sus pensamientos.
Como bajan del cielo la lluvia y la nieve y no vuelven allá, sino después
de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar a fin de que dé
semilla para sembrar y pan para comer, así será la palabra que
sale de mi boca: no volverá a mí sin resultado, sino que hará
mi voluntad y cumplirá su misión". Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
La Palabra de Dios no está desgastada como la palabra humana. Dicha Palabra es un llamado poderoso y eficaz que desencadena reacciones en el corazón de las personas bien dispuestas.
Isaías
12 R/. El Señor es mi Dios y salvador.
El Señor es mi Dios y salvador: con Él estoy seguro y nada temo.
El Señor es mi protección y mi fuerza, y ha sido mi salvación.
Sacarán agua con gozo de la fuente de salvación. R/.
Den gracias al Señor, invoquen su nombre, cuenten a los pueblos sus hazañas,
proclamen que su nombre es sublime. R/.
Alaben al Señor por sus proezas, anúncienlas a toda la tierra.
Griten jubilosos, habitantes de Sión, porque el Dios de Israel ha sido
grande con ustedes. R/.
ORACIÓN
Oremos: Dios todopoderoso y eterno, única esperanza del mundo, tú que anunciaste por la voz de tus profetas los misterios que estamos celebrando esta noche, infunde en nuestros corazones la gracia de tu Espíritu, para que podamos vivir una vida digna de tu redención. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.
SEXTA LECTURA
Lectura del libro del profeta Baruc: 3, 9-15. 32-4, 4
Escucha, Israel,
los mandatos de vida, presta oído para que adquieras prudencia. ¿A
qué se debe, Israel, que estés aún en país enemigo,
que envejezcas en tierra extranjera, que te hayas contaminado por el trato con
los muertos, que te veas contado entre los que descienden al abismo?
Es que abandonaste la fuente de la sabiduría. Si hubieras seguido los
senderos de Dios, habitarías en paz eternamente.
Aprende dónde están la prudencia, la inteligencia y la energía,
así aprenderás dónde se encuentra el secreto de vivir larga
vida, y dónde la luz de los ojos y la paz. ¿Quién es el
que halló el lugar de la sabiduría y tuvo acceso a sus tesoros?
El que todo lo sabe, la conoce; con su inteligencia la ha escudriñado.
El que cimentó la tierra para todos los tiempos, y la pobló de
animales cuadrúpedos; el que envía la luz, y ella va, la llama,
y temblorosa le obedece; llama a los astros, que brillan jubilosos en sus puestos
de guardia, y ellos le responden: "Aquí estamos", y refulgen
gozosos para aquel que los hizo. Él es nuestro Dios y no hay otro como
El; Él ha escudriñado los caminos de la sabiduría y se
la dio a su hijo Jacob, a Israel, su predilecto. Después de esto, ella
apareció en el mundo y convivió con los hombres.
La sabiduría es el libro de los mandatos de Dios, la ley de validez eterna;
los que la guardan, vivirán, los que la abandonan, morirán.
Vuélvete a ella, Jacob, y abrázala; camina hacia la claridad de
su luz; no entregues a otros tu gloria, ni tu dignidad a un pueblo extranjero.
Bienaventurados nosotros, Israel, porque lo que agrada al Señor nos ha
sido revelado. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
El autor traza un camino exitoso. Israel no vive a ciegas. Dios le ha revelado sus preferencias. Si el pueblo quiere vivir amigablemente con el Señor deberá saber por dónde caminar.
Del salmo
18 R/. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
La ley del Señor es perfecta del todo y reconforta el alma;
inmutables son las palabras del Señor y hacen sabio al sencillo. R/.
En los mandamientos del Señor hay rectitud y alegría para el corazón;
son luz los preceptos del Señor para alumbrar el camino. R/.
La voluntad de Dios es santa y para siempre estable; los mandatos del Señor
son verdaderos y enteramente justos. R/.
Más deseables que el oro y las piedras preciosas son las normas del Señor,
y más dulces que la miel de un panal que gotea. R/.
ORACIÓN
Oremos: Dios nuestro, que haces crecer continuamente a tu Iglesia con hijos llamados de todos los pueblos, dígnate proteger siempre con tu gracia a quienes has hecho renacer en el bautismo. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.
SÉPTIMA LECTURA
Lectura del libro del profeta Ezequiel: 36, 16-28
En aquel tiempo,
me fue dirigida la palabra del Señor en estos términos: "Hijo
de hombre, cuando los de la casa de Israel habitaban en su tierra, la mancharon
con su conducta y con sus obras; como inmundicia fue su proceder ante mis ojos.
Entonces descargué mi furor contra ellos, por la sangre que habían
derramado en el país y por haberlo profanado con sus idolatrías.
Los dispersé entre las naciones y anduvieron errantes por todas las tierras.
Los juzgué según su conducta, según sus acciones los sentencié.
Y en las naciones a las que se fueron, desacreditaron mi santo nombre, haciendo
que de ellos se dijera: 'Éste es el pueblo del Señor, y ha tenido
que salir de su tierra'.
Pero, por mi santo nombre, que la casa de Israel profanó entre las naciones
adonde llegó, me he compadecido. Por eso, dile a la casa de Israel: 'Esto
dice el Señor: no lo hago por ustedes, casa de Israel. Yo mismo mostrare
la santidad de mi nombre excelso, que ustedes profanaron entre las naciones.
Entonces ellas reconocerán que yo soy el Señor, cuando, por medio
de ustedes les haga ver mi santidad.
Los sacaré a ustedes de entre las naciones, los reuniré de todos
los países y los llevaré a su tierra. Los rociaré con agua
pura y quedarán purificados; los purificaré de todas sus inmundicias
e idolatrías.
Les daré un corazón nuevo y les infundiré un espíritu
nuevo; arrancaré de ustedes el corazón de piedra y les daré
un corazón de carne. Les infundiré mi espíritu y los haré
vivir según mis preceptos y guardar y cumplir mis mandamientos. Habitarán
en la tierra que di a sus padres; ustedes serán mi pueblo y yo seré
su Dios' ". Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
La nueva relación que Dios ofrece a su pueblo, se basa en la fidelidad y la confianza. Israel recibirá un corazón y un espirita nuevo para caminar en armonía con el Señor.
De los
salmos 41 y 42 R/. Estoy sediento del Dios que da la vida.
Como el venado busca el agua de los ríos, así, cansada,
mi alma te busca a ti, Dios mío. R/.
Del Dios que da la vida está mi ser sediento. ¿Cuándo será
posible ver de nuevo su templo? R/
Recuerdo cuando íbamos a casa del Señor, cantando, jubilosos,
alabanzas a Dios. R/.
Envíame, Señor, tu luz y tu verdad; que ellas se conviertan en
mi guía y hasta tu monte santo me conduzcan, allí donde tú
habitas. R/.
Al altar del Señor me acercaré, al Dios que es mi alegría,
y a mi Dios, el Señor, le daré gracias al compás de la
cítara. R/..
O bien, cuando hay bautizos:
Isaías
12 R/. El Señor es mi Dios y salvador.
El Señor es mi Dios y salvador, con Él estoy seguro y nada temo.
El Señor es mi protección y mi fuerza y ha sido mi salvación.
Sacarán agua con gozo de la fuente de salvación. R/.
Den gracias al Señor, invoquen su nombre, cuenten a los pueblos sus hazañas,
proclamen que su nombre es sublime. R/.
Alaben al Señor por sus proezas, anúncienlas a toda la tierra.
Griten jubilosos, habitantes de Sión, porque el Dios de Israel ha sido
grande con ustedes. R/.
O bien:
Del salmo
50 R/. Crea en mí, Señor, un corazón puro.
Crea en mi, Señor, un corazón puro, un espíritu
nuevo para cumplir tus mandamientos. No me arrojes, Señor, lejos de ti,
ni retires de mí tu santo espíritu. R/.
Devuélveme tu salvación, que regocija, y mantén en mí
un alma generosa. Enseñaré a los descarriados tus caminos y volverán
a ti los pecadores. R/.
Tú, Señor, no te complaces en los sacrificios, y si te ofreciera
un holocausto, no te agradaría. Un corazón contrito te presento,
y a un corazón contrito tú nunca lo desprecias. R/.
ORACIÓN**
Oremos: Señor Dios nuestro, poder inmutable y luz sin ocaso, prosigue bondadoso a través de tu Iglesia, sacramento de salvación, la obra que tu amor dispuso desde la eternidad; que todo el mundo vea y reconozca que los caídos se levantan, que se renueva lo que había envejecido y que todo se integra en aquel que es el principio de todo, Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. R/. Amén.
O bien esta oración,
Oremos: Señor Dios nuestro, que con las enseñanzas del Antiguo y del Nuevo Testamento nos has preparado a celebrar el misterio de la Pascua, haz que comprendamos tu amor, para que los dones que hoy recibimos confirmen en nosotros la esperanza de los bienes futuros. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.
Terminada la oración de la última lectura del Antiguo testamento, con el responsorio y la oración correspondiente, se encienden las velas del altar El sacerdote entona solemnemente el Gloria, que todos prosiguen. Se tocan las campanas, de acuerdo con las costumbres de cada lugar.
Después del Gloria. el sacerdote dice la oración colecto, como de ordinario.
Oremos: Dios nuestro, que haces resplandecer esta noche santa con la gloria del Señor resucitado, aviva en tu Iglesia el espíritu filial, para que, renovados en cuerpo y alma, nos entreguemos plenamente a tu servicio. Por nuestro Señor Jesucristo...
Enseguida un lector lee la epístola de san Pablo.
EPÍSTOLA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 6, 3-11
Hermanos:
¿no saben ustedes que todos los que hemos sido incorporados a Cristo
Jesús por medio del bautismo hemos sido incorporados a Él en su
muerte? En efecto, por el bautismo fuimos sepultados con Él en su muerte,
para que, así como Cristo resucitó de entre los muertos por la
gloria del Padre, así también nosotros llevemos una vida nueva.
Porque, si hemos estado íntimamente unidos a Él por una muerte
semejante a la suya, también lo estaremos en su resurrección.
Sabemos que nuestro hombre viejo fue crucificado con Cristo, para que el cuerpo
del pecado quedara destruido, a fin de que ya no sirvamos al pecado, pues el
que ha muerto queda libre del pecado.
Por lo tanto, si hemos muerto con Cristo, estamos seguros de que también
viviremos con Él; pues sabemos que el Cristo, una vez resucitado de entre
los muertos, ya no morirá nunca. La muerte ya no tiene dominio sobre
Él, porque, al morir, murió al pecado de una vez para siempre;
y al resucitar, vive ahora para Dios. Lo mismo ustedes, considérense
muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
El bautismo nos incorpora al misterio pascual de Cristo. Quien muere realmente a su vieja existencia pecadora, participará de la victoria final de Jesucristo resucitado. Terminada la epístola, todos se ponen de pie y el sacerdote entona solemnemente el Aleluya, que todos repiten. Luego un salmista o un cantor dice el salmo, al que el pueblo responde: Aleluya. Si hace falta, el mismo salmista canta el Aleluya.
Del salmo
117 R/. Aleluya, aleluya.
Te damos gracias, Señor, porque eres bueno, porque tu misericordia es
eterna. Diga la casa de Israel: "Su misericordia es eterna". R/.
La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es nuestro
orgullo. No moriré, continuaré viviendo, para contar lo que el
Señor ha hecho. R/.
La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. Esto
es obra de la mano del Señor, es un milagro patente. R/.
Para el Evangelio no se llevan velas. Puede emplearse el incienso.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 24, 1-12
El primer día
después del sábado, muy de mañana, llegaron las mujeres
al sepulcro, llevando los perfumes que habían preparado. Encontraron
que la piedra ya había sido retirada del sepulcro y entraron, pero no
hallaron el cuerpo del Señor Jesús.
Estando ellas todas desconcertadas por esto, se les presentaron dos varones
con vestidos resplandecientes. Como ellas se llenaron de miedo e inclinaron
el rostro a tierra, los varones les dijeron:
"Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? No está
aquí; ha resucitado. Recuerden que cuando estaba todavía en Galilea
les dijo:
'Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores
y sea crucificado y al tercer día resucite' ". Y ellas recordaron
sus palabras.
Cuando regresaron del sepulcro, las mujeres anunciaron todas estas cosas a los
Once y a todos los demás. Las que decían estas cosas a los apóstoles
eran María Magdalena, Juana, María (la madre de Santiago) y las
demás que estaban con ellas. Pero todas estas palabras les parecían
desvaríos y no les creían.
Pedro se levantó y corrió al sepulcro. Se asomó, pero sólo
vio los lienzos y regresó a casa, asombrado por lo sucedido. Palabra
del Señor. Gloria a ti Señor Jesus.
El evento
pascual de Cristo es inaccesible a la razón humana. Quien acoja el testimonio
de las discípulas y de los apóstoles cimentará su existencia
sobre esa nueva esperanza.
Después del Evangelio se tiene la homilía y luego se pasa a liturgia
bautismal
Tercera parte:
LITURGIA BAUTISMAL
El sacerdote, con
los ministros, se dirige a la fuente bautismal, si es que esta se encuentra
a la vista de los fieles. De lo contrario se pone un recipiente con agua en
el presbiterio. Si hay catecúmenos adultos, son llamados por su nombre
y presentados por los padrinos o, si son niños, llevados por los padres
y padrinos frente a toda la asamblea
Después el sacerdote exhorta a los presentes, con éstas u otras
palabras semejantes. Si están presentes los que se van a bautizar:
Hermanos, acompañemos con nuestra oración a estos catecúmenos
que anhelan renacer a una nueva vida en la fuente del bautismo, para que Dios,
nuestro Padre, les más que estaban con ellas. Pero todas estas palabras
les precian desvaríos y no les creían.
Si se bendice la fuente, pero no va a haber bautizos:
Hermanos, pidamos
a Dios todopoderoso que con su poder santifique esta fuente bautismal, para
que cuantos en el bautismo van a ser regenerados en Cristo, sean acogidos en
la familia de Dios.
Dos cantores entonan las letanías, a lasque todos responden estando en
pie (por razón del tiempo pascual).
Si la procesión hasta el bautisterio es larga, se cantan las letanías
durante la procesión: en este caso se llama a los catecúmenos,
antes de comenzar la procesión.
Abre la procesión el diácono, con el cirio pascual: siguen los
catecúmenos, con los padrinos: después, el sacerdote con los ministros.
En este caso, la exhortación precedente se hace antes de la bendición
del agua.
Si no hay bautizos ni bendición de la fuente omitidas las letanías, se procede inmediatamente a la bendición del agua
LETANÍAS DE LOS SANTOS
En las letanías
se pueden añadir algunos nombres de santos, especialmente el del titular
de la iglesia, el de los patronos del lugar y el de los que van a ser bautizados.
Señor, ten piedad de nosotros Señor, ten piedad de nosotros
Cristo, ten piedad de nosotros Cristo, ten piedad de nosotros,
Señor, ten piedad de nosotros Señor, ten piedad de nosotros.
Santa María, Madre de Dios ruega por nosotros
San Miguel ruega por nosotros
Santos Ángeles de Dios rueguen por nosotros
San Juan Bautista ruega por nosotros
San José ruega por nosotros
Santos Pedro y Pablo rueguen por nosotros
San Andrés ruega por nosotros
San Juan ruega por nosotros
Santa Maria Magdalena ruega por nosotros
San Esteban ruega por nosotros
San Ignacio de Antioquía ruega por nosotros
San Lorenzo ruega por nosotros
Santas Perpetua y Felicitas rueguen por nosotros
Santa Inés ruega por nosotros
San Gregorio ruega por nosotros
San Agustín ruega por nosotros
San Atanasio ruega por nosotros
San Basilio ruega por nosotros
San Martín ruega por nosotros
San Benito ruega por nosotros
Santos Francisco y Domingo rueguen por nosotros
San Francisco Javier ruega por nosotros
San Juan María Vianney ruega por nosotros
Santa Catalina de Siena ruega por nosotros
Santa Teresa de Jesús ruega por nosotros
Santos y santas de Dios rueguen por nosotros
Muéstrate propicio ruega por nosotros
De todo mal líbranos, Señor.
De todo pecado líbranos, Señor.
De la muerte eterna líbranos, Señor.
Por tu encamación líbranos, Señor.
A Por tu muerte y resurrección líbranos, Señor.
Por el don del Espíritu Santo líbranos, Señor.
Nosotros, que somos pecadores te rogamos óyenos.
Si hay bautizos.
Para que te dignes
comunicar
tu propia vida a quienes has
llamado al bautismo te rogamos óyenos
Si no hay bautizos:
Para que santifiques
esta agua
por la que renacerán tus
nuevos hijos te rogamos, óyenos
Jesús, Hijo de Dios vivo te rogamos, óyenos
Si hay bautizos. el sacerdote, con las manos juntas, dice la siguiente oración:
Derrama, Señor, tu infinita bondad en este sacramento del bautismo y envía a tu santo Espíritu, para que haga renacer de la fuente bautismal a estos nuevos hijos tuyos, que van a ser santificados por tu gracia, mediante la colaboración de nuestro ministerio. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/.Amén.
BENDICIÓN DEL AGUA BAUTISMAL
Enseguida el sacerdote bendice el agua bautismal, diciendo con las manos juntas, la siguiente oración:
Dios nuestro,
que con tu poder invisible realizas obras admirables por medio de los signos
de los sacramentos y has hecho que tu creatura, el agua, signifique de muchas
maneras la gracia del bautismo.
Dios nuestro, cuyo Espíritu aleteaba sobre la superficie de las aguas
en los mismos principios del mundo, para que ya desde entonces el agua recibiera
el poder de dar la vida.
Dios nuestro, que incluso en las aguas torrenciales del diluvio prefiguraste
el nuevo nacimiento de los hombres, al hacer que de una manera misteriosa, un
mismo elemento diera fin al pecado y origen a la virtud.
Dios nuestro, que hiciste pasar a pie enjuto por el mar Rojo a los hijos de
Abraham, a fin de que el pueblo liberado de la esclavitud del faraón
prefigurara al pueblo de los bautizados.
Dios nuestro, cuyo Hijo, al ser bautizado por el precursor en el agua del Jordán,
fue ungido por el Espíritu Santo; suspendido en la cruz, quiso que brotaran
de su costado sangre y agua; y después de su resurrección mandó
a sus apóstoles: "Vayan y enseñen a todas las naciones, bautizándolas
en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo".
Mira ahora a tu Iglesia en oración y abre para ella la fuente del bautismo.
Que por la obra del Espíritu Santo esta agua adquiera la gracia de tu
Unigénito, para que el hombre, creado a tu imagen, limpio de su antiguo
pecado por el sacramento del bautismo, renazca a la vida nueva por el agua y
el Espíritu Santo.
Si lo cree oportuno, introduce el cirio pascual en el agua una o tres veces, diciendo:
Te pedimos, Señor,
que el poder del Espíritu Santo, por tu Hijo, descienda sobre el agua
de esta fuente,
Manteniendo el cirio dentro del agua, prosigue:
Para que todos los que en ella reciban el bautismo, sepultados con Cristo en
su muerte, resuciten también con Él a la vida. Por Jesucristo,
nuestro Señor. R/. Amén.
Enseguida saca el cirio del agua y el pueblo dice la siguiente aclamación
o alguna otra adecuada:
Fuentes del Señor, bendigan al Señor, alábenlo y glorifíquenlo
por los siglos.
Cada catecúmeno
hace la renuncia a Satanás y la profesión de fe, y recibe el bautismo.
Si está presente el obispo, los catecúmenos adultos reciben inmediatamente
confirmación; en caso contrario, el presbítero que ha administrado
el bautismo puede también confirmar a los catecúmenos adultos
(cfr. Ritual de la Iniciación Cristiana de Adultos, nn. 228 y 362).
BENDICIÓN DEL AGUA
Si no hay bautizos ni bendición de la fuente bautismal, el sacerdote invita al pueblo a orar diciendo:
Pidamos, queridos
hermanos, a Dios Padre todopoderoso, que bendiga esta agua, con la cual seremos
rociados en memoria de nuestro bautismo, y que nos renueve interiormente, para
que permanezcamos fieles al Espíritu que hemos recibido.
Y después de una breve oración en silencio, prosigue con las manos
juntas:
Señor, Dios nuestro, mira con bondad a este pueblo tuyo, que vela en
oración en esta noche santísima, recordando la obra admirable
de nuestra creación y la obra más admirable todavía, de
nuestra redención. Dígnate bendecir esta agua, que tú creaste
para dar fertilidad a la tierra, frescura y limpieza a nuestros cuerpos.
Tú, además, has convertido el agua en un instrumento de tu misericordia:
a través de las aguas del mar Rojo liberaste a tu pueblo de la esclavitud;
en el desierto hiciste brotar un manantial para saciar su sed; con la imagen
del agua viva los profetas anunciaron la Nueva Alianza que deseabas establecer
con los hombres; finalmente, en el agua del Jordán, santificada por Cristo,
inauguraste el sacramento de una vida nueva, que nos libra de la corrupción
del pecado.
Que esta agua nos recuerde ahora nuestro bautismo y nos haga participar en la
alegría de nuestros hermanos, que han sido bautizados en esta Pascua
del Señor, el cual vive y reina por los siglos de los siglos. R/. Amén.
RENOVACIÓN DE LAS PROMESAS DEL BAUTISMO
Terminada la
ceremonia del bautismo (y de la confirmación) o. si no hubo bautizos,
después de la bendición del agua, todos, de pie y teniendo en
sus manos las velas encendidas, hacen la renovación de las promesas del
bautismo.
El sacerdote se dirige a la comunidad con estas palabras u otras parecidas:
Hermanos, por medio del bautismo, hemos sido hechos partícipes del misterio pascual de Cristo; es decir, por medio del bautismo, hemos sido sepultados con Él en su muerte para resucitar con Él a una vida nueva. Por eso, después de haber terminado el tiempo de Cuaresma, que nos preparó a la Pascua, es muy conveniente que renovemos las promesas de nuestro bautismo, con las cuales un día renunciamos a Satanás y a sus obras y nos comprometimos a servir a Dios, en la santa Iglesia católica.
Para hacer la renuncia, se puede tomar una de las dos fórmulas que se proponen a continuación:
Primera fórmula
Sacerdote: ¿Renuncian
ustedes a Satanás?
Todos: Sí, renuncio.
Sacerdote: ¿Renuncian a todas sus obras?
Todos: Sí, renuncio.
Sacerdote: ¿Renuncian a todas sus seducciones?
Todos: Sí, renuncio.
Segunda fórmula
Sacerdote: ¿Renuncian ustedes al pecado para vivir en la libertad de
los hijos de Dios?
Todos: Si, renuncio.
Sacerdote: ¿Renuncian a todas las seducciones del mal para que el pecado
no los esclavice?
Todos: Si, renuncio.
Sacerdote: ¿Renuncian a Satanás, padre y autor de todo pecado?
Todos: Sí, renuncio.
Prosigue el sacerdote: ¿Creen ustedes en Dios, Padre todopoderoso, creador
del cielo y de la tierra?
Todos: Sí, creo.
Sacerdote: ¿Creen en Jesucristo, su Hijo único y Señor
nuestro, que nació de la Virgen María, padeció y murió
por nosotros, resucitó y está sentado a la derecha del Padre?
Todos: Sí, creo.
Sacerdote: ¿Creen en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia católica,
en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados, en
la resurrección de los muertos y en la vida eterna?
Todos: Si, creo.
Y el sacerdote concluye:
Que Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos liberó del pecado y nos ha hecho renacer por el agua y el Espíritu Santo, nos conserve con su gracia unidos a Jesucristo, nuestro Señor, hasta la vida eterna. R/. Amén.
El sacerdote
rocía al pueblo con el agua bendita, mientras todos cantan la siguiente
antífona o algún otro canto bautismal:
Vi brotar agua del lado derecho del templo, aleluya. Vi que en todos aquellos
que recibían el agua surgía una vida nueva y cantaban con gozo:
Aleluya, aleluya.
Mientras tanto, los neófitos son conducidos a su lugar entre los fieles.
Si la bendición del agua bautismal se hizo en el presbiterio, los ministros
llevan a la fuente, con toda reverencia, el recipiente del agua. Si no hubo
bendición de la frente, el agua bendita se coloca en un lugar apropiado.
Hecha la aspersión, el sacerdote vuelve a la sede, en donde dirige la
y oración universal, en la cual toman parte los neófitos por primera
vez.
No se dice Credo.
Cuarta parte
LITURGIA EUCARÍSTICA
El sacerdote
va al altar y comienza la liturgia eucarística, en la forma acostumbrada.
Es conveniente que el pan y el vino sean presentados por los neófitos,
si los hay.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, los dones que te presentamos y concédenos que el memorial de la muerte y resurrección de Jesucristo, que estamos celebrando, nos obtenga la fuerza para llegar a la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO DE PASCUA I
En verdad es justo
y necesario, es nuestro deber y fuente de salvación, glorificarte siempre,
Señor, pero más que nunca en esta noche en que Cristo, nuestra
Pascua, fue inmolado.
Porque Él es el Cordero de Dios que quitó el pecado del mundo:
muriendo, destruyó nuestra muerte, y resucitando, restauró la
vida.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda
de alegría y también los coros celestiales, los ángeles
y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo,
Santo...
Si se usa el Canon Romano, se dice: "Reunidos en comunión"
y "Acepta. Señor" propios de Pascua.
Si se usa la Plegaria eucarística II. Se dice: "Acuérdate
Señor" y la intercesión particular, propios de Pascua.
Si se uso la plegaria eucarística III, se dice: "Atiende los
deseos", y la intercesión particular propios de Pascua.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (1 Go 5. 7-8)
Cristo, nuestro Cordero pascual, ha sido inmolado. Celebremos, pues, la Pascua, con una vida de rectitud y santidad. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Infúndenos, Señor, tu espíritu de caridad, para que vivamos siempre unidos en tu amor los que hemos participado en este sacramento de la muerte y resurrección de Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Para la despedida, el diácono o el mismo sacerdote dice:
Pueden ir en paz.
Aleluya, aleluya.
R/. Demos gracias a Dios. Aleluya, aleluya.
DOMINGO DE PASCUA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR
Santos: Isidoro de Sevilla, Doctor de la Iglesia y Benito de Palermo, hermano lego (Rojo)
Misa del día
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 138, 18. 5-6)
He resucitado y viviré siempre contigo; has puesto tu mano sobre mí, tu sabiduría ha sido maravillosa. Aleluya.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que por medio de tu Hijo venciste a la muerte y nos has abierto las puertas de la vida eterna, concede a quienes celebramos hoy la Pascua de Resurrección, resucitar también a una nueva vida, renovados por la gracia del Espíritu Santo. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 10, 34.37-43
En aquellos días,
Pedro tomó la palabra y dijo: "Ya saben ustedes lo sucedido en toda
Judea, que tuvo principio en Galilea, después del bautismo predicado
por Juan: cómo Dios ungió con el poder del Espíritu Santo
a Jesús de Nazaret y cómo éste pasó haciendo el
bien, sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él.
Nosotros somos testigos de cuanto Él hizo en Judea y en Jerusalén.
Lo mataron colgándolo de la cruz, pero Dios lo resucitó al tercer
día y concedió verlo, no a todo el pueblo, sino únicamente
a los testigos que Él, de antemano, había escogido: a nosotros,
que hemos comido y bebido con Él después de que resucitó
de entre los muertos.
Él nos mandó predicar al pueblo y dar testimonio de que Dios lo
ha constituido juez de vivos y muertos. El testimonio de los profetas es unánime:
que cuantos creen en Él reciben, por su medio, el perdón de los
pecados". Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Pedro comparece ante sus hermanos. Él ha acompañado a Jesús y ha sido el eslabón que nos une a las experiencias fundamentales de nuestra fe: la muerte resurrección de Jesús
Del salmo
117 R/. Éste es el día del triunfo del Señor. Aleluya.
Te damos gracias, Señor, porque eres bueno, porque tu misericordia
es eterna. Diga la casa de Israel: "Su misericordia es eterna". R/.
La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es nuestro
orgullo. No moriré, continuaré viviendo para contar lo que el
Señor ha hecho. R/.
La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. Esto
es obra de la mano del Señor, es un milagro patente. R/.
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los colosenses: 3, 1-4
Hermanos: Puesto que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes de arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios. Pongan todo el corazón en los bienes del cielo, no en los de la tierra, porque han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando se manifieste Cristo, vida de ustedes, entonces también ustedes se manifestarán gloriosos, juntamente con Él. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
En el corazón de cada creyente se sigue librando una lucha sin cuartel. Nos seguimos aferrando a los bienes terrenales, por lo tanto conviene vivir pendientes del Mesías Jesús.
O bien:
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 5, 6-8
Hermanos: ¿No
saben ustedes que un poco de levadura hace fermentar toda la masa? Tiren la
antigua levadura, para que sean ustedes una masa nueva, ya que son pan sin levadura,
pues Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado.
Celebremos, pues, la fiesta de la Pascua, no con la antigua levadura, que es
de vicio y maldad, sino con el pan sin levadura, que es de sinceridad y verdad.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
La Pascua es un recordatorio y un memorial exigente. A nuestras espaldas debe quedar en el olvido toda la antigua levadura, para que renazca un hombre nuevo, a imagen de Jesucristo.
SECUENCIA
(Sólo el día de hoy es obligatoria: durante la octava es opcional)
| Ofrezcan los cristianos | los ángeles testigos, | |
| ofrendas de alabanza | sudarios y mortaja. | |
| a gloria de la víctima | ¡Resucitó de veras | |
| propicia de la Pascua. | mi amor y mi esperanza! | |
| Cordero sin pecado, | Venid a Galilea, | |
| que a las ovejas salva, | allí el Señor aguarda; | |
| a Dios y a los culpables | allí veréis los suyos | |
| unió con nueva alianza. | la gloria de la Pascua. | |
| Lucharon vida y muerte | Primicia de los muertos, | |
| en singular batalla, | sabemos por tu gracia | |
| y, muerto el que es la vida, | que estás resucitado; | |
| triunfante se levanta. | la muerte en ti no manda. | |
| "¿Qué has visto de camino, | Rey vencedor, apiádate | |
| María, en la mañana?". | de la miseria humana | |
| A mi Señor glorioso, | y da a tus fieles parte | |
| la tumba abandonada, | en tu victoria santa |
ACLAMACIÓN (cfr. 1 Co 5, 7-8) R/. Aleluya, aleluya.
Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado; celebremos, pues, la Pascua.
R/.
EVANGELIO
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 20, 1-9
El primer día
después del sábado, estando todavía oscuro, fue María
Magdalena al sepulcro y vio removida la piedra que lo cerraba. Echó a
correr, llegó a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo,
a quien Jesús amaba, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al
Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto".
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos iban
corriendo juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa
que Pedro y llegó primero al sepulcro, e inclinándose, miró
los lienzos puestos en el suelo, pero no entró. En eso llegó también
Simón Pedro, que lo venía siguiendo, y entró en el sepulcro.
Contempló los lienzos puestos en el suelo y el sudario, que había
estado sobre la cabeza de Jesús, puesto no con los lienzos en el suelo,
sino doblado en sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo,
el que había llegado primero al sepulcro, y vio y creyó, porque
hasta entonces no habían entendido las Escrituras, según las cuales
Jesús debía resucitar de entre los muertos. Palabra del
Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Juan y Simón van y vienen del sepulcro. El viaje de ida es apresurado y confuso. El regreso es sereno y esperanzador. En la tumba encuentran los signos que confirman su esperanza: El Señor ha resucitado.
o bien:
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 24 1-12
El primer día
después del sábado, muy de mañana, llegaron las mujeres
al sepulcro, llevando los perfumes que habían preparado. Encontraron
que la piedra ya había sido retirada del sepulcro y entraron, pero no
hallaron el cuerpo del Señor Jesús.
Estando ellas todas desconcertadas por esto, se les presentaron dos varones
con vestidos resplandecientes. Como ellas se llenaron de miedo e inclinaron
el rostro a tierra, los varones les dijeron: "¿Por qué buscan
entre los muertos al que está vivo? No está aquí; ha resucitado.
Recuerden que cuando estaba todavía en Galilea les dijo: 'Es necesario
que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores y sea crucificado
y al tercer día resucite'". Y ellas recordaron sus palabras.
Cuando regresaron del sepulcro, las mujeres anunciaron todas estas cosas a los
Once y a todos los demás. Las que decían estas cosas a los apóstoles
eran María y, Magdalena, Juana, María (la madre de Santiago) y
las demás que estaban con ellas. Pero todas estas palabras les parecían
desvaríos y no las creían.
Pedro se levantó y corrió al sepulcro. Se asomó, pero sólo
vio los lienzos y se regresó a su casa, asombrado por lo sucedido. Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
O bien, en las misas vespertinas del domingo:
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 24, 13-35
El mismo día
de la resurrección, iban dos de los discípulos hacia un pueblo
llamado Emaús, situado a unos once kilómetros de Jerusalén,
y comentaban todo lo que había sucedido.
Mientras conversaban y discutían, Jesús se les acercó y
comenzó a caminar con ellos; pero los ojos de los dos discípulos
estaban velados y no lo reconocieron. Él les y preguntó: "¿De
qué cosas vienen hablando, tan llenos de tristeza?".
Uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: "¿Eres
tú el único forastero que no sabe lo que ha sucedido estos días
en Jerusalén?". Él les preguntó: "¿Qué
cosa?". Ellos le respondieron: "Lo de Jesús, el nazareno, que
era un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo.
Cómo los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para que lo
condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que Él
sería el libertador de Israel, y, sin embargo, han pasado ya tres días
desde que estas cosas sucedieron. Es cierto que algunas mujeres de nuestro grupo
nos han desconcertado, pues fueron de madrugada al sepulcro, no encontraron
el cuerpo y llegaron contando que se les habían aparecido unos ángeles,
que les dijeron que estaba vivo. Algunos de nuestros compañeros fueron
al sepulcro y hallaron todo como habían dicho las mujeres, pero a El
no lo vieron".
Entonces Jesús les dijo: "¡Qué insensatos son ustedes
y qué duros de corazón para creer todo lo anunciado por los profetas!
¿Acaso no era necesario que el Mesías padeciera todo esto y así
entrara en su gloria?". Y comenzando por Moisés y siguiendo con
todos los profetas, les explicó todos los pasajes de la Escritura que
se referían a El.
Ya cerca del pueblo a donde se dirigían, Él hizo como que iba
más lejos; pero ellos le insistieron, diciendo: "Quédate
con nosotros, porque ya es tarde y pronto va a oscurecer". Y entró
para quedarse con ellos. Cuando estaban a la mesa, tomó un pan, pronunció
la bendición, lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron
los ojos y lo reconocieron, pero Él se les desapareció. Y ellos
se decían el uno al otro: "¡Con razón nuestro corazón
ardía, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras!".
Se levantaron inmediatamente y regresaron a Jerusalén, donde encontraron
reunidos a los Once con sus compañeros, los cuales les dijeron: "De
veras ha resucitado el Señor y se le ha aparecido a Simón".
Entonces ellos contaron lo que les había pasado en el camino y cómo
lo habían reconocido al partir el pan. Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Credo
ORACIÓN UNIVERSAL
A Jesús
resucitado, vida y esperanza para la humanidad entera, orémosle.
A cada petición diremos: Jesús resucitado, escúchanos.
Por la Iglesia: por el Papa, por los obispos, sacerdotes y diáconos,
por los religiosos y religiosas, por todos los fieles. Que en todos crezca la
fe y la esperanza que nos trae la resurrección del Señor. Oremos:
Por nuestro país, y por todos los países del mundo. Que a todos
alcance la paz y libertad. Oremos:
Por los que durante este tiempo de Pascua recibirán el Bautismo, la Confirmación
o la primera Eucaristía. Que vivan llenos de la gracia del Espíritu
Santo. Oremos:
Por todos nosotros. Que esta Pascua renueve nuestra adhesión a Jesús
resucitado. Oremos:
Jesús resucitado, escúchanos y danos la fuerza de tu Espíritu.
Tú, que vives y reinas...
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Regocijados con la alegría de la Pascua, te ofrecemos, Señor, esta Eucaristía, mediante la cual tu Iglesia se renueva y alimenta de un modo admirable. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO DE PASCUA I
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y fuente de salvación glorificarte siempre, Señor, pero más que nunca en este día, en que Cristo, nuestra Pascua, fue inmolado. Porque Él es el Cordero de Dios que quitó el pecado del mundo: muriendo, destruyó nuestra muerte, y resucitando, restauró la vida. Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (1 Co 5, 7-8)
Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado; celebremos, pues, la Pascua con una vida de rectitud y santidad. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, protege
siempre a tu Iglesia con amor paterno, para que, renovada ya por los sacramentos
de Pascua, pueda llegar a la gloria de la resurrección. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
Para despedir al pueblo, durante toda la octava se dice:
Pueden ir en paz, aleluya, aleluya.
R/. Demos gracias a Dios, aleluya, aleluya.
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- En la vida hay rutas y trayectos decisivos. Visitamos sitios, santuarios o lugares extraordinarios que nos descubren la grandeza del amor de Dios y la humanidad de las personas. Emprendemos caminatas con el ánimo inquieto o destrozado. Ocurren encuentros imprevistos y grandiosos que nos inquietan y nos motivan a buscar grandes metas. La vida es una incesante aventura que nos permite colmar nuestra sed de infinito. Los pescadores galileos sufrieron una enorme impresión luego de la ejecución del Maestro. María, Simón y Juan no dejaron morir su esperanza, se aferraron a la fidelidad de Dios y descubrieron el poder planificador de su amor. Dios reivindicó a Jesús y le devolvió la vida. No una vida caduca como la de todo mortal, sino la vida plena, la que el Padre comparte íntimamente con el Hijo.
LUNES 5 DE LA OCTAVA DE PASCUA.
ANTÍFONA DE ENTRADA
El Señor ha resucitado, como lo había predicho, llenémonos de gozo y de alegría, porque reina eternamente. Aleluya.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro que por medio del bautismo das nuevos hijos a tu Iglesia y la haces crecer continuamente, concédenos vivir siempre de acuerdo con la fe que recibimos en el bautismo. Por nuestro Señor Jesucristo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 2, 14, 22-33
El día de
Pentecostés se presentó Pedro, junto con los Once, ante la multitud
y levantando la voz dijo: “Israelitas, escúchenme. Jesús
de Nazaret fue un hombre acreditado por Dios ante ustedes, mediante los milagros,
prodigios y señales que Dios realizó por medio de Él y
que ustedes bien conocen. Conforme al plan previsto y sancionado por Dios, Jesús
fue entregado, y ustedes utilizaron a los paganos para clavarlo en la cruz.
Pero Dios lo resucitó, rompiendo las ataduras de la muerte, ya que no
era posible que la muerte lo retuviera bajo su dominio. En efecto, David dice,
refiriéndose a Él: Yo veía constantemente al Señor
delante de mí, puesto que Él está a mí lado para
que yo no tropiece. Por eso se alegra mi corazón y mi lengua se alboroza;
por eso también mi cuerpo vivirá en la esperanza, porque tú,
Señal; no me abandonarás a la muerte, ni dejarás que tu
santo sufra la corrupción. Me has enseñado el sendero de la vida
y me saciarás de gozo en tu presencia.
Hermanos, que me sea permitido hablarles con toda claridad; el patriarca David
murió y lo enterraron, y su sepulcro se conserva entre nosotros hasta
el día de hoy. Pero como era profeta y sabía que Dios le había
prometido con juramento que un descendiente suyo ocuparía su trono, con
visión profética habló de la resurrección de Cristo,
el cual no fue abandonado a la muerte ni sufrió la corrupción.
Pues bien, a este Jesús, Dios lo resucitó, y de ello todos nosotros
somos testigos. Llevado a los cielos por el poder de Dios, recibió del
Padre el Espíritu Santo prometido a Él y lo ha comunicado, como
ustedes lo están viendo y oyendo". Palabra de Dios Te
alabamos, Señor.
Pedro rinde un relato completo. Dios acredita a Jesús de Nazaret en los días de su vida pública con señales poderosas. Ahora, al enfrentar la muerte, lo rescata de la misma y lo exalta a su diestra.
Del salmo
15 R/. Protege, Señor, a los que esperamos en ti. Aleluya.
Protégeme, Dios mío, pues eres mi refugio. Yo siempre
he dicho que tú eres mi Señor. El Señor es la parte que
me ha tocado en herencia; mi vida está en sus manos. R/.
Bendeciré al Señor, que me aconseja, hasta de noche me instruye
internamente. Tengo siempre presente al Señor y con Él a mi lado,
jamás tropezaré. R/.
Por eso se me alegran el corazón y el alma y mi cuerpo vivirá
tranquilo, porque tú no me abandonarás a la muerte ni dejarás
que sufra yo la corrupción. R/.
Enséñame el camino de la vida, sáciame de gozo en tu presencia
y de alegría perpetua junto a ti. R/.
Secuencia opcional
ACLAMACIÓN
(Sal 117, 24) R/. Aleluya, aleluya.
Éste es el día del triunfo del Señor, día de júbilo
y de gozo. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 28, 8-15
Después
de escuchar las palabras del ángel, las mujeres se alejaron a toda prisa
del sepulcro, y llenas de temor y de gran alegría, corrieron a dar la
noticia a los discípulos. Pero de repente Jesús les salió
al encuentro y las saludó. Ellas se le acercaron, le abrazaron los pies
y lo adoraron. Entonces les dijo Jesús: "No tengan miedo. Vayan
a decir a mis hermanos que se dirijan a Galilea. Allá me verán".
Mientras las mujeres iban de camino, algunos soldados de la guardia fueron a
la ciudad y dieron parte a los sumos sacerdotes de todo lo ocurrido. Éstos
se reunieron con los ancianos, y juntos acordaron dar una fuerte suma de dinero
a los soldados, con estas instrucciones: "Digan: 'Durante la noche, estando
nosotros dormidos, llegaron sus discípulos y se robaron el cuerpo'. Y
si esto llega a oídos del gobernador, nosotros nos arreglaremos con él
y les evitaremos cualquier complicación".
Ellos tomaron el dinero y actuaron conforme a las instrucciones recibidas. Esta
versión de los soldados se ha ido difundiendo entre los judíos
hasta el día de hoy. Palabra del Señor. Gloria a ti,
Señor Jesús.
Dos mensajes contrastantes: uno que nace del gozo del resucitado, otro que surge del temor y la conspiración. La verdad disipa la mentira; la esperanza cristiana vive atenta a la verdad.
No se dice Credo.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, con bondad, nuestras ofrendas, y tú, que nos llamaste a la fe y nos has hecho renacer por el bautismo, guíanos a la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de Pascua I
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y fuente de salvación glorificarte siempre, Señor, pero más que nunca en este día, en que Cristo, nuestra Pascua, fue inmolado. Porque Él es el Cordero de Dios que quitó el pecado del mundo: muriendo, destruyó nuestra muerte, y resucitando, restauró la vida. Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo...
Si se usa el Canon Romano, se dicen Reunidos en comunión y Acepta, Señor, en tu bondad propios. En la Plegaria eucarística II, se dicen Acuérdate, Señor y la intercesión particular propios. En la Plegaria eucarística III, se dicen Atiende los deseos y la intercesión particular correspondientes.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Rm 6, 9)
Cristo resucitado, ya no puede morir; la muerte ya no tiene dominio sobre Él. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que la gracia de este sacramento, memorial de la Pascua de tu Hijo, fructifique, Señor, en nuestros corazones para que podamos corresponder a los dones de tu amor, que nos abrió el camino de la salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
MARTES 6 DE LA OCTAVA DE PASCUA
Santos: Marcelino de Roma mártir; Irineo de Sirmio, mártir y Guillermo de Eskil, abad. Feria (Blanco)
ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr. Si 15, 3-4)
El Señor les dará a beber el agua de la sabiduría; se apoyarán en Él y no vacilarán. Él los llenará de gloria eternamente. Aleluya.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Señor, tú que nos has librado del pecado por medio de la muerte y resurrección de tu Hijo, prosigue en nosotros la obra liberadora de tu gracia y concédenos el gozo de celebrar la Pascua eterna, que ya desde ahora nos llena de esperanza y alegría. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 2, 36-41
El día de
Pentecostés, dijo Pedro a los judíos: "Sepa todo Israel,
con absoluta certeza, que Dios ha constituido Señor y Mesías al
mismo Jesús, a quien ustedes han crucificado".
Estas palabras les llegaron al corazón y preguntaron a Pedro y a los
demás apóstoles: "¿Qué tenemos que hacer, hermanos?".
Pedro les contestó: "Arrepiéntanse y bautícense en
el nombre de Jesucristo, para el perdón de sus pecados y recibirán
el Espíritu Santo. Porque las promesas de Dios valen para ustedes y para
sus hijos y también para todos los paganos que el Señor, Dios
nuestro, quiera llamar, aunque estén lejos".
Con éstas y otras muchas razones los instaba y exhortaba, diciéndoles:
"Pónganse a salvo de este mundo corrompido". Los que aceptaron
sus palabras se bautizaron, y aquel día se les agregaron unas tres mil
personas Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Los apóstoles disciernen sobre el cambio trascendental que Dios ha obrado en Jesús. Él es ahora el Señor y Mesías de Israel. Dios lo ha hecho partícipe de su trono glorioso para que desde ahí interceda por nosotros.
Del salmo
32 R/. En el Señor está nuestra esperanza. Aleluya.
Sincera es la palabra del Señor y todas sus acciones son leales.
Él ama la justicia y el derecho, la tierra llena está de sus bondades.
R/.
Cuida el Señor de aquellos que lo temen y en su bondad confían;
los salva de la muerte y en épocas de hambre les da vida. R/.
En el Señor está nuestra esperanza, pues Él es nuestra
ayuda y nuestro amparo. Muéstrate bondadoso con nosotros, puesto que
en ti, Señor, hemos confiado. R/.
Secuencia opcional
ACLAMACIÓN
(Sal 117, 24) R/. Aleluya, aleluya.
Éste es el día del triunfo del Señor, día
de júbilo y de gozo. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 20, 11-18
El día de
la resurrección, María se había quedado llorando junto
al sepulcro de Jesús. Sin dejar de llorar, se asomó al sepulcro
y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados en el lugar donde había
estado el cuerpo de Jesús, uno en la cabecera y el otro junto a los pies.
Los ángeles le preguntaron: "¿Por qué estás
llorando, mujer?". Ella les contestó: "Porque se han llevado
a mi Señor y no sé dónde lo habrán puesto".
Dicho esto, miró hacia atrás y vio a Jesús de pie, pero
no sabía que era Jesús. Entonces Él le dijo: "Mujer,
¿por qué estás llorando? ¿A quién buscas?".
Ella, creyendo que era el jardinero, le respondió: "Señor,
si tú te lo llevaste, dime dónde lo has puesto". Jesús
le dijo: "¡María!". Ella se volvió y exclamó:
"¡Rabuní!", que en hebreo significa 'maestro'. Jesús
le dijo: "Déjame ya, porque todavía no he subido al Padre.
Ve a decir a mis hermanos: 'Subo a mi Padre y su Padre, a mi Dios y su Dios'
". María Magdalena se fue a ver a los discípulos para decirles
que había visto al Señor y para darles su mensaje. Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
María va del desconsuelo a la dicha. La última palabra no la dicta la muerte. La victoria del resucitado acaba con los planes siniestros de los verdugos. Dios ha sido fiel a su Hijo y esa es la mejor de las noticias.
No se dice Credo.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, en tu bondad, los dones que te presentamos, y concédenos tu protección para conservar tu gracia y conseguir la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I de Pascua (pág. 98)
Si se usa el Canon Romano, se dicen Reunidos en comunión y Acepta, Señor, en tu bondad propios. En la Plegaria eucarística II, se dicen Acuérdate, Señor y la intercesión particular propios. En la Plegaria eucarística III se dicen Atiende los deseos y la intercesión particular correspondientes.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Col 3, 1-2)
Puesto que ustedes han resucitado con Cristo, busquen las cosas del cielo, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios; aficiónense a los bienes del cielo, no a los de la tierra. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Tú que nos has concedido la gracia inmerecida del bautismo, purifica, Señor, y fortalece nuestros corazones, para que podamos alcanzar un día la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
MIÉRCOLES 7 DE LA OCTAVA DE PASCUA
ANTÍFONA DE ENTRADA (Mt 25, 34)
Vengan, benditos de mi Padre, tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. Aleluya.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que en la liturgia pascual nos concedes cada año la alegría de revivir la resurrección del Señor, haz que el júbilo de estos días alcance su plenitud en la Pascua del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 3, 1-10
En aquel tiempo,
Pedro y Juan subieron al templo para la oración vespertina, a eso de
las tres de la tarde. Había allí un hombre lisiado de nacimiento,
a quien diariamente llevaban y ponían ante la puerta llamada la "Hermosa",
para que pidiera limosna a los que entraban en el templo. Aquel hombre, al ver
a Pedro y a Juan cuando iban a entrar, les pidió limosna. Pedro y Juan
fijaron en él los ojos, y Pedro le dijo: "Míranos".
El hombre se quedó mirándolos en espera de que le dieran algo.
Entonces Pedro le dijo: "No tengo ni oro ni plata, pero te voy a dar lo
que tengo: En el nombre de Jesucristo nazareno, levántate y camina".
Y, tomándolo de la mano, lo incorporó.
Al instante sus pies y sus tobillos adquirieron firmeza. De un salto se puso
de pie, empezó a andar y entró con ellos al templo caminando,
saltando y alabando a Dios. Todo el pueblo lo vio caminar y alabar a Dios, y
al darse cuenta de que era el mismo que pedía limosna sentado junto a
la puerta "Hermosa" del templo, quedaron llenos de miedo y no salían
de su asombro por lo que había sucedido. Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
Juan y Pedro carecen de recursos materiales significativos. No obstante, no están desamparados. Ellos confían plenamente en el nombre de Jesús, a quien invocan en toda circunstancia.
Del salmo
104 R/. Cantemos al Señor con alegría. Aleluya.
Aclamen al Señor y denle gracias, relaten sus prodigios a los
pueblos. Entonen en su honor himnos y cantos, celebren sus portentos. R/.
Del nombre del Señor enorgullézcanse y siéntase feliz el
que lo busca. Recurran al Señor y a su poder y a su presencia acudan.
R/.
Descendientes de Abraham, su servidor, estirpe de Jacob, su predilecto, escuchen:
el Señor es nuestro Dios y gobiernan la tierra sus decretos. R/.
Ni aunque transcurran mil generaciones, se olvidará el Señor de
sus promesas, de la alianza pactada con Abraham, del juramento a Isaac, que
un día le hiciera. R/.
Secuencia opcional
ACLAMACIÓN (Sal 117, 24) R/. Aleluya, aleluya.
Éste es el día del triunfo del
Señor, día de júbilo y de gozo. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 24, 13-35
El mismo día
de la resurrección, iban dos de los discípulos hacia un pueblo
llamado Emaús, situado a unos once kilómetros de Jerusalén,
y comentaban todo lo que había sucedido.
Mientras conversaban y discutían, Jesús se les acercó y
comenzó a caminar con ellos; pero los ojos de los dos discípulos
estaban velados y no lo reconocieron. Él les preguntó: "¿De
qué cosas vienen hablando, tan llenos de tristeza?".
Uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: "¿Eres
tú el único forastero que no sabe lo que ha sucedido estos días
en Jerusalén?". Él les preguntó: "¿Qué
cosa?". Ellos le respondieron: "Lo de Jesús el nazareno, que
era un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo.
Cómo los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para que lo
condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que El sería
el libertador de Israel, y sin embargo, han pasado ya tres días desde
que estas cosas sucedieron. Es cierto que algunas mujeres de nuestro grupo nos
han desconcertado, pues fueron de madrugada al sepulcro, no encontraron el cuerpo
y llegaron contando que se les habían aparecido unos ángeles,
que les dijeron que estaba vivo.
Algunos de nuestros compañeros fueron al sepulcro y hallaron todo como
habían dicho las mujeres, pero a El no lo vieron".
Entonces Jesús les dijo: "¡Qué insensatos son ustedes
y qué duros de corazón para creer todo lo anunciado por los profetas!
¿Acaso no era necesario que el Mesías padeciera todo esto y así
entrara en su gloria?". Y comenzando por Moisés y siguiendo con
todos los profetas, les explicó todos los pasajes de la Escritura que
se referían a Él.
Ya cerca del pueblo a donde se dirigían, Él hizo como que iba
más lejos; pero ellos le insistieron, diciendo: "Quédate
con nosotros, porque ya es tarde y pronto va a oscurecer". Y entró
para quedarse con ellos. Cuando estaban a la mesa, tomó un pan, pronunció
la bendición, lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron
los ojos y lo reconocieron, pero Él se les desapareció. Y ellos
se decían el uno al otro: "¡Con razón nuestro corazón
ardía, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras!".
Se levantaron inmediatamente y regresaron a Jerusalén, donde encontraron
reunidos a los Once con sus compañeros, los cuales les dijeron: "De
veras ha resucitado el Señor y se le ha aparecido a Simón".
Entonces ellos contaron lo que les había pasado en el camino y cómo
lo habían reconocido al partir el pan. Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Los discípulos dejan atrás Jerusalén, ahí les robaron la esperanza. El camino a casa será su parteaguas. En esa ruta renacerá su esperanza. Jesús camina a su lado y les desvela las señales de su victoria.
No se dice Credo.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, este sacrificio con el que has redimido a todos los hombres, y concédenos, por medio de Él, la salvación del cuerpo y del espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I de Pascua
Si se usa el Canon Romano, se dicen Reunidos en comunión y Acepta, Señor, en tu bondad propios. En la Plegaria eucarística II, se dicen Acuérdate, Señor y la intercesión particular propios. En la Plegaria eucarística III, se dicen Atiende los deseos y la intercesión particular correspondientes.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lc 24, 35)
Al atardecer del día de la resurrección, los discípulos reconocieron al Señor cuando partió el pan. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te rogamos, Señor, que, purificados ya de nuestras pasadas culpas, la participación en este sacramento de tu Hijo nos transforme en hombres nuevos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
JUEVES 8 DE LA OCTAVA DE PASCUA.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sb 10, 20-21)
Todos alabamos, Señor, tu poder y tu sabiduría, porque has abierto la boca de los mudos y has hecho elocuentes las lenguas de los niños. Aleluya.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que has reunido pueblos de toda la tierra para alabar tu nombre, concede a todos tus hijos, nacidos a una vida nueva por medio del bautismo, tener una misma fe y manifestarla en la vida con un mismo amor. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 3, 11-26
Como el paralítico
curado por Pedro y Juan no se les despegaba, todo el pueblo, asombrado, corrió
hacia ellos al pórtico de Salomón. Al ver a la muchedumbre, Pedro
les dirigió la palabra:
"Israelitas: ¿Por qué les causa admiración esto y
por qué nos miran de ese modo, como si por nuestro poder o nuestra virtud
hubiéramos hecho andar a este hombre? El Dios de Abraham, de Isaac y
de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús,
a quien ustedes entregaron a Pilato, y a quien rechazaron en su presencia, cuando
él ya había decidido ponerlo en libertad.
Rechazaron al santo, al justo, y pidieron el indulto de un asesino; han dado
muerte al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos
y de ello nosotros somos testigos. El nombre de Jesús y la fe en Él
es lo que ha robustecido los miembros de este hombre al que están viendo
y todos conocen. Esta fe es la que le ha restituido completamente la salud,
como pueden observar.
Ahora bien, hermanos, yo sé que ustedes han obrado por ignorancia, de
la misma manera que sus jefes; pero Dios cumplió así lo que había
predicho por boca de los profetas: que su Mesías tenía que padecer.
Por lo tanto, arrepiéntanse y conviértanse, para que se les perdonen
sus pecados y el Señor les mande el tiempo de la consolación y
les envíe de nuevo a Jesús, el Mesías que les estaba destinado;
aunque Él tiene que quedarse en el cielo hasta la restauración
universal, de la que habló Dios por boca de su profeta desde muy antiguo.
En efecto, Moisés dijo: El Señor Dios hará surgir de entre
sus hermanos un profeta como yo. Escuchen todo cuanto les diga; quien no escuche
al profeta, será expulsado del pueblo. Y todos los profetas, a partir
de Samuel, anunciaron igualmente estos días.
Ustedes son herederos de los profetas y beneficiarios de la alianza que Dios
hizo con sus padres, cuando le dijo a Abraham: Tu descendencia será fuente
de bendición para toda la humanidad Para ustedes, en primer lugar, ha
resucitado Dios a su siervo y lo ha enviado para bendecirlos y ayudarlos a que
cada uno se aparte de sus iniquidades". Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
La curación sorprendente del paralítico no fue un acto de magia. Es la fe en el poder saltador de Dios Padre la que ha obró el milagro. mediante la invocación confiada del nombre de Jesús.
Del salmo
8 R/. ¡Que admirable, Señor, es tu poder! Aleluya.
¡Qué admirable es, Señor, y Dios nuestro, tu poder
en toda la tierra! ¿Qué es el hombre, para que de él te
acuerdes; ese pobre ser humano, para que de él te preocupes? R/.
Sin embargo, lo hiciste un poquito inferior a los ángeles, lo coronaste
de gloria y dignidad; le diste el mando sobre las obras de tus manos y todo
lo sometiste bajo sus pies. R/.
Pusiste a su servicio los rebaños y las manadas, todos los animales salvajes,
las aves del cielo y los peces del mar, que recorren los caminos de las aguas.
R/.
Secuencia opcional
ACLAMACIÓN (Sal 117, 24) R/. Aleluya, aleluya.
Este es el día del triunfo del Señor,
día de júbilo y de gozo. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 24, 35-48
Cuando los dos
discípulos regresaron de Emaús y llegaron al sitio donde estaban
reunidos los apóstoles, les contaron lo que les había pasado en
el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el
pan.
Mientras hablaban de esas cosas, se presentó Jesús en medio de
ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes". Ellos, desconcertados
y llenos de temor, creían ver un fantasma. Pero Él les dijo: "No
teman; soy yo. ¿Por qué se espantan? ¿Por qué surgen
dudas en su interior? Miren mis manos y mis pies. Soy yo en persona. Tóquenme
y convénzanse: un fantasma no tiene ni carne ni huesos, como ven que
tengo yo". Y les mostró las manos y los pies. Pero como ellos no
acababan de creer de pura alegría y seguían atónitos, les
dijo: "¿Tienen aquí algo de comer?". Le ofrecieron un
trozo de pescado asado; Él lo tomó y se puso a comer delante de
ellos.
Después les dijo: "Lo que ha sucedido es aquello de que les hablaba
yo, cuando aún estaba con ustedes: que tenía que cumplirse todo
lo que estaba escrito de mi en la ley de Moisés, en los profetas y en
los salmos".
Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras
y les dijo: "Está escrito que el Mesías tenía que
padecer y había de resucitar de entre los muertos al tercer día,
y que en su nombre se había de predicar a todas las naciones, comenzando
por Jerusalén, la necesidad de volverse a Dios para el perdón
de los pecados. Ustedes son testigos de esto". Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
El reencuentro con el resucitado no es una celebración ruidosa o superficial. Los testigos del resucitado deberán proclamar un mensaje demandante. Habrán de vivir como testigos de la muerte que conduce a la vida.
No se dice Credo.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, con bondad, el sacrificio que vamos a ofrecerte, para darte gracias por los nuevos bautizados y pedirte para ellos tu constante ayuda. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I de Pascua
Si se usa el Canon Romano, se dicen Reunidos en comunión y Acepta, Señor, en tu bondad propios. En la Plegaria eucarística II, se dicen Acuérdate, Señor y la intercesión particular propios. En la Plegaria eucarística III, se dicen Atiende los deseos y la intercesión particular correspondientes.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (1 P 2, 9)
Nosotros somos el pueblo redimido por Dios; anunciemos las maravillas del Señor, que nos ha llamado de las tinieblas a su luz admirable. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, precio de nuestra redención, nos ayuden, Señor, a cumplir tus mandamientos y a obtener, así, nuestra felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
VIERNES 9 DE LA OCTAVA DE PASCUA
Santos: Hugo de Rouen, obispo; Casilda de Burgos, virgen. Beato Tomás de Tolentino, mártir. Feria (Blanco)
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 77, 53)
El Señor liberó a su pueblo y lo llenó de esperanza, y a sus enemigos los sumergió en el mar. Aleluya.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que en el sacramento de la muerte y resurrección de tu Hijo ofreces a los hombres el pacto de la reconciliación y de la paz, concédenos realizar en nuestra vida este misterio que proclamamos con la fe. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 4, 1-12
En aquellos días,
mientras Pedro y Juan hablaban al pueblo, se presentaron los sacerdotes, el
jefe de la guardia del templo y los saduceos, indignados porque los apóstoles
enseñaban al pueblo y anunciaban la resurrección de los muertos
por el poder de Jesús. Los aprehendieron, y como ya era tarde, los encerraron
en la cárcel hasta el día siguiente. Pero ya muchos de los que
habían escuchado sus palabras, unos cinco mil hombres, habían
abrazado la fe.
Al día siguiente, se reunieron en Jerusalén los jefes del pueblo,
los ancianos y los escribas, el sumo sacerdote Anás, Caifás, Juan,
Alejandro y cuantos pertenecían a las familias de los sumos sacerdotes.
Hicieron comparecer ante ellos a Pedro y a Juan y les preguntaron: "¿Con
qué poder o en nombre de quién han hecho todo esto?".
Pedro, lleno del Espíritu Santo, dijo: "Jefes del pueblo y ancianos:
Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo,
para saber cómo fue curado, sépanlo ustedes y sépalo todo
el pueblo de Israel: este hombre ha quedado sano en el nombre de Jesús
de Nazaret, a quien ustedes crucificaron y a quien Dios resucitó de entre
los muertos. Este mismo Jesús es la piedra que ustedes, los constructores,
han desechado y que ahora es la piedra angular. Ningún otro puede salvarnos,
porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros
debamos salvarnos". Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Los pescadores galileos descubren una certeza rotunda: no tiene caso seguir buscando salvadores o mesías. Dios nos ha enviado a su Hijo Jesús como el Salvador que nos restituye la libertad perdida.
Del salmo
117 R/. La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular.
Aleluya.
Te damos gracias, Señor, porque eres bueno, porque tu misericordia
es eterna. Diga la casa de Israel: "Su misericordia es eterna". Digan
los que temen al Señor: "Su misericordia es eterna". R/.
La piedra que desecharon los constructores, es ahora la piedra angular. Esto
es obra de la mano del Señor, es un milagro patente. Éste es el
día del triunfo del Señor, día de júbilo y de gozo.
R/.
Libéranos, Señor, y danos tu victoria. Bendito el que viene en
nombre del Señor. Que Dios desde su templo nos bendiga. Que el Señor,
nuestro Dios, nos ilumine. R/.
Secuencia opcional
ACLAMACIÓN (Sal 117. 24) R/. Aleluya, aleluya.
Éste es el día del triunfo del
Señor, día de júbilo y de gozo. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 21, 1-14
En aquel tiempo,
Jesús se les apareció otra vez a los discípulos junto al
lago de Tiberíades. Se les apareció de esta manera: Estaban juntos
Simón Pedro, Tomás (llamado el Gemelo), Natanael (el de Caná
de Galilea), los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos. Simón
Pedro les dijo: "Voy a pescar". Ellos le respondieron: "También
nosotros vamos contigo”. Salieron y se embarcaron, pero aquella noche
no pescaron nada.
Estaba amaneciendo, cuando Jesús se apareció en la orilla, pero
los discípulos no lo reconocieron. Jesús les dijo: "Muchachos,
¿han pescado algo?". Ellos contestaron: "No". Entonces
Él les dijo: "Echen la red a la derecha de la barca y encontrarán
peces". Así lo hicieron, y luego ya no podían jalar la red
por tantos pescados.
Entonces el discípulo a quien amaba Jesús le dijo a Pedro: "Es
el Señor". Tan pronto como Simón Pedro oyó decir que
era el Señor, se anudó a la cintura la túnica, pues se
la había quitado, y se tiró al agua. Los otros discípulos
llegaron en la barca, arrastrando la red con los pescados, pues no distaban
de tierra más de cien metros. Tan pronto como saltaron a tierra, vieron
unas brasas y sobre ellas un pescado y pan. Jesús les dijo: "Traigan
algunos pescados de los que acaban de pescar". Entonces Simón Pedro
subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red, repleta de
pescados grandes. Eran ciento cincuenta y tres, y a pesar de que eran tantos,
no se rompió la red. Luego les dijo Jesús: "Vengan a almorzar".
Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: “¿Quién
eres?', porque ya sabían que era el Señor. Jesús se acercó,
tomó el pan y se lo dio y también el pescado.
Ésta fue la tercera vez que Jesús se apareció a sus discípulos
después de resucitar de entre los muertos. Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Pedro se reincorpora con su maestro en las tareas de la pesca. Apoyado una vez más en la palabra de Jesús, obtiene una pesca abundante y reemprende la misión generosa que le habían asignado.
No se dice Credo.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, estos dones que te presentamos, para que nos los conviertas en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo resucitado, y transfórmanos a nosotros, para que, de las alegrías y trabajos de la tierra, podamos elevarnos al deseo de ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I de Pascua
Si se usa el Canon Romano, se dicen Reunidos en comunión y Acepta, Señor, en tu bondad propios. En la Plegaria eucarística II, se dicen Acuérdate, Señor y lo intercesión particular propios. En la Plegaria eucarística III, se dicen Atiende los deseos y la intercesión particular correspondientes.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (cfr. Jn 21, 12-13)
Dijo Jesús a sus discípulos: Vengan y coman. Y tomó un pan y lo repartió entre ellos. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que tu amor paterno proteja siempre a quienes has salvado por medio de la pasión de tu Hijo, y que Cristo resucitado sea la fuente de todas nuestras alegrías. Por Jesucristo, nuestro Señor.
SÁBADO 10 DE LA OCTAVA DE PASCUA
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 104, 43)
El Señor liberó a su pueblo y lo llenó de alegría; al pueblo elegido lo colmó de júbilo. Aleluya.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que en tu bondad sin límites aumentas cada día el número de los que creen en ti, mira con amor a tus elegidos, que han nacido a una nueva vida por medio del bautismo y concédeles alcanzar la resurrección gloriosa. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 4, 13-21
En aquellos días,
los sumos sacerdotes, los ancianos y los escribas, se quedaron sorprendidos
al ver el aplomo con que Pedro y Juan hablaban, pues sabían que eran
hombres del pueblo sin ninguna instrucción.
Ya los habían reconocido como pertenecientes al grupo que andaba con
Jesús, pero no se atrevían a refutados, porque ahí estaba
de pie, entre ellos, el hombre paralítico que había sido curado.
Por consiguiente, les mandaron que salieran del sanedrín, y ellos comenzaron
a deliberar entre si: "¿Qué vamos a hacer con estos hombres?
Han hecho un milagro evidente, que todo Jerusalén conoce y que no podemos
negar; pero a fin de que todo esto no se divulgue más entre el pueblo,
hay que prohibirles con amenazas hablar en nombre de Jesús".
Entonces mandaron llamar a Pedro y a Juan y les ordenaron que por ningún
motivo hablaran ni enseñaran en nombre de Jesús. Ellos replicaron:
"Digan ustedes mismos si es justo delante de Dios obedecerlos a ustedes
antes que a Dios. Nosotros no podemos dejar de contar lo que hemos visto y oído".
Los miembros del sanedrín repitieron las amenazas y los soltaron, porque
no encontraron la manera de castigarlos, ya que el pueblo entero glorificaba
a Dios por lo sucedido. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
La elocuencia y firmeza de los pescadores galileos desconcierta a los miembros del Sanedrín. Su libertad de espíritu es tan clara que no dudan en seguir proclamando el nombre de Jesús.
Del salmo
117 R./. La diestra del Señor ha hecho maravillas. Aleluya.
Te damos gracias, Señor, porque eres bueno, porque tu misericordia
es eterna. El Señor es mi fuerza y mi alegría; en el Señor
está mi salvación. Escuchemos el canto de victoria que sale de
la casa de los justos: R/.
"La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es
nuestro orgullo". No moriré, continuaré viviendo para contar
lo que el Señor ha hecho. Me castigó, me castigó el Señor,
pero no me abandonó a la muerte. R/.
Ábranme las puertas del templo, que quiero entrar a dar gracias a Dios.
Esta es la puerta del Señor y por ella entrarán los que le viven
fieles. Te doy gracias, Señor, pues me escuchaste y fuiste para mí
la salvación. R/.
Secuencia opcional
ACLAMACIÓN (Sal 117. 24) R/. Aleluya, aleluya.
Éste es el día del triunfo del
Señor, día de júbilo y de gozo. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 16, 9-15
Habiendo resucitado
al amanecer del primer día de la semana, Jesús se apareció
primero a Maria Magdalena, de la que había arrojado siete demonios. Ella
fue a llevar la noticia a los discípulos, los cuales estaban llorando,
agobiados por la tristeza; pero cuando la oyeron decir que estaba vivo y que
lo había visto, no le creyeron.
Después de esto, se apareció en otra forma a dos discípulos,
que iban de camino hacia una aldea. También ellos fueron a anunciarlo
a los demás; pero tampoco a ellos les creyeron.
Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban
a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón,
porque no les habían creído a los que lo habían visto resucitado.
Jesús les dijo entonces: "Vayan por todo el mundo y prediquen el
Evangelio a toda creatura". Palabra del Señor. Gloria
a ti, Señor Jesús.
La esperanza que embarga a los Doce no es un privilegio ni un consuelo interior; es una llamada exigente a la acción. La ruta misionera partirá a los cuatro vientos y sembrará un mensaje consolador a toda la humanidad.
No se dice Credo.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Señor, que este sacrificio pascual que vamos a ofrecerte, nos llene siempre de alegría, prosiga en nosotros tu obra redentora y nos obtenga de ti la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I de Pascua
Si se usa el Canon Romano, se dicen Reunidos en comunión y Acepta. Señor, en tu bondad propios. En la Plegaria eucarística II, se dicen Acuérdate, Señor y la intercesión particular propios. En la Plegaria eucarística III, se dicen Atiende los deseos y la intercesión particular correspondientes.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Ga 3, 27)
Todos los que han sido bautizados en Cristo se han revestido de Cristo. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Mira, Señor, con bondad, a estos hijos tuyos que has renovado por medio de los sacramentos, y condúcelos al gozo eterno de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
II DOMINGO DE PASCUA O DE LA DIVINA MISERICORDIA.
Santos: Estanislao de Cracovia, mártir, y Felipe de Gortina, obispo (Blanco)
ANTÍFONA DE ENTRADA (1 P 2, 2)
Como niños recién nacidos, deseen una leche pura y espiritual que los haga crecer hacia la salvación. Aleluya.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios de eterna misericordia, que reavivas la fe de tu pueblo con la celebración anual de las fiestas pascuales, aumenta en nosotros tu gracia, para que comprendamos a fondo la inestimable riqueza del bautismo que nos ha purificado, del Espíritu que nos ha dado una vida nueva y de la Sangre que nos ha redimido. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 5, 12-16
En aquellos días,
los apóstoles realizaban muchas señales milagrosas y prodigios
en medio del pueblo. Todos los creyentes solían reunirse, por común
acuerdo, en el pórtico de Salomón. Los demás no se atrevían
a juntárseles, aunque la gente los tenía en gran estima.
El número de hombres y mujeres que creían en el Señor iba
creciendo de día en día, hasta el punto de que tenían que
sacar en literas y camillas a los enfermos y ponerlos en las plazas, para que,
cuando Pedro pasara, al menos su sombra cayera sobre alguno de ellos.
Mucha gente de los alrededores acudía a Jerusalén y llevaba a
los enfermos y a los atormentados por espíritus malignos, y todos quedaban
curados. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
La buena reputación de los apóstoles no es gratuita. Ellos invocan generosamente el nombre de Jesús sobre los afligidos y oprimidos y el Señor los libera de la fuerza desintegradora del mal.
Del salmo
117 R/. La misericordia del Señor es eterna. Aleluya.
Diga la casa de Israel: "Su misericordia es eterna". Diga
la casa de Aarón: "Su misericordia es eterna". Digan los que
temen al Señor: "Su misericordia es eterna". R/.
La piedra que desecharon los constructores, es ahora la piedra angular. Esto
es obra de la mano del Señor, es un milagro patente. Este es el día
del triunfo del Señor, día de júbilo y de gozo. R/.
Libéranos, Señor, y danos tu victoria. Bendito el que viene en
nombre del Señor. Que Dios desde su templo nos bendiga. Que el Señor,
nuestro Dios, nos ilumine. R/.
Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan: 1, 9-11. 12-13.17-19
Yo, Juan, hermano
y compañero de ustedes en la tribulación, en el Reino y en la
perseverancia en Jesús, estaba desterrado en la isla de Palmos, por haber
predicado la palabra de Dios y haber dado testimonio de Jesús
Un domingo caí en éxtasis y oí a mis espaldas una voz potente,
como de trompeta, que decía. "Escribe en un libro lo que veas y
envíalo a las siete comunidades cristianas de Asia". Me volví
para ver quién me hablaba, y al volverme, vi siete lámparas de
oro, y en medio de ellas, un hombre vestido de larga túnica, ceñida
a la altura del pecho, con una franja de oro.
Al contemplarlo, caí a sus pies como muerto; pero él, poniendo
sobre mí la mano derecha, me dijo: "No temas. Yo soy el primero
y el último; yo soy el que vive. Estuve muerto y ahora, como ves, estoy
vivo por los siglos de los siglos. Yo tengo las llaves de la muerte y del más
allá. Escribe lo que has visto, tanto sobre las cosas que están
sucediendo, como sobre las que sucederán después". Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
El hombre vestido de larga túnica dispone de poder extraordinario. Como primero y último, señorea sobre la plenitud del tiempo y de la historia. Él nos alienta a rendir nuestro testimonio profético.
Secuencia opcional
ACLAMACIÓN
(Jn 20, 29) R/. Aleluya, aleluya.
Tomás, tú crees, porque me has visto. Dichosos los que creen sin
haberme visto, dice el Señor. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 20,19-31
Al anochecer del
día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa
donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó
Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes".
Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Cuando los discípulos
vieron al Señor, se llenaron de alegría.
De nuevo les dijo Jesús: "La paz esté con ustedes. Como el
Padre me ha enviado, así también los envío yo". Después
de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Reciban el Espíritu
Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y
a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar".
Tomás, uno de los Doce, a quien llamaban el Gemelo, no estaba con ellos
cuando vino Jesús, y los otros discípulos le decían: "Hemos
visto al Señor". Pero él les contestó: "Si no
veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto mi dedo en los agujeros
de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré".
Ocho días después, estaban reunidos los discípulos a puerta
cerrada y Tomás estaba con ellos. Jesús se presentó de
nuevo en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes".
Luego le dijo a Tomás: "Aquí están mis manos; acerca
tu dedo. Trae acá tu mano, métela en mi costado y no sigas dudando,
sino cree". Tomás le respondió: "¡Señor
mío y Dios mío!". Jesús añadió: "Tú
crees porque me has visto; dichosos los que creen sin haber visto". Otros
muchos signos hizo Jesús en presencia de sus discípulos, pero
no están escritos en este libro. Se escribieron éstos para que
ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para
que, creyendo, tengan vida en su nombre. Palabra del Señor. Gloria
a ti, Señor Jesús.
Jesús irrumpe con fuerza inusitada en medio de los suyos. La comunidad espiritual de Jesús con sus discípulos ha comenzado. Ellos deberán aprender a descubrir nuevas formas de la presencia de Jesús.
Credo.
ORACIÓN UNIVERSAL
A Jesús
resucitado, vida y esperanza de toda la humanidad, orémosle.
A cada petición responderemos: Jesús resucitado, escúchanos.
Por todos los que, en el mundo entero, creemos en la Buena Noticia del Evangelio.
Oremos:
Por los niños, los jóvenes y los adultos que reciben el Bautismo
o la Confirmación en este tiempo de Pascua. Oremos:
Por los que no creen en Jesús pero viven la vida con amor y generosidad.
Oremos:
Por los pobres, por los enfermos, por los que se sienten solos, por todos los
que sufren. Oremos:
Por los que en este domingo nos hemos reunido para compartir la mesa de la Palabra
y de la Eucaristía. Oremos:
Escucha, Jesús resucitado, nuestra oración. Y haz que cada día
te conozcamos más profundamente y te amemos de todo corazón. Tú
que vives...
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, las ofrendas que (junto con los recién bautizados) te presentamos; tú que nos llamaste a la fe y nos has hecho renacer por el bautismo, guíanos a la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I de Pascua
Si se usa el Canon Romano, se dicen Reunidos en comunión y Acepta, Señor, en tu bondad propios. En la Plegaria eucarística II, se dicen Acuérdate, Señor y la intercesión particular propios. En la Plegaria eucarística III, se dicen Atiende los deseos y la intercesión particular correspondientes.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (cfr. Jn 20, 27)
Jesús dijo a Tomás: acerca tu mano, toca las cicatrices dejadas por los clavos y no seas incrédulo, sino creyente. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Concédenos, Dios todopoderoso, que la gracia recibida en este sacramento, nos impulse siempre a servirte mejor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- Las narraciones evangélicas y particularmente los relatos pascuales están encaminados a propagar la vida y la existencia cristiana. Quien atienda gustosamente a los anuncios de la muerte y la resurrección, abrirá paso a un nuevo tipo de existencia. Cada ser humano que acoge a Jesús como Señor, inicia una renovación total de su vida. Ya no sólo toma como referencia su propia persona, ahora vive y mira a su máximo referente e inspirador: Jesús resucitado. La existencia cristiana que hemos recibido con el bautismo nos incorpora a una nueva dimensión. Formamos un cuerpo armonioso. Somos el cuerpo de Cristo y, como tal, vamos experimentado la energía renovadora de su vida divina. Hemos creído y aprendido a redimensionar la vida toda, desde la muerte y resurrección de Jesús.
Santos: Julio I, papa; Teresa de Jesús de los Andes, religiosa y Zenón de Verona obispo. Feria (Blanco)
ANTÍFONA DE ENTRADA (Rm 6, 9)
Cristo resucitado, ya no puede morir; la muerte ya no tiene dominio sobre Él. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, a quien confiadamente podemos llamar ya Padre nuestro, haz crecer en nuestros corazones el espíritu de hijos adoptivos tuyos, para que merezcamos gozar, un día, de la herencia que nos has prometido. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 4, 23-31
En aquellos días,
tan pronto como Pedro y Juan quedaron en libertad, volvieron a donde estaban
sus compañeros y les contaron lo que les habían dicho los sumos
sacerdotes y los ancianos. Al oír esto, todos juntos clamaron a Dios,
diciendo:
"Señor, tú has creado el cielo y la tierra, el mar y todo
cuanto contiene; por medio del Espíritu Santo y por boca de tu siervo
David, nuestro padre, dijiste: ¿Por qué se amotinan las naciones
y los pueblos hacen planes torpes? Se sublevaron los reyes de la tierra y los
príncipes se aliaron contra el Señor y contra su Mesías.
Esto fue lo que sucedió, cuando en esta ciudad se aliaron Herodes y Poncio
Pilato con los paganos y el pueblo de Israel, contra tu santo siervo Jesús,
tu ungido, para que así se cumpliera lo que tu poder y tu providencia
habían determinado que sucediera.
Y ahora, Señor, mira sus amenazas y concede a tus siervos anunciar tu
palabra con toda valentía. Extiende tu mano para realizar curaciones,
señales y prodigios en el nombre de tu santo siervo, Jesús".
Al terminar la oración tembló el lugar donde estaban reunidos,
los llenó a todos el Espíritu Santo y comenzaron a anunciar la
palabra de Dios con valentía. Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
Los cristianos de Jerusalén demuestran una enorme lucidez. El designio de Dios fue trazado por caminos extraños. Los testigos del resucitado deben proclamarlo con palabras y señales convincentes.
Del salmo
2 R/. Dichosos los que esperan en el Señor. Aleluya.
¿Por qué se amotinan las naciones y los pueblos hacen
planes torpes? Se sublevan los reyes de la tierra y los príncipes se
alían contra el Señor y contra su Mesías, diciendo: "Rompamos
sus cadenas, sacudamos sus ataduras". R/.
El que vive en el cielo sonríe; desde lo alto, el Señor se ríe
de ellos. Después les habla con ira y los espanta con su cólera:
"Yo mismo lo he constituido como rey en Sión, mi monte santo".
R/.
Anunciaré el decreto del Señor. He aquí lo que me dijo:
"Hijo mío eres tú, yo te he engendrado hoy. Te daré
en herencia las naciones y como propiedad toda la tierra. Podrás gobernarlas
con cetro de hierro, y despedazarlas como jarros". R/.
ACLAMACIÓN
(Col 3, 1) R/. Aleluya, aleluya.
Puesto que han resucitado con Cristo, busquen los bienes de arriba,
donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios.
Lectura
(Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 3, 1-8
Había un fariseo llamado Nicodemo, hombre principal entre
los judíos, que fue de noche a ver a Jesús y le dijo: "Maestro,
sabemos que has venido de parte de Dios, como maestro; porque nadie puede hacer
los signos que tú haces, si Dios no está con él".
Jesús le contestó: "Yo te aseguro que quien no renace de
lo alto, no puede ver el Reino de Dios". Nicodemo le preguntó: "¿Cómo
puede nacer un hombre siendo ya viejo? ¿Acaso puede, por segunda vez,
entrar en el vientre de su madre y volver a nacer?". Le respondió
Jesús: "Yo te aseguro que el que no nace del agua y del Espíritu,
no puede entrar en el Reino de Dios. Lo que nace de la carne, es carne; lo que
nace del Espíritu, es Espíritu. No te extrañes de que te
haya dicho: 'Tienen que renacer de lo alto'. El viento sopla donde quiere y
oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así
pasa con quien ha nacido del Espíritu". Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Nicodemo se sitúa a ras de tierra. Es necesario elevar la mirada y acoger el punto de vista del Padre. Sólo aquellos que se abandonen confiadamente al proyecto de Dios podrán renacer del Espíritu.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta Señor, los dones que te presentamos llenos de júbilo por la resurrección de tu Hijo, y concédenos participar con Él, un día, de la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I-V de Pascua.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 20, 19)
Jesús se presentó en medio de sus discípulos y les dijo: "La paz sea con ustedes". Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Mira, Señor, con bondad, a estos hijos tuyos que has renovado por medio de los sacramentos, y condúcelos al gozo eterno de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Ap 19, 7. 6)
Alegrémonos, regocijémonos y demos gracias, porque el Señor, nuestro Dios omnipotente, ha empezado a reinar. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Haz, Señor, que nuestra vida toda sea testimonio vivo del poder de Cristo resucitado, que nos ha hecho morir con El al pecado, para que podamos resucitar con Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 4, 32-37
La multitud de
los que habían creído tenía un solo corazón y una
sola alma; todo lo poseían en común y nadie consideraba suyo nada
de lo que tenía.
Con grandes muestras de poder, los apóstoles daban testimonio de la resurrección
del Señor Jesús y todos gozaban de gran estimación entre
el pueblo. Ninguno pasaba necesidad, pues los que poseían terrenos o
casas, los vendían, llevaban el dinero y lo ponían a disposición
de los apóstoles, y luego se distribuía según lo que necesitaba
cada uno.
José, levita nacido en Chipre, a quien los apóstoles llamaban
Bernabé (que significa hábil para exhortar), tenía un campo;
lo vendió y puso el dinero a disposición de los apóstoles.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
La vida nueva que se despliega a partir de la resurrección de Cristo no es un romanticismo meloso. Es una transformación radical que renueva a las personas, a las estructuras y a las relaciones sociales.
Del salmo
92 R/. El Señor es un rey magnífico. Aleluya.
Tú eres, Señor, el rey de todos los reyes. Estás
revestido de poder y majestad. Tú mantienes el orbe y no vacila. Eres
eterno, y para siempre está firme tu trono. R/.
Muy dignas de confianza son tus leyes y desde hoy y para siempre, Señor,
la santidad adorna tu templo. R/.
ACLAMACIÓN
(cfr. Jn 3, 15) R/. Aleluya, aleluya.
El Hijo del hombre debe ser levantado en la cruz, para que los que creen en
Él tengan vida eterna. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 3, 7-15
En aquel tiempo,
Jesús dijo a Nicodemo: "No te extrañes de que te haya dicho:
'Tienen que renacer de lo alto. El viento sopla donde quiere y oyes su ruido,
pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así pasa con
quien ha nacido del Espíritu". Nicodemo le preguntó entonces:
"¿Cómo puede ser esto?".
Jesús le respondió: "Tú eres maestro de Israel, ¿y
no sabes esto? Yo te aseguro que nosotros hablamos de lo que sabemos y damos
testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio.
Si no creen cuando les hablo de las cosas de la tierra, ¿cómo
creerán si les hablo de las celestiales? Nadie ha subido al cielo sino
el Hijo del hombre, que bajó del cielo y está en el cielo. Así
como levantó Moisés la serpiente en el desierto, así tiene
que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en Él
tenga vida eterna". Palabra del Señor. Gloria a ti,
Señor Jesús.
La existencia terrena de Jesús desvela parcialmente su misterio. La gloria que se revelará al momento de su exaltación en la cruz, nos conducirá al misterio. Esa muerte es la que nos llena de vida plena.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Señor, que este sacrificio pascual que vamos a ofrecerte, nos llene siempre de alegría, prosiga en nosotros tu obra redentora y nos obtenga de ti la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I-V de Pascua.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (cfr. Lc 24, 46. 26)
Era necesario que Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos y así, entrara luego en su gloria. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, precio de nuestra redención, nos ayuden, Señor, a cumplir tus mandamientos y a obtener, así, nuestra felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 17, 50; 21, 23)
Te alabaré, Señor, ante los hombres y hablaré a mis hermanos de tu poder y tu misericordia. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que con la Pascua de tu Hijo has devuelto al hombre su dignidad perdida y le has dado la esperanza de la resurrección, concédenos agradecerte siempre, con amor, este misterio de fe que estamos celebrando. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 5, 17-26
En aquellos días,
el sumo sacerdote y los de su partido, que eran los saduceos, llenos de ira
contra los apóstoles, los mandaron aprehender y los metieron en la cárcel.
Pero durante la noche, un ángel del Señor les abrió las
puertas, los sacó de ahí y les dijo: "Vayan al templo y pónganse
a enseñar al pueblo todo lo referente a esta nueva vida". Para obedecer
la orden, se fueron de madrugada al templo y ahí se pusieron a enseñar.
Cuando llegó el sumo sacerdote con los de su partido convocaron al sanedrín,
es decir, a todo el senado de los hijos de Israel, y mandaron traer de la cárcel
a los presos. Al llegar los guardias a la cárcel, no los hallaron y regresaron
a informar: "Encontramos la cárcel bien cerrada y a los centinelas
en sus puestos, pero al abrir no encontramos a nadie adentro".
Al oír estas palabras, el jefe de la guardia del templo y los sumos sacerdotes
se quedaron sin saber qué pensar; pero en ese momento llegó uno
y les dijo: "Los hombres que habían metido en la cárcel están
en el templo, enseñando al pueblo".
Entonces el jefe de la guardia, con sus hombres, trajo a los apóstoles,
pero sin violencia, porque temían ser apedreados por el pueblo. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Los apóstoles no ceden en su empeño misionero. Su determinación de anunciar la buena nueva no cede ante los ultrajes, amenazas y presiones. El espíritu les permite vivir en libertad.
Del salmo
33 R/. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor. Aleluya.
Bendeciré al Señor a todas horas, no cesará mi
boca de alabarlo. Yo me siento orgulloso del Señor, que se alegre su
pueblo al escucharlo. R/.
Proclamemos la grandeza del Señor y alabemos todos juntos su poder. Cuando
acudí al Señor, me hizo caso y me libró de todos mis temores.
R/.
Confía en el Señor y saltarás de gusto, jamás te
sentirás decepcionado, porque el Señor escucha el clamor de los
pobres y los libra de todas sus angustias. R/.
Junto a aquellos que temen al Señor el ángel del Señor
acampa y los protege. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.
Dichoso el hombre que se refugia en Él. R/.
ACLAMACIÓN
(Jn 3, 16) R/. Aleluya, aleluya.
Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único,
para que todo el que crea en El tenga vida eterna. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 3,16-21
"Tanto amó
Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el
que crea en Él no perezca, sino que tenga la vida eterna. Porque Dios
no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se
salvara por Él. El que cree en El no será condenado; pero el que
no cree ya está condenado por no haber creído en el Hijo único
de Dios.
La causa de la condenación es ésta: habiendo venido la luz al
mundo, los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran
malas. Todo aquel que hace el mal, aborrece la luz y no se acerca a ella, para
que sus obras no se descubran. En cambio, el que obra el bien conforme a la
verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas
según Dios". Palabra del Señor. Gloria a ti,
Señor Jesús.
Jesús no viene a nosotros con aires de inquisidor. No es un juez implacable ni un vengador justiciero. Es el enviado del Padre que nos invita a participar confiadamente en el camino que salva y en la verdad que libera.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios nuestro, que por medio de estos dones que vas a convertir en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, nos haces participar de tu misma vida divina, concédenos que nuestra conducta ponga de manifiesto las verdades que nos has revelado. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I-V de Pascua.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (cfr. Jn 15, 16. 19)
Soy yo quien los ha elegido del mundo, dice el Señor, y los ha destinado para que vayan y produzcan fruto, y su fruto perdure. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, tú que nos has concedido participar en esta Eucaristía, míranos con bondad y ayúdanos a vencer nuestra fragilidad humana, para poder vivir como hijos tuyos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santas: Anastasia y Basilisa de Roma, mártires y Damián de Veuster o de Molokai, presbítero. Feria (Blanco)
ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr. Sal 67, 8-9. 20)
Cuando saliste, Señor, al frente de tu pueblo, y le abriste camino a través del desierto, la tierra se estremeció y hasta los cielos se fundieron. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Concédenos, Padre misericordioso, que veamos fructificar en nuestra vida las gracias recibidas durante esta Pascua. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 5, 27-33
En aquellos días,
los guardias condujeron a los apóstoles ante el sanedrín, y el
sumo sacerdote los reprendió, diciéndoles: "Les hemos prohibido
enseñar en nombre de ese Jesús; sin embargo, ustedes han llenado
a Jerusalén con sus enseñanzas y quieren hacernos responsables
de la sangre de ese hombre".
Pedro y los otros apóstoles replicaron: "Primero hay que obedecer
a Dios y luego a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús,
a quien ustedes dieron muerte colgándolo de la cruz. La mano de Dios
lo exaltó y lo ha hecho jefe y salvador, para dar a Israel la gracia
de la conversión y el perdón de los pecados. Nosotros somos testigos
de todo esto y también lo es el Espíritu Santo, que Dios ha dado
a los que lo obedecen". Esta respuesta los exasperó y decidieron
matarlos. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
El atrevimiento y la lucidez de los primeros apóstoles es notable. No hay confusión alguna. Las órdenes arbitrarias de las autoridades judías se desacatarán para ser líeles al mandato del Señor.
Del salmo
33 R/. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor. Aleluya.
Bendeciré al Señor a todas horas; no cesará mi
boca de alabarlo. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.
Dichoso el hombre que se refugia en Él. R/.
En contra del malvado está el Señor para borrar de la tierra su
recuerdo; escucha, en cambio, al hombre justo y lo libra de todas sus congojas.
R/.
El Señor no está lejos de sus fieles y levanta a las almas abatidas.
Muchas tribulaciones pasa el justo, pero de todas ellas Dios lo libra. R/.
ACLAMACIÓN
(Jn 20, 29) R/. Aleluya, aleluya.
Tomás, tú crees, porque me has visto. Dichosos los que
creen sin haberme visto, dice el Señor. R/..
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 3, 31-36
"El que viene
de lo alto está por encima de todos; pero el que viene de la tierra pertenece
a la tierra y habla de las cosas de la tierra. El que viene del cielo está
por encima de todos. Da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie
acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz.
Aquel a quien Dios envió habla las palabras de Dios, porque Dios le ha
concedido sin medida su Espíritu.
El Padre ama a su Hijo y todo lo ha puesto en sus manos. El que cree en el Hijo
tiene vida eterna. Pero el que es rebelde al Hijo no verá la vida, porque
la cólera divina perdura en contra de él". Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Jesús no es sólo un artesano de Nazaret. Las apariencias engañan. En su persona se manifiesta de forma única la gloria de Dios. Las señales son notorias. Su vida es un testimonio que nos anima a creer.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, las ofrendas que te presentamos y purifica nuestros corazones, para que podamos participar dignamente en este sacramento de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I-V de Pascua.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Mt 28, 20)
Yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Dios todopoderoso y eterno, que en Cristo resucitado nos has hecho renacer a la vida eterna, haz que este misterio pascual, en el que acabamos de participar por medio de la Eucaristía, dé en nosotros abundantes frutos de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Ap 5, 9-10)
Señor, con tu sangre has rescatado a hombres de todas las razas, lenguas, pueblos y naciones y has hecho de nosotros un reino de sacerdotes para Dios. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Padre misericordioso, que para librarnos del poder del enemigo quisiste que tu Hijo sufriera por nosotros el suplicio de la cruz, concédenos llegar con Él a la gloria de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 5, 34-42
En aquellos días,
un fariseo llamado Gamaliel, doctor de la ley y respetado por todo el pueblo,
se levantó en el sanedrín, mandó que hicieran salir por
un momento a los apóstoles y dijo a la asamblea:
"Israelitas, piensen bien lo que van a hacer con esos hombres. No hace
mucho surgió un tal Teudas, que pretendía ser un caudillo, y reunió
unos cuatrocientos hombres. Fue ejecutado, dispersaron a sus secuaces y todo
quedó en nada. Más tarde, en la época del censo, se levantó
Judas el Galileo y muchos lo siguieron. Pero también Judas pereció
y se desbandaron todos sus seguidores. En el caso presente, yo les aconsejo
que no se metan con esos hombres; suéltenlos. Porque si lo que se proponen
y están haciendo es de origen humano, se acabará por sí
mismo. Pero si es cosa de Dios, no podrán ustedes deshacerlo. No se expongan
a luchar contra Dios".
Los demás siguieron su consejo: mandaron traer a los apóstoles,
los azotaron, les prohibieron hablar en nombre de Jesús y los soltaron.
Ellos se retiraron del sanedrín, felices de haber padecido aquellos ultrajes
por el nombre de Jesús.
Y todos los días enseñaban sin cesar y anunciaban el Evangelio
de Cristo Jesús, tanto en el templo como en las casas. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
El entusiasmo misionero es patente. Los apóstoles se sienten motivados interiormente por Dios y por eso resisten las presiones excesivas del Sanedrín. Quien sabe que Dios le asiste no desfallece.
Del salmo
26 R/. El Señor es mi luz y mi salvación. Aleluya.
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién
voy a tenerle miedo? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién
podrá hacerme temblar? R/.
Lo único que pido, lo único que busco, es vivir en la casa del
Señor toda mi vida, para disfrutar las bondades del Señor y estar
continuamente en su presencia. R/.
La bondad del Señor espero ver en esta misma vida. Ármate de valor
y fortaleza y en el Señor confía. R/.
ACLAMACIÓN
(Mt 4, 4) R/. Aleluya, aleluya.
No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra
que sale de la boca de Dios. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 6, 1-15
En aquel tiempo,
Jesús se fue a la otra orilla del mar de Galilea o lago de Tiberíades.
Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía
curando a los enfermos. Jesús subió al monte y se sentó
allí con sus discípulos.
Estaba cerca la Pascua, festividad de los judíos. Viendo Jesús
que mucha gente lo seguía, le dijo a Felipe:
"¿Cómo compraremos pan para que coman éstos?".
Le hizo esta pregunta para ponerlo a prueba, pues El bien sabía lo que
iba a hacer. Felipe le respondió: "Ni doscientos denarios de pan
bastarían para que a cada uno le tocara un pedazo de pan". Otro
de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le
dijo: "Aquí hay un muchacho que trae cinco panes de cebada y dos
pescados. Pero, ¿qué es eso para tanta gente?". Jesús
le respondió: "Díganle a la gente que se siente". En
aquel lugar había mucha hierba. Todos, pues, se sentaron ahí;
y tan sólo los hombres eran unos cinco mil.
Enseguida tomó Jesús los panes, y después de dar gracias
a Dios, se los fue repartiendo a los que se habían sentado a comer. Igualmente
les fue dando de los pescados todo lo que quisieron. Después de que todos
se saciaron, dijo a sus discípulos: "Recojan los pedazos sobrantes,
para que no se desperdicien". Los recogieron y con los pedazos que sobraron
de los cinco panes llenaron doce canastos.
Entonces la gente, al ver el signo que Jesús había hecho, decía:
"Éste es, en verdad, el profeta que habría de venir al mundo".
Pero Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey,
se retiró de nuevo a la montaña, Él solo. Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Entremezclada con la fe está la necesidad. El creyente finca su esperanza más honda con sus deseos más humanos. Jesús sacia el hambre de la multitud, pero no se deja atrapar por expectativas mezquinas.
ORACIÓN
SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, con bondad, las ofrendas que te presentamos,
y ayúdanos a conservar tu gracia para alcanzar un día la felicidad
eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I-V de Pascua.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Rm 4, 25)
Cristo fue condenado a muerte por nuestros pecados, y resucitó para nuestra justificación. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que tu amor paterno proteja siempre a quienes has salvado por medio de la pasión de tu Hijo, y que Cristo resucitado sea la fuente de todas nuestras alegrías. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (1P 2, 9)
Nosotros somos el pueblo redimido por Dios; anunciemos las maravillas del Señor, que nos ha llamado de las tinieblas a su luz admirable. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Señor, tú que te has dignado redimirnos y has querido hacemos hijos tuyos, míranos siempre con amor de Padre y haz que, cuantos creemos en Cristo, obtengamos la verdadera libertad y la herencia eterna. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 6, 1-7
En aquellos días,
como aumentaba mucho el número de los discípulos, hubo ciertas
quejas de los judíos griegos contra los hebreos, de que no se atendía
bien a sus viudas en el servicio de caridad de todos los días.
Los Doce convocaron entonces a la multitud de los discípulos y les dijeron:
"No es justo que, dejando el ministerio de la palabra de Dios, nos dediquemos
a administrar los bienes. Escojan entre ustedes a siete hombres de buena reputación,
llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a los cuales encargaremos
este servicio. Nosotros nos dedicaremos a la oración y al servicio de
la palabra".
Todos estuvieron de acuerdo y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y del
Espíritu Santo, a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Pármenas
y Nicolás, prosélito de Antioquía. Se los presentaron a
los apóstoles, y éstos, después de haber orado, les impusieron
las manos.
Mientras tanto, la palabra de Dios iba cundiendo. En Jerusalén se multiplicaba
grandemente el número de los discípulos. Incluso un grupo numeroso
de sacerdotes había aceptado la fe. Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
Esteban y otros hermanos sensatos y generosos se alistan para servir en el grupo cristiano que atenderá a las personas más vulnerables de la Iglesia en Jerusalén. Su testimonio generará un dinamismo misionero imparable.
Del salmo
32 R/. El Señor cuida de aquellos que lo temen. Aleluya.
Que los justos aclamen al Señor; es propio de los justos alabarlo.
Demos gracias a Dios al son del arpa; que la lira acompañe nuestros cantos.
R/.
Sincera es la palabra del Señor y todas sus acciones son leales. Él
ama la justicia y el derecho, la tierra llena está de sus bondades. R/.
Cuida el Señor de aquellos que lo temen y en su bondad confían;
los salva de la muerte y en épocas de hambre les da vida. R/.
ACLAMACIÓN
R/. Aleluya, aleluya.
Ha resucitado Cristo, el Señor, que creó el mundo, y
que ha salvado a los hombres por su misericordia R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 6, 16-21
Al atardecer del día de la multiplicación de los panes, los discípulos de Jesús bajaron al lago, se embarcaron y empezaron a atravesar hacia Cafarnaúm. Ya había caído la noche y Jesús todavía no los había alcanzado. Soplaba un viento fuerte y las aguas del lago se iban encrespando. Cuando habían avanzado unos cinco o seis kilómetros, vieron a Jesús caminando sobre las aguas, acercándose a la barca, y se asustaron. Pero El les dijo: "Soy yo, no tengan miedo". Ellos quisieron recogerlo a bordo y rápidamente la barca tocó tierra en el lugar a donde se dirigían. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Jesús sacia a las multitudes hambrientas. Éstas reconocen su carácter profético y se aprestan a coronarle como rey. El Señor se resiste porque sabe que Él no vino para ser servido sino para servir. Más tarde, tranquiliza a sus discípulos.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, estos dones que hemos preparado para el sacrificio eucarístico y transforma toda nuestra vida en una continua ofrenda. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I- V de Pascua.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 17, 24)
Padre, quiero que donde yo esté, estén también conmigo los que tú me has dado, para que contemplen la gloria que me diste, dice el Señor. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te suplicamos, Señor, que esta Eucaristía, que tu Hijo nos mandó celebrar en memoria suya y en la cual hemos participado, nos una cada vez más con el vínculo de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
III DOMINGO DE PASCUA
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 65, 1-2)
Aclamen al Señor, habitantes todos de la tierra, canten un himno a su nombre, denle gracias y alábenlo. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Señor, tú que nos has renovado en el espíritu al devolvemos la dignidad de hijos tuyos, concédenos aguardar, llenos de júbilo y esperanza, el día glorioso de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles: 5, 27-32. 40-41
En aquellos días,
el sumo sacerdote reprendió a los apóstoles y les dijo: "Les
hemos prohibido enseñar en nombre de ese Jesús; sin embargo, ustedes
han llenado a Jerusalén con sus enseñanzas y quieren hacernos
responsables de la sangre de ese hombre".
Pedro y los otros apóstoles replicaron: "Primero hay que obedecer
a Dios y luego a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús,
a quien ustedes dieron muerte colgándolo de la cruz. La mano de Dios
lo exaltó y lo ha hecho jefe y salvador, para dar a Israel la gracia
de la conversión y el perdón de los pecados. Nosotros somos testigos
de todo esto y también lo es el Espíritu Santo, que Dios ha dado
a los que lo obedecen". Los miembros del sanedrín mandaron azotar
a los apóstoles, les prohibieron hablar en nombre de Jesús y los
soltaron. Ellos se retiraron del sanedrín, felices de haber padecido
aquellos ultrajes por el nombre de Jesús. Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
Los apóstoles saben discernir entre órdenes contrapuestas. Jesús y el Espíritu les mandan profetizar. El Sanedrín los obliga a callar y ellos eligen obedecer a Dios antes que a los hombres.
Del salmo 29 R/. Te alabaré, Señor, eternamente. Aleluya.
Te alabaré,
Señor, pues no dejaste que se rieran de mí mis enemigos. Tú,
Señor, me salvaste de la muerte y a punto de morir, me reviviste. R/.
Alaben al Señor quienes lo aman, den gracias a su nombre, porque su ira
dura un solo instante y su bondad, toda la vida. El llanto nos visita por la
tarde; por la mañana, el júbilo. R/.
Escúchame, Señor, y compadécete; Señor, ven en mi
ayuda. Convertiste mi duelo en alegría, te alabaré por eso eternamente.
R/.
Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan: 5, 11-14
Yo, Juan, tuve
una visión, en la cual oí alrededor del trono de los vivientes
y los ancianos, la voz de millones y millones de ángeles, que cantaban
con voz potente:
"Digno es el Cordero, que fue inmolado, de recibir el poder y la riqueza,
la sabiduría y la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza". Oía
todas las creaturas que hay en el cielo, en la tierra, debajo de la tierra y
en el mar —todo cuanto existe—, que decían:
"Al que está sentado en el trono y al Cordero, la alabanza, el honor,
la gloria y el poder, por los siglos de los siglos".
Y los cuatro vivientes respondían: "Amén". Los veinticuatro
ancianos se postraron en tierra y adoraron al que vive por los siglos de los
siglos. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
La aclamación cristológica tiene un alcance universal. El Cordero ha entregado confiadamente la vida al Padre, por eso recibirá la plenitud de la gloria y será exaltado al trono supremo.
ACLAMACIÓN
R/. Aleluya, aleluya.
Resucitó Cristo, que creó todas las cosas y se compadeció
de todos los hombres. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 21, 1-19
En aquel tiempo,
Jesús se les apareció otra vez a los discípulos junto al
lago de Tiberíades. Se les apareció de esta manera:
Estaban juntos Simón Pedro, Tomás (llamado el Gemelo), Natanael
(el de Caná de Galilea), los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos.
Simón Pedro les dijo: "Voy a pescar". Ellos le respondieron:
"También nosotros vamos contigo". Salieron y se embarcaron,
pero aquella noche no pescaron nada.
Estaba amaneciendo, cuando Jesús se apareció en la orilla, pero
los discípulos no lo reconocieron. Jesús les dijo: "Muchachos,
¿han pescado algo?" Ellos contestaron: "No". Entonces
Él les dijo: "Echen la red a la derecha de la barca y encontrarán
peces". Así lo hicieron, y luego ya no podían jalar la red
por tantos pescados.
Entonces el discípulo a quien amaba Jesús le dijo a Pedro: "Es
el Señor". Tan pronto como Simón Pedro oyó decir que
era el Señor, se anudó a la cintura la túnica, pues se
la había quitado, y se tiró al agua. Los otros discípulos
llegaron en la barca, arrastrando la red con los pescados, pues no distaban
de tierra más de cien metros.
Tan pronto como saltaron a tierra vieron unas brasas y sobre ellas un pescado
y pan. Jesús les dijo: "Traigan algunos pescados de los que acaban
de pescar". Entonces Simón Pedro subió a la barca y arrastró
hasta la orilla la red, repleta de pescados grandes. Eran ciento cincuenta y
tres y a pesar de que eran tantos, no se rompió la red. Luego les dijo
Jesús: "Vengan a almorzar". Y ninguno de los discípulos
se atrevía a preguntarle: "¿Quién eres?", porque
ya sabían que era el Señor. Jesús se acercó, tomó
el pan y se lo dio y también el pescado. Ésta fue la tercera vez
que Jesús se apareció a sus discípulos después de
resucitar de entre los muertos. Después de almorzar le preguntó
Jesús a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me
amas más que éstos?". Él le contestó: "Sí,
Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta
mis corderos". Por segunda vez le preguntó: "Simón,
hijo de Juan, ¿me amas?". Él le respondió: "Sí,
Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Pastorea
mis ovejas".
Por tercera vez le preguntó: "Simón, hijo de Juan, ¿me
quieres?". Pedro se entristeció de que Jesús le hubiera preguntado
por tercera vez si lo quería y le contestó: "Señor,
tú lo sabes todo; tú bien sabes que te quiero". Jesús
le dijo: "Apacienta mis ovejas.
Yo te aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías la
ropa e ibas a donde querías; pero cuando seas viejo, extenderás
los brazos y otro te ceñirá y te llevará a donde no quieras".
Esto se lo dijo para indicarle con qué género de muerte habría
de glorificar a Dios. Después le dijo: "Sígueme". Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Pedro reconoce sinceramente la brevedad de su entrega. Dios lo sabe todo y está al tanto de su fragilidad El Señor lo acepta y le encomienda una vez más el cuidado de los suyos.
Credo.
ORACIÓN UNIVERSAL
Unidos a todos
los creyentes, oremos.
A cada petición responderemos: Jesús resucitado, escúchanos.
Por las Iglesias de Oriente y Occidente, por todos los bautizados en la vida
nueva de Jesús resucitado. Oremos:
Por los que aún no conocen, o han olvidado, la presencia del Señor
en el camino de sus vidas. Oremos:
Por los adultos, jóvenes y niños que sufren y lloran en el dolor,
en el hambre, en la guerra, en la miseria o en la soledad. Oremos:
Por los niños que durante esta Pascua nacerán a la vida nueva
por el Bautismo; por los que participarán de la Comunión por primera
vez; y por los que serán confirmados con el don del Espíritu Santo.
Oremos:
Por... Oremos:
Por los que nos hemos reunido aquí en torno al Señor resucitado,
por nuestros vecinos, amigos y familiares, y por nuestros compañeros
de trabajo o de estudio. Oremos:
Jesús resucitado, envíanos tu Espíritu para que seamos
signos transparentes de tu amor en el mundo. Tú que vives y reinas...
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, los dones que te presentamos llenos de júbilo por la resurrección de tu Hijo, y concédenos participar con Él, un día, de la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I-V de Pascua.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (cfr. Jn 21, 12-13)
Dijo Jesús a sus discípulos: Vengan y coman. Y tomó un pan y lo repartió entre ellos. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Mira, Señor, con bondad a estos hijos tuyos que has renovado por medio de los sacramentos, y condúcelos al gozo eterno de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- La lectura de las narraciones relativas al apóstol Pedro es edificante. Su entusiasmo desbordante, sus tropiezos y su esperanza forman un conjunto singular y frecuente. Cada cristiano se podrá reconocer en la vida y altibajos de éste, el primero de los Doce. La historia de Pedro es también la nuestra. Vivirnos angustiados por preservar nuestros bienes e intereses y a la vez queremos marchar y seguir al Señor Jesús con el corazón indiviso. No lo lograremos con nuestra buena voluntad. Necesitamos ser sinceros de corazón, ponernos confiadamente en sus manos y decir: "Señor, tú lo sabes todo; tú sabes bien que te quiero".
Santos: Emma de Bremen, viuda; y León IX, papa. Beato Conrado de Ascoli, presbítero. Feria (Blanco)
ANTÍFONA DE ENTRADA
Ha resucitado Jesús, el Buen Pastor, que dio la vida por sus ovejas y que se dignó morir para salvarnos. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Señor, tú que iluminas a los extraviados con la luz de tu Evangelio para que vuelvan al camino de la verdad, concede a cuantos nos llamamos cristianos imitar fielmente a Cristo y rechazar lo que pueda alejarnos de Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles: 6, 8-15
En aquellos días,
Esteban, lleno de gracia y de poder, realizaba grandes prodigios y señales
entre la gente.
Algunos judíos de la sinagoga llamada "de los Libertos", procedentes
de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia, se pusieron a discutir con Esteban;
pero no podían refutar la sabiduría y al Espíritu con que
hablaba.
Entonces sobornaron a algunos hombres para que dijeran: "Nosotros hemos
oído a este hombre blasfemar contra Moisés y contra Dios".
Alborotaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas; cayeron sobre Esteban,
se apoderaron de él por sorpresa y lo llevaron ante el sanedrín.
Allí presentaron testigos falsos, que dijeron: "Este hombre no deja
de hablar contra el lugar santo del templo y contra la ley. Lo hemos oído
decir que ese Jesús de Nazaret va a destruir el lugar santo y a cambiar
las tradiciones que recibimos de Moisés".
Los miembros del sanedrín miraron a Esteban y su rostro les pareció
tan imponente como el de un ángel. Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
Esteban reorienta las opciones básicas que animan su vida a partir del encuentro con Cristo resucitado. Quienes se aferran a los viejos esquemas religiosos deciden eliminarlos en aras de la defensa del templo y la Ley.
Del salmo
118 R/. Dichoso el que cumple la voluntad del Señor. Aleluya.
Aunque los poderosos se burlen de mi, yo seguiré observando
fielmente tu ley. Tus mandamientos, Señor, son mi alegría; ellos
son también mis consejeros. R/.
Te conté mis necesidades y me escuchaste; enséñame, Señor,
tu voluntad. Dame nueva luz para conocer tu ley y para meditar las maravillas
de tu amor. R/.
Apártame de los caminos falsos y dame la gracia de cumplir tu voluntad.
He escogido el camino de la lealtad a tu voluntad y a tus mandamientos. R/.
ACLAMACIÓN
(Mi 4, 4) R/. Aleluya, aleluya.
No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra
que sale de la boca de Dios. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 6, 22-29
Después
de la multiplicación de los panes, cuando Jesús dio de comer a
cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el lago.
Al día siguiente, la multitud, que estaba en la otra orilla del lago,
se dio cuenta de que allí no había más que una sola barca
y de que Jesús no se había embarcado con sus discípulos,
sino que éstos habían partido solos. En eso llegaron otras barcas
desde Tiberíades al lugar donde la multitud había comido el pan.
Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí,
se embarcaron y fueron a Cafarnaúm para buscar a Jesús.
Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo
llegaste acá?". Jesús les contestó: "Yo les aseguro
que ustedes no me andan buscando por haber visto signos, sino por haber comido
de aquellos panes hasta saciarse. No trabajen por ese alimento que se acaba,
sino por el alimento que dura para la vida eterna y que les dará el Hijo
del hombre; porque a éste, el Padre Dios lo ha marcado con su sello".
Ellos le dijeron: "¿Qué debemos hacer para realizar las obras
de Dios?". Respondió Jesús: "La obra de Dios consiste
en que crean en aquel a quien Él ha enviado". Palabra del
Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Demasiado tiempo y demasiados afanes orientados a conseguir el pan perecedero. Nos engañamos constantemente al creer que la abundancia de bienes será un pasaporte a la vida plena.
ORACIÓN
SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, las ofrendas que te presentamos, y purifica nuestros
corazones, para que podamos participar dignamente en este sacramento de tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I-V de Pascua
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 14, 27)
La paz les dejo, mi paz les doy; pero yo no se la doy como la da el mundo, dice el Señor. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Dios todopoderoso y eterno, que en Cristo resucitado nos has hecho renacer a la vida eterna, haz que este misterio pascual, en el que acabamos de participar por medio de la Eucaristía, dé en nosotros abundantes frutos de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Ap 19, 5, 12, 10)
Alabemos a nuestro Dios todos cuantos lo tememos, pequeños y grandes, porque ha llegado ya la salvación, el poder y el reinado de su Cristo. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que abres las puertas de tu Reino a quienes renacen del agua y del Espíritu Santo, haz fructificar en nosotros la gracia del bautismo para que, libres de toda culpa, podamos alcanzar la herencia que nos has prometido. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 7, 51-8,1
En aquellos días,
habló Esteban ante el sanedrín, diciendo: "Hombres de cabeza
dura, cerrados de corazón y de oídos. Ustedes resisten siempre
al Espíritu Santo; ustedes son iguales a sus padres. ¿A qué
profeta no persiguieron sus padres? Ellos mataron a los que anunciaban la venida
del Justo, al que ahora ustedes han traicionado y dado muerte. Recibieron la
ley por medio de los ángeles y no la han observado". Al oír
estas cosas, los miembros del sanedrín se enfurecieron y rechinaban los
dientes de rabia contra él.
Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, miró al cielo, vio la
gloria de Dios y a Jesús, que estaba de pie a la derecha de Dios, y dijo:
"Estoy viendo los cielos abiertos y al Hijo del hombre de pie a la derecha
de Dios". Entonces los miembros del sanedrín gritaron con fuerza,
se taparon los oídos y todos a una se precipitaron sobre él. Lo
sacaron fuera de la ciudad y empezaron a apedrearlo. Los falsos testigos depositaron
sus mantos a los pies de un joven, llamado Saulo.
Mientras lo apedreaban, Esteban repetía esta oración: "Señor
Jesús, recibe mi espíritu". Después se puso de rodillas
y dijo con fuerte voz: "Señor, no les tomes en cuenta este pecado".
Diciendo esto, se durmió en el Señor. Y Saulo estuvo de acuerdo
en que mataran a Esteban. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
El juicio sumario de Esteban es interpelado por nosotros. La resistencia humana ante los designios del Espíritu nos aleja de la voluntad de Dios y nos encadena a nuestros prejuicios ideológicos.
Del salmo
30 R/. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya.
Sé tú, Señor, mi fortaleza y mi refugio, la muralla
que me salve. Tú, que eres mi fortaleza y mi defensa, por tu nombre,
dirígeme y guíame. R/.
En tus manos encomiendo mi espíritu y tú, mi Dios leal, me librarás.
En ti, Señor, deposito mi confianza y tu misericordia me llenará
de alegría. R/.
Vuelve, Señor, tus ojos a tu siervo y sálvame, por tu misericordia;
cuídame, Señor, y escóndeme junto a ti, lejos de las intrigas
de los hombres. R/.
ACLAMACIÓN
(Jn 6. 35) R/. Aleluya, aleluya.
Yo soy el pan de la vida, dice el Señor; el que viene a mí no
tendrá hambre. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 6, 30-35
En aquel tiempo,
la gente le preguntó a Jesús: "¿Qué signo vas
a realizar tú, para que lo veamos y podamos creerte? ¿Cuáles
son tus obras? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como
está escrito: Les dio a comer pan del cielo".
Jesús les respondió: "Yo les aseguro: No fue Moisés
quien les dio pan del cielo; es mi Padre quien les da el verdadero pan del cielo.
Porque el pan de Dios es aquel que baja del cielo y da la vida al mundo".
Entonces le dijeron: "Señor, danos siempre de ese pan". Jesús
les contestó: "Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí
no tendrá hambre, y e] que cree en mi nunca tendrá sed".
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
La confesión de quien reconoce en Jesús al enviado del Padre es exigente. Quien acepta a Jesús debe vivir como Él, a escuchar sus palabras a fin de participar de la vida perdurable.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, los dones que te presentamos llenos de júbilo por la resurrección de tu Hijo, y concedenos participar con Él, un día, de la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I-V de Pascua.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Rm 6, 8)
Si hemos muerto con Cristo, también viviremos con Él; ésta es nuestra fe. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Mira, Señor, con bondad, a estos hijos tuyos que has renovado por medio de los sacramentos, y condúcelos al gozo eterno de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 70, 8. 23)
Que mi boca, Señor, se llene de alabanzas para poder cantarte; entonces mis labios se estremecerán de júbilo. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Ayuda Señor, con generosidad, a estos hijos tuyos a quienes has concedido el don de la fe, para que puedan, un día, alcanzar la felicidad eterna con tu Hijo resucitado, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 8, 1-8
El mismo día
de la muerte de Esteban, se desató una violenta persecución contra
la Iglesia de Jerusalén, y todos, menos los apóstoles, se dispersaron
por Judea y por Samaria.
Unos hombres piadosos sepultaron a Esteban e hicieron gran duelo por él.
Entre tanto, Saulo hacía estragos en la Iglesia: entraba en las casas
para llevarse a hombres y mujeres y meterlos en la cárcel.
Los que se habían dispersado, al pasar de un lugar a otro, iban difundiendo
el Evangelio. Felipe bajó a la ciudad de Samaria y predicaba ahí
a Cristo. La multitud escuchaba con atención lo que decía Felipe,
porque habían oído hablar de los milagros que hacía y los
estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus
inmundos, lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados quedaban curados.
Esto despertó gran alegría en aquella ciudad. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Al dar muerte a Esteban han eliminado a un testigo fidedigno de Cristo Resucitado. El mensaje cristiano continúa. Felipe reorientará sus pasos y emprenderá la misión más allá de Jerusalén.
Del salmo
65 R/. Las obras del Señor son admirables. Aleluya.
Que aclame al Señor toda la tierra. Celebremos su gloria y su
poder, cantemos un himno de alabanza, digamos al Señor: "Tu obra
es admirable". R/.
Que se postre ante ti la tierra entera y celebre con cánticos tu nombre.
Admiremos las obras del Señor, los prodigios que ha hecho ponlos hombres.
R/.
El transformó el Mar Rojo en tierra firme y los hizo cruzar el Jordán
a pie enjuto. Llenémonos por eso de gozo y gratitud: el Señor
es eterno y poderoso. R/.
ACLAMACIÓN
(cfr. Jn 6, 40) R/. Aleluya, aleluya.
El que cree en mí tiene vida eterna, dice el Señor, y
yo lo resucitaré en el último día. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 6, 35-40
En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: "Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed. Pero como ya les he dicho: me han visto y no creen. Todo aquel que me da el Padre viene hacia mí; y al que viene a mí yo no lo echaré fuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y la voluntad del que me envió es que yo no pierda nada de lo que Él me ha dado, sino que lo resucite en el último día. La voluntad de mi Padre consiste en que todo el que vea al Hijo y crea en Él, tenga vida eterna y yo lo resucite en el último día". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Nadie acepta a Jesús como el enviado de Dios por iniciativa propia. El Padre es quien atrae a cada creyente y lo encamina hacia su Hijo, para que desentrañe las señales que lo acreditan.
ORACIÓN
SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Señor, que este sacrificio pascual que vamos
a ofrecerte, nos llene siempre de alegría, prosiga en nosotros tu obra
redentora y nos obtenga de ti la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I-V de Pascua.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
El Señor, que nos redimió con su sangre, ha resucitado y ha hecho resplandecer su luz sobre nosotros. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, precio de nuestra redención, nos ayuden, Señor, a cumplir tus mandamientos y a obtener, así, nuestra felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Agapito I, papa; Mariább de Persia, obispo y Sotero y Cayo mártires. Feria (Blanco)
ANTÍFONA DE ENTRADA (Ex 15, 1-2)
Cantemos al Señor, pues su victoria es grande. Alabemos al Señor, porque El es nuestra fortaleza y salvación. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Señor, muéstranos siempre ese amor que en estos días de Pascua nos has revelado con mayor claridad, y concédenos que, libres del error y del pecado, sigamos con fidelidad tus enseñanzas. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 8, 26-40
En aquellos días,
un ángel del Señor le dijo a Felipe: "Levántate y
toma el camino del sur, que va de Jerusalén a Gaza y que es poco transitado".
Felipe se puso en camino. Y sucedió que un etíope, alto funcionario
de Candaces, reina de Etiopía, y administrador de sus tesoros, que había
venido a Jerusalén para adorar a Dios, regresaba en su carro, leyendo
al profeta Isaías. Entonces el Espíritu le dijo a Felipe: "Acércate
y camina junto a ese carro". Corrió Felipe, y oyendo que el hombre
leía al profeta Isaías, le preguntó: "¿Entiendes
lo que estás leyendo?". Él le contestó: "¿Cómo
voy a entenderlo, si nadie me lo explica?". Entonces invitó a Felipe
a subir y a sentarse junto a él.
El pasaje de la Escritura que estaba leyendo, era éste: Como oveja fue
llevado a la muerte; como cordero que no se queja frente al que lo trasquila,
así él no abrió la boca. En su humillación no se
le hizo justicia. ¿Quién podrá hablar de su descendencia,
puesto que su vida ha sido arrancada de la tierra?
El etíope le preguntó a Felipe: "Dime, por favor: ¿De
quién dice esto el profeta, de sí mismo o de otro?". Felipe
comenzó a hablarle y partiendo de aquel pasaje, le anunció el
Evangelio de Jesús. Siguieron adelante, llegaron a un sitio donde había
agua y dijo el etíope: "Aquí hay agua. ¿Hay alguna
dificultad para que me bautices?". Felipe le contestó: "Ninguna,
si crees de todo corazón". Respondió el etíope: "Creo
que Jesús es el Hijo de Dios". Mandó parar el carro, bajaron
los dos al agua y Felipe lo bautizó.
Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató
a Felipe. El etíope ya no lo vio más y prosiguió su viaje,
lleno de alegría. En cuanto a Felipe, se encontró en la ciudad
de Azoto y evangelizaba los poblados que encontraba a su paso, hasta que llegó
a Cesarea. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
La estrategia evangelizadora de Felipe rinde frutos. Un etíope atiende con interés su llamado amigable y ambos redescubren el verdadero sentido de las palabras proféticas de Isaías.
Del salmo
65 R/. Tu salvación, Señor, es para todos. Aleluya.
Naciones, bendigan a nuestro Dios, hagan resonar sus alabanzas, porque
Él nos ha devuelto la vida y no dejó que tropezaran nuestros pies.
R/.
Cuantos temen a Dios, vengan y escuchen, y les diré lo que ha hecho por
mí; a Él dirigí mis oraciones y mi lengua le cantó
alabanzas, R/.
Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica, ni me retiró
su gracia. R/.
ACLAMACIÓN
(Jn 6, 51) R/. Aleluya, aleluya.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo dice el Señor; el
que coma de este pan vivirá para siempre. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 6, 44-51
En aquel tiempo,
Jesús dijo a los judíos: "Nadie puede venir a mí,
si no lo atrae el Padre, que me ha enviado; y a ése yo lo resucitaré
el último día. Está escrito en los profetas: Todos serán
discípulos de Dios. Todo aquel que escucha al Padre y aprende de Él
se acerca a mí. No es que alguien haya visto al Padre, fuera de aquel
que procede de Dios. Ése sí ha visto al Padre.
Yo les aseguro: el que cree en mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de
la vida. Sus padres comieron el maná en el desierto y sin embargo, murieron.
Éste es el pan que ha bajado del cielo para que, quien lo coma, no muera.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá
para siempre, y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga
vida". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Las palabras resultan desconcertantes a primera vista. Jesús se identifica con el pan del cielo que prolonga y asegura la vida. La fe es requisito indispensable para permanecer en la vida divina.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios nuestro, que por medio de estos dones, que vas a convertir en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, nos haces participar de tu misma vida divina, concédenos que nuestra conducta ponga de manifiesto las verdades que nos has revelado. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I-V de Pascua.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (2 Co 5, 15)
Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para si mismos, sino para El, que murió y resucitó por ellos. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, tú que nos has concedido participar en esta Eucaristía, míranos con bondad y ayúdanos a vencer nuestra fragilidad humana, para poder vivir como hijos tuyos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Ap 5, 12)
Digno es el Cordero que fue sacrificado, de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza y el honor. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso, que nos has dado la gracia de conocer la resurrección de tu Hijo, haz que resucitemos a una vida nueva por medio de tu Espíritu de amor. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 9, 1-20
En aquellos días,
Saulo, amenazando todavía de muerte a los discípulos del Señor,
fue a ver al sumo sacerdote y le pidió, para las sinagogas de Damasco,
cartas que lo autorizaran para traer presos a Jerusalén a todos aquellos
hombres y mujeres seguidores del Camino.
Pero sucedió que, cuando se aproximaba a Damasco, una luz del cielo lo
envolvió de repente con su resplandor. Cayó por tierra y oyó
una voz que le decía: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?".
Preguntó él: "¿Quién eres, Señor?".
La respuesta fue: "Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Levántate.
Entra en la ciudad y ahí se te dirá lo que tienes que hacer".
Los hombres que lo acompañaban en el viaje se habían detenido,
mudos de asombro, pues oyeron la voz, pero no vieron a nadie. Saulo se levantó
del suelo, y aunque tenía abiertos los ojos, no podía ver. Lo
llevaron de la mano hasta Damasco y ahí estuvo tres días ciego,
sin comer ni beber.
Había en Damasco un discípulo que se llamaba Ananías, a
quien se le apareció el Señor y le dijo: "Ananías".
Él respondió: "Aquí estoy, Señor". El
Señor le dijo: "Ve a la calle principal y busca en casa de Judas
a un hombre de Tarso, llamado Saulo, que está orando". Saulo tuvo
también la visión de un hombre llamado Ananías, que entraba
y le imponía las manos para que recobrara la vista.
Ananías contestó: "Señor, he oído a muchos
hablar de ese individuo y del daño que ha hecho a tus fieles en Jerusalén.
Además, trae autorización de los sumos sacerdotes para poner presos
a todos los que invocan tu nombre". Pero el Señor le dijo: "No
importa. Tú ve allá, porque yo lo he escogido como instrumento,
para que me dé a conocer a las naciones, a los reyes y a los hijos de
Israel. Yo le mostraré cuánto tendrá que padecer por mi
causa".
Ananías fue allá, entró en la casa, le impuso las manos
a Saulo y le dijo: "Saulo, hermano, el Señor Jesús, que se
te apareció en el camino, me envía para que recobres la vista
y quedes lleno del Espíritu Santo". Al instante, algo como escamas
se le desprendió de los ojos y recobró la vista. Se levantó
y lo bautizaron. Luego comió y recuperó las fuerzas. Se quedó
unos días con los discípulos en Damasco y se puso a predicar en
las sinagogas, afirmando que Jesús era el Hijo de Dios. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Saulo es sorprendido repentinamente por Jesús resucitado. La radicalidad de su conversión desencadena temores e inquietudes. Al final, Saulo servirá al Señor Jesús.
Del salmo 116 R/.
Que aclamen al Señor todos los pueblos. Aleluya.
Que alaben al Señor todas las naciones, que lo aclamen todos
los pueblos. R/.
Porque grande es su amor hacia nosotros y su fidelidad dura por siempre. R/.
ACLAMACIÓN (Jn 6, 56) R/. Aleluya, aleluya.
El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él, dice el Señor. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 6, 52-59
En
aquel tiempo, los judíos se pusieron a discutir entre sí: "¿Cómo
puede éste darnos a comer su carne?". Jesús les dijo:
"Yo les aseguro: Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su
sangre, no podrán tener vida en ustedes. El que come mi carne y bebe
mi sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día.
Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi
carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Como el Padre,
que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por él, así también
el que me come vivirá por mí.
Éste es el pan que ha bajado del cielo; no es como el maná que
comieron sus padres, pues murieron. El que come de este pan vivirá para
siempre".
Esto lo dijo Jesús enseñando en la sinagoga de Cafarnaúm.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
El cuarto evangelista no nos narra la institución de la Eucaristía. De alguna manera lo hace al referirnos las palabras decisivas de Jesús, donde se entrega como alimento que nos hará participar de la vida del Padre.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, estos dones que hemos preparado para el sacrificio eucarístico, y transforma toda nuestra vida en una continua ofrenda. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I-V de Pascua.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
Cristo, que murió en la cruz, ha resucitado ya y nos ha redimido. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te suplicamos, Señor, que esta Eucaristía que tu Hijo nos mandó celebrar en memoria suya y en la cual hemos participado, nos una cada vez más con el vínculo de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
V ANIVERSARIO DE LA SOLEMNE INAUGURACIÓN DEL MINISTERIO PETRINO I DEL PAPA BENEDICTO XVI (2005).
ANTÍFONA DE ENTRADA (Mt 16, 18-19)
Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del Reino de los cielos. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, pastor y guía de todos los fieles, mira con bondad a tu hijo Benedicto XVI, a quien constituiste pastor de tu Iglesia, y sostenlo con tu amor, para que con su palabra y su ejemplo conduzca al pueblo que le has confiado y llegue, juntamente con él, a la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 9, 31-42
En aquellos días,
las comunidades cristianas gozaban de paz en toda Judea. Galilea y Samaria,
con lo cual se iban consolidando, progresaban en la fidelidad a Dios y se multiplicaban,
animadas por el Espíritu Santo.
Pedro recorría toda la región y una vez fue a visitar a los fieles
que vivían en Lida. Ahí encontró a un hombre, llamado Eneas,
que tenía ya ocho años de estar en cama, paralítico. Pedro
le dijo: "Eneas, Jesucristo te da la salud. Levántate y tiende tu
cama". Eneas se levantó inmediatamente; y todos los habitantes de
Lida y de la llanura de Sarón que lo vieron, se convirtieron al Señor.
Había en Jafa, entre los discípulos, una mujer llamada Tabitá
(que significa "gacela"), la cual hacía infinidad de obras
buenas y repartía limosnas En aquellos días cayó enferma
y murió. Lavaron su cadáver y lo tendieron en una habitación
del segundo piso. Como Lida está cerca de Jafa, los discípulos,
sabiendo que Pedro estaba allá, enviaron dos hombres para suplicarle
que fuera a Jafa sin tardar. Pedro fue con ellos. Tan pronto como llegó,
lo condujeron a la habitación del segundo piso. Allí lo rodearon
todas las viudas, llorando y mostrándole las túnicas y los vestidos
que Tabitá les había hecho, cuando aún vivía.
Pedro mandó salir a todos, se postró de rodillas y se puso a orar;
luego, dirigiéndose a la muerta, dijo: "Tabita, levántate".
Ella abrió los ojos y al ver a Pedro, se incorporó. Él
la tomó de la mano y la levantó; llamó a los fieles y a
las viudas y se la entregó viva. Esto se supo por toda Jafa y muchos
creyeron en el Señor. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
El apóstol Pedro asiste a los fieles de la zona costera de Israel. Los anima a mantenerse en el camino del Señor y los asiste en el nombre de Jesús; alivia sus penas y dolores.
Del salmo 115 R/.
¿Cómo le pagaré al Señor todo el bien que me ha
hecho? Aleluya.
¿Cómo le pagaré al Señor todo el bien que
me ha hecho? Levantaré el cáliz de salvación e invocaré
el nombre del Señor. R/.
Cumpliré mis promesas al Señor ante todo su pueblo. A los ojos
de Dios es muy penoso que mueran sus amigos. R/.
De la muerte, Señor, me has librado, a mí, tu esclavo e hijo de
tu esclava. Te ofreceré con gratitud un sacrificio e invocaré
tu nombre. R/.
ACLAMACIÓN
(cfr. Jn 6, 63. 68) R/. Aleluya, aleluya.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida. Tú tienes
palabras de vida eterna. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 6, 60-69
En
aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús dijeron al oír
sus palabras: "Este modo de hablar es intolerable, ¿quién
puede admitir eso?".
Dándose cuenta Jesús de que sus discípulos murmuraban,
les dijo: "¿Esto los escandaliza? ¿Qué sería
si vieran al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El Espíritu
es quien da la vida; la carne para nada aprovecha. Las palabras que les he dicho
son espíritu y vida, y a pesar de esto, algunos de ustedes no creen".
(En efecto, Jesús sabía desde el principio quienes no creían
y quién lo habría de traicionar). Después añadió:
"Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no
se lo concede".
Desde entonces, muchos de sus discípulos se echaron para atrás
y ya no querían andar con El. Entonces Jesús les dijo a los Doce:
"¿También ustedes quieren dejarme?". Simón Pedro
le respondió: "Señor, ¿a quién iremos? Tú
tienes palabras de vida eterna; y nosotros creemos y sabemos que tú eres
el Santo de Dios". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor
Jesús.
De "tejas abajo" estas palabras resultan escandalosas. Solamente las podremos acoger si nos dejarnos guiar por el Espíritu y si reconocemos los caminos que el Padre nos invita a recorrer.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, las ofrendas que te presentamos para el sacrificio eucarístico; protege y dirige a tu santa Iglesia en unión con nuestro Papa Benedicto XVI, a quien constituiste su pastor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I-V de Pascua
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 21, 15. 17)
Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?, le dijo el Señor a Pedro. Éste le respondió: Señor, tú lo conoces todo, tú sabes que te amo. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Por esta Eucaristía, en la que nos has permitido participar, confirma, Señor, en la unidad y en el amor a la santa Iglesia y a tu siervo, el Papa Benedicto XVI, para que juntos, rebaño y pastor, recorran con seguridad el camino de la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
IV DOMINGO DE PASCUA.
Santos: Marcos, evangelista y Pedro de San José de Betancur, fundador. Beato Juan Piamarta fundador (Blanco)
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 32, 5-6)
Alabemos al Señor llenos de gozo, porque la tierra está llena de su amor y su palabra hizo los cielos.
Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Dios omnipotente y misericordioso, guíanos a la felicidad eterna de tu Reino, a fin de que el pequeño rebaño de tu Hijo pueda llegar seguro a donde ya está su Pastor, resucitado, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 13, 14. 43-52
En aquellos días,
Pablo y Bernabé prosiguieron su camino desde Perge hasta Antioquía
de Pisidia, y el sábado entraron en la sinagoga y tomaron asiento. Cuando
se disolvió la asamblea, muchos judíos y prosélitos piadosos
acompañaron a Pablo y a Bernabé, quienes siguieron exhortándolos
a permanecer fieles a la gracia de Dios.
El sábado siguiente casi toda la ciudad de Antioquía acudió
a oír la palabra de Dios. Cuando los judíos vieron una concurrencia
tan grande, se llenaron de envidia y comenzaron a contradecir a Pablo con palabras
injuriosas. Entonces Pablo y Bernabé dijeron con valentía: "La
palabra de Dios debía ser predicada primero a ustedes; pero como la rechazan
y no se juzgan dignos de la vida eterna, nos dirigiremos a los paganos. Así
nos lo ha ordenado el Señor, cuando dijo: Yo te he puesto como luz de
los paganos, para que lleves la salvación hasta los últimos rincones
de la tierra". Al enterarse de esto, los paganos se regocijaban y glorificaban
la palabra de Dios, y abrazaron la fe todos aquellos que estaban destinados
a la vida eterna. La palabra de Dios se iba propagando por toda la región.
Pero los judíos azuzaron a las mujeres devotas de la alta sociedad y
a los ciudadanos principales, y provocaron una persecución contra Pablo
y Bernabé, hasta expulsarlos de su territorio. Pablo y Bernabé
se sacudieron el polvo de los pies, como señal de protesta, y se marcharon
a Iconio, mientras los discípulos se quedaron llenos de alegría
y del Espíritu Santo. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
La estrategia misionera de Pablo y Bernabé rinde frutos en la provincia romana de Asia. Los obstáculos se multiplican, pero la fuerza del Espíritu sostiene a los misioneros.
Del salmo 99 R/.
El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo. Aleluya.
Alabemos a Dios todos los hombres, sirvamos al Señor con alegría
y con júbilo entremos en su templo. R/.
Reconozcamos que el Señor es Dios, que Él fue quien nos hizo y
somos suyos, que somos su pueblo y su rebaño. R/.
Porque el Señor es bueno, bendigámoslo, porque es eterna su misericordia
y su fidelidad nunca se acaba. R/.
Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan: 7, 9. 14-17
Yo, Juan, vi una muchedumbre
tan grande, que nadie podía contarla. Eran individuos de todas las naciones
y razas, de todos los pueblos y lenguas. Todos estaban de pie, delante del trono
y del Cordero; iban vestidos con una túnica blanca y llevaban palmas
en las manos.
Uno de los ancianos que estaban junto al trono, me dijo:
"Éstos son los que han pasado por la gran persecución y han
lavado y blanqueado su túnica con la sangre del Cordero. Por eso están
ante el trono de Dios y le sirven día y noche en su templo, y el que
está sentado en el trono los protegerá continuamente.
Ya no sufrirán hambre ni sed, no los quemará el sol ni los agobiará
el calor. Porque el Cordero, que está en el trono, será su pastor
y los conducirá a las fuentes del agua de la vida y Dios enjugará
de sus ojos toda lágrima". Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
Los testigos fieles provienen de diversas épocas, regiones y culturas. Ellos han resistido diversas contrariedades. El Señor los reconoce corno suyos y los hace participes de su gloria.
ACLAMACIÓN
(Jn 10, 14) R/. Aleluya, aleluya.
Yo soy el buen pastor, dice el Señor; yo conozco a mis ovejas,
y ellas me conocen a mí. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 10, 27-30
En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: "Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy la vida eterna y no perecerán jamás; nadie las arrebatará de mi mano. Me las ha dado mi Padre, y Él es superior a todos y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre El Padre y yo somos uno". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
De cristianos nominales están llenos los registros bautismales. Los verdaderos discípulos son aquellos que reconocen la voz de Jesús, la escuchan y la viven en sus actitudes y opciones.
Credo.
ORACIÓN UNIVERSAL
A Jesús resucitado,
vida y esperanza de la humanidad entera, orémosle.
A cada petición responderemos: Jesús resucitado, escúchanos.
Para que nuestra parroquia (nuestra comunidad cristiana) dé un buen testimonio
de fe, de esperanza y de amor. Oremos:
Para que crezcan entre nosotros las vocaciones al ministerio sacerdotal y a
la vida religiosa. Oremos:
Para que en las Iglesias de los países de misión crezcan también
las vocaciones. Y para que siempre puedan contar con nuestra ayuda Oremos:
Para que estas fiestas de Pascua ayuden a estrechar los lazos de amor y cariño
en los matrimonios, en las familias, en las comunidades religiosas, entre los
amigos. Oremos:
Para que... Oremos:
Para que los que participamos en esta Eucaristía vivamos llenos del gozo
del Espíritu Santo que nos da Jesús. Oremos:
Ilumina, Señor resucitado, nuestros corazones. Y derrama tu Espíritu
sobre los hombres y mujeres del mundo entero, para que todos puedan vivir la
alegría que nos das. Tú que vives y reinas por los siglos de los
siglos.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Señor, que este sacrificio pascual que vamos a ofrecerte, nos llene siempre de alegría, prosiga en nosotros tu obra redentora y nos obtenga de ti la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I-V de Pascua.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
Ha resucitado Jesús, el Buen Pastor, que dio la vida por sus ovejas, y que se dignó morir para salvarnos. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Vela, Señor, con solicitud, por las ovejas que rescataste con la Sangre preciosa de tu Hijo, para que puedan alcanzar, un día, la felicidad eterna de tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- Cuando se miden con frialdad las consecuencias que se han de pagar por asumir coherentemente la voluntad de Dios, uno se asusta y se arrepiente. En ocasiones se recurre a componendas y arreglos "bajo la mesa" que terminan por distorsionar y corromper la autenticidad del mensaje cristiano. Los discípulos que asumen con decisión y valentía su fe no tergiversan el mensaje, sino que lo viven en todas las dimensiones de su vida. Éstos nos interpelan, nos incomodan y cuestionan y a la vez, nos estimulan, para salir de la mediocridad y los falsos acomodos. El Señor sostiene a sus ovejas fieles y busca incesantemente a las distraídas, a las amañadas y a las ariscas.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Rm 6. 9)
Cristo resucitado, ya no puede morir; la muerte ya no tiene dominio sobre El. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que por medio de la muerte de tu Hijo has redimido al mundo de la esclavitud del pecado, concédenos participar ahora de la santa alegría pascual y, después en el cielo, de la felicidad eterna. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 11, 1-18
En aquellos días,
los apóstoles y los hermanos que vivían en Judea se enteraron
de que también los paganos habían recibido la palabra de Dios.
Cuando Pedro regresó a Jerusalén, los circuncidados le hicieron
reproches, diciendo: "Has entrado en la casa de unos incircuncisos y has
comido con ellos".
Entonces Pedro les contó desde el principio lo que le había pasado:
"Estaba yo en la ciudad de Jafa, en oración, cuando tuve una visión
y vi algo semejante a un gran mantel, que sostenido por las cuatro puntas, bajaba
del cielo hasta donde yo me encontraba. Miré con atención aquella
cosa y descubrí que había en ella toda clase de cuadrúpedos,
fieras, reptiles y aves. Oí luego una voz que me decía: levántate,
Pedro. Mata el animal que quieras y come'. Pero yo le respondí: 'Ni pensarlo,
Señor. Jamás he comido nada profano o impuro'. La voz del cielo
me habló de nuevo: 'No tengas tú por impuro lo que Dios ha hecho
puro'. Esto se repitió tres veces y luego todo fue recogido hacia el
cielo.
En aquel instante, se presentaron en la casa donde yo estaba tres hombres, que
venían de Cesarea, con un recado para mí. El Espíritu me
dijo entonces que me fuera con ellos sin dudar. También fueron conmigo
estos seis hermanos y todos entramos en casa de aquel hombre. Él nos
contó cómo había visto de pie, ante él, a un ángel
que le dijo: 'Manda a buscar en Jafa a Simón, llamado Pedro. Lo que él
te diga te traerá la salvación a ti y a toda tu familia'. En cuanto
empecé a hablar, el Espíritu Santo descendió sobre ellos,
como había descendido al principio sobre nosotros. Entonces me acordé
de lo que había dicho el Señor: 'Juan bautizó con agua;
pero ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo'. Por lo tanto,
si Dios les ha dado a ellos el mismo don que a nosotros, por haber creído
en el Señor Jesús, ¿quién soy yo para oponerme a
Dios?".
Con esto se apaciguaron y alabaron a Dios, diciendo. Por lo visto, también
a los paganos les ha concedido Dios la conversión que lleva a la vida".
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Pedro relata a los cristianos de Jerusalén la revelación que Dios le concede en Jafa. Aprende a dejarse guiar por el Espíritu, acoge las señales de la salvación y supera las barreras raciales.
De los salmos 41
y 42 R/.Estoy sediento del Dios que da la vida. Aleluya.
Como el venado busca el agua de los ríos, así, cansada,
mi alma te busca a ti, Dios mío. R/.
Del Dios que da la vida está mi ser sediento. ¿Cuándo será
posible ver de nuevo su templo? R/.
Envíame, Señor, tu luz y tu verdad; que ellas se conviertan en
mi guía y hasta tu monte santo me conduzcan, allí donde tú
habitas. R/.
Al altar del Señor me acercaré, al Dios que es mi alegría,
y a mi Dios, el Señor, le daré gracias al compás de la
cítara. R/.
ACLAMACIÓN
(Jn 10, 14) R/. Aleluya, aleluya.
Yo soy el buen pastor, dice el Señor; yo conozco a mis ovejas
y ellas me conocen a mí. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 10, 1-10
En
aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: "Yo les aseguro que el
que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por otro
lado, es un ladrón, un bandido; pero el que entra por la puerta, ése
es el pastor de las ovejas. A ése le abre el que cuida la puerta, y las
ovejas reconocen su voz; él llama a cada una por su nombre y las conduce
afuera. Y cuando ha sacado a todas sus ovejas, camina delante de ellas, y ellas
lo siguen, porque conocen su voz. Pero a un extraño no lo seguirán,
sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños".
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron lo
que les queda decir. Por eso añadió: "Les aseguro que yo
soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes que yo, son ladrones
y bandidos; pero mis ovejas no los han escuchado.
Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará, podrá
entrar y salir y encontrará pastos. El ladrón sólo viene
a robar, a matar y a destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan
en abundancia". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor
Jesús.
Jesús utiliza un lenguaje metafórico que resulta extraño y familiar a la vez. Es la puerta que conduce al Padre. Quienes pretendan conducirnos hacia Dios y nos alejen de Jesús son embusteros.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, los dones que te presentamos llenos de júbilo por la resurrección de tu Hijo, y concédenos participar con Él, un día, de la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I-V de Pascua.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 20, 19)
Jesús se presentó en medio de sus discípulos y les dijo: "La paz sea con ustedes". Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Mira, Señor, con bondad, a estos hijos tuyos que has renovado por medio de los sacramentos, y condúcelos al gozo eterno de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Ap 19, 7. 6)
Alegrémonos, regocijémonos y demos gracias, porque el Señor, nuestro Dios omnipotente, ha empezado a reinar. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Dios Padre todopoderoso, concede a quienes celebramos la resurrección de Cristo, vivir plenamente la alegría de nuestra salvación. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 11, 19-26
En aquellos días,
algunos de los que se habían dispersado, huyendo de la persecución
desatada después de la muerte de Esteban, llegaron hasta Fenicia, Chipre
y Antioquía; pero predicaban el Evangelio solamente a los judíos.
Sin embargo, hubo entre ellos algunos chipriotas y cirenenses, que al llegar
a Antioquía, comenzaron a dirigirse también a los griegos y a
predicarles el Evangelio del Señor Jesús. Y como la mano del Señor
estaba con ellos, muchos se convirtieron y abrazaron la fe.
Cuando llegaron estas noticias a la comunidad cristiana de Jerusalén,
Bernabé fue enviado a Antioquía. Llegó Bernabé,
y viendo la acción de la gracia de Dios, se alegró mucho; y como
era hombre bueno, lleno del Espíritu Santo y de fe, exhortó a
todos a que, firmes en su propósito, permanecieran fieles al Señor.
Así se ganó para el Señor una gran muchedumbre.
Entonces Bernabé partió hacia Tarso, en busca de Saulo; y cuando
lo encontró, lo llevó consigo a Antioquía. Ambos vivieron
durante todo un año en esa comunidad y enseñaron a mucha gente.
Allí, en Antioquía, fue donde por primera vez los discípulos
recibieron el nombre de "cristianos". Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
En Antioquía adquirimos nuestra cédula de identidad. Somos cristianos, es decir, ungidos por la fuerza del Espíritu para testimoniar la buena nueva de la salvación a la gente de buena voluntad.
Del salmo 86 R/.Alaben
al Señor todos los pueblos. Aleluya.
Jerusalén gloriosa, el Señor ha puesto en ti su templo.
Tú eres más querida para Dios que todos los santuarios de Israel.
R/.
De ti, Jerusalén, ciudad del Señor, se dirán maravillas.
Egipto y Babilonia adorarán al Señor; los filisteos, con Tiro
y Etiopía, serán como tus hijos. R/.
Y de ti, Jerusalén, afirmarán: "Todos los pueblos han nacido
en ti y el Altísimo es tu fortaleza". R/.
El Señor registrará en el libro de la vida a cada pueblo, convertido
en ciudadano tuyo; y todos los pueblos te cantarán, bailando: "Tú
eres la fuente de nuestra salvación". R/.
ACLAMACIÓN
(Jn 10, 27) R/.Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las conozco y
ellas me siguen. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 10, 22-30
Por
aquellos días, se celebraba en Jerusalén la fiesta de la dedicación
del templo. Era invierno. Jesús se paseaba por el templo, bajo el pórtico
de Salomón. Entonces lo rodearon los judíos y le preguntaron:
"¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú
eres el Mesías, dínoslo claramente".
Jesús les respondió: "Ya se lo he dicho y no me creen Las
obras que hago en nombre de mi Padre dan testimonio de mí, pero ustedes
no creen, porque no son de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco
y ellas me siguen. Yo les doy la vida eterna y no perecerán jamás;
nadie las arrebatará de mi mano. Me las ha dado mi Padre, y Él
es superior a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. El Padre
y yo somos uno". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor
Jesús.
Jesús se resiste a ser catalogado como el Mesías. El término resultaba por lo menos ambiguo. Él prefiere ser reconocido como el dador de la vida, que resguarda y protege con su vida a las ovejas.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Señor, que este sacrificio pascual que vamos a ofrecerte, nos llene siempre de alegría, prosiga en nosotros tu obra redentora y nos obtenga de ti la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I-V de Pascua.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (cfr. Lc 24, 46. 26)
Era necesario que Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos y así entrara luego en su gloria. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, precio de nuestra redención, nos ayuden, Señor, a cumplir tus mandamientos y a obtener, así, nuestra felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN COLECTA
Señor y Dios nuestro, que en el amor a ti y al prójimo has querido resumir tus mandamientos, concédenos que, a ejemplo de la beata María Guadalupe García Zavala, no neguemos a nadie nuestra ayuda y merezcamos ser llamados con ella a compartir el Reino de tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, los dones que te presentemos, y haz que el memorial del amor infinito de tu Hijo, que estamos celebrando, aumente en nosotros, a ejemplo de tus santos, nuestra generosidad contigo y con el prójimo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que este sacramento de tu amor que hemos recibido, nos dé fuerza para imitar el ejemplo de la beata María Guadalupe García Zavala, que se consagró a ti de todo corazón y se prodigó sin descanso por el bien de tu pueblo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 17, 50; 21, 23)
Te alabaré, Señor ante los hombres y hablaré a mis hermanos de tu poder y tu misericordia. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, vida de los creyentes, gloria de los humildes, felicidad de los justos, escucha nuestras súplicas y sacia, con la abundancia de tus dones, la sed de quienes esperamos en tus promesas. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 12, 24-13, 5
En aquel tiempo, la palabra
del Señor cundía y se propagaba. Cumplida su misión en
Jerusalén, Saulo y Bernabé regresaron a Antioquía, llevando
consigo a Juan Marcos.
Había en la comunidad cristiana de Antioquía algunos profetas
y maestros, como Bernabé, Simón (apodado el "Negro"),
Lucio el de Cirene, Manahén (que se crió junto con el tetrarca
Herodes) y Saulo. Un día estaban ellos ayunando y dando culto al Señor,
y el Espíritu Santo les dijo: "Resérvenme a Saulo y a Bernabé
para la misión que les tengo destinada". Todos volvieron a ayunar
y a orar; después les impusieron las manos y los despidieron.
Así, enviados por el Espíritu Santo, Saulo y Bernabé fueron
a Seleucia y zarparon para Chipre. Al llegar a Salamina, anunciaron la palabra
de Dios en las sinagogas de los judíos. Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
Los cristianos de Antioquía no se regodean de su éxito misionero, tampoco se "duermen en sus laureles". Antes bien, designan a Pablo y Bernabé para que sean portadores del mensaje en las ciudades vecinas.
Del salmo 66 R/. Que te alaben, Señor, todos los pueblos. Aleluya.
Ten piedad de nosotros y
bendícenos; vuelve, Señor, tus ojos a nosotros. Que conozca la
tierra tu bondad y los pueblos tu obra salvadora. R/.
Las naciones con júbilo te canten, porque juzgas al mundo con justicia;
con equidad tú juzgas a los pueblos y riges en la tierra a las naciones.
R/.
Que te alaben, Señor, todos los pueblos, que los pueblos te aclamen todos
juntos. Que nos bendiga Dios y que le rinda honor el mundo entero. R/.
ACLAMACIÓN
(Jn 8, 12) R/. Aleluya, aleluya.
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá
la luz de la vida. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 12, 44-50
En
aquel tiempo, exclamó Jesús con fuerte voz: "El que cree
en mí, no cree en mi, sino en aquel que me ha enviado; el que me ve a
mí, ve a aquel que me ha enviado. Yo he venido al mundo como luz, para
que todo el que crea en mi no siga en tinieblas.
Si alguno oye mis palabras y no las pone en práctica, yo no lo voy a
condenar; porque no he venido al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo.
El que me rechaza y no acepta mis palabras, tiene ya quien lo condene: las palabras
que yo he hablado lo condenarán en el último día. Porque
yo no he hablado por mi cuenta, sino que mi Padre, que me envió, me ha
mandado lo que tengo que decir y hablar. Y yo sé que su mandamiento es
vida eterna. Así, pues, lo que hablo, lo digo como el Padre me lo ha
dicho". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor
Jesús.
La última señal cumplida a favor de Lázaro incomoda desmedidamente a las autoridades. Éstas se dejan guiar por su interés político y en un arranque pragmático deciden arrancar de raíz "al agitador".
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios nuestro, que por medio de estos dones que vas a convertir en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, nos haces participar de tu misma vida divina, concédenos que nuestra conducta ponga de manifiesto las verdades que nos has revelado. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I-V de Pascua.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (cfr. Jn 15, 16.19)
Soy yo quien los ha elegido del mundo dice el Señor, y los ha destinado para que vayan y produzcan fruto, y su fruto perdure. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, tú que nos has concedido participar en esta Eucaristía, míranos con bondad y ayúdanos a vencer nuestra fragilidad humana, para poder vivir como hijos tuyos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN COLECTA
Señor, que por medio de la celebración eucarística diste fortaleza a san Pedro Chanel para morir por la predicación del Evangelio en tierras de Oceanía, concédenos encontrar en la celebración del memorial de la muerte y resurrección de Jesucristo fuerza para vivir como hijos tuyos. Por nuestro Señor Jesucristo...
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Mira, Señor, con bondad estas ofrendas que te presentamos y líbranos de todas nuestras culpas, para que el sacramento que estamos celebrando nos santifique en tu servicio. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te rogamos, Señor, que la comunión que hemos recibido, alimente en nosotros la fe que predicaron los apóstoles y que con tanta solicitud cuidó tu santo misionero. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA
Celebremos con alegría la fiesta de santa Catalina de Siena, virgen sabia y prudente que conservó su lámpara encendida para salir al encuentro del Señor. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que otorgaste a santa Catalina de Siena un amor profundo a Cristo crucificado y una filial solicitud por la unificación de la Iglesia, concédenos, por su intercesión, vivir siempre unidos por el amor a tu Hijo y la obediencia a su Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 13, 13-25
En aquellos días,
Pablo y sus compañeros se hicieron a la mar en Pafos; llegaron a Perge
de Panfilia, y allí Juan Marcos los dejó y volvió a Jerusalén.
Desde Perge siguieron hasta Antioquía de Pisidia, y el sábado
entraron en la sinagoga y tomaron asiento. Acabada la lectura de la ley y los
profetas, los jefes de la sinagoga les mandaron decir: "Hermanos, si tienen
alguna exhortación que hacer al pueblo, hablen".
Entonces se levantó Pablo, y haciendo señal de silencio con la
mano, les dijo:
"Israelitas y cuantos temen a Dios, escuchen: El Dios del pueblo de Israel
eligió a nuestros padres, engrandeció al pueblo cuando éste
vivía como forastero en Egipto y lo sacó de allí con todo
su poder, lo alimentó en el desierto durante cuarenta años, aniquiló
siete tribus del país de Canaán y dio el territorio de ellas en
posesión a Israel por cuatrocientos cincuenta años. Posteriormente
les dio jueces, hasta el tiempo del profeta Samuel.
Pidieron luego un rey, y Dios les dio a Saúl, hijo de Quis, de la tribu
de Benjamín, que reinó cuarenta años. Después destituyó
a Saúl y les dio por rey a David, de quien hizo esta alabanza: He hallado
a David, hijo de Jesé, hombre según mi corazón, quien realizará
todos mis designios.
Del linaje de David, conforme a la promesa, Dios hizo nacer para Israel un Salvador,
Jesús, Juan preparó su venida, predicando a todo el pueblo de
Israel un bautismo de penitencia, y hacia el final de su vida, Juan decía:
'Yo no soy el que ustedes piensan. Después de mí viene uno a quien
no merezco desatarle las sandalias'". Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
Pablo visita a los israelitas residentes en Antioquía, los anima a releer las Escrituras con otra mirada y los invita a reconocer a Jesús como el Salvador esperado largamente por Israel.
Del salmo 88 R/.
Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor. Aleluya.
Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor y daré
a conocer que su fidelidad es eterna, pues el Señor ha dicho: "Mi
amor es para siempre y mi lealtad, más firme que los cielos. R/.
He encontrado a David, mi servidor, y con mi aceite santo lo he ungido. Lo sostendrá
mi mano y le dará mi brazo fortaleza. R/.
Contará con mi amor y mi lealtad y su poder aumentará en mi nombre.
Él me podrá decir: 'Tú eres mi padre, el Dios que me protege
y que me salva'".
ACLAMACIÓN
(cfr. Ap 1, 5) R/. Aleluya, aleluya.
Señor Jesús, testigo fiel, primogénito de entre
los muertos, tu amor por nosotros es tan grande, que has lavado nuestras culpas
con tu sangre. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan; 13, 16-20
En
aquel tiempo, después de lavarles los pies a sus discípulos, Jesús
les dijo:
"Yo les aseguro: el sirviente no es más importante que su amo, ni
el enviado es mayor que quien lo envía. Si entienden esto y lo ponen
en práctica, serán dichosos.
No lo digo por todos ustedes, porque yo sé a quiénes he escogido.
Pero esto es para que se cumpla el pasaje de la Escritura, que dice:
El que comparte mi pan me ha traicionado Les digo esto ahora, antes de que suceda,
para que, cuando suceda, crean que Yo Soy.
Yo les aseguro: el que recibe al que yo envío, me recibe a mí;
y el que me recibe a mí, recibe al que me ha enviado". Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
El gesto de Jesús es irrefutable. Es el coronamiento que culmina su existencia al servido de los necesitados. No es un gesto retórico ni un arranque teatral; es la culminación de una diaconía vivida a plenitud.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, el sacrificio de salvación que te ofrecemos en esta festividad de santa Catalina, y ayúdanos a imitar sus ejemplos, a fin de que toda nuestra vida sea una continua alabanza a ti, fuente de todo bien. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (1 Jn 1, 7)
Dios es luz; si caminamos en la luz, estaremos unidos unos con otros, y la sangre de Jesucristo, su Hijo, nos purificará de todo pecado. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que este sacramento, en el que santa Catalina encontró un alimento capaz de sostener la vida de su cuerpo, nos comunique la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Ap 5, 9-10)
Señor, con tu sangre has rescatado a hombres de todas las razas, lenguas, pueblos y naciones y has hecho de nosotros un reino de sacerdotes para Dios. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Señor nuestro, que nos has dado la libertad y la salvación por medio de la Sangre de tu Hijo, concédenos vivir siempre para ti y en ti encontrar la felicidad eterna. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 13, 26-33
En aquellos días,
Pablo continuó su predicación en la sinagoga de Antioquía
de Pisidia con estas palabras: "Hermanos míos, descendientes de
Abraham, y cuantos temen a Dios: Este mensaje de salvación les ha sido
enviado a ustedes. Los habitantes de Jerusalén y sus autoridades no reconocieron
a Jesús, y al condenarlo, cumplieron las palabras de los profetas que
se leen cada sábado: no hallaron en Jesús nada que mereciera la
muerte, y sin embargo, le pidieron a Pilato que lo mandará ejecutar.
Y después de cumplir todo lo que de Él estaba escrito, lo bajaron
de la cruz y lo pusieron en el sepulcro.
Pero Dios lo resucitó de entre los muertos, y Él, ya resucitado,
se apareció durante muchos días a los que lo habían seguido
de Galilea a Jerusalén. Ellos son ahora sus testigos ante el pueblo.
Nosotros les damos la buena nueva de que la promesa hecha a nuestros padres
nos la ha cumplido Dios a nosotros, los hijos, resucitando a Jesús, como
está escrito en el salmo segundo: Tú eres mi hijo, yo te he engendrado
hoy". Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Pablo culmina su discurso misionero al afirmar con toda contundencia el nuncio cristiano. Dios ha dado cumplimiento pleno a las promesas antiguas al resucitar de la muerte a su Hijo Jesús.
Del salmo 2 R/.
Jesucristo es el rey de las naciones. Aleluya.
El Señor me ha consagrado como rey de Sión, su ciudad santa. Anunciaré
el decreto del Señor. He aquí lo que me dijo: R/.
"Hijo mío eres tú, yo te he engendrado hoy. Te daré
en herencia las naciones y como propiedad, toda la tierra. Podrás gobernarlas
con cetro de hierro, y despedazarlas como jarros". R/.
Escuchen y comprendan estas cosas, reyes y gobernantes de la tierra. Adoren
al Señor con reverencia, sírvanlo con temor. R/.
ACLAMACIÓN
(Jn 14, 6) R/. Aleluya, aleluya.
Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre, si no es
por mí, dice el Señor. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 14, 1-6
En
aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "No pierdan la
paz. Si creen en Dios, crean también en mi. En la casa de mi Padre hay
muchas habitaciones. Si no fuera así, yo se lo habría dicho a
ustedes, porque ahora voy a prepararles un lugar. Cuando me haya ido y les haya
preparado un lugar, volveré y los llevaré conmigo, para que donde
yo esté, estén también ustedes. Y ya saben el camino para
llegar al lugar a donde voy".
Entonces Tomás le dijo: "Señor, no sabemos a dónde
vas, ¿cómo podemos saber el camino?". Jesús le respondió:
"Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si no es por
mí". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor
Jesús.
Jesús es camino que nos conduce al Padre. Quien busque acercarse a Dios no podrá despreciar la revelación que Jesús nos aporta. Quien se acoge a la Verdad de Jesús, alcanza la vida en plenitud.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, con bondad, las ofrendas que te presentamos, y ayúdanos a conservar tu gracia para alcanzar un día la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I-V de Pascua.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Rm 4, 25)
Cristo fue condenado a muerte por nuestros pecados, y resucitó para nuestra justificación. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que tu amor paterno proteja siempre a quienes has salvado por medio de la pasión de tu Hijo, y que Cristo resucitado sea la fuente de todas nuestras alegrías. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.