Santos: Melitón de Sardes, obispo; Hugo de Grenoble, obispo. y Valerio de Leuconary, mártir Feria (Morado)
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 17, 48-49)
Tú me libras, Señor, de la ira de mis enemigos, me haces triunfar sobre mis adversarios y me salvas del hombre malvado.
ORACIÓN COLECTA
Ilumina, Señor, el corazón de tus hijos, purificado por las penitencias cuaresmales, y concédenos manifestar en nuestra vida el deseo de servirte que nos has inspirado. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Daniel: 3, 14-20. 49-50. 91-92. 95
En aquellos días
dijo el rey Nabucodonosor: "¿Es cierto, Sedrak, Mesak y Abednegó
que no quieren servir a mis dioses, ni adorar la estatua de oro que he mandado
levantar? Pues bien, si no es cierto, estén dispuestos para que, al oír
sonar el cuerno, la flauta, la cítara, el salterio, la chirimía
y toda clase de instrumentos se postren y adoren la estatua que he mandado hacer.
Pero si no la adoran, serán arrojados inmediatamente a un horno encendido.
¿Y qué dios podrá librarlos entonces de mis manos?”.
Pero Sedrak, Mesak y Abednegó contestaron al rey Nabucodonosor: "No
es necesario responder a tu pregunta, pues el Dios a quien servimos puede libramos
del horno encendido y nos librará de tus manos; y aunque no lo hiciera,
sábete que de ningún modo serviremos a tus dioses, ni adoraremos
la estatua de oro que has mandado levantar".
Entonces Nabucodonosor se enfureció y la expresión de su rostro
cambió para Sedrak, Mesak y Abednegó. Mandó encender el
horno y aumentar la fuerza del fuego siete veces más de lo acostumbrado.
Después ordenó que algunos de los hombres más fuertes de
su ejército ataran a Sedrak, Mesak y Abednegó y los arrojaran
al horno encendido.
Pero el ángel del Señor bajó del cielo, se puso junto a
ellos, apartó las llamas y produjo en el horno un frescor como de brisa
y de rocío, y el fuego no los atormentó, ni los hirió,
ni siquiera los tocó. El rey Nabucodonosor, estupefacto, se levantó
precipitadamente y dijo a sus consejeros: "¿Acaso no estaban atados
los tres hombres que arrojamos al horno?". Ellos contestaron: "Sí,
señor". El rey replicó: "¿Por qué, entonces,
estoy viendo cuatro hombres sueltos, que se pasean entre las llamas, sin quemarse?
Y el cuarto, parece un ángel".
Nabucodonosor los hizo salir del horno y exclamó: "Bendito sea el
Dios de Sedrak, Mesak y Abednegó, que ha enviado a su ángel para
librar a sus siervos, que confiando en Él, desobedecieron la orden del
rey y expusieron su vida, antes que servir y adorar a un dios extraño".
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Los tres jóvenes no se arredran ante las amenazas de Nabucodonosor. En el momento de la prueba se abandonan en las manos del Señor, y esperan en su auxilio.
Daniel 3 R/. Bendito
seas para siempre, Señor.
Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres. Bendito sea tu nombre santo
y glorioso. R/.
Bendito seas en tu templo santo y glorioso. Bendito seas en el trono de tu reino.
R/.
Bendito eres tú, Señor, que penetras con tu mirada los abismos
y te sientas en un trono rodeado de querubines. Bendito seas, Señor,
en la bóveda del cielo. R/.
ACLAMACIÓN
(cfr. Lc 8, 15) R/.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Dichosos los que cumplen la palabra del Señor con un corazón bueno
y sincero, y perseveran hasta dar fruto. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 8, 31-42
En
aquel tiempo, Jesús dijo a los que habían creído en Él:
"Si se mantienen fieles a mi palabra, serán verdaderos discípulos
míos, conocerán la verdad y la verdad los hará libres".
Ellos replicaron: "Somos hijos de Abraham y nunca hemos sido esclavos de
nadie. ¿Cómo dices tú: 'Serán libres'?".
Jesús les contestó: "Yo les aseguro que todo el que peca
es un esclavo del pecado y el esclavo no se queda en la casa para siempre; el
hijo sí se queda para siempre. Si el Hijo les da la libertad, serán
realmente libres. Ya sé que son hijos de Abraham; sin embargo, tratan
de matarme, porque no aceptan mis palabras. Yo hablo de lo que he visto en casa
de mi Padre: ustedes hacen lo que han oído en casa de su padre".
Ellos le respondieron: "Nuestro padre es Abraham". Jesús les
dijo: "Si fueran hijos de Abraham, harían las obras de Abraham.
Pero tratan de matarme a mí, porque les he dicho la verdad que oí
de Dios. Eso no lo hizo Abraham. Ustedes hacen las obras de su padre".
Le respondieron: "Nosotros no somos hijos de prostitución. No tenemos
más padre que a Dios".
Jesús les dijo entonces: "Si Dios fuera su Padre me amarían
a mí, porque yo salí de Dios y vengo de Dios; no he venido por
mi cuenta, sino enviado por Él". Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Quien confiesa a Dios como su Padre, decide seguir a su Hijo Jesús y además lo reconoce en cada persona. El evangelio de Jesús nos libera de toda mentira y alienación.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, estos dones que tú has querido que te ofrezcamos para alabanza tuya y salvación nuestra. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO I DE LA PASIÓN DEL SEÑOR
En verdad es justo
y necesario, es nuestro deber y fuente de salvación, darte gracias y
alabarte siempre y en todo lugar. Señor. Padre santo. Dios todopoderoso
y eterno.
Porque mediante la pasión salvadora de tu Hijo diste a los hombres una
nueva comprensión de tu majestad y una nueva manera de alabarla, al poner
de manifiesto por la eficacia inefable de la cruz, el poder del crucificado
y el juicio que del mundo has hecho.
Por eso, ahora nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los úngeles
y los santos diciendo: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Col 1. 13-14)
Dios nos ha hecho entrar al Reino de su Hijo amado, por cuya sangre recibimos la redención y el perdón de los pecados.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Concédenos, Señor, que este sacramento que hemos recibido nos purifique de todos nuestros vicios y nos confirme para siempre en tu amistad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Hb 9. 15)
Cristo es el mediador de la nueva alianza, porque mediante su muerte aquellos que han sido llamados reciben la herencia eterna que les había sido prometida.
ORACIÓN COLECTA
Asiste y protege siempre, Señor, a esta familia tuya, que ha puesto en ti toda su esperanza, a fin de que purificados de nuestros pecados permanezcamos fieles a nuestro compromiso bautismal y obtengamos la herencia prometida. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA.
Lectura del libro del Génesis: 17, 3-9
Cuando Dios se
le apareció, Abram se postró con el rostro en el suelo y Dios
le dijo:
''Aquí estoy. Ésta es la alianza que hago contigo: Serás
padre de una multitud de pueblos. Ya no te llamarás Abram, sino Abraham,
porque te he constituido como padre de muchas naciones.
Te haré fecundo sobremanera; de ti surgirán naciones y de ti nacerán
reyes. Contigo y con tus descendientes, de generación en generación,
establezco una alianza perpetua, para ser el Dios tuyo y de tus descendientes.
A ti y a tus descendientes les daré en posesión perpetua toda
la tierra de Canaán, en la que ahora vives como extranjero; y yo seré
el Dios de ustedes".
Después le dijo Dios a Abraham: "Cumple, pues, mi alianza, tú
y tu posteridad, de generación en generación". Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Abrahán (Abraham) es un anciano que escucha promesas exorbitantes. Dios le convertirá en padre de una multitud de pueblos. Sólo le pide que proceda con fidelidad y honradez.
Del salmo l04 R/.
El Señor nunca olvida sus promesas.
Recurran al Señor y a su poder, búsquenlo sin descanso. Recuerden
los prodigios que Él ha hecho, sus portentos y oráculos. R/.
Descendientes de Abraham, su servidor, estirpe de Jacob, su predilecto, escuchen:
el Señor es nuestro Dios y gobiernan la tierra sus decretos. R/.
Ni aunque transcurran mil generaciones se olvidará el Señor de
sus promesas, de la alianza pactada con Abraham, del juramento a Isaac, que
un día le hiciera. R/.
ACLAMACIÓN
(cfr. Sal 94, 8) R/. Honor Y gloria a ti, Señor Jesús.
Hagámosle caso al Señor, que nos dice: "No endurezcan
su corazón". R/. .
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 8, 51-59
En
aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: "Yo les aseguro: el
que es fiel a mis palabras no morirá para siempre".
Los judíos le dijeron: "Ahora ya no nos cabe duda de que estás
endemoniado. Porque Abraham murió y los profetas también murieron,
y tú dices: 'El que es fiel a mis palabras no morirá para siempre'.
¿Acaso eres tú más que nuestro padre Abraham, el cual murió?
Los profetas también murieron. ¿Quién pretendes ser tú?".
Contestó Jesús: "Si yo me glorificara a mí mismo,
mi gloria no valdría nada. El que me glorifica es mi Padre, aquel de
quien ustedes dicen: 'Es nuestro Dios', aunque no lo conocen. Yo, en cambio,
sí lo conozco; y si dijera que no lo conozco, sería tan mentiroso
como ustedes. Pero yo lo conozco Y soy fiel a su palabra. Abraham, el padre
de ustedes, se regocijaba con el pensamiento de verme; me vio y se alegró
por ello".
Los judíos le replicaron: "No tienes ni cincuenta años, ¿y
has visto a Abraham?". Les respondió Jesús:
"Yo les aseguro que desde antes que naciera Abraham, Yo Soy".
Entonces recogieron piedras para arrojárselas, pero Jesús se ocultó
y salió del templo. Palabra del Señor. Gloria a ti,
Señor Jesús.
Jesús se proclama anterior a Abrahán. Tal pretensión quedará autentificada por sus efectos. Quien haga caso del mensaje de Jesucristo disfrutará de la plenitud de la vida.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Mira, Señor, con agrado el sacrificio que vamos a ofrecerte y concédenos por Él la conversión de nuestra vida y la salvación del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO I DE LA PASIÓN DEL SEÑOR
En verdad es justo
y necesario, es nuestro deber y fuente de salvación, darte gracias y
alabarte siempre y en todo lugar. Señor. Padre santo. Dios todopoderoso
y eterno.
Porque mediante la pasión salvadora de tu Hijo diste a los hombres una
nueva comprensión de tu majestad y una nueva manera de alabarla, al poner
de manifiesto por la eficacia inefable de la cruz, el poder del crucificado
y el juicio que del mundo has hecho.
Por eso, ahora nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los úngeles
y los santos diciendo: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Rom 8. 32)
Dios no escatimó la vida de su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros y con El nos ha dado todos los bienes.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Por medio de este sacramento que ya desde ahora nos comunica tu fuerza, concédenos. Padre misericordioso, participar de la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Ricardo Wych, obispo; Sixto I, papa y mártir, y José el Himnógrafo, presbítero. Feria (Morado)
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 30,10.16.18)
Ten piedad de mí, Señor, porque estoy en peligro, líbrame de los enemigos que me persiguen; Señor, que no me decepcione yo de haberte invocado.
ORACIÓN COLECTA
Perdona, Señor, nuestras culpas y que tu amor y tu bondad nos libren del poder del pecado, al que nos ha sometido nuestra debilidad. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Jeremías: 20,10-13
En aquel tiempo,
dijo Jeremías: "Yo oía el cuchicheo de la gente que decía:
'Terror por todas partes. Denunciemos a Jeremías, vamos a denunciado'.
Todos los que eran mis amigos espiaban mis pasos, esperaban que tropezara y
me cayera diciendo: 'Si se tropieza y se cae, lo venceremos y podremos vengamos
de él'.
Pero el Señor, guerrero poderoso, está a mi lado; por eso mis
perseguidores caerán por tierra y no podrán conmigo; quedarán
avergonzados de su fracaso, y su ignominia será eterna e inolvidable.
Señor de los ejércitos, que pones a prueba al justo y conoces
lo más profundo de los corazones, haz que yo vea tu venganza contra ellos,
porque a ti he encomendado mi causa.
Canten y alaben al Señor, porque Él ha salvado la vida de su pobre
de la mano de los malvados". Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
Jeremías está al tanto de los planes homicidas que traman en su contra. Abre su corazón al Señor y le encomienda su causa. Con un tono confiado, alaba al Dios que libera al pobre.
Del salmo 17 R/.
Sálvame, Señor, en el peligro.
Yo te amo, Señor, tú eres mi fuerza, el Dios que me protege y
me libera. R/.
Tú eres mi refugio, mi salvación, mi escudo, mi castillo. Cuando
invoqué al Señor de mi esperanza, al punto me libró de
mi enemigo. R/.
Olas mortales me cercaban, torrentes destructores me envolvían; me alcanzaban
las redes del abismo y me ataban los lazos de la muerte. R/.
En el peligro invoqué al Señor, en mi angustia le grité
a mi Dios; desde su templo, Él escuchó mi voz y mi grito llegó
a sus oídos. R/.
ACLAMACIÓN
(cfr. Jn 6. 63 68) R/. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida. Tú tienes
palabras de vida eterna. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 10, 31-42
En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar,
los judíos cogieron piedras para apedreado. Jesús les dijo: "He
realizado ante ustedes muchas obras buenas de parte del Padre, ¿por cuál
de ellas me quieren apedrear?".
Le contestaron los judíos: "No te queremos apedrear por ninguna
obra buena, sino por blasfemo, porque tú, no siendo más que un
hombre, pretendes ser Dios". Jesús les replicó; "¿No
está escrito en su ley: Yo les he dicho: Ustedes son dioses? Ahora bien,
si ahí se llama dioses a quienes fue dirigida la palabra de Dios (y la
Escritura no puede equivocarse), ¿cómo es que a mí, a quien
el Padre consagró y envió al mundo, me llaman blasfemo porque
he dicho: 'Soy Hijo de Dios'? Si no hago las obras de mi Padre, no me crean.
Pero si las hago, aunque no me crean a mí, crean a las obras, para que
puedan comprender que el Padre está en mí) y yo en el Padre".
Trataron entonces de apoderarse de El, pero se les escapó de las manos.
Luego regresó Jesús al otro lado del Jordán, al lugar donde
Juan había bautizado en un principio y se quedó allí. Muchos
acudieron a Él y decían: "Juan no hizo ningún signo;
pero todo lo que Juan decía de éste, era verdad". Y muchos
creyeron en Él allí. Palabra del Señor. Gloria
a ti, Señor Jesús.
El criterio para diferenciar a Jesús como enviado del Padre radica en la calidad de sus obras. Quien trata con respeto a cada persona, cumple la obra del Padre.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que tu ayuda, Padre misericordioso, nos haga dignos de acercamos a tu altar, a fin de que la asidua participación en este sacrificio nos obtenga la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO I DE LA PASIÓN DEL SEÑOR
En verdad es justo
y necesario, es nuestro deber y fuente de salvación, darte gracias y
alabarte siempre y en todo lugar. Señor. Padre santo. Dios todopoderoso
y eterno.
Porque mediante la pasión salvadora de tu Hijo diste a los hombres una
nueva comprensión de tu majestad y una nueva manera de alabarla, al poner
de manifiesto por la eficacia inefable de la cruz, el poder del crucificado
y el juicio que del mundo has hecho.
Por eso, ahora nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los úngeles
y los santos diciendo: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (1 P 2, 24)
En su propio Cuerpo, Cristo subió nuestros pecados a la cruz para que, muertos a nuestros pecados, empecemos una vida santa. En esta forma, por medio de sus heridas, hemos sido curados.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que la fuerza de este sacramento que nos une a ti, Señor, no nos abandone nunca y aleje siempre de nosotros todo mal. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 21. 20. 7)
Señor, no te quedes lejos; tú, que eres mi fuerza, ven aprisa en mi ayuda, porque ya no soy un hombre, sino un gusano, despreciado por la gente y rechazado por el pueblo.
ORACIÓN COLECTA
Señor, tú que nunca dejas de procurar nuestra salvación y en estos días de Cuaresma nos otorgas gracias más abundantes, mira con amor a esta familia tuya y concede tu auxilio protector a quienes se preparan para el bautismo y a quienes hemos renacido ya a una vida nueva. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Ezequiel: 37, 21-28
Esto dice el Señor
Dios: "Voy a recoger de las naciones a donde emigraron, a todos los israelitas;
de todas partes los congregaré para llevados a su tierra. Haré
de ellos un solo pueblo en mi tierra, en los montes de Israel; habrá
un solo rey para todos ellos y nunca más volverán a ser dos naciones,
ni a dividirse en dos reinos.
Ya no volverán a mancharse con sus ídolos, sus abominaciones y
con todas sus iniquidades; yo los salvaré de las infidelidades que cometieron
y los purificaré; ellos van a ser mi pueblo y yo voy a ser su Dios.
Mi siervo David será su rey y todos ellos no tendrán más
que un pastor; cumplirán mis mandamientos y pondrán por obra mis
preceptos. Habitarán en la tierra que di a mi siervo Jacob y en la que
habitaron los padres de ustedes, y ahí vivirán para siempre ellos,
sus hijos y sus nietos; mi siervo David será su rey para siempre.
Voy a hacer con ellos una alianza eterna de paz. Los asentaré, los haré
crecer y pondré mi santuario entre ellos para siempre. En medio de ellos
estará mi templo: yo voy a ser su Dios y ellos van a ser mi pueblo.
Las naciones sabrán que yo soy el Señor que santifica a Israel,
cuando vean mi santuario en medio de ellos para siempre". Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Dios anuncia la futura reunificación de su pueblo. Judá e Israel regresarán a la tierra de Israel. El Señor los purificará y establecerá con ellos una alianza nueva y duradera.
Jeremías
31 R/. El Señor cuidará a su pueblo como un pastor a su rebaño.
Escuchen, pueblos, la palabra del Señor, anúncienla aun en las
islas más remotas: "El que dispersó a Israel lo reunirá
y lo cuidará como el pastor a su rebaño". R/.
Porque el Señor redimió a Jacob y lo rescató de las manos
del poderoso. Ellos vendrán para aclamado al monte Sión y vendrán
a gozar de los bienes del Señor. R/.
Entonces se alegrarán las jóvenes, danzando; se sentirán
felices jóvenes y viejos, porque yo convertiré su tristeza en
alegría, los llenaré de gozo y aliviaré sus penas. R/.
ACLAMACIÓN
(Ez 18, 31) R/. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Purifíquense de todas sus iniquidades; renueven su corazón
y su espíritu, dice el Señor. R/.
Lectura
(Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 11, 45-56
En aquel tiempo muchos de los judíos que habían ido a casa de
Marta y María, al ver que Jesús había resucitado a Lázaro,
creyeron en Él. Pero algunos de entre ellos fueron a ver a los fariseos
y les contaron lo que había hecho Jesús.
Entonces los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron al sanedrín y
decían: "¿Qué será bueno hacer? Ese hombre
está haciendo muchos prodigios. Si lo dejamos seguir así, todos
van a creer en El, van a venir los romanos y destruirán nuestro templo
y nuestra nación".
Pero uno de ellos, llamado Caifás, que era sumo sacerdote aquel año,
les dijo: "Ustedes no saben nada. No comprenden que conviene que un solo
hombre muera por el pueblo y no que toda la nación perezca". Sin
embargo, esto no lo dijo por sí mismo, sino que, siendo sumo sacerdote
aquel año, profetizó que Jesús iba a morir por la nación,
y no sólo por la nación, sino también para congregar en
la unidad a los hijos de Dios, que estaban dispersos. Por lo tanto, desde aquel
día tomaron la decisión de matarlo.
Por esta razón, Jesús ya no andaba públicamente entre los
judíos, sino que se retiró a la ciudad de Efraín, en la
región contigua al desierto, y allí se quedó con sus discípulos.
Se acercaba la Pascua de los judíos y muchos de las regiones circunvecinas
llegaron a Jerusalén antes de la Pascua, para purificarse. Buscaban a
Jesús en el templo y se decían unos a otros: "¿Qué
pasará? ¿No irá a venir para la fiesta?". Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Jesús resulta amenazador para los dirigentes judíos. Ellos planean eliminarlo para asegurar sus privilegios. No obstante, la muerte de Jesús fue una decisión libre.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios eterno y todopoderoso,
que por medio del sacramento del bautismo haces renacer a quienes confiesan
tu nombre, acepta nuestros dones y plegarias para que, cuantos en ti esperan,
puedan ver realizados sus deseos y perdonadas sus culpas. Por Jesucristo, nuestro
Señor.
PREFACIO I DE LA PASIÓN DEL SEÑOR
En verdad es justo
y necesario, es nuestro deber y fuente de salvación, darte gracias y
alabarte siempre y en todo lugar. Señor. Padre santo. Dios todopoderoso
y eterno.
Porque mediante la pasión salvadora de tu Hijo diste a los hombres una
nueva comprensión de tu majestad y una nueva manera de alabarla, al poner
de manifiesto por la eficacia inefable de la cruz, el poder del crucificado
y el juicio que del mundo has hecho.
Por eso, ahora nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los úngeles
y los santos diciendo: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 11. 52)
Cristo fue entregado a la muerte para congregar en la unidad a los hijos de Dios, que estaban dispersos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, tú que nos has hecho partícipes del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, concédenos participar también de su vida divina. Por Jesucristo, nuestro Señor.
DOMINGO DE RAMOS DE LA PASIÓN DEL SEÑOR.
En este día
la Iglesia recuerda la entrada de Cristo nuestro Señor en Jerusalén
para consumar su misterio pascual. Por lo tanto, en todas las misas se conmemora
esta entrada del Señor por medio de una procesión (1) o de una
entrada solemne (II), antes de la misa principal, y por medio de una entrada
sencilla (III), antes de las demás misas. Pero puede repetirse la entrada
solemne (no la procesión) antes de algunas otras misas que se celebren
con gran asistencia del pueblo.
Conmemoración de la entrada del Señor en Jerusalén.
I. Primara forma: Procesión.
A la hora señalada,
los fieles se reúnen en una iglesia menor o en algún otro lugar
adecuado, fuera del templo hacia el cual va a dirigirse la procesión.
Los fieles llevan ramos en la mano.
El sacerdote y los ministros, revestidos con los ornamentos rojos requeridos
para la misa, se acercan al lugar donde el pueblo está congregado.
El sacerdote, en lugar de casulla, puede usar la capa pluvial, que dejará
después de la procesión.
Entretanto se canta la antífona siguiente u otro cántico adecuado:
ANTÍFONA (Mt 21, 9)
Hosanna al Hijo de David. Bendito el que viene en nombre del Señor, el Rey de Israel. Hosanna en el cielo.
En seguida el sacerdote saluda al pueblo de la manera acostumbrada y hace una breve exhortación para invitar a los fieles a participar activa y conscientemente en la celebración de este día. Puede hacerlo con estas o semejantes palabras:
Queridos hermanos: Después de habernos preparado desde el principio de la Cuaresma con nuestra penitencia y nuestras obras de caridad, hoy nos reunimos para iniciar, unidos con toda la Iglesia, la celebración anual de los misterios de la pasión y la resurrección de nuestro Señor Jesucristo, misterios que empezaron con la entrada de Jesús en Jerusalén. Acompañemos con fe y devoción a nuestro Salvador en su entrada triunfal a la ciudad santa, para que, participando ahora de su cruz, podamos participar un día de su gloriosa resurrección y de su vida.
Después de esta exhortación, el sacerdote, teniendo juntas las manos, dice una de las dos oraciones siguientes:
Oremos: Dios todopoderoso y eterno, dígnate bendecir estos ramos y concede a cuantos acompañamos ahora jubilosos a Cristo, nuestro rey y Señor, reunimos con Él en la Jerusalén del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.
O bien:
Oremos: Aumenta, Señor, la fe de los que tenemos en ti nuestra esperanza y concede a quienes agitamos estas palmas en honor de Cristo victorioso, permanecer unidos a Él para dar frutos de buenas obras. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.
Y en silencio rocía los ramos con agua bendita. En seguida se dice el Evangelio de la entrada del Señor en Jerusalén, según san Marcos o san Juan. Lo lee el diácono o, en su defecto el sacerdote de la manera acostumbrada.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 11, 1-10
Cuando
Jesús y los suyos iban de camino a Jerusalén, al llegar a Betfagé
y Betania, cerca del monte de los Olivos, les dijo a dos de sus discípulos:
"Vayan al pueblo que ven allí enfrente; al entrar, encontrarán
amarrado un burro que nadie ha montado todavía. Desátenlo y tráiganmelo.
Si alguien les pregunta por qué lo hacen, contéstenle: 'El Señor
lo necesita y lo devolverá pronto'''.
Fueron y encontraron al burro en la calle, atado junto a una puerta, y lo desamarraron.
Algunos de los que allí estaban les preguntaron: "¿Por qué
sueltan al burro?". Ellos les contestaron lo que había dicho Jesús
y ya nadie los molestó. Llevaron el burro, le echaron encima los mantos
y Jesús montó en él. Muchos extendían su manto en
el camino, y otros lo tapizaban con ramas cortadas en el campo. Los que iban
delante de Jesús y los que lo seguían, iban gritando vivas: "¡Hosanna!
¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Bendito el reino
que llega, el reino de nuestro padre David! ¡Hosanna en el cielo!".
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
O bien:
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 12, 12-16
En
aquel tiempo, al enterarse la gran muchedumbre que había llegado para
la fiesta de que Jesús se dirigía a Jerusalén, cortaron
hojas de palmera y salieron a su encuentro, gritando: "¡Hosanna!
¡Bendito el que viene en nombre del Señor, el rey de Israel!".
Habiendo encontrado Jesús un burrito, lo montó, como está
escrito: No tengas temor, hija de Sión, mira que tu rey viene a ti montado
en un burrito.
Sus discípulos no entendieron estas cosas al principio, pero cuando Jesús
fue glorificado, se acordaron de que habían sido escritas acerca de Él
y que ellos las habían cumplido. Palabra del Señor. Gloria
a ti, Señor Jesús.
Después
del Evangelio, si se cree oportuno, puede tenerse una breve homilía.
Al iniciar la procesión. el celebrante u otro ministro idóneo
pueden hacer una exhortación con estas palabras u otras parecidas:
Queridos hermanos: Como la muchedumbre que aclamaba a Jesús, acompañemos
también nosotros, con júbilo, al Señor.
Y se inicia la procesión hacia el templo donde va a celebrarse la misa.
Si se usa el incienso, el turiferario va adelante con el incensario, en el cual
habrá puesto incienso previamente; en seguida, un ministro con la cruz
adornada y, a su lado, dos acólitos con velas encendidas. Sigue luego
el sacerdote con los ministros y, detrás de ellos, los fieles con ramos
en las manos. Al avanzar la procesión, el coro y el pueblo entonan los
cánticos siguientes ti otros apropiados.
ANTÍFONA I
Los hijos de Israel,
llevando ramos de olivo, salieron al encuentro del Señor clamando: "Hosanna
en el cielo”.
Si se cree conveniente, puede alternarse esta antífona con los versículos
del salmo 23.
SALMO 23
Del Señor
es la tierra y lo que ella tiene, el orbe todo y los que en él habitan,
pues Él lo edificó sobre los mares, Él fue quien lo asentó
sobre los ríos.
¿Quién subirá hasta el monte del Señor? ¿Quién
podrá entrar en su recinto santo? El de corazón limpio y manos
puras y que no jura en falso.
Ése obtendrá la bendición de Dios, y Dios, su salvador,
le hará justicia. Ésta es la clase de hombres que te buscan y
vienen ante ti, Dios de Jacob.
¡Puertas, ábranse de par en par; agrándense, portones eternos,
porque va a entrar el Rey de la gloria!
Y ¿quién es el Rey de la gloria? Es el Señor, fuerte y
poderoso, el Señor, poderoso en la batalla.
¡Puertas, ábranse de par en par, agrándense, portones eternos,
porque va a entrar el Rey de la gloria!
Y ¿Quién es el Rey de la gloria? El Señor, Dios de los
ejércitos, es el Rey de la gloria.
ANTÍFONA II
Los hijos de Israel
extendían sus mantos por el camino y clamaban: "Hosanna al Hijo
de David, bendito el que viene en nombre del Señor".
Si se cree conveniente, puede alternarse esta antífona con los versículos
del salmo 46.
SALMO 46
Aplaudan, pueblos
todos; aclamen al Señor, de gozo llenos; que el Señor, el Altísimo,
es terrible y de toda la tierra, rey supremo.
Fue Él quien nos puso por encima de todas las naciones y los pueblos,
al elegimos como herencia suya, orgullo de Jacob, su predilecto.
Entre voces de júbilo y trompetas, Dios, el Señor, asciende hasta
su trono. Cantemos en honor de nuestro Dios, al rey honremos y cantemos todos.
Porque Dios es el rey del universo, cantemos el mejor de nuestros cantos. Reina
Dios sobre todas las naciones desde su trono santo.
Los jefes de los pueblos se han reunido con el pueblo de Dios, Dios de Abraham,
porque de Dios son los grandes de la tierra. Por encima de todo Dios está.
HIMNO A CRISTO REY
¡Que viva
mi Cristo,
que viva mi Rey,
que impere doquiera
triunfante su ley! (2)
¡Viva Cristo Rey,
viva Cristo Rey!
1. Mexicanos, un
Padre tenemos
que nos dio de la patria la unión,
a ese Padre gozosos cantemos
empuñando con fe su pendón.
que su Hijo nos dio por la cruz.
2. Demos gracias
al Padre
que ha hecho que tengamos
de herencia la luz
y podamos vivir en el reino
3. Dios le dio
el poder, la
victoria; pueblos todos, venid y
alabad a este Rey de los cielos y
tierra en quien sólo tenemos la paz.
4. Rey eterno,
Rey universal,
en quien todo ya se restauró, te
ogamos que todos los pueblos
sean unidos en un solo amor.
Al entrar la procesión en la iglesia, se canta el responsorio siguiente
u otro cántico alusivo a la entrada del Señor en Jerusalén:
RESPONSORIO
R/. Al entrar
el Señor en la ciudad santa, los hijos de Israel, anticipándose
a la resurrección del Señor de la vida, con palmas en las manos,
clamaban: Hosanna en el cielo.
V/. Al enterarse de que Jesús llegaba a Jerusalén, el pueblo salió
a su encuentro con palmas en las manos, clamando: Hosanna en el cielo.
El sacerdote, al llegar al altar, hace la debida reverencia y, si lo juzga oportuno,
lo inciensa. Luego se dirige a la sede (se quita la capa pluvial, si la usó,
y se pone la casulla) y, omitida toda otra ceremonia, da fin a la procesión
diciendo la oración colecta y prosigue la misa de la manera acostumbrada.
II. Segunda forma: Entrada solemne
Donde no se
pueda hacer la procesión fuera de la iglesia, la entrada del Señor
se celebra dentro del templo por medio de una entrada solemne, antes de la misa
principal.
Los fieles se reúnen ante la puerta del templo, o bien, dentro del mismo
templo, llevando los ramos en la mano. El sacerdote, los ministros y algunos
de los fieles, van a algún sitio adecuado del templo, fuera del presbiterio,
en donde pueda ser vista fácilmente la ceremonia, al menos por la mayor
parte de la asamblea.
Mientras el sacerdote se dirige al sitio indicado, se canta la antífona.
ANTÍFONA
Hosanna al Hijo de David. Bendito el que viene en nombre del Señor, el Rey de Israel. Hosanna en el cielo
Después se bendicen los ramos y se lee el Evangelio de la entrada del Señor en Jerusalén. Después del Evangelio, el sacerdote solemnemente hacia el presbiterio a través del templo, acompañado por los ministros y por algunos fieles, mientras se canta el
RESPONSORIO
R/. Al entrar el
Señor en la ciudad santa, los hijos de Israel, anticipándose a
la resurrección del Señor de la vida, con palmas en las manos,
clamaban: Hosanna en el cielo.
V/. Al enterarse de que Jesús llegaba a Jerusalén, el pueblo salió
a su encuentro con palmas en las manos, clamando: Hosanna en el cielo.
U otro cántico apropiado
Al llegar al
altar, el sacerdote hace la debida reverencia. En seguida va a la sede y, omitida
toda otra ceremonia, dice la colecta de la misa, que prosigue luego de la manera
acostumbrada.
u algún otro cántico adecuado.
Tercera forma: Entrada sencilla
En todas las
demás misas de este domingo, en las que no se hace la entrada solemne,
se recuerda la entrada del Señor en Jerusalén por medio de una
entrada sencilla.
Mientras el sacerdote se dirige al altar, se canta la antífona de entrada
(Sal 23, 9-10) u otro cántico sobre el mismo tema. El sacerdote, al llegar
al altar, hace la debida reverencia, va a la sede y saluda al pueblo. Luego
sigue la misa de la manera acostumbrada.
En las misas sin pueblo y en las misas en que no es posible cantar la antífona
de entrada. el sacerdote. después de llegar al altar y de haber hecho
la debida reverencia. saluda al pueblo. lee la antífona de entrada y
prosigue la misa de la manera acostumbrada.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 23, 9-10)
Seis días
antes de la Pascua, cuando el Señor entró en Jerusalén,
salieron los niños a su encuentro llevando en sus manos hojas de palmera
y gritando: Hosanna en el cielo. Bendito tú, que vienes lleno de bondad
y de misericordia.
Puertas, ábranse de par en par; agrándense, portones eternos,
porque va a entrar el Rey de la gloria. Y ¿quién es ese Rey de
la gloria? El Señor de los ejércitos es el Rey de la gloria. Hosanna
en el cielo. Bendito tú, que vienes lleno de bondad y de misericordia.
Cuando no se puede hacer ni la procesión, ni la entrada solemne, es conveniente
hacer una celebración de la palabra de Dios, acerca de la entrada mesiánica
y de la Pasión del Señor, ya sea el sábado en la tarde,
o bien, el domingo, a la hora más oportuna.
LA MISA
Después de la procesión o de la entrada solemne, el sacerdote comienza la misa con la oración colecta.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso
y eterno, que has querido entregamos como ejemplo de humildad a Cristo, Salvador,
hecho hombre y clavado en una cruz, concédenos vivir según las
enseñanzas de su pasión, para participar con Él, un día,
de su gloriosa resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo...
Dada la importancia de la Pasión del Señor, el sacerdote, en las
misas con el pueblo, y de acuerdo con las características de los fieles
de cada asamblea, puede omitir, si hay alguna razón verdaderamente importante,
una de las dos primeras lecturas, o ambas, y leer sólo la Pasión
del Señor, aun en su forma breve.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Isaías: 50, 4-7
En aquel entonces
dijo Isaías: "El Señor me ha dado una lengua experta, para
que pueda confortar al abatido con palabras de aliento.
Mañana tras mañana, el Señor despierta mi oído,
para que escuche yo, como discípulo. El Señor Dios me ha hecho
oír sus palabras y yo no he opuesto resistencia ni me he echado para
atrás.
Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, la mejilla a los que me tiraban
de la barba. No aparté mi rostro de los insultos y salivazos.
Pero el Señor me ayuda, por eso no quedaré confundido, por eso
endurecí mi rostro como roca y sé que no quedaré avergonzado”.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
El Siervo ha sido curtido por el sufrimiento. Aprende a resistir y a confiar en Dios, su defensor. Con esa fortaleza pronunciará palabras de con sucio y conforta a los abatidos.
Del salmo 21 R/.
Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Todos los que me ven, de mí se burlan; me hacen gestos y dicen: "Confiaba
en el Señor, pues que Él lo salve; si de veras lo ama, que lo
libre". R/.
Los malvados me cercan por doquiera como rabiosos perros. Mis manos y mis pies
han taladrado y se pueden contar todos mis huesos. R/.
Reparten entre sí mis vestiduras y se juegan mi túnica a los dados.
Señor, auxilio mío, ven y ayúdame, no te quedes de mí
tan alejado. R/.
A mis hermanos contaré tu gloria y en la asamblea alabaré tu nombre.
Que alaben al Señor los que lo temen. Que el pueblo de Israel siempre
lo adore. R/.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los filipenses: 2, 6-11
Cristo, siendo
Dios, no consideró que debía aferrarse a las prerrogativas de
su condición divina, sino que, por el contrario, se anonadó a
sí mismo, tomando la condición de siervo, y se hizo semejante
a los hombres. Así, hecho uno de ellos, se humilló a sí
mismo y por obediencia aceptó incluso la muerte, y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas y le otorgó el nombre
que está sobre todo nombre, para que, al nombre de Jesús todos
doblen la rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y todos reconozcan
públicamente que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Jesús se despojó radicalmente de su condición divina, se encarnó y asumió nuestra condición humana; acató la muerte cruenta como expresión del amor incondicional de Dios al hombre.
ACLAMACIÓN
(Flp 2, 8-9) R/. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Cristo se humilló por nosotros y por obediencia aceptó
incluso la muerte y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre
todas las cosas y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre.
R/.
No se llevan
velas ni incienso para la lectura de la Pasión del Señor, ni se
hace al principio el saludo, ni se signa el libro. La lectura la hacen un diácono
o, en su defecto, el sacerdote. Puede también ser hecha por lectores,
reservando al sacerdote, si es posible, la parte correspondiente a Cristo.
Solamente los diáconos piden la bendición del celebrante antes
del canto de la Pasión, como se hace antes del Evangelio.
PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SEGÚN SAN MARCOS (14,1-15,47)
Andaban buscando
apresar a Jesús a traición y darle muerte
Faltaban dos días para la fiesta de Pascua y de los panes ázimos.
Los sumos sacerdotes y los escribas andaban buscando una manera de apresar a
Jesús a traición y darle muerte, pero decían: "No
durante las fiestas, porque el pueblo podría amotinarse".
Se ha adelantado a embalsamar mi cuerpo para la sepultura
Estando Jesús sentado a la mesa, en casa de Simón el leproso,
en Betania, llegó una mujer con un frasco de perfume muy caro, de nardo
puro; quebró el frasco y derramó el perfume en la cabeza de Jesús.
Algunos comentaron indignados: "¿A qué viene este derroche
de perfume? Podía haberse vendido por más de trescientos denarios
para dárselos a los pobres". Y criticaban a la mujer; pero Jesús
replicó: "Déjenla. ¿Por qué la molestan? Lo
que ha hecho conmigo está bien, porque a los pobres los tienen siempre
con ustedes y pueden socorrerlos cuando quieran; pero a mí no me tendrán
siempre. Ella ha hecho lo que podía. Se ha adelantado a embalsamar mi
cuerpo para la sepultura. Yo les aseguro que en cualquier parte del mundo donde
se predique el Evangelio, se recordará también en su honor lo
que ella ha hecho conmigo". .
Le prometieron dinero a Judas Iscariote Judas.
Iscariote, uno de los Doce, se presentó a los sumos sacerdotes para entregarles
a Jesús. Al oírlo, se alegraron y le prometieron dinero; y él
andaba buscando una buena ocasión para entregarlo.
¿Dónde está la habitación donde voy a comer la Pascua
con mis discípulos?
El primer día de la fiesta de los panes ázimos, cuando se sacrificaba
el cordero pascual, le preguntaron a Jesús sus discípulos: "¿Dónde
quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?". El les dijo a dos
de ellos: "Vayan a la ciudad. Encontrarán a un hombre que lleva
un cántaro de agua; síganlo y díganle al dueño de
la casa en donde entre: 'El Maestro manda preguntar: ¿Dónde está
la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?'.
El les enseñará una sala en el segundo piso, arreglada con divanes.
Prepárennos allí la cena". Los discípulos se fueron,
llegaron a la ciudad, encontraron lo que Jesús les había dicho
y prepararon la cena de Pascua.
Uno de ustedes, que está comiendo conmigo, me va a entregar
Al atardecer, llegó Jesús con los Doce. Estando a la mesa, cenando,
les dijo: "Yo les aseguro que uno de ustedes, uno que está comiendo
conmigo, me va a entregar". Ellos, consternados, empezaron a preguntarle
uno tras otro: "¿Soy yo?". Él respondió: "Uno
de los Doce; alguien que moja su pan en el mismo plato que yo. El Hijo del hombre
va a morir, como está escrito: pero, ¡ay del que va a entregar
al Hijo del hombre! ¡Más le valiera no haber nacido!".
Esto es mi cuerpo. Esta es mi sangre, sangre de la nueva alianza
Mientras cenaban, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición,
lo partió y se lo dio a sus discípulos, diciendo: "Tomen:
esto es mi cuerpo". Y tomando en sus manos una copa de vino, pronunció
la acción de gracias, se la dio, todos bebieron y les dijo: "Ésta
es mi sangre, sangre de la alianza, que se derrama por todos. Yo les aseguro
que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día en que
beba el vino nuevo en el Reino de Dios".
Antes de que el gallo cante dos veces, tú me habrás negado tres
Después de cantar el himno, salieron hacia el monte de los Olivos y Jesús
les dijo: "Todos ustedes se van a escandalizar por mi causa; como está
escrito: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas; pero cuando
resucite iré por delante de ustedes a Galilea". Pedro replicó:
"Aunque todos se escandalicen, yo no". Jesús le contestó:
"Yo te aseguro que hoy, esta misma noche, antes de que el gallo cante dos
veces, tú me negarás tres". Pero él insistía:
"Aunque tenga que morir contigo, no te negaré". Y los demás
decían lo mismo.
Empezó a sentir terror y angustia
Fueron luego a un huerto, llamado Getsemaní, y Jesús dijo a sus
discípulos: "Siéntense aquí mientras hago oración".
Se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan; empezó a sentir terror
y angustia, y les dijo: "Tengo el alma llena de una tristeza mortal. Quédense
aquí, velando". Se adelantó un poco, se postró en
tierra y pedía que, si era posible, se alejara de El aquella hora. Decía:
"Padre, tú lo puedes todo: aparta de mí este cáliz.
Pero que no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres".
Volvió a donde estaban los discípulos, y al encontrarlos dormidos,
dijo a Pedro: "Simón, ¿estás dormido? ¿No has
podido velar ni una hora? Velen y oren, para que no caigan en la tentación.
El espíritu está pronto, pero la carne es débil".
De nuevo se retiró y se puso a orar, repitiendo las mismas palabras.
Volvió y otra vez los encontró dormidos, porque tenían
los ojos cargados de sueño; por eso no sabían qué contestarle.
Él les dijo: "Ya pueden dormir y descansar. ¡Basta! Ha llegado
la hora. Miren que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores.
¡Levántense! ¡Vamos! Ya está cerca el traidor".
Deténganlo y llévenlo bien sujeto
Todavía estaba hablando, cuando se presentó Judas, uno de los
Doce, y con él, gente con espadas y palos, enviada por los sacerdotes,
los escribas y los ancianos. El traidor les había dado una contraseña,
diciéndoles: "Al que yo bese, ése es. Deténganlo y
llévenselo bien sujeto". Llegó, se acercó y le dijo:
"Maestro", y lo besó. Ellos le echaron mano y lo apresaron.
Pero uno de los presentes desenvainó la espada y de un golpe le cortó
la oreja a un criado del sumo sacerdote. Jesús tomó la palabra
y les dijo: "¿Salieron ustedes a apresarme con espadas y palos,
como si se tratara de un bandido? Todos los días he estado entre ustedes,
enseñando en el templo y no me han apresado. Pero así tenía
que ser para que se cumplieran las Escrituras". Todos lo abandonaron y
huyeron. Lo iba siguiendo un muchacho, envuelto nada más con una sábana
y lo detuvieron; pero él soltó la sábana y se les escapó
desnudo.
¿Eres tú el Mesías, el Hijo de Dios bendito?
Condujeron a Jesús a casa del sumo sacerdote y se reunieron todos los
pontífices, los escribas y los ancianos. Pedro lo fue siguiendo de lejos,
hasta el interior del patio del sumo sacerdote y se sentó con los criados,
cerca de la lumbre, para calentarse.
Los sumos sacerdotes y el sanedrín en pleno buscaban una acusación
contra Jesús para condenarlo a muerte y no la encontraban. Pues, aunque
muchos presentaban falsas acusaciones contra Él, los testimonios no concordaban.
Hubo unos que se pusieron de pie y dijeron: "Nosotros lo hemos oído
decir: 'Yo destruiré este templo, edificado por hombres, y en tres días
construiré otro, no edificado por hombres'". Pero ni aun en esto
concordaba su testimonio. Entonces el sumo sacerdote se puso de pie y le preguntó
a Jesús: "¿No tienes nada que responder a todas esas acusaciones?".
Pero Él no le respondió nada. El sumo sacerdote le volvió
a preguntar: "¿Eres tú el Mesías, el Hijo de Dios
bendito?". Jesús contestó: "Sí lo soy. Y un día
verán cómo el Hijo del hombre está sentado a la derecha
del Todopoderoso y cómo viene entre las nubes del cielo". El sumo
sacerdote se rasgó las vestiduras exclamando: "¿Qué
falta hacen ya más testigos? Ustedes mismos han oído la blasfemia.
¿Qué les parece?". Y todos lo declararon reo de muerte. Algunos
se pusieron a escupirle, y tapándole la cara lo abofeteaban y le decían:
"Adivina quién fue", y los criados también le daban
de bofetadas
No conozco a ese hombre del que ustedes hablan
Mientras tanto, Pedro estaba abajo, en el patio. Llegó una criada del
sumo sacerdote, y al ver a Pedro calentándose, lo miró fijamente
y le dijo: "Tú también andabas con Jesús Nazareno".
Él lo negó, diciendo: "Ni sé ni entiendo lo que quieres
decir". Salió afuera hacia el zaguán, y un gallo cantó.
La criada, al verlo, se puso de nuevo a decir a los presentes: "Ése
es uno de ellos". Pero él lo volvió a negar. Al poco rato,
también los presentes dijeron a Pedro: "Claro que eres uno de ellos,
pues eres galileo". Pero él se puso a echar maldiciones y a jurar:
"No conozco a ese hombre del que hablan". En seguida, cantó
el gallo por segunda vez. Pedro se acordó entonces de las palabras que
le había dicho Jesús: 'Antes de que el gallo cante dos veces,
tú me habrás negado tres', y rompió a llorar.
¿Quieren que les suelte al rey de los judíos?
Luego que amaneció, se reunieron los sumos sacerdotes con los ancianos,
los escribas y el sanedrín en pleno para deliberar., Ataron a Jesús,
se lo llevaron y lo entregaron a Pilato. Este le preguntó: "¿Eres
tú el rey de los judíos?". El respondió: "Sí
lo soy". Los sumos sacerdotes lo acusaban de muchas cosas. Pilato le preguntó
de nuevo: "¿No contestas nada? Mira de cuántas cosas te acusan".
Jesús ya no le contestó nada, de modo que Pilato estaba muy extrañado.
Durante la fiesta de Pascua, Pilato solía soltarle al preso que ellos
pidieran. Estaba entonces en la cárcel un tal Barrabás, con los
revoltosos que habían cometido un homicidio en un motín. Vino
la gente y empezó a pedir el indulto de costumbre. Pilato les dijo: "¿Quieren
que les suelte al rey de los judíos?". Porque sabía que los
sumos sacerdotes se lo habían entregado por envidia. Pero los sumos sacerdotes
incitaron a la gente para que pidieran la libertad de Barrabás. Pilato
les volvió a preguntar: "¿Y qué voy a hacer con el
que llaman rey de los judíos?". Ellos gritaron: "¡Crucificalo!".
Pilato les dijo: "Pues ¿qué mal ha hecho?". Ellos gritaron
más fuerte: "¡Crucificalo!". Pilato, queriendo dar gusto
a la multitud, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después
de mandarlo azotar, lo entregó para que lo crucificaran.
Le pusieron una corona e espinas
Los soldados se lo llevaron al interior del palacio, al pretorio, y reunieron
a todo el batallón. Lo vistieron con un manto de color púrpura,
le pusieron una corona de espinas que habían trenzado, y comenzaron a
burlarse de Él, dirigiéndole este saludo: "¡Viva el
rey de los judíos!". Le golpeaban la cabeza con una caña,
le escupían y, doblando las rodillas, se postraban ante Él. Terminadas
las burlas, le quitaron aquel manto de color púrpura, le pusieron su
ropa y lo sacaron para crucificarlo.
Llevaron a Jesús al Gólgota
Entonces forzaron a cargar la cruz a un individuo que pasaba por ahí
de regreso del campo, Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo,
y llevaron a Jesús al Gólgota (que quiere decir "lugar de
la Calavera"). Le ofrecieron vino con mirra, pero Él no lo aceptó.
Lo crucificaron y se repartieron sus ropas, echando suertes para ver qué
le tocaba a cada uno.
Fue contado entre los malhechores
Era media mañana cuando lo crucificaron. En el letrero de la acusación
estaba escrito: "El rey de los judíos". Crucificaron con Él
a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. Así se cumplió
la Escritura que dice: Fue contado entre los malhechores
Ha salvado a otros y a sí mismo no se puede salvar
Los que pasaban por ahí, lo injuriaban meneando la cabeza y gritándole:
"¡Anda! Tú que destruías el templo y lo reconstruías
en tres días, sálvate a ti mismo y baja de la cruz". Los
sumos sacerdotes se burlaban también de Él y le decían:
"Ha salvado a otros, pero a sí mismo no se puede salvar. Que el
Mesías, el rey de Israel, baje ahora de la cruz, para que lo veamos y
creamos". Hasta los que estaban crucificados con El también lo insultaban.
Y dando un fuerte grito, Jesús expiró
Al llegar el mediodía, toda aquella tierra se quedó en tinieblas
hasta las tres de la tarde. Y a las tres, Jesús gritó con voz
potente: "Eloí, Eloí, ¿lemá sabactaní?"
(que significa: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me
has abandonado?). Algunos de los presentes, al oírlo, decían:
"Miren, está llamando a Elías". Uno corrió a
empapar una esponja en vinagre, la sujetó a un carrizo y se la acercó
para que bebiera, diciendo: "Vamos a ver si viene Elías a bajarlo".
Pero Jesús, dando un fuerte grito, expiro.
Aquí todos se arrodillan y guardan silencio por unos instantes.
Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de arriba a abajo. El oficial
romano que estaba frente a Jesús, al ver cómo había expirado,
dijo: "De veras este hombre era Hijo de Dios".
Había también ahí unas mujeres que estaban mirando todo
desde lejos; entre ellas, María Magdalena, María (la madre de
Santiago el menor y de José) y Salomé, que cuando Jesús
estaba en Galilea, lo seguían para atenderlo; y además de ellas,
otras muchas que habían venido con Él a Jerusalén.
José tapó con una piedra la entrada del sepulcro
Al anochecer, como era el día de la preparación, víspera
del sábado, vino José de Arimatea, miembro distinguido del sanedrín,
que también esperaba el Reino de Dios. Se presentó con valor ante
Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Pilato se extrañó
de que ya hubiera muerto, y llamando al oficial, le preguntó si hacia
mucho tiempo que había muerto. Informado por el oficial, concedió
el cadáver a José. Este compró una sábana, bajó
el cadáver, lo envolvió en la sábana y lo puso en un sepulcro
excavado en una roca y tapó con una piedra la entrada del sepulcro. María
Magdalena y María, la madre de José, se fijaron en dónde
lo ponían. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor
Jesús.
Los que acompañan al crucificado desfallecen y huyen. Las mujeres que lo habían acompañado desde Galilea, se mantienen como testigos con fiables de su entrega inquebrantable.
O bien: Forma breve
PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SEGÚN SAN MARCOS (15, 1-39)
¿Quieren
que les suelte al rey de los judíos?
Luego que amaneció, se reunieron los sumos sacerdotes con los ancianos,
los escribas y el sanedrín en pleno para deliberar., Ataron a Jesús,
se lo llevaron y lo entregaron a Pilato. Este le preguntó: "¿Eres
tú el rey de los judíos?". El respondió: "Sí
lo soy". Los sumos sacerdotes lo acusaban de muchas cosas. Pilato le preguntó
de nuevo: "¿No contestas nada? Mira de cuántas cosas te acusan".
Jesús ya no le contestó nada, de modo que Pilato estaba muy extrañado
Durante la fiesta de Pascua, Pilato solía soltarles al preso que ellos
pidieran. Estaba entonces en la cárcel un tal Barrabás, con los
revoltosos que habían cometido un homicidio en un motín. Vino
la gente y empezó a pedir el indulto de costumbre. Pilato les dijo: "¿Quieren
que les suelte al rey de los judíos?". Porque sabía que los
sumos sacerdotes se lo habían entregado por envidia. Pero los sumos sacerdotes
incitaron a la gente para que pidieran la libertad de Barrabás. Pilato
les volvió a preguntar: "¿Y qué voy a hacer con el
que llaman rey de los judíos?". Ellos gritaron: "¡Crucifícalo!".
Pilato les dijo: "Pues ¿qué mal ha hecho?". Ellos gritaron
más fuerte: "¡Crucifícalo!". Pilato, queriendo
dar gusto a la multitud, les soltó a Barrabás; y a Jesús,
después de mandarlo azotar, lo entregó para que lo crucificaran.
Le pusieron una corona de espinas
Los soldados se lo llevaron al interior del palacio, al pretorio, y reunieron
a todo él batallón. Lo vistieron con un manto de color púrpura,
le pusieron una corona de espinas que habían trenzado y comenzaron a
burlarse de Él, dirigiéndole este saludo: "¡Viva el
rey de los judíos!". Le golpeaban la cabeza con una caña,
le escupían y, doblando las rodillas, se postraban ante Él. Terminadas
las burlas, le quitaron aquel manto de color púrpura, le pusieron su
ropa y lo sacaron para crucificarlo.
Llevaron a Jesús al Gólgota
Entonces forzaron a cargar la cruz a un individuo que pasaba por ahí
de regreso del campo, Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo,
y llevaron a Jesús al Gólgota (que quiere decir "lugar de
la Calavera"). Le ofrecieron vino con mirra, pero Él no lo aceptó.
Lo crucificaron y se repartieron sus ropas, echando suertes para ver qué
le tocaba a cada uno.
Fue contado entre los malhechores
Era media mañana cuando lo crucificaron. En el letrero de la acusación
estaba escrito: "El rey de los judíos". Crucificaron con Él
a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. Así se cumplió
la Escritura que dice: Fue contado entre los malhechores.
Ha salvado a otros y a sí mismo no se puede salvar
Los que pasaban por ahí lo injuriaban meneando la cabeza y gritándole:
"¡Anda! Tú que destruías el templo y lo reconstruías
en tres días, sálvate a ti mismo y baja de la cruz". Los
sumos sacerdotes se burlaban también de El y le decían: "Ha
salvado a otros, pero a sí mismo no se puede salvar. Que el Mesías,
el rey de Israel, baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos".
Hasta los que estaban crucificados con Él también lo insultaban.
Y dando un fuerte grito, Jesús expiró
Al llegar el mediodía, toda aquella tierra se quedó en tinieblas
hasta las tres de la tarde. Y a las tres, Jesús gritó con voz
potente: "Eloí, Eloí, ¿lemá sabactaní?".
(que significa: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me
has abandonado?). Algunos de los presentes, al oírlo, decían:
"Miren, está llamando a Elías". Uno corrió a
empapar una esponja en vinagre, la sujetó a un carrizo y se la acercó
para que bebiera, diciendo: "Vamos a ver si viene Elías a bajarlo".
Pero Jesús, dando un fuerte grito, expiró.
Aquí todos se arrodillan y guardan silencio por unos instantes.
Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de arriba a abajo. El oficial
romano que estaba frente a Jesús, al ver cómo había expirado,
dijo: "De veras este hombre era Hijo de Dios". Palabra del
Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Después de la lectura de la Pasión, puede tenerse, si se cree oportuno, una breve homilía.
Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que la pasión de tu Hijo, actualizada en este santo sacrificio que vamos a ofrecerte, nos alcance, Señor, de tu misericordia el perdón que no podemos merecer por nuestras obras. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
En verdad es justo
y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en
todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo,
Señor nuestro.
El cual siendo inocente, se dignó padecer por los pecadores y fue injustamente
condenado por salvar a los culpables; con su muerte borró nuestros delitos
y, resucitando, conquistó nuestra justificación.
Por eso, te alabamos con todos los ángeles y te aclamamos con voces de
júbilo diciendo: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Mt 26, 42)
Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Tú que nos has alimentado con esta Eucaristía, y por medio de la muerte de tu Hijo nos das la esperanza de alcanzar lo que la fe nos promete, concédenos, Señor, llegar, por medio de su resurrección, a la meta de nuestras esperanzas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- Un Dios que ofreciera protección y seguridad permanente y total a quienes creyeran en El, se convertiría en una especie de talismán. El justo que es fiel a Dios no obtiene una especie de inmunidad contra el sufrimiento. La resurrección será la confirmación que acreditará a Jesús y nos demostrará que el sufrimiento aparentemente absurdo, de quien sacrifica su vida y seguridad personal, no termina en la muerte. Esta creencia no aligera el peso de la cruz, ni tampoco nos motiva a buscar el sufrimiento. Sin embargo, sí nos anima a confiar y esperar en Dios, que permanece ocultamente presente en medio de nuestro sufrimiento. El crucificado nos invita a ser solidarios con los que sufren y nos anima a luchar contra las causas de dicho sufrimiento.
LUNES DE LA SEMANA SANTA
Santos: Marcelino de Roma, mártir, e Irineo de Sirmio, mártir. Beata Petra Morosini, mártir. Feria (Morado)
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 34, 1-2; Sal 139, 8)
Combate, Señor, a los que me combaten, ataca a los que me atacan; ponte la armadura, toma el escudo y ven en mi ayuda. Tú eres mi fortaleza y mi salvación.
ORACIÓN COLECTA
Concédenos, Señor, nueva fuerza para no sucumbir a nuestras humanas debilidades, por los méritos de la pasión de tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Isaías: 42, 1-7
Miren a mi siervo,
a quien sostengo; a mi elegido, en quien tengo mis complacencias. En él
he puesto mi espíritu, para que haga brillar la justicia sobre las naciones.
No gritará ni clamará, no hará oír su voz en las
plazas, no romperá la caña resquebrajada, ni apagará la
mecha que aún humea. Proclamará la justicia con firmeza; no titubeará
ni se doblegará, hasta haber establecido el derecho sobre la tierra y
hasta que las islas escuchen su enseñanza.
Esto dice el Señor Dios, el que creó el cielo y lo extendió,
el que dio firmeza a la tierra, con lo que en ella brota; el que dio el aliento
a la gente que habita la tierra y la respiración a cuanto se mueve en
ella: "Yo, el Señor, fiel a mi designio de salvación, te
llamé, te tomé de la mano; te he formado y te he constituido alianza
de un pueblo, luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, saques
a los cautivos de la prisión y de la mazmorra a los que habitan en tinieblas".
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Este siervo es una esperanza sólida. Él establecerá un nuevo mundo sin recurrir a la brutalidad ni la coacción. Será un líder tenaz e inquebrantable, que implantará el derecho entre las naciones.
Del salmo 26 R/.
El Señor es mi luz y mi salvación.
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién voy
a tenerle miedo? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién
podrá hacerme temblar? R/.
Cuando me asaltan los malvados para devorarme, ellos, enemigos y adversarios,
tropiezan y caen. R/.
Aunque se lance contra mí un ejército, no temerá mi corazón;
aun cuando hagan la guerra contra mí, tendré plena confianza en
el Señor. R/.
La bondad del Señor espero ver en esta misma vida. Ármate de valor
y fortaleza y en el Señor confía. R/.
ACLAMACIÓN
R/. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Señor Jesús, rey nuestro, sólo tú has tenido
compasión de nuestras faltas. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 12, 1-11
Seis
días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía
Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí
le ofrecieron una cena; Marta servía y Lázaro era uno de los que
estaban con Él a la mesa. María tomó entonces una libra
de perfume de nardo auténtico, muy costoso, le ungió a Jesús
los pies con él y se los enjugó con su cabellera, y la casa se
llenó con la fragancia del perfume.
Entonces Judas Iscariote, uno de los discípulos, el que iba a entregar
a Jesús, exclamó: "¿Por qué no se ha vendido
ese perfume en trescientos denarios para dárselos a los pobres?".
Esto lo dijo, no porque le importaran los pobres, sino porque era ladrón
y como tenía a su cargo la bolsa, robaba lo que echaban en ella.
Entonces dijo Jesús: "Déjala. Esto lo tenía guardado
para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tendrán siempre
con ustedes, pero a mí no siempre me tendrán". Mientras tanto,
la multitud de judíos, que se enteró de que Jesús estaba
allí, acudió, no sólo por Jesús, sino también
para ver a Lázaro, a quien el Señor había resucitado de
entre los muertos. Los sumos sacerdotes deliberaban para matar a Lázaro,
porque a causa de él, muchos judíos se separaban y creían
en Jesús. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor
Jesús.
La unción de Jesús no es sólo un gesto de hospitalidad, es a la vez un acto solemne. Jesús es ungido y proclamado Mesías por María, que atisba la grandeza de su misión.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Mira, Señor, con bondad, este sacrificio que tú instituiste misericordiosamente para reparar el daño de nuestros pecados y hazlo producir en nosotros abundantes frutos de vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO II DE LA PASIÓN DEL SEÑOR
En verdad es justo
y necesario, es nuestro deber y fuente de salvación darte gracias y alabarte
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.
Porque se acercan ya los días santos de la pasión salvadora y
de la gloriosa resurrección de Jesucristo, nuestro Señor, en los
que celebramos su triunfo sobre la soberbia del demonio y recordamos el misterio
de nuestra redención.
Por eso, los ángeles te cantan con júbilo eterno y nosotros nos
unimos a sus voces, cantando humildemente tu alabanza: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 101, 3)
No te me ocultes, Señor, el día de mi desgracia. Escúchame con bondad y, siempre que te invoque, respóndeme en seguida.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Quédate, Señor, con nosotros y protege con tu amor infatigable nuestros corazones santificados por esta Eucaristía, para que podamos conservar siempre las gracias que hemos recibido de tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
MARTES DE LA SEMANA SANTA
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 26, 12)
No me entregues, Señor, al odio de mis enemigos, pues han surgido contra mí testigos falsos, que respiran violencia.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, ayúdanos a celebrar los misterios de la pasión del Señor con tal fe y arrepentimiento que podamos merecer tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Isaías: 49, 1-6
Escúchenme,
islas; pueblos lejanos, atiéndanme. El Señor me llamó desde
el vientre de mi madre; cuando aún estaba yo en el seno materno, Él
pronunció mi nombre.
Hizo de mi boca una espada filosa, me escondió en la sombra de su mano,
me hizo flecha puntiaguda, me guardó en su aljaba y me dijo: "Tú
eres mi siervo, Israel; en ti manifestaré mi gloria". Entonces yo
pensé: "En vano me he cansado, inútilmente he gastado mis
fuerzas; en realidad mi causa estaba en manos del Señor, mi recompensa
la tenía mi Dios".
Ahora habla el Señor, el que me formó desde el seno materno, para
que fuera su servidor, para hacer que Jacob volviera a Él y congregar
a Israel en torno suyo -tanto así me honró el Señor y mi
Dios fue mi fuerza- Ahora, pues, dice el Señor: "Es poco que seas
mi siervo sólo para restablecer a las tribus de Jacob y reunir a los
sobrevivientes de Israel; te vaya convertir en luz de las naciones, para que
mi salvación llegue hasta los últimos rincones de la tierra".
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
El hallazgo que ha realizado el Siervo es enorme: Dios siempre ha estado a su lado. Es una presencia protectora y exigente. En adelante, animará a los sobrevivientes para que sean luz de las naciones.
Del salmo 70 R/.
En ti, Señor, he puesto mi esperanza.
Señor, tú eres mi esperanza; que no quede yo jamás defraudado.
Tú, que eres justo, ayúdame y defiéndeme; escucha mi oración
y ponme a salvo. R/.
Sé para mí un refugio, ciudad fortificada en que me salves. Y
pues eres mi auxilio y mi defensa, líbrame, Señor, de los malvados.
R/.
Señor, tú eres mi esperanza; desde mi juventud en ti confió.
Desde que estaba en el seno de mi madre, yo me apoyaba en ti y tú me
sostenías. R/.
Yo proclamaré siempre tu justicia y a todas horas, tu misericordia. Me
enseñaste a alabarte desde niño y seguir alabándote es
mi orgullo. R/.
ACLAMACIÓN
R/. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Señor Jesús, rey nuestro, para obedecer al Padre, quisiste
ser llevado a la cruz como manso cordero al sacrificio. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 13, 21-33. 36-38
En
aquel tiempo, cuando Jesús estaba a la mesa con sus discípulos,
se conmovió profundamente y declaró:
"Yo les aseguro que uno de ustedes me va a entregar". Los discípulos
se miraron perplejos unos a otros, porque no sabían de quién hablaba.
Uno de ellos, al que Jesús tanto amaba, se hallaba reclinado a su derecha.
Simón Pedro le hizo una seña y le preguntó: "¿De
quién lo dice?". Entonces él, apoyándose en el pecho
de Jesús, le preguntó:
"Señor, ¿quién es?". Le contestó Jesús:
"Aquel a quien yo le dé este trozo de pan, que voy a mojar".
Mojó el pan y se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote; y
tras el bocado, entró en él Satanás.
Jesús le dijo entonces a Judas: "Lo que tienes que hacer, hazlo
pronto". Pero ninguno de los comensales entendió a qué se
refería; algunos supusieron que, como Judas tenía a su cargo la
bolsa, Jesús le había encomendado comprar lo necesario para la
fiesta o dar algo a los pobres. Judas, después de tomar el bocado, salió
inmediatamente. Era de noche.
Una vez que Judas se fue, Jesús dijo: "Ahora ha sido glorificado
el Hijo del hombre y Dios ha sido glorificado en Él. Si Dios ha sido
glorificado en Él, también Dios lo glorificará en sí
mismo y pronto lo glorificará.
Hijitos, todavía estaré un poco con ustedes. Me buscarán,
pero como les dije a los judíos, así se lo digo a ustedes ahora:
'A donde yo voy, ustedes no pueden ir'“. Simón Pedro le dijo: "Señor,
¿a dónde vas?". Jesús le respondió: "A
donde yo voy, no me puedes seguir ahora; me seguirás más tarde".
Pedro replicó: "Señor, ¿por qué no puedo seguirte
ahora? Yo daré mi vida por ti". Jesús le contestó:
"¿Conque darás tu vida por mí? Yo te aseguro que no
cantará el gallo, antes de que me hayas negado tres veces".
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Dos intentos frustrados. Ni Judas ni Pedro supieron mantenerse junto a Jesús en la hora decisiva. La fidelidad es un don que el Padre concede a los humildes.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, con bondad este pan y este vino que te presentamos, y concede a cuantos quieres hacemos partícipes del Cuerpo y de la Sangre de tu Hijo, llegar a poseerlo plenamente en tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO II DE LA PASIÓN DEL SEÑOR
En verdad es justo
y necesario, es nuestro deber y fuente de salvación darte gracias y alabarte
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.
Porque se acercan ya los días santos de la pasión salvadora y
de la gloriosa resurrección de Jesucristo, nuestro Señor, en los
que celebramos su triunfo sobre la soberbia del demonio y recordamos el misterio
de nuestra redención.
Por eso, los ángeles te cantan con júbilo eterno y nosotros nos unimos a sus voces, cantando humildemente tu alabanza: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Rm 8, 32)
Dios no escatimó la vida de su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, y con El nos ha dado todos los bienes.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Por medio de este sacramento, que ya desde ahora nos comunica tu fuerza, concédenos, Padre misericordioso, participar de la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
MIÉRCOLES DE LA SEMANA SANTA
ANTÍFONA DE ENTRADA (Flp 2. 10. 8. 11)
Que al nombre de Jesús, todo ser viviente, en el cielo, en la tierra y en el abismo, caiga de rodillas, porque el Señor aceptó por obediencia hasta la misma muerte, y una muerte de cruz. Por esto confesamos, para gloria de Dios Padre, que Jesucristo es el Señor.
ORACIÓN COLECTA
Padre misericordioso, que para libramos del poder del enemigo quisiste que tu Hijo sufriera por nosotros el suplicio de la cruz, concédenos alcanzar la gracia de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Isaías: 50, 4-9
En aquel entonces,
dijo Isaías: "El Señor me ha dado una lengua experta, para
que pueda confortar al abatido con palabras de aliento.
Mañana tras mañana, el Señor despierta mi oído,
para que escuche yo, como discípulo. El Señor Dios me ha hecho
oír sus palabras y yo no he opuesto resistencia, ni me he echado para
atrás. Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, la mejilla a
los que me tiraban de la barba. No aparté mi rostro a los insultos y
salivazos.
Pero el Señor me ayuda, por eso no quedaré confundido, por eso
endurecí mi rostro como roca y sé que no quedaré avergonzado.
Cercano está de mí el que me hace justicia, ¿quién
luchará contra mí? ¿Quién es mi adversario? ¿Quién
me acusa? Que se me enfrente. El Señor es mi ayuda, ¿quién
se atreverá a condenarme?". Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
El pueblo no aprende a leer sus tropiezos históricos. Su desvergüenza le impide ser autocrítico. Algo peor, se imagina que Dios está distante y que es incapaz de librarlo.
Del salmo 68 R/.
Por tu bondad, Señor, socórreme.
Por ti he sufrido injurias y la vergüenza cubre mi semblante. Extraño
soy y advenedizo, aun para aquellos de mi propia sangre; pues me devora el celo
de tu casa, el odio del que te odia en mí recae. R/.
La afrenta me destroza el corazón y desfallezco. Espero compasión
y no la hallo; busco quien me consuele y no lo encuentro. En mi comida me echaron
hiel, para mi sed me dieron vinagre. R/.
En mi cantar exaltaré tu nombre, proclamaré tu gloria, agradecido.
Se alegrarán al verlo los que sufren; quienes buscan a Dios tendrán
más ánimo, porque el Señor jamás desoye al pobre,
ni olvida al que se encuentra encadenado. R/.
ACLAMACIÓN
R/. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Señor Jesús, rey nuestro, para obedecer al Padre, quisiste
ser llevado a la cruz como manso cordero al sacrificio. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 26,14-25
En
aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos
sacerdotes y les dijo: "¿Cuánto me dan si les entrego a Jesús?".
Ellos quedaron en darle treinta monedas de plata. Y desde ese momento andaba
buscando una oportunidad para entregárselo.
El primer día de la fiesta de los panes ázimos, los discípulos
se acercaron a Jesús y le preguntaron: "¿Dónde quieres
que te preparemos la cena de Pascua?". Él respondió: "Vayan
a la ciudad, a casa de fulano y díganle: 'El Maestro dice: Mi hora está
ya cerca. Voy a celebrar la Pascua con mis discípulos en tu casa' ".
Ellos hicieron lo que Jesús les había ordenado y prepararon la
cena de Pascua. Al atardecer, se sentó a la mesa con los Doce y mientras
cenaban les dijo: "Yo les aseguro que uno de ustedes va a entregarme".
Ellos se pusieron muy tristes y comenzaron a preguntarle uno por uno: "¿Acaso
soy yo, Señor?". Él respondió: "El que moja su
pan en el mismo plato que yo, ése va a entregarme. Porque el Hijo del
hombre va a morir, como está escrito de El; pero ¡ay de aquel por
quien el Hijo del hombre va a ser entregado! Más le valiera a ese hombre
no haber nacido". Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:
"¿Acaso soy yo, Maestro?". Jesús le respondió:
"Tú lo has dicho". Palabra del Señor. Gloria
a ti, Señor Jesús.
La entrega total de Jesús a los suyos no le hizo perder la sensatez. Advirtió la debilidad y la traición de Judas y no le ató las manos; antes bien, lo admitió en el banquete de pascua.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, los dones que te presentamos y concédenos la gracia de traducir en una vida de amor y de obediencia a tu voluntad, el misterio de la pasión de tu Hijo, que estamos celebrando. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO II DE LA PASIÓN DEL SEÑOR
En verdad es justo
y necesario, es nuestro deber y fuente de salvación darte gracias y alabarte
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.
Porque se acercan ya los días santos de la pasión salvadora y
de la gloriosa resurrección de Jesucristo, nuestro Señor, en los
que celebramos su triunfo sobre la soberbia del demonio y recordamos el misterio
de nuestra redención.
Por eso, los ángeles te cantan con júbilo eterno y nosotros nos
unimos a sus voces, cantando humildemente tu alabanza: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Mt 20, 28)
El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida para redención de todos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Concédenos, Señor, Dios nuestro, creer profundamente que por la muerte de tu Hijo, padecida en el Calvario y anunciada en cada Eucaristía; tú nos has dado la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
JUEVES SANTO
Santos: Hugo de Rouen, obispo, y Casilda de Burgos, virgen. Beato Tomás de Tolentino, mártir. (Blanco)
Misa vespertina de la Cena del Señor
Según
una antiquísima tradición de la Iglesia, en este día se
prohíben todas las misas sin asistencia del pueblo.
En la tarde, a la hora más oportuna, se celebra la misa de la Cena del
Señor, con la participación de toda la comunidad local y con la
intervención, según su propio oficio, de todos los sacerdotes
y ministros.
Los sacerdotes que hayan celebrado ya en la misa del Santo Crisma o por alguna
razón pastoral, pueden concelebrar en la misa vespertina. Donde lo pida
el bien de la comunidad, el Ordinario del lugar puede permitir que se celebre
otra misa en la tarde en templos u oratorias públicos o semipúblicos;
en caso de verdadera necesidad, aun en la mañana, pero solamente en favor
de los fieles que de ninguna manera puedan asistir a la misa de la tarde. Téngase
cuidado, sin embargo, de que estas celebraciones no se hagan en provecho de
personas particulares y de que no sean en perjuicio de la asistencia a la misa
vespertina principal. La sagrada comunión se puede distribuir a los fieles
sólo dentro de la misa; pero a los enfermos se les puede llevar a cualquier
hora del día.
Los fieles que hayan comulgado en la mañana en la misa del Santo Crisma,
pueden comulgar de nuevo en la misa de la tarde.
RITOS INICIALES Y LITURGIA DE LA PALABRA.
El sagrario debe estar completamente vació. Conságrense en esta misa suficientes hostias, de modo que alcancen para la comunión del clero y del pueblo, hoy y mañana.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Cfr. Ga 6, 14)
Que nuestro único
orgullo sea la cruz de nuestro Señor Jesucristo, porque en Él
tenemos la salvación, la vida y la resurrección, y por Él
hemos sido salvados y redimidos.
Se dice Gloria. Mientras se canta este himno, se tocan las campanas. Terminado
el canto, las campanas no vuelven a tocarse hasta la Vigilia Pascual, a no ser
que la Conferencia Episcopal o el Ordinario dispongan otra cosa.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que nos has reunido para celebrar aquella Cena en la cual tu Hijo único, antes de entregarse a la muerte, confió a la Iglesia el sacrificio nuevo y eterno, sacramento de su amor, concédenos alcanzar por la participación en este sacramento la plenitud del amor y de la vida. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del Éxodo: 12, 1-8. 11-14
En aquellos días,
el Señor les dijo a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto:
"Este mes será para ustedes el primero de todos los meses y el principio
del año. Díganle a toda la comunidad de Israel: 'El día
diez de este mes, tomará cada uno un cordero por familia, uno por casa.
Si la familia es demasiado pequeña para comérselo, que se junte
con los vecinos y elija un cordero adecuado al número de personas y a
la cantidad que cada cual pueda comer. Será un animal sin defecto, macho,
de un año, cordero o cabrito
Lo guardarán hasta el día catorce del mes, cuando toda la comunidad
de los hijos de Israel lo inmolará al atardecer. Tomarán la sangre
y rociarán las dos jambas y el dintel de la puerta de la casa donde vayan
a comer el cordero. Esa noche comerán la carne, asada a fuego; comerán
panes sin levadura y hierbas amargas. Comerán así: con la cintura
ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano y a toda
prisa, porque es la Pascua, es decir, el paso del Señor.
Yo pasaré esa noche por la tierra de Egipto y heriré a todos los
primogénitos del país de Egipto, desde los hombres hasta los ganados.
Castigaré a todos los dioses de Egipto, yo, el Señor.
La sangre les servirá de señal en las casas donde habitan ustedes.
Cuando yo vea la sangre, pasaré de largo y no habrá entre ustedes
plaga exterminadora, cuando hiera yo la tierra de Egipto.
Ese día será para ustedes un memorial y lo celebrarán como
fiesta en honor del Señor. De generación en generación
celebrarán esta festividad, como institución perpetua' ".
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Este ritual es establecido para conmemorar una intervención decisiva de Dios a favor de Israel. Cada comunidad creyente deletrea la presencia de Dios en su historia.
Del salmo 115 R/.
Gracias, Señor, por tu sangre que nos lava.
¿Cómo le pagaré al Señor todo el bien que me ha
hecho? Levantaré el cáliz de salvación e invocaré
el nombre del Señor. R/.
A los ojos del Señor es muy penoso que mueran sus amigos. De la muerte,
Señor, me has librado, a mí, tu esclavo e hijo de tu esclava.
R/.
Te ofreceré con gratitud un sacrificio e invocaré tu nombre. Cumpliré
mis promesas al Señor ante todo su pueblo. R/. .
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 11, 23-26
Hermanos: Yo recibí
del Señor lo mismo que les he transmitido: que el Señor Jesús,
la noche en que iba a ser entregado, tomó pan en sus manos, y pronunciando
la acción de gracias, lo partió y dijo: "Esto es mi cuerpo,
que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía".
Lo mismo hizo con el cáliz después de cenar, diciendo: "Este
cáliz es la nueva alianza que se sella con mi sangre. Hagan esto en memoria
mía siempre que beban de él".
Por eso, cada vez que ustedes comen de este pan y beben de este cáliz,
proclaman la muerte del Señor, hasta que vuelva. Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Pablo ha recibido la genuina tradición cristiana. Él sabe que Jesús escogió el pan y el vino, compartidos, para simbolizar y expresar su decisión de entregar su vida por todos.
ACLAMACIÓN (Jn 13, 34) R/. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor, que se amen los unos a los otros, como yo los he amado. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 13, 1-15
Antes
de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la
hora de pasar de este mundo al Padre y habiendo amado a los suyos, que estaban
en el mundo, los amó hasta el extremo.
En el transcurso de la cena, cuando ya el diablo había puesto en el corazón
de Judas Iscariote, hijo de Simón, la idea de entregarlo, Jesús,
consciente de que el Padre había puesto en sus manos todas las cosas
y sabiendo que había salido de Dios y a Dios volvía, se levantó
de la mesa, se quitó el manto y tomando una toalla se la ciñó;
luego echó agua en una jofaina y se puso a lavarles los pies a los discípulos
y a secárselos con la toalla que se había ceñido.
Cuando llegó a Simón Pedro, éste le dijo: "Señor,
¿me vas a lavar tú a mí los pies?". Jesús le
replicó: "Lo que estoy haciendo tú no lo entiendes ahora,
pero lo comprenderás más tarde". Pedro le dijo: "Tú
no me lavarás los pies jamás". Jesús le contestó:
"Si no te lavo, no tendrás parte conmigo". Entonces le dijo
Simón Pedro: "En ese caso, Señor, no sólo los pies,
sino también las manos y la cabeza". Jesús le dijo: "El
que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque
todo él está limpio. Y ustedes están limpios, aunque no
todos". Como sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo:
'No todos están limpios'.
Cuando acabó de lavarles los pies, se puso otra vez el manto, volvió
a la mesa y les dijo: "¿Comprenden lo que acabo de hacer con ustedes?
Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien, porque lo soy. Pues
si yo, que soy el Maestro y el Señor, les he lavado los pies, también
ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros. Les he dado ejemplo, para
que lo que yo he hecho con ustedes, también ustedes lo hagan".
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
La lección
es por demás elocuente. El Señor Jesús se ha convertido
en servidor de sus discípulos. Dios sirve a los suyos para enseñarnos
que, quien sirve a sus hermanos, da gloria a Dios.
En la homilía se exponen los grandes hechos que se recuerdan en esta
misa, es decir, la institución de la Sagrada Eucaristía y del
Orden Sacerdotal y el mandato del Señor sobre la caridad fraterna. Después
de la homilía, donde lo aconseje el bien pastoral, se lleva a cabo el
lavatorio de los pies.
LAVATORIO DE LOS PIES
Los varones designados
para el rito van, acompañados por los ministros, a ocupar los asientos
preparados para ellos en un lugar visible.
El celebrante, quitada la casulla si es necesario, se acerca a cada una de las
personas designadas y, con la ayuda de los ministros, les lava los pies y se
los seca.
Mientras tanto, se canta alguna de las antífonas siguientes o algún
canto apropiado.
ANTÍFONA PRIMERA (cfr. Jn 13, 4. 5. 15)
El Señor se levantó de la mesa, echó agua en un recipiente y se puso a lavar los pies de sus discípulos para darles ejemplo.
ANTÍFONA SEGUNDA (Jn 13, 6. 7. 8)
Señor, ¿pretendes
tú, lavarme a mí los pies?
Jesús le respondió:
Si no te lavo los pies, no tendrás nada que ver conmigo.
Fue Jesús hacia Simón Pedro y éste le dijo:
Señor...
Lo que yo estoy haciendo, tú no lo entiendes ahora; lo entenderás
más tarde.
Señor...
ANTÍFONA TERCERA (cfr. Jn 13, 14)
Si yo, que soy el Maestro y el Señor, les he lavado los pies, ¡con cuánta mayor razón ustedes deben lavarse los pies unos a otros!
ANTÍFONA CUARTA (Jn 13, 35)
En esto reconocerán todos que ustedes son mis discípulos: en que se amen los unos a los otros.
Jesús dice
a sus discípulos:
En esto reconocerán todos...
ANTÍFONA QUINTA (Jn 13, 34)
Este nuevo mandamiento les doy: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado, dice el Señor.
ANTÍFONA SEXTA (1 Co 13, 13)
Que permanezcan
en ustedes la fe, la esperanza y el amor; pero la mayor de estas tres virtudes
es el amor.
Ahora tenemos la fe, la esperanza y el amor; pero la mayor de estas tres virtudes
es el amor.
Que permanezcan...
Inmediatamente después del lavatorio de los pies o, si éste no tuvo y lugar, después de la homilía, se hace la oración universal.
No se dice Credo
LITURGIA EUCARÍSTICA
Al comienzo
de la Liturgia Eucarística puede organizarse una procesión de
los fieles, en la que se lleven dones para los pobres. Mientras tanto, se canta
el siguiente himno Ubi cáritas est vera (A Dios siempre lo encontramos
donde hay amor) u otro cántico apropiado.
Ant. A Dios siempre lo encontramos donde hay amor.
El amor de Jesucristo nos ha unido, ha llenado nuestras almas de alegría.
Abstengámonos, por lo tanto, de ofenderlo y aprendamos a encontrarlo
en nuestro hermano.
Ant. A Dios siempre lo encontramos donde hay amor.
Ya que estamos en Cristo congregados, que ya nada pueda nunca separamos. Cesen
ya los rencores y las guerras, y que en Cristo nos miremos como hermanos.
Ant. A Dios siempre lo encontramos donde hay amor.
Haz que todos merezcamos en el cielo, ángeles y santos, ver tu rostro.
Cumpliremos así todo nuestro anhelo y darás a nuestras almas gozo
eterno. Amén.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Señor, participar dignamente en esta Eucaristía, porque cada vez que celebramos el memorial de la muerte de tu Hijo se realiza la obra de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO I DE LA EUCARISTÍA
En verdad es justo
y necesario, es nuestro deber y fuente de salvación darte gracias y alabarte
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.
El cual, verdadero y eterno sacerdote, al instituir y el sacramento del sacrificio
perdurable, se ofreció a ti como víctima salvadora y nos mandó
que lo ofreciéramos como memorial suyo.
Cuando comemos su carne, inmolada por nosotros, quedamos fortalecidos; y cuando
bebemos su sangre, derramada por nosotros, quedamos limpios de nuestros S pecados.
Por eso, con los ángeles y los arcángeles y con todos ,4 los oros
celestiales. Cantamos sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo...
Cuando se
utiliza el Canon Romano, se dicen Reunidos en comunión, Acepta, Señor,
en tu bondad y El cual, la víspera de su pasión propios.
Si se usan las plegarias eucarísticas II o III, nótese la referencia
que se hace de esta Misa.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (1 Co 11, 24 25)
Éste es
mi Cuerpo, que se da por ustedes. Este cáliz es la nueva alianza establecida
por mi Sangre; cuantas veces lo beban, háganlo en memoria mía,
dice el Señor.
Después de distribuir la comunión, se deja sobre el altar un copón
con hostias para la comunión del día siguiente y se termina la
misa con esta oración. .
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, tú que nos permites disfrutar en esta vida de la Cena instituida por tu Hijo, concédenos participar también del banquete celestial en tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.
TRASLACIÓN DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO
Dicha la oración
después de la comunión, el sacerdote, de pie ante el altar, pone
incienso en el incensario y, arrodillado, inciensa tres veces al Santísimo
Sacramento. En seguida recibe el paño de hombros, toma en sus manos el
copón y lo cubre con las extremidades del paño.
Se forma entonces la procesión para llevar al Santísimo Sacramento
a través del templo, hasta el sitio donde se le va a guardar. Va adelante
un acólito con la cruz alta; otros acólitos acompañan al
Santísimo Sacramento con ciriales e incienso. El lugar de depósito
debe estar preparado en alguna capilla convenientemente adornada. Durante la
procesión, se canta el himno "Pange Lingua" (excepto las dos
últimas estrofas) o algún otro canto eucarístico.
Al llegar la procesión al lugar donde va a depositarse el Santísimo
Sacramento, el sacerdote deposita el copón y, poniendo de nuevo incienso
en el incensario, lo inciensa arrodillado, mientras se canta la parte final
del himno "Tantum ergo". En seguida se cierra el tabernáculo
o la urna del depósito.
Después de unos momentos de adoración en silencio, el sacerdote
y los ministros hacen genuflexión y vuelven a la sacristía.
En seguida se desnuda el altar y, si es posible, se quitan del templo las cruces.
Si algunas no se pueden retirar, es conveniente que queden cubiertas con un
velo.
Quienes asistieron a la misa vespertina no están obligados a rezar Vísperas.
Exhórtense a los fieles, según las circunstancias y costumbres
del lugar, a dedicar alguna parte de su tiempo, en la noche, a la adoración
delante del Santísimo Sacramento. Esta adoración, después
de la media noche, hágase sin solemnidad.
VIERNES SANTO DE LA PASIÓN DEL SEÑOR
Santos: Macario de Gante, obispo; Miguel de los Santos el Extático, presbítero, y Ezequiel, profeta.
El día de hoy y el de mañana, por una antiquiima tradición, la Iglesia omite por completo la celebración del sacrificio eucarístico.
El altar debe estar desnudo por completo: sin cruz, sin candelabros y sin manteles.
Después
del mediodía, alrededor de las tres de la tarde, a no ser que por razón
pastoral se elija una hora más avanzada, se celebra la Pasión
del Señor, que consta de tres partes: Liturgia de la Palabra, adoración
de la Cruz y Sagrada Comunión.
En este día la Sagrada comunión se distribuye a los fieles únicamente
dentro de la celebración de la Pasión del Señor; pero a
los enfermos que no puedan tomar parte en esta celebración, se les puede
llevar a cualquier hora del día.
El sacerdote y el diácono, revestidos de color rojo como para la misa,
se dirigen al altar y, hecha la debida reverencia, se postran rostro en tierra
o, si se juzga mejor, se arrodillan, y todos oran en silencio durante algún
tiempo.
Después el sacerdote, con los ministros, se dirige a la sede, donde vuelto
hacia el pueblo, con las manos juntas, decide una de las oraciones siguientes:
ORACIÓN
No se dice "Oremos"
Padre nuestro
misericordioso, santifica y protege siempre a esta familia tuya, por cuya salvación
derramó y, su Sangre y resucitó glorioso Jesucristo, tu Hijo.
El cual vive y reina por los siglos de los siglos. R/. Amén.
O bien:
Tú, que con la Pasión de Cristo, Hijo tuyo y Señor nuestro,
nos libraste de la muerte, que heredamos todos a consecuencia del primer pecado,
concédenos, Señor, a cuantos por nacimiento somos pecadores, asemejamos,
plenamente, por tu gracia, a Jesucristo, que vive y reina contigo por los siglos
de los siglos. R/. Amén.
Primera parte
LITURGIA DE LA PALABRA
Luego todos se sientan y se hace la primera lectura, tomada del profeta Isaías, con su salmo.
PRIMERA LECTURA
Lectura del libro del profeta Isaías: 52, 13-53, 12
He aquí
que mi siervo prosperará, será engrandecido y exaltado, será
puesto en alto. Muchos se horrorizaron al verlo, porque estaba desfigurado su
semblante, que no tenía ya aspecto de hombre; pero muchos pueblos se
llenaron de asombro. Ante él los reyes cerrarán la boca, porque
verán lo que nunca se les había contado y comprenderán
lo que nunca se habían imaginado.
¿Quién habrá de creer lo que hemos anunciado? ¿A
quién se le revelará el poder del Señor? Creció
en su presencia como planta débil, como una raíz en el desierto.
No tenía gracia ni belleza. No vimos en él ningún aspecto
atrayente; despreciado y rechazado por los hombres, varón de dolores,
habituado al sufrimiento; como uno del cual se aparta la mirada, despreciado
y desestimado.
Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores;
nosotros lo tuvimos por leproso, herido por Dios y humillado, traspasado por
nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Él soportó
el castigo que nos trae la paz. Por sus llagas hemos sido curados. Todos andábamos
errantes como ovejas, cada uno siguiendo su camino, y el Señor cargó
sobre Él todos nuestros crímenes. Cuando lo maltrataban, se humillaba
y no abría la boca, como un cordero llevado a degollar; como oveja ante
el esquilador, enmudecía y no abría la boca.
Inicuamente y contra toda justicia se lo llevaron. ¿Quién se preocupó
de su suerte? Lo arrancaron de la tierra de los vivos, lo hirieron de muerte
por los pecados de mi pueblo, le dieron sepultura con los malhechores a la hora
de su muerte, aunque no había cometido crímenes, ni hubo engaño
en su boca.
El Señor quiso triturado con el sufrimiento. Cuando entregue su vida
como expiación, verá a sus descendientes, prolongará sus
años y por medio de él prosperarán los designios del Señor.
Por las fatigas de su alma, verá la luz y se saciará; con sus
sufrimientos justificará mi siervo a muchos, cargando con los crímenes
de ellos.
Por eso le daré una parte entre los grandes, y con los fuertes repartirá
despojos, ya que indefenso se entregó a la muerte y fue contado entre
los malhechores, cuando tomó sobre sí las culpas de todos e intercedió
por los pecadores. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Este poema recoge el motivo del sufrimiento solidario. Un hombre lastimado y desfigurado al punto que entrega su vida, rehabilitará al resto de sus hermanos.
Del salmo 30 R/.
Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.
A ti, Señor, me acojo, que no quede yo nunca defraudado. En tus manos
encomiendo mi espíritu y tú, mi Dios leal, me librarás.
R/.
Se burlan de mí mis enemigos, mis vecinos y parientes de mí se
espantan, los que me ven pasar huyen de mí. Estoy en el olvido, como
un muerto, como un objeto tirado en la basura. R/.
Pero yo, Señor, en ti confío. Tú eres mi Dios, y en tus
manos está mi destino. Líbrame de los enemigos que R me persiguen.
R/.
Vuelve, Señor, tus ojos a tu siervo y sálvame, por tu misericordia.
Sean fuertes y valientes de corazón, ustedes, los que esperan en el Señor.
R/.
A continuación se hace la segunda lectura, tomada de la carta a los hebreos,
con el canto antes del Evangelio.
Lectura de la carta a los hebreos: 4, 14-16; 5, 7-9
Hermanos: Jesús,
el Hijo de Dios, es nuestro sumo sacerdote, que ha entrado en el cielo. Mantengamos
firme la profesión de nuestra fe. En efecto, no tenemos un sumo sacerdote
que no sea capaz de compadecerse de nuestros sufrimientos, puesto que Él
mismo ha pasado por las mismas pruebas que nosotros, excepto el pecado. Acerquémonos,
por lo tanto, con plena confianza al trono de la gracia, para recibir misericordia,
hallar la gracia y obtener ayuda en el momento oportuno.
Precisamente por eso, Cristo, durante su vida mortal, ofreció oraciones
y súplicas con fuertes voces y lágrimas, a aquel que podía
librarlo de la muerte, y fue escuchado por su piedad. A pesar de que era el
Hijo, aprendió a obedecer padeciendo, y llegado a su perfección,
se convirtió en la causa de la salvación eterna para todos los
que lo obedecen. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Jesús obedece al Padre, acoge su voluntad confiadamente. Esa obediencia lo consuma como sumo sacerdote y nos allana así el camino para acceder al Padre.
ACLAMACIÓN
(Flp 2, 8-9) R/. Honor y gloria a ti, 1 Señor Jesús.
Cristo se humilló por nosotros y por obediencia aceptó
incluso la muerte y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre
todas las cosas y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre.
R/.
Finalmente se lee la Pasión del Señor según san Juan, del mismo modo que el domingo precedente.
PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SEGÚN SAN JUAN (18,1-19,42)
Apresaron a Jesús
y lo ataron
En aquel tiempo, Jesús fue con sus discípulos al otro lado del
torrente Cedrón, donde había un huerto, y entraron allí
Él y sus discípulos. Judas, el traidor, conocía también
el sitio, porque Jesús se reunía a menudo allí con sus
discípulos.
Entonces Judas tomó un batallón de soldados y guardias de los
sumos sacerdotes y de los fariseos y entró en el huerto con linternas,
antorchas y armas.
Jesús, sabiendo todo lo que iba a suceder, se adelantó y les dijo:
"¿A quién buscan?".
Le contestaron:
"A Jesús, el nazareno".
Les dijo Jesús: "Yo soy".
Estaba también con ellos Judas, el traidor. Al " decirles 'Yo soy',
retrocedieron y cayeron a tierra. Jesús les volvió a preguntar:
"¿A quién buscan?".
Ellos dijeron: "A Jesús, el nazareno".
Jesús contestó: "Les he dicho que soy yo. Si me buscan a
mí, dejen que éstos se vayan".
Así se cumplió lo que Jesús había dicho: 'No he
perdido a ninguno de los que me diste'. Entonces Simón Pedro, que llevaba
una espada, la sacó e hirió a un criado del sumo sacerdote y le
cortó la oreja derecha. Este criado se llamaba Malco. Dijo entonces Jesús
a Pedro:
"Mete la espada en la vaina. ¿No voy a beber el cáliz que
me ha dado mi Padre?".
Llevaron a Jesús primero ante Anás
El batallón, su comandante y los criados de los judíos apresaron
a Jesús, lo ataron y lo llevaron primero ante Anás, porque era
suegro de Caifás, sumo sacerdote aquel año. Caifás era
el que había dado a los judíos este consejo: 'Conviene que muera
un solo hombre por el pueblo'.
Simón Pedro y otro discípulo iban siguiendo a Jesús. Este
discípulo era conocido del sumo sacerdote y entró con Jesús
en el palacio del sumo sacerdote, mientras Pedro se quedaba fuera, junto a la
puerta. Salió el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote,
habló con la portera e hizo entrar a Pedro. La portera dijo entonces
a Pedro:
"¿No eres tú también uno de los discípulos
de ese hombre?".
Él dijo:
"No lo soy".
Los criados y los guardias habían encendido un brasero, porque hacía
frío, y se calentaban. También Pedro estaba con ellos de pie,
calentándose.
El sumo sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos
y de su doctrina. Jesús le contestó:
"Yo he hablado abiertamente al mundo y he enseñado continuamente
en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos,
y no he dicho nada a escondidas. ¿Por qué me interrogas a mí?
Interroga a los que me han oído, sobre lo que les he hablado. Ellos saben
lo que he dicho".
Apenas dijo esto, uno de los guardias le dio una bofetada a Jesús, diciéndole:
"¿Así contestas al sumo sacerdote?".
Jesús le respondió:
"Si he faltado al hablar, demuestra en qué he faltado; pero si he
hablado como se debe, ¿por qué me pegas?".
Entonces Anás lo envió atado a Caifás, el sumo sacerdote.
¿No eres tú también uno de sus discípulos? No lo
soy
Simón Pedro estaba de pie, calentándose, y le dijeron:
¿No eres tú también uno de sus discípulos?".
El lo negó diciendo:
"No lo soy".
Uno de los criados del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro le había
cortado la oreja, le dijo:
"¿Qué no te vi yo con Él en el huerto?".
Pedro volvió a negarlo y en seguida cantó un gallo.
Mi Reino no es de este mundo
Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era muy de mañana
y ellos no entraron en el palacio para no incurrir en impureza y poder así
comer la cena de Pascua.
Salió entonces Pilato a donde estaban ellos y les dijo:
"¿De qué acusan a este hombre?".
Le contestaron:
"Si éste no fuera un malhechor, no te lo hubiéramos traído".
Pilato les dijo:
"Pues llévenselo y júzguenlo según su ley".
Los judíos le respondieron:
"No estamos autorizados para dar muerte a nadie".
Así se cumplió lo que había dicho Jesús, indicando
de qué muerte iba a morir.
Entró otra vez Pilato en el pretorio, llamó a Jesús y le
dijo:
"¿Eres tú el rey de los judíos?".
Jesús le contestó:
"¿Eso lo preguntas por tu cuenta o te lo han dicho otros?".
Pilato le respondió:
"¿Acaso soy yo judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te
han entregado a mí. ¿Qué es lo que has hecho?".
Jesús le contestó:
"Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuera de este mundo, mis servidores
habrían luchado para que no cayera yo en manos de los judíos.
Pero mi Reino no es de aquí".
Pilato le dijo:
"¿Con que tú eres rey?".
Jesús le contestó:
"Tú lo has dicho. Soy rey. Yo nací y vine al mundo para ser
testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz".
Pilato le dijo:
"¿Y qué es la verdad?".
Dicho esto, salió otra vez a donde estaban los judíos y les dijo:
"No encuentro en Él ninguna culpa. Entre ustedes es costumbre que
por Pascua ponga en libertad a un preso. ¿Quieren que les suelte al rey
de los judíos?".
Pero todos ellos gritaron: "¡No, a ése no! ¡a Barrabás!"
(El tal Barrabás era un bandido).
¡Viva el rey de los judíos!
Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar. Los soldados
trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza, le echaron encima
un manto color púrpura, y acercándose a Él, le decían:
"¡Viva el rey de los judíos!",
y le daban de bofetadas.
Pilato salió otra vez afuera y les dijo:
"Aquí lo traigo para que sepan que no encuentro en Él ninguna
culpa".
Salió, pues, Jesús, llevando la corona de espinas y el manto color
púrpura. Pilato les dijo:
"Aquí está el hombre".
Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y sus servidores, gritaron:
"¡Crucificalo, crucificalo!".
Pilato les dijo:
"Llévenselo ustedes y crucifíquenlo, porque yo no encuentro
culpa en Él".
Los judíos le contestaron:
"Nosotros tenemos una ley y según esa ley tiene que morir, porque
se ha declarado Hijo de Dios".
Cuando Pilato oyó estas palabras, se asustó aún más,
y entrando otra vez en el pretorio, dijo a Jesús:
"¿De dónde eres tú?".
Pero Jesús no le .respondió. Pilato le dijo entonces.
"¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad
para soltarte y autoridad para crucificarte?". Jesús le contestó:
"No tendrías ninguna autoridad sobre mí si no te la hubieran
dado de lo alto. Por eso, el que me ha entregado a ti tiene un pecado mayor".
¡Fuera, fuera! Crucifícalo
Desde ese momento Pilato trataba de soltarlo, pero los judíos gritaban:
"¡Si sueltas a ése, no eres amigo del César!; porque
todo el que pretende ser rey, es enemigo del César".
Al oír estas palabras, Pilato sacó a Jesús y lo sentó
en el tribunal, en el sitio que llaman "el Enlosado" (en hebreo Gábbata).
Era el día de la preparación de la Pascua, hacia el mediodía.
Y dijo Pilato a los judíos:
"Aquí tienen a su rey".
Ellos gritaron:
"¡Fuera, fuera! ¡Crucificalo!".
Pilato les dijo:
"¿A su rey voy a crucificar?".
Contestaron los sumos sacerdotes: "No tenemos más rey que el César".
Entonces se los entregó para que lo crucificaran.
Crucificaron a Jesús y con Él a otros dos
Tomaron a Jesús, y Él, cargando con la cruz se dirigió
hacia el sitio llamado "la Calavera" (que en hebreo se dice Gólgota),
donde lo crucificaron, y con Él a otros dos, uno de cada lado, y en medio
Jesús. Pilato mandó escribir un letrero y ponerlo encima de la
cruz; en él estaba escrito: 'Jesús el nazareno, el rey de los
judíos'. Leyeron el letrero muchos judíos, porque estaba cerca
el lugar donde crucificaron a Jesús y estaba escrito en hebreo, latín
y griego. Entonces los sumos sacerdotes de los judíos le dijeron a Pilato:
"No escribas: 'El rey de los judíos', sino: 'Éste ha dicho:
Soy rey de los judíos' ".
Pilato les contestó: "Lo escrito, escrito está".
Se repartieron mi ropa
Cuando crucificaron a Jesús, los soldados cogieron su ropa e hicieron
cuatro partes, una para cada soldado, y apartaron la túnica. Era una
túnica sin costura, tejida toda de una pieza de arriba a abajo. Por eso
se dijeron:
"No la rasguemos, sino echemos suertes para ver a quién le toca".
Así se cumplió lo que dice la Escritura: Se repartieron mi ropa
y echaron a suerte mi túnica. Y eso hicieron los soldados.
Ahí está tu hijo - Ahí está tu madre
Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María
la de Cleofás y María Magdalena. Al ver a su madre y junto a ella
al discípulo que tanto quería, Jesús dijo a su madre:
"Mujer, ahí está tu hijo".
Luego dijo al discípulo:
"Ahí está tu madre".
Y desde aquella hora el discípulo se la llevó a vivir con él.
Todo está cumplido
Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado
a su término, para que se cumpliera la Escritura dijo:
Tengo sed".
Había allí un jarro lleno de vinagre. Los soldados sujetaron una
esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo y se la acercaron a
la boca. Jesús probó el vinagre y dijo:
"Todo está cumplido",
E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
Aquí se arrodillan todos y se hace una breve pausa.
Inmediatamente salió sangre y agua
Entonces los judíos, como era el día de la preparación
de la Pascua, para que los cuerpos de los ajusticiados no se quedaran en la
cruz el sábado, por que aquel sábado era un día muy solemne,
pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y los quitaran de la cruz. Fueron
los soldados, le quebraron las piernas a uno y luego al otro de los que habían
sido crucificados con Él. Pero al llegar a Jesús, viendo que ya
había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados
le traspasó el costado con una lanza e inmediatamente salió sangre
y agua.
El que vio da testimonio de esto y su testimonio es verdadero y él sabe
que dice la verdad, para que también ustedes crean. Esto sucedió
para que se cumpliera lo que dice la Escritura: No le quebrarán ningún
hueso; y en otro lugar la Escritura dice: Mirarán al que traspasaron.
Vendaron el cuerpo de Jesús y lo perfumaron
Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de
Jesús, pero oculto por miedo a los judíos, pidió a Pilato
que lo dejara llevarse el cuerpo de Jesús. Y Pilato lo autorizó.
Él fue entonces y se llevó el cuerpo. Llegó también
Nicodemo, el que había ido a verlo de noche, y trajo unas cien libras
de una mezcla de mirra y áloe.
Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con esos aromas,
según se acostumbra enterrar entre los judíos. Había un
huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto, un sepulcro nuevo,
donde nadie había sido enterrado todavía, y como para los judíos
era el día de la preparación de la Pascua y el sepulcro estaba
cerca, allí pusieron a Jesús. Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
La madre de Jesús
y el discípulo preferido permanecen al pie de la cruz. Quien decida vivir
al servicio de Jesús, deberá honrarle en la persona de cualquier
necesitado.
Después de la lectura de la Pasión, se tiene, si parece oportuno,
una breve homilía, después de la cual el sacerdote puede exhortar
a los fieles a orar durante un breve espacio de tiempo.
ORACIÓN UNIVERSAL
La Liturgia de
la Palabra se termina con la oración Universal, que se hace de esta manera:
el diácono, junto al ambón, dice el invitatorio, en el cual se
expresa la intención. En seguida oran todos en silencio durante un breve
espacio de tiempo y luego el sacerdote, de pie junto a la sede o ante el altar,
dice la oración con las manos extendidas. Los fieles pueden permanecer
arrodillados o de pie durante todo el tiempo de las oraciones.
Las Conferencias Episcopales pueden aprobar algunas aclamaciones del pueblo
antes de cada oración del sacerdote o disponer que se conserve la invitación
tradicional del diácono: "Arrodillémonos, levantémonos
", y la costumbre de que los fieles se arrodillen en silencio durante la
oración.
Cuando hay una grave necesidad pública, el Ordinario del lugar puede
permitir o prescribir que se añada alguna intención especial.
De las oraciones que se presentan en el Misal, el sacerdote puede escoger las
que sean más apropiadas para las circunstancias del lugar, cuidando,
sin embargo, de que se conserve la serie de intenciones establecidas para la
oración Universal (Instrucción General del Misal Romano, n. 46).
I. Por la santa Iglesia.
Oremos, hermanos,
por la santa Iglesia de Dios, para que el Señor le conceda la paz y la
unidad, la proteja en todo el mundo y nos conceda una vida serena, para alabar
a Dios Padre todopoderoso.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, que en Cristo revelaste tu gloria a todas las naciones,
conserva la obra de tu amor, para que tu Iglesia, extendida por todo el mundo,
persevere con fe inquebrantable en la confesión de tu nombre. Por Jesucristo,
nuestro Señor. R/. Amén.
II. Por el Papa.
Oremos también
por nuestro santo padre el Papa N., para que Dios nuestro Señor, que
lo eligió entre los obispos, lo asista y proteja para bien de su Iglesia,
como guía y pastor del pueblo santo de Dios.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, cuya providencia gobierna todas las cosas, atiende
nuestras súplicas y protege con tu amor al Papa que nos has elegido,
para que el pueblo cristiano, confiado por ti a su guía pastoral, progrese
siempre en la fe. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/.Amén.
III. Por el pueblo de Dios y sus ministros.
Sobre la forma de mencionar al obispo, Cfr. Instr. Gen. n. 109
Oremos también
por nuestro obispo N., por todos los obispos, presbíteros, diáconos,
por todos los que ejercen algún ministerio en la Iglesia y por todo el
pueblo de Dios.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, que con tu Espíritu santificas y gobiernas
a toda tu Iglesia, escucha nuestras súplicas y concédenos tu gracia,
para que todos, según nuestra vocación, podamos servirte con fidelidad.
Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.
IV. Por los catecúmenos.
Oremos también
por los (nuestros) catecúmenos para que Dios nuestro Señor los
ilumine interiormente y les comunique su amor; y para que, mediante el bautismo,
se les perdonen todos sus pecados y queden incorporados a Cristo nuestro Señor.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, que sin cesar concedes nuevos hijos a tu Iglesia,
aumenta en los (nuestros) catecúmenos el conocimiento de su fe, para
que puedan renacer por el bautismo a la vida nueva de tus hijos de adopción.
Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.
V. Por la unidad de los cristianos.
Oremos también
por todos los hermanos que creen en Cristo, para que Dios nuestro Señor
les conceda vivir sinceramente lo que profesan y se digne reunidos para siempre
en un solo rebaño, bajo un solo pastor.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, tú que reúnes a los que están
dispersos y los mantienes en la unidad, mira con amor a todos los cristianos,
a fin de que, cuantos están consagrados por un solo bautismo, formen
una sola familia, unida por el amor y la integridad de la fe. Por Jesucristo,
nuestro Señor. R/. Amén.
VI. Por los judíos.
Oremos también
por el pueblo judío, al que Dios se dignó hablar por medio de
los profetas, para que el Señor le conceda progresar continuamente en
el amor t a su nombre y en la fidelidad a su alianza.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, que prometiste llenar de bendiciones a Abraham y
a su descendencia, escucha las súplicas de tu Iglesia, y concede al pueblo
de la primitiva alianza alcanzar la plenitud de la redención. Por Jesucristo,
nuestro Señor. R/. Amén.
VII. Por los que no creen en Cristo.
Oremos también
por los que no creen en Cristo, para que, iluminados por el Espíritu
Santo, puedan encontrar el camino de la salvación.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, concede a quienes no creen en Cristo buscar sinceramente
agradarte, para que encuentren la verdad; y a nosotros tus fieles, concédenos
progresar en el amor fraterno y en el deseo de conocerte más, para dar
al mundo un testimonio creíble de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R/. Amén.
VIII. Por los que no creen en Dios.
Oremos también
por los que no conocen a Dios, para que obren siempre con bondad y rectitud,
y puedan llegar así a conocer a Dios.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, que has hecho a los hombres en tal forma que en
todo, aun sin saberlo, te busquen y sólo al encontrarte hallen descanso,
concédenos que, en medio de las adversidades de este mundo, todos reconozcan
las señales de tu amor y, estimulados por el testimonio de nuestra vida,
tengan por fin la alegría de creer en ti, único Dios verdadero
y Padre de todos los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.
IX. Por los gobernantes.
Oremos también
por los jefes de Estado y todos los responsables de los asuntos públicos,
para que Dios nuestro Señor les inspire decisiones que promuevan el S
bien común, en un ambiente de paz y libertad.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, en cuya mano está mover el corazón
de los hombres y defender los derechos de los pueblos, mira con bondad a nuestros
gobernantes, para que, con tu ayuda, promuevan una paz duradera, un auténtico
progreso social y una verdadera libertad religiosa. Por Jesucristo, nuestro
Señor. R/. Amén.
X. Por los que se encuentran en alguna tribulación.
Oremos, hermanos,
a Dios Padre todopoderoso, para que libre al mundo de todas sus miserias, dé
salud a los enfermos y pan a los que tienen hambre, libere a los encarcelados
y haga justicia a los oprimidos, conceda o seguridad a los que viajan, un pronto
retorno a los que se encuentran lejos del hogar y la vida eterna a los moribundos.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, consuelo de los afligidos y fortaleza de los que
sufren, escucha a los que te invocan en su tribulación, para que experimenten
todos la alegría de tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R/. Amén.
Segunda parte.
ADORACIÓN DE LA SANTA CRUZ
Terminada la Oración Universal, se hace la adoración solemne de la santa Cruz. De las dos formas que se proponen a continuación para el descubrimiento de la cruz, elíjase la que se juzgue más apropiada pastoralmente, de acuerdo con /os circunstancias.
Primera forma de mostrar la santa Cruz
Se lleva a
al altar la cruz, cubierta con un velo y acompañado por dos acólitos
con velas encendidas.
El sacerdote, de pie ante el altar, recibe la cruz, descubre un poco su extremo
superior, la eleva y comienza a cantar el invitatorio. Mirad el árbol
de la Cruz, cuyo canto prosigue juntamente con los ministros sagrados o, si
es necesario, con el coro. Todos responden: venid y adoremos.
Terminado el canto, todos se arrodillan y adoran en silencio, durante algunos
instantes, la cruz que el sacerdote, de pie, mantiene en alto.
En seguida el sacerdote descubre el brazo derecho de la cruz y, elevándola
de nuevo, comienza a cantar (en el mismo tono que antes) el invitatorio “Mirad
el árbol de la Cruz”, y se prosigue como la primera vez.
En seguida, acompañado de dos acólitos con velas encendidas, el
sacerdote lleva la cruz a la entrada del presbiterio o a otro sitio adecuado
y la coloca ahí o la entrega a los ministros o acólitos para que
la sostengan, y se ponen las dos velas encendidas a los lados de la cruz.
Se hace luego la adoración de la santa Cruz: como se indica más
abajo.
Segunda forma de mostrar la santa Cruz
El sacerdote,
el diácono u otro ministro idóneo, van a la puerta del templo
juntamente con los acólitos. Allí reciben la cruz ya descubierta.
Los acólitos toman los ciriales encendidos. Y todos avanzan en forma
de procesión hacia el presbiterio a través del templo.
Cerca de la puerta del templo, el que lleva la cruz la levanta y canta el invitatorio
Mirad el árbol de la Cruz. Todos responden: Venid y adoremos Y se arrodillan
después de la respuesta, adorando un momento en silencio. Esto mismo
se repite a la mitad de la iglesia y a la entrada del presbiterio. (El invitatorio
se canta las tres veces en el mismo tono.)
En seguida se coloca la cruz a la entrada del presbiterio y se ponen a sus lados
los ciriales, como se indicó anteriormente al final de la primera forma.
INVITATORIO AL PRESENTAR LA SANTA CRUZ
Mirad el árbol
de la Cruz donde estuvo clavado Cristo, el Salvador del mundo.
Venid y adoremos.
ADORACIÓN DE LA SANTA CRUZ
El sacerdote, el
clero y los fieles se acercan procesionalmente y adoran la cruz, haciendo delante
de ella una genuflexión simple o algún otro signo de veneración
(como el de besarla), según la costumbre de la región.
Mientras tanto, se canta la antífona. Tu Cruz adoramos, los Improperios
u otros cánticos apropiados. Todos, conforme van terminando de adorar
la cruz, regresan a su lugar y se sientan.
Expóngase solamente una cruz a la adoración de los fieles. Si
por el gran número de asistentes no todos pudieren acercarse, el sacerdote,
después de que una parte de los fieles haya hecho la adoración,
toma la cruz y, de pie ante el altar, invita a todo el pueblo, con breves palabras,
a adorar la santa Cruz. Luego la levanta en alto por un momento, para que los
fieles la adoren en silencio.
Terminada la adoración, la cruz es llevada al altar y puesta en su lugar.
Los ciriales encendidos son colocados a los lados del altar o junto a la cruz.
CANTOS PARA LA ADORACIÓN DE LA SANTA CRUZ
Las partes que corresponden al primer coro se indican con el número 1: las que corresponden al segundo, con el número 2: las que deben cantarse juntamente por los dos coros, con los números 1 Y 2.
1 Y 2. ANTÍFONA
Tu Cruz adoramos, Señor, y tu santa resurrección alabamos y glorificamos, pues del árbol de la Cruz ha venido la alegría al mundo entero.
1. SALMO 66, 2
Que el Señor se apiade de nosotros y nos bendiga, que nos muestre su rostro radiante y misericordioso.
1 Y 2. ANTÍFONA
Tu Cruz adoramos, Señor, y tu santa resurrección alabamos y glorificamos, pues del árbol de la Cruz ha venido la alegría al mundo entero.
IMPROPERIOS I
1 y 2. Pueblo mío,
¿qué mal te he causado o en qué cosa te he ofendido? Respóndeme.
l. ¿Porque yo te saqué de Egipto, tú le has preparado una
cruz a tu Salvador?
2. Pueblo mío, ¿qué mal te he causado o en qué cosa
te he ofendido? Respóndeme.
l. . Sanctus Deus. 2. Santo Dios.
1. Santos Fortis. 2. Santo fuerte.
1. Santos Immortalis, 2. Santo inmortal,
miserere nobis. ten piedad de nosotros.
1 y 2. ¿Porque yo te guié cuarenta años por el desierto,
te alimenté con el maná y te introduje en una tierra fértil,
tú le preparaste una cruz a tu Salvador? Sanctus Deus, etc.
1 y 2. ¿Qué más pude hacer o qué dejé sin
hacer por ti? Yo mismo te elegí y te planté, hermosa viña
mía, pero tú te has vuelto áspera y amarga conmigo, porque
en mi sed me diste de beber vinagre y has plantado una lanza en el costado a
tu Salvador. Sanctus Deus, etc.
IMPROPERIOS II
1. Por ti yo azoté
a Egipto y a sus primogénitos, y tú me has entregado para que
me azoten.
2. R/. Pueblo mío, ¿qué mal te he causado o en qué
cosa te he ofendido? Respóndeme.
1. Yo te saqué de Egipto y te libré del faraón en el mar
Rojo, y tú me has entregado a los sumos sacerdotes. 2. R/.
1. Yo te abrí camino por el mar y tú me has abierto el costado
con tu lanza. 2. R/.
1. Yo te serví de guía con una columna de nubes y tú me
has conducido al pretorio de Pilato. 2. R/.
1. Yo te di de comer maná en el desierto, y tú me has dado de
bofetadas y de azotes. 2. R/.
1. Yo te di a beber el agua salvadora que brotó de la peña, y
tú me has dado a beber hiel y vinagre. 2. R/.
l. Por ti yo herí a los reyes cananeos y tú, con una caña,
me has herido en la cabeza. 2. R/.
1. Yo puse en tus manos un cetro real y tú me has puesto en la cabeza
una corona de espinas. 2. R/.
1. Yo te exalté con mi omnipotencia y tú me has hecho subir a
la deshonra de la Cruz. 2. R/.
HIMNO
Después de cada estrofa, se van diciendo alternados los versos R. l y
R. 2.
R. 1. Cruz amable
y redentora,
árbol noble, espléndido.
Ningún árbol fue tan rico,
ni en sus frutos ni en su flor.
Cuando Adán,
movido a engaño,
comió el fruto del Edén,
el Creador, compadecido,
desde entonces decretó
que un árbol nos devolviera
lo que un árbol nos quitó.
R. 2. Dulce leño,
dulces clavos,
dulce el fruto que nos dio.
Quiso, con sus
propias armas,
vencer Dios al seductor,
la sabiduría a la astucia
fiero duelo le aceptó,
para hacer surgir la vida
donde la muerte brotó. R. 1
Cuando el tiempo
hubo llegado,
el Eterno nos envió
a su Hijo desde el cielo,
Dios eterno como Él,
que en el seno de una Virgen
carne humana revistió. R. 1
Ya se enfrenta
a las injurias,
a los golpes y al rencor,
ya la sangre está brotando
de la fuente de salud.
En qué río tan divino
se ha lavado la creación. R. 1
Árbol santo,
cruz excelsa,
tu dureza ablanda ya,
que tus ramas se dobleguen
al morir el Redentor
y en tu tronco, suavizado,
lo sostengas con piedad. R. 2
Feliz puerto preparaste
para el mundo náufrago
y el rescate presentaste
para nuestra redención,
pues la Sangre del Cordero
en tus brazos se ofrendó. R. 1
Conclusión
que nunca
debe omitirse:
Elevemos jubilosos
a la augusta Trinidad
nuestra gratitud inmensa
por su amor y redención,
al eterno Padre, al Hijo,
y al Espíritu de amor. Amén.
Tercera parte:
SAGRADA COMUNIÓN
Se extiende
un mantel sobre el altar y se ponen sobre él un corporal y el libro.
En seguida el diácono o, en su defecto, el mismo sacerdote traen el Santísimo
Sacramento del lugar del depósito directamente al altar, mientras todos
permanecen de pie y en silencio. Dos acólitos, con candelabros encendidos,
acompañan al Santísimo Sacramento y depositan luego los candelabros
a los lados del altar o sobre él.
Después de que el diácono ha depositado el Santísimo Sacramento
sobre el altar y ha descubierto el copón, se acerca el sacerdote y, previa
genuflexión, sube al altar. Ahí, teniendo las manos juntas, dice
con voz clara:
Fieles a la recomendación del Salvador, y siguiendo su divina enseñanza,
nos atrevemos a decir:
El sacerdote, con las manos, extendidas, dice junto con el pueblo:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea, tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
El sacerdote, con las manos extendidas, prosigue en voz alta:
Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
Junta las manos, El pueblo concluye la oración, aclamando:
Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria por siempre, Señor.
A continuación el sacerdote, con las manos juntas, dice en secreto:
Señor Jesucristo, la comunión de tu Cuerpo no sea para mí un motivo de juicio y condenación, sino que, por tu piedad, me aproveche para defensa de alma y cuerpo y como remedio saludable.
En seguida hace genuflexión, toma una partícula, la mantiene un poco elevada sobre el pixis y dice en voz alta de cara al pueblo:
Éste es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Y, juntamente con el pueblo, añade una sola vez:
Señor, no
soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para
sanarme.
Luego, comulga reverentemente el Cuerpo de Cristo.
Después distribuye la comunión a los fieles. Durante la comunión
se pueden entonar cantos apropiados.
Acabada la comunión, un ministro idóneo lleva el pixix a algún
lugar especialmente preparado fuera de la iglesia, o bien, si lo exigen las
circunstancias, lo reserva en el sagrario.
Después el sacerdote, guardarlo si lo cree oportuno un breve silencio
dice la oración siguiente.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Oremos. Dios todopoderoso y eterno, que nos has redimido con la gloriosa muerte y resurrección de Jesucristo, por medio de nuestra participación en este sacramento prosigue en nosotros la obra de tu amor y ayúdanos a vivir entregados siempre a tu servicio. Por N Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.
Como despedida, el sacerdote, de pie y vuelto hacia el pueblo, extendiendo las manos sobre él, dice la oración siguiente:
ORACIÓN SOBRE EL PUEBLO
Envía, Señor,
tu bendición sobre estos fieles tuyos que han conmemorado la muerte de
tu Hijo y esperan resucitar con Él; concédeles tu perdón
y tu consuelo, fortalece su fe y condúcelos a su eterna salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.
Y todos se retiran en silencio. A. su debido tiempo se desnuda el altar.
Los que asistieron a esta solemne acción litúrgica de la tarde, no están obligados a rezar vísperas.
SÁBADO VIGILIA PASCUAL (RESURRECCIÓN)
Santos: San Estanislao de Cracovia, mártir, y Felipe de Gortina, obispo. Beato Franco de Siena, religioso.
Durante el Sábado
Santo, la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando en
su pasión y su muerte, y se abstiene de celebrar el sacrificio de la
misa (por lo que conserva el altar enteramente desnudo) hasta que, después
de la Vigilia solemne o espera nocturna de la resurrección, se desborda
la alegría pascual, cuya exuberancia inunda los cincuenta días
subsiguientes.
Hoy no puede darse la sagrada comunión más que a modo de viático.
DOMINGO DE PASCUA
DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR
VIGILIA PASCUAL EN LA NOCHE SANTA
Según
una tradición muy antigua, ésta es una noche de vigilia en honor
del Señor (Ex 12, 42). Los fieles, llevando en la mano -según
a la exhortación evangélica (Lc 12, 35 ss)- lámparas encendidas,
se asemejan a quienes esperan el regreso de su Señor para que, cuando
Él vuelva, los encuentre vigilantes y los haga sentar a su mesa.
La celebración de la Vigilia se desarrolla de la manera siguiente: después
de la breve liturgia de la luz: o "lucemario" (primera parte de la
Vigilia), la santa Iglesia, llena de fe en las palabras y promesas del Señor,
medita los portentos que Él obró desde el principio en favor de
su pueblo (segunda parte o liturgia de la palabra) y cuando el día de
la resurrección esta por llegar, encontrándose ya acompañada
de sus nuevos hijo., renacidos en el bautismo (tercera parte), es invitada a
la mesa que el Señor ha preparado para su pueblo, por medio de su muerte
y su resurrección (cuarta parte).
Toda la celebración
de la Vigilia pascual se hace en la noche, de modo que no debe comenzar antes
del principio de la noche del sábado, ni terminar después del
alba del domingo.
La misa de la Vigilia, aunque se celebre antes de la medianoche, es ya la misa
pascual del Domingo de Resurrección. Los fieles que participan en la
misa de la Vigilia pueden comulgar también en la misa diurna de la Pascua.
El sacerdote que celebra o concelebra la misa de la vigilia puede también
celebrar o concelebrar la misa diurna de la Pascua,
El sacerdote y los ministros se revisten desde el principio con los ornamentos
blancos de la misa.
Prepárense suficientes ve/as para todos los fieles que participen en
la vigilia.
Primera parte
LUCERNARIO O SOLEMNE COMIENZO DE LA VIGILIA
BENDICIÓN DEL FUEGO
Se apagan todas
las luces de la iglesia. En un lugar adecuado, fuera de la iglesia, se enciende
el fuego. Congregado allí el pueblo, llega el sacerdote con los ministros.
Uno de los ministros lleva el cirio pascual,
Si las circunstancias no permiten encender el fuego fuera de la iglesia, todo
este rito se desarrolla como se indica más abajo.
El sacerdote saluda, como de costumbre, al pueblo congregado y le hace una breve exhortación, con estas palabras u otras semejantes:
Hermanos: En esta noche santa, en que nuestro Señor Jesucristo pasó de la muerte a la vida, la Iglesia invita a todos sus hijos, diseminados por el mundo, a que se reúnan para velar en oración. Conmemoremos, pues, juntos la Pascua del Señor, escuchando su palabra y participando en sus sacramentos, con la esperanza cierta de participar también en su triunfo sobre la muerte y de vivir con Él para siempre en Dios.
En seguida bendice el fuego.
Oremos. Dios nuestro, que por medio de tu Hijo nos has comunicado el fuego de tu vida divina, bendice este fuego nuevo y haz que estas fiestas pascuales enciendan en nosotros el deseo del cielo, para que podamos llegar con un espíritu renovado a la fiesta gloriosa de tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.
Con el fuego nuevo se enciende el cirio pascual.
Si, por razones pastorales, parece oportuno hacer resaltar con algunos símbolos la dignidad y la significación del cirio pascual, puede hacerse de este modo: una vez bendecido el fuego nuevo, un acólito o uno de los ministros llevan el cirio pascual ante el celebrante. Éste, con un punzón, graba una cruz; en el cirio Después, traza sobre él la letra griega Alfa y. debajo, la letra Omega; entre los brazos de la cruz; traza los cuatro números del año en curso. mientras dice:
1. Cristo ayer
y hoy,
traza la línea vertical:
2. Principio y fin,
traza la línea horizontal:
3.Alfa
traza la letra Alfa. arriba de la línea vertical:
4. y Omega.
traza la letra Omega, abajo de la línea vertical:
5. Suyo es el tiempo
traza el primer número del año en curso, en el ángulo
superior izquierdo de la cruz:
6. y la eternidad.
traza el segundo número de! año, en el ángulo superior
derecho:
7. A Él la gloria y el poder,
traza el tercer número del año en el ángulo inferior
izquierdo:
8. por los siglos de los siglos. Amén.
traza el cuarto número del año en el ángulo inferior
derecho.
Después
de haber trazado la cruz y los demás signos, el sacerdote puede incrustar
en el cirio cinco granos de incienso, en forma de cruz, diciendo al mismo tiempo:
1. Por sus santas llagas
2. gloriosas
3. nos proteja
4. y nos guarde
5. Jesucristo nuestro Señor. Amén.
El celebrante
enciende el cirio pascual con el fuego nuevo, diciendo:
Que la luz de Cristo, resucitado y glorioso, disipe las tinieblas de nuestro
corazón y de nuestro espíritu.
Lo indicado puede realizarse total o parcialmente, según las circunstancias
pastorales del ambiente y del lugar. Las Conferencias Episcopales pueden establecer
también otros ritos más acomodados, a la idiosincrasia de cada
pueblo en concreto.
Cuando por alguna razón no se puede encender el fuego fuera de la iglesia,
el rito se acomoda a las circunstancias. Reunido, como de costumbre el pueblo
en la iglesia, el celebrante con los ministros, uno de los cuales lleva el cirio
pascual, se dirige a la puerta de la iglesia. El pueblo, en cuanto sea posible,
se vuelve hacia el celebrante.
Se hacen el saludo y la exhortación, como se indicó anteriormente;
después se bendice el fuego y, si se quiere, se prepara y enciende el
cirio, como se indica anteriormente.
PROCESIÓN
A continuación el diácono, o en su defecto, el sacerdote toma el cirio pascual y manteniéndolo elevado contra él solo:
Cristo, luz del mundo.
Y todos responden:
Demos gracias a Dios.
Todos entran
en la iglesia, precedidos por el diácono (o el sacerdote) que lleva el
cirio pascual,
Si se emplea el incienso, el turiferario precederá al diácono.
En la puerta de la iglesia, el diácono se detiene y elevando el cirio,
canta por segunda vez:
Cristo, luz del mundo.
Y todos responden:
Demos gracias a Dios.
En este momento
todos encienden sus velas en la llama del cirio y avanzan de nuevo
Al llegar ante el altar, el diácono, vuelto hacia el pueblo, canta por
tercera vez:
Cristo, luz del mundo.
Y todos responden:
Demos gracias a Dios.
Entonces se encienden las luces del templo.
PREGÓN PASCUAL
El sacerdote se dirige a la sede. El diácono pone el cirio pascual en el candelabro, que está preparado en medio del presbiterio o junto al ambón. Después de poner incienso en el incensario, si éste se ha utilizado, el diácono pide y recibe, como lo hace en la misa antes del Evangelio, la bendición del sacerdote, el cual dice en voz baja:
El Señor
esté en tu corazón y en tus labios, para que proclames dignamente
su pregón pascual; en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu
Santo. R/. Amén.
Esta bendición se omite si el pregón pascual es proclamado por
otro que no sea el diacono.
Si se usa el incienso, el diacono o, en su defecto, el sacerdote, inciensa el
libro y el cirio. Luego proclama el pregón pascual desde el ambón
o desde el púlpito. Todos permanecen de pie, teniendo en sus manos las
velas encendidas.
El pregón pascual puede ser proclamado, en caso de necesidad, por un
cantor que no sea diacono. En este caso, el cantor omite desde las palabras
“Por eso, queridos hermanos” hasta el final del invitatorio "El
resplandor de su luz", así como el saludo "El Señor
esté con ustedes".
Las Conferencias Episcopales pueden adaptar el pregón intercalando en alguna aclamación del pueblo.
PREGÓN PASCUAL
Alégrense,
por fin, los coros de los ángeles, alégrense las jerarquías
del cielo y, por la victoria de rey tan poderoso, que las trompetas anuncien
la salvación.
Goce también la tierra, inundada de tanta claridad, y que, radiante con
el fulgor del rey eterno, se sienta libre de la tiniebla que cubría el
orbe entero.
Alégrese también nuestra madre la Iglesia, revestida de luz tan
brillante; resuene este templo con las aclamaciones del pueblo.
(Por eso, queridos hermanos, que asisten a la admirable claridad de esta luz
santa, invoquen conmigo la misericordia de Dios omnipotente, para que aquel
que, sin mérito mío, me agregó al número de los
diáconos, complete mi alabanza a este cirio, infundiendo el resplandor
de su luz.)
El Señor esté con ustedes.
R/. Y con tu espíritu).
Levantemos el corazón.
R/. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R/. Es justo y necesario.
En verdad es justo
y necesario aclamar con nuestras voces, y con todo el afecto del corazón,
a Dios invisible, el Padre todopoderoso, y a su único Hijo, nuestro Señor
Jesucristo.
Porque Él ha pagado por nosotros al eterno Padre la deuda de Adán
y ha borrado con su sangre inmaculada la condena del antiguo pecado. Porque
éstas son las fiestas de Pascua, en las que se inmola el verdadero Cordero,
cuya Sangre consagra las puertas de los fieles. Esta es la noche en que sacaste
de Egipto a los israelitas, nuestros padres, y los hiciste pasar a pie el Mar
Rojo.
Ésta es la noche en que la columna de fuego esclareció las tinieblas
del pecado.
Ésta es la noche que a todos los que creen en Cristo, por toda la tierra,
los arranca de los vicios del mundo y de la oscuridad del pecado, los restituye
a la gracia y los agrega a los santos.
Ésta es la noche en que, rotas las cadenas de la muerte, Cristo asciende
victorioso del abismo. ¿De qué nos serviría haber nacido
si no hubiéramos sido rescatados? ¡Qué asombroso beneficio
de tu amor por nosotros! ¡Qué incomparable ternura y caridad! ¡Para
rescatar al esclavo entregaste al Hijo!
Necesario fue el pecado de Adán, que ha sido borrado por la muerte de
Cristo. ¡Feliz la culpa que mereció tal Redentor!
¡Qué noche tan dichosa! Sólo ella conoció el momento
en que Cristo resucitó del abismo. Ésta es la noche de la que
estaba escrito: "Será la noche clara como el día, la noche
iluminada por mi gozo".
Y así, esta noche santa ahuyenta los pecados, lava las culpas, devuelve
la inocencia a los caídos, la alegría a los tristes, expulsa el
odio, trae la concordia, doblega a los poderosos.
En esta noche de gracia, acepta, Padre santo, el sacrificio vespertino de alabanza,
que la santa Iglesia te ofrece en la solemne ofrenda de este cirio, obra de
las abejas.
Sabemos ya lo que anuncia esta columna de fuego, que arde en llama viva para
la gloria de Dios. Y aunque distribuye su luz, no mengua al repartida, porque
se alimenta de cera fundida que elaboró la abeja fecunda para hacer esta
lámpara preciosa.
¡Qué noche tan dichosa, en que se unen el cielo con la tierra,
lo humano con lo divino!
Te rogamos, Señor, que este cirio consagrado a tu nombre para destruir la oscuridad de esta noche, arda sin apagarse y, aceptado como perfume, se asocie a las lumbreras del cielo. Que el lucero matinal lo encuentre ardiendo, ese lucero que no conoce ocaso, Jesucristo, tu Hijo, que volviendo del abismo, brilla sereno para el linaje humano, y vive y reina por los siglos de los siglos. R/. Amén.
Segunda parte
LITURGIA DE LA PALABRA
En esta Vigilia.
"madre de todo, las vigilias (San Agustín Serm, 219), se proponen
muerte lecturas, siete del Antiguo Testamento y dos del Nuevo (la Epístola
y el Evangelio).
Si las circunstancias pastorales lo piden, puede reducirse el número
de lecturas del Antiguo Testamento; pero téngase siempre en cuenta que
la lectura de la Palabra de Dios es parte fundamental de esta Vigilia de Pascua.
Deben leerse, por lo menos, tres lecturas del Antiguo Testamento y, en casos
muy urgentes, por lo menos dos. Pero nunca se omita la tercera lectura, tomada
del capítulo 14 del Éxodo.
Terminado el pregón, todos apagan sus velas y se sientan. Antes de comenzar
las lecturas, el sacerdote exhorta a la asamblea con estas palabras u otras
semejantes.
Hermanos, con el pregón solemne de la Pascua, hemos entrado ya en la
noche santa de la resurrección del Señor. Escuchemos con recogimiento
la palabra de Dios. Meditemos cómo, en la Antigua Alianza, Dios salvó
a su pueblo y, en la plenitud de los tiempos, envió al mundo a su Hijo
para que nos redimiera.
Oremos para que Dios, nuestro Padre, conduzca a su plenitud esta obra de salvación,
iniciada con la muerte y resurrección de Jesucristo.
Siguen luego las lecturas. Un lector va al ambón y lee la primera lectura.
Después el salmista o cantor dice el salmo, alternando con las respuestas
del pueblo. En seguida todos se levantan, el sacerdote dice "Oremos",
y después de que rodos han orado en silencio durante unos momentos, dice
la oración colecta. Lo mismo se hace en cada lectura.
En lugar de decir el salmo responsorial, se puede guardar un breve espacio de
silencio para hacer oración. En este caso, se omite la pausa después
del "Oremos".
PRIMERA LECTURA
Lectura del libro del Génesis: 1, 1-2, 2
En el principio
creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era soledad y caos; y las tinieblas
cubrían la faz del abismo. El espíritu de Dios se movía
sobre la superficie de las aguas.
Dijo Dios: "Que exista la luz", y la luz existió. Vio Dios
que la luz era buena, y separó la luz de las tinieblas. Llamó
a la luz "día" y a las tinieblas, "noche". Fue la
tarde y la mañana del primer día.
Dijo Dios: "Que haya una bóveda entre las aguas, que separe unas
aguas de otras". E hizo Dios una bóveda y separó con ella
las aguas de arriba, de las aguas de abajo. Y así fue. Llamó Dios
a la bóveda "cielo". Fue la tarde y la mañana del segundo
día.
Dijo Dios: "Que se junten las aguas de debajo del cielo en un solo lugar
y que aparezca el suelo seco". Y así fue. Llamó Dios "tierra"
al suelo seco y "mar" a la masa de las aguas. Y vio Dios que era bueno.
Dijo Dios: "Verdee la tierra con plantas que den semilla y árboles
que den fruto y semilla, según su especie, sobre la tierra". Y así
fue. Brotó de la tierra hierba verde, que producía semilla, según
su especie, y árboles que daban fruto y llevaban semilla, según
su especie. Y ti vio Dios que era bueno. Fue la tarde y la mañana del
tercer día.
Dijo Dios: "Que haya lumbreras en la bóveda del cielo, que separen
el día de la noche, señalen las estaciones, los días y
los años, y luzcan en la bóveda del cielo para iluminar la tierra".
Y así fue. Hizo Dios las dos grandes lumbreras: la lumbrera mayor para
regir el día y la menor, para regir la noche; y también hizo las
estrellas. Dios puso las lumbreras en la bóveda del cielo para iluminar
la tierra, para regir el día y la noche, y separar la luz de las tinieblas.
Y vio Dios que era bueno. Fue la tarde y la mañana del cuarto día.
Dijo Dios: "Agítense las aguas con un hervidero de seres vivientes
y revoloteen sobre la tierra las aves, bajo la bóveda del cielo".
Creó Dios los grandes animales marinos y los vivientes que en el agua
se deslizan y la pueblan, según su especie. Creó también
el mundo de las aves, según sus especies. Vio Dios que era bueno y los
bendijo, diciendo:
"Sean fecundos y multiplíquense; llenen las aguas del mar; que las
aves se multipliquen en la tierra". Fue la tarde y la mañana del
quinto día.
Dijo Dios: "Produzca la tierra vivientes, según sus especies: animales
domésticos, reptiles y fieras, según sus especies". Y así
fue. Hizo Dios las fieras, los animales domésticos y los reptiles, cada
uno según su especie. Y vio Dios que era bueno.
Dijo Dios: "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine
a los peces del mar, a las aves del cielo, a los animales domésticos
y a todo animal que se arrastra sobre la tierra".
Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen suya lo creó; hombre
y mujer los creó.
Y los bendijo Dios y les dijo: "Sean fecundos y multiplíquense,
llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves
del cielo y a todo ser viviente que se mueve sobre la tierra".
Y dijo Dios: "He aquí que les entrego todas las plantas de semilla
que hay sobre la faz de la tierra, y todos los árboles que producen fruto
y semilla, para que les sirvan de alimento. Y a todas las fieras de la tierra,
a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra, n a todos los
seres que respiran, también les doy por alimento las verdes plantas".
Y así fue. Vio Dios todo lo que había hecho y lo encontró
muy bueno. Fue la tarde y la mañana del sexto día.
Así quedaron concluidos el cielo y la tierra con todos sus ornamentos,
y terminada su obra, descansó Dios el séptimo día de todo
cuanto había hecho. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Dios crea
para nosotros un mundo hermoso. Los seres humanos lo hemos afeado y descompuesto.
Estamos en una grave crisis ambiental. Nos urge asumir decisiones inteligentes
para preservar nuestra casa.
O bien: Forma breve
Lectura del libro del Génesis: 1, 1. 26-31
En el principio
creó Dios el cielo y la tierra. Y dijo Dios: "Hagamos al hombre
a nuestra imagen y semejanza; que domine a los peces del mar, a las aves del
cielo, a los animales domésticos y a todo animal que se arrastra sobre
la tierra". y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen suya lo
creó; hombre y mujer los creó.
Y los bendijo Dios y les dijo: "Sean fecundos y multiplíquense,
llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves
del cielo y a todo ser viviente que se mueve sobre la tierra".
Y dijo Dios: "He aquí que les entrego todas las plantas de semilla
que hay sobre la faz de la tierra, y todos los árboles que producen fruto
y semilla, para que les sirvan de alimento. Y a todas las fieras de la tierra,
a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra, a todos los seres
que respiran, también les doy por alimento las verdes plantas".
Y así fue. Vio Dios todo lo que había hecho y lo encontró
muy bueno. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Después de la lectura, se canta uno de los salmos siguientes:
Del salmo 103 R/.
Bendice al Señor, alma mía
Bendice al Señor, alma mía; Señor y Dios mío, inmensa
es tu grandeza. Te vistes de belleza y majestad, la luz te envuelve como un
manto. R/.
Sobre bases inconmovibles asentaste la tierra para siempre. Con un vestido de
mares la cubriste y las aguas en los montes concentraste. R/.
En los valles haces brotar las fuentes, que van corriendo entre montañas;
junto al arroyo vienen a vivir las aves, que cantan entre las ramas. R/.
Desde tu cielo riegas los montes y sacias la tierra del fruto de tus manos;
haces brotar hierba para los ganados y pasto para los que sirven al hombre.
R/.
¡Qué numerosas son tus obras, Señor, y todas las hiciste
con maestría! La tierra está llena de tus creaturas. Bendice al
Señor, alma mía. R/.
O bien:
Del salmo 32 R/.
La tierra llena está de tus bondades.
Sincera es la palabra del Señor y todas sus acciones son leales. Él
ama la justicia y el derecho, la tierra llena está de sus bondades. R/.
La palabra del Señor hizo los cielos y su aliento, los astros. Los mares
encerró como en un odre y como en una presa, los océanos. R/.
Feliz la nación cuyo Dios es el Señor; dichoso el pueblo que escogió
por suyo. Desde el cielo el Señor, atentamente, mira a todos los hombres.
R/.
En el Señor está nuestra esperanza, pues Él es nuestra
ayuda y nuestro amparo. Muéstrate bondadoso con nosotros, puesto que
en ti, Señor, hemos confiado. R/.
ORACIÓN
Oremos. Dios todopoderoso y eterno, que en todas las obras de tu amor te muestras admirable, concédenos comprender que la redención realizada por Cristo, nuestra Pascua, es una obra más maravillosa todavía que la misma creación del universo. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.
Esta oración se puede sustituir por la siguiente, si se hace la lectura breve: creación del hombre.
Oremos. Dios nuestro, que de un modo admirable nos creaste a tu imagen y semejanza y de un modo más admirable todavía nos redimiste, concédenos sabiduría de espíritu, para resistir los atractivos del pecado y poder llegar así a los gozos del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.
SEGUNDA LECTURA
Lectura del libro del Génesis: 22, 1-18
En aquel tiempo,
Dios le puso una prueba Abraham y le dijo: "¡Abraham, Abraham!".
El respondió: "Aquí estoy". Y Dios le dijo: "Toma
a tu hijo único, Isaac, a quien tanto amas; vete a la región de
Moria y ofrécemelo en sacrificio, en el monte que yo te indicaré".
Abraham madrugó, aparejó su burro, tomó consigo a dos de
sus criados y a su hijo Isaac; cortó leña para el sacrificio y
se encaminó al lugar que Dios le había indicado. Al tercer día
divisó a lo lejos el lugar. Les dijo entonces a sus criados: "Quédense
aquí con el burro; yo iré con el muchacho hasta allá, para
adorar a Dios y después regresaremos".
Abraham tomó la leña para el sacrificio, se la cargó a
su hijo Isaac y tomó en su mano el fuego y el cuchillo. Los dos caminaban
juntos. Isaac dijo a su padre Abraham: "¡Padre!". El respondió:
"¿Qué quieres, hijo?". El muchacho contestó:
"Ya tenemos fuego y leña, pero, ¿dónde está
el cordero para el sacrificio?". Abraham le contestó: "Dios
nos dará el cordero para el sacrificio, hijo mío". Y siguieron
caminando juntos.
Cuando llegaron al sitio que Dios le había señalado, Abraham levantó
un altar y acomodó la leña. Luego ató a su hijo Isaac,
lo puso sobre el altar, encima de la leña, y tomó el cuchillo
para degollado.
Pero el ángel del Señor lo llamó desde el cielo y le dijo:
"¡Abraham, Abraham!". Él contestó: "Aquí
estoy". El ángel le dijo: "No descargues la mano contra tu
hijo, ni le hagas daño. Ya veo que temes a Dios, porque no le has negado
a tu hijo único".
Abraham levantó los ojos y vio un carnero, enredado por los cuernos en
la maleza. Atrapó el carnero y lo ofreció en sacrificio, en lugar
de su hijo. Abraham puso por nombre a aquel sitio "el Señor provee",
por lo que aun el día de hoy se dice: "el monte donde el Señor
provee".
El ángel del Señor volvió a llamar a Abraham desde el cielo
y le dijo:
"Juro por mí mismo, dice el Señor, que por haber hecho esto
y no haberme negado a tu hijo único, yo te bendeciré y multiplicaré
tu descendencia como las estrellas del cielo y las arenas del mar. Tus descendientes
conquistarán las ciudades enemigas. En tu descendencia serán bendecidos
todos los pueblos de la tierra, porque obedeciste a mis palabras. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Isaac acompaña a su padre, camina "a tientas", sin entender que marcha como víctima inocente, Jesús también asumió su existencia en clave de obediencia entrega total. .
Lectura del libro del Génesis: 22, 1-2. 9-13. 15-18
En aquel tiempo,
Dios le puso una prueba a Abraham y le dijo: "¡Abraham, Abraham!".
El respondió: "Aquí estoy". Y Dios le dijo: "Toma
a tu hijo único, Isaac, a quien tanto amas; vete a la región de
Moria y ofrécemelo en sacrificio, en el monte que yo te indicaré".
Cuando llegaron al sitio que Dios le había señalado, Abraham levantó
un altar y acomodó la leña. Luego ató a su hijo Isaac,
lo puso sobre el altar, encima de la leña, y tomó el cuchillo
para degollarlo.
Pero el ángel del Señor lo llamó desde el cielo y le dijo:
"¡Abraham, Abraham!". Él contestó: "Aquí
estoy". El ángel le dijo: "No descargues la mano contra tu
hijo, ni le hagas daño. Ya veo que temes a Dios, porque no le has negado
a tu hijo único". Abraham levantó los ojos y vio un carnero,
enredado por los cuernos en la maleza. Atrapó el carnero y lo ofreció
en sacrificio en lugar de su hijo.
El ángel del Señor volvió a llamar a Abraham desde el cielo
y le dijo: "Juro por mí mismo, dice el Señor, que por haber
hecho esto y no haberme negado a tu hijo único, yo te bendeciré
y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y las arenas
del mar. Tus descendientes conquistarán las ciudades enemigas. En tu
Descendencia serán bendecidos todos los pueblos de la tierra, porque
obedeciste a mis palabras'. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Del salmo 15 R/.
Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.
El Señor es la parte que me ha tocado en herencia: P mi vida está
en sus manos. Tengo siempre presente al Señor y con El a mi lado, jamás
tropezaré. R/.
Por eso se me alegran el corazón y el alma y mi cuerpo vivirá
tranquilo, porque tú no me abandonarás a la muerte, ni dejarás
que sufra yo la corrupción. R/.
Enséñame el camino de la vida, sáciame de gozo en tu presencia
y de alegría perpetua junto a ti. R/. ORACIÓN
Oremos. Señor Dios, Padre de los creyentes, que t por medio del sacramento
pascual del bautismo sigues cumpliendo la promesa hecha a Abraham de multiplicar
su descendencia por toda la tierra y de hacerlo el padre de todas las naciones,
concede a tu pueblo responder dignamente a la gracia de tu llamado. Por Jesucristo,
nuestro Señor. R/. Amén.
TERCERA LECTURA
Lectura del libro del Éxodo: 14, 15-15, 1
En aquellos días,
dijo el Señor a Moisés: "¿Por qué "!tI
sigues clamando a mí? Diles a los israelitas que se pongan en marcha.
Y tú, alza tu bastón, extiende tu mano sobre el mar y divídelo,
para que los israelitas entren en el mar sin mojarse. Yo voy a endurecer el
corazón de los egipcios para que los persigan, y me cubriré de
gloria a expensas del faraón y de todo su ejército, de sus carros
y jinetes. Cuando me haya cubierto de gloria a expensas del faraón, de
sus carros y jinetes, los egipcios sabrán que yo soy el Señor".
El ángel del Señor, que iba al frente de las huestes de Israel,
se colocó tras ellas. Y la columna de nubes que iba adelante, también
se desplazó y se puso a sus espaldas, entre el campamento de los israelitas
y el campamento de los egipcios. La nube era tinieblas para unos y claridad
para otros, y así los ejércitos no trabaron contacto durante toda
la noche.
Moisés extendió la mano sobre el mar, y el Señor hizo soplar
durante toda la noche un fuerte viento del este, que secó el mar, y dividió
las aguas. Los israelitas entraron en el mar y no se mojaban, mientras las aguas
formaban una muralla a su derecha y a su izquierda. Los egipcios se lanzaron
en su persecución y toda la caballería del faraón, sus
carros y jinetes, entraron tras ellos en el mar.
Hacia el amanecer, el Señor miró desde la columna de fuego y humo
al ejército de los egipcios y sembró entre ellos el pánico.
Trabó las ruedas de sus carros, de suerte que no avanzaban sino pesadamente.
Dijeron entonces los egipcios: "Huyamos de Israel, porque el Señor
lucha en su favor contra Egipto".
Entonces el Señor le dijo a Moisés: "Extiende tu mano sobre
el mar, para que vuelvan las aguas sobre los egipcios, sus carros y sus jinetes".
Y extendió Moisés su mano sobre el mar, y al amanecer, las aguas
volvieron a su sitio, de suerte que al huir, los egipcios se encontraron con
ellas, y el Señor los derribó en medio del mar. Volvieron las
aguas y cubrieron los carros, a los jinetes y a todo el ejército del
faraón, que se había metido en el mar para perseguir a Israel.
Ni uno solo se salvó.
Pero los hijos de Israel caminaban por lo seco en medio del mar. Las aguas les
hacían muralla a derecha e izquierda. Aquel día salvó el
Señor a Israel de las manos de Egipto. Israel vio a los egipcios, muertos
en la orilla del mar. Israel vio la mano fuerte del Señor sobre los egipcios,
y el pueblo temió al Señor y creyó en el Señor y
en Moisés, su siervo. Entonces Moisés y los hijos de Israel cantaron
este cántico al Señor:
Moisés acata las órdenes de Dios, extiende su mano sobre el mar y logra hacer pasar sano y salvo a su pueblo. Israel captó dicho acontecimiento como signo de su liberación.
Éxodo 15
R/. Alabemos al Señor por su victoria.
Cantemos al Señor, sublime es su victoria: caballos y jinete arrojó
en el mar. Mi fortaleza y mi canto es el Señor, El es mi salvación;
El es mi Dios, y yo lo alabaré, n es el Dios de mis padres, y yo le cantaré.
R/.
El Señor es un guerrero, su nombre es el Señor. Precipitó
en el mar los carros del faraón y a sus guerreros; ahogó en el
Mar Rojo a sus mejores capitanes. R/.
Las olas los cubrieron, cayeron hasta el fondo, como piedras. Señor,
tu diestra brilla por su fuerza; tu diestra, Señor, tritura al enemigo.
R/.
Tú llevas a tu pueblo para plantado en el monte que le diste en herencia,
en el lugar que convertiste en tu morada, en el santuario que construyeron tus
manos. Tú, Señor, reinarás para siempre. R/.
ORACIÓN
Oremos. Tus antiguos prodigios se renuevan, Señor, también en
nuestros tiempos, pues lo que tu poder hizo con las aguas para librar a un solo
pueblo de la esclavitud del faraón, lo repites ahora, por medio del agua
del bautismo, para salvar a todas las naciones. Concede a todos los hombres
del mundo entero contarse entre los hijos de Abraham y participar de la dignidad
del pueblo elegido. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.
O bien:
Oremos. Señor, que con el Evangelio nos has hecho comprender el sentido profundo del Antiguo Testamento, dejándonos ver en el paso del Mar Rojo una imagen del bautismo y en el pueblo liberado de la esclavitud, un símbolo del pueblo cristiano, haz que todos los hombres, mediante la fe, participen del privilegio del pueblo elegido y sean regenerados por la acción santificadora de tu Espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.
CUARTA LECTURA
Lectura del libro del profeta Isaías: 54, 5-14
"El que te
creó, te tomará por esposa; su nombre es 'Señor de los
ejércitos'. Tu redentor es el Santo de Israel; será llamado 'Dios
de toda la tierra'. Como a una mujer abandonada y abatida te vuelve a llamar
el Señor. ¿Acaso repudia uno a la esposa de la juventud?, dice
tu Dios.
Por un instante te abandoné, pero con inmensa misericordia te volveré
a tomar. En un arrebato de ira te oculté un instante mi rostro, pero
con amor eterno me he apiadado de ti, dice el Señor, tu redentor.
Me pasa ahora como en los días de Noé: entonces juré que
las aguas del diluvio no volverían a cubrir la tierra; ahora juro no
enojarme ya contra ti ni volver a amenazarte. Podrán desaparecer los
montes y hundirse las colinas, pero mi amor por ti no desaparecerá y
mi alianza de paz quedará firme para siempre. Lo dice el Señor,
el que se apiada de ti.
Tú, la afligida, la zarandeada por la tempestad, la no consolada: He
aquí que yo mismo coloco tus piedras sobre piedras finas, tus cimientos
sobre zafiros; te pondré almenas de rubí y puertas de esmeralda
y murallas de piedras preciosas.
Todos tus hijos serán discípulos del Señor, y será
grande su prosperidad. Serás consolidada en la justicia. Destierra la
angustia, pues ya nada tienes que temer; olvida tu miedo, porque ya no se acercará
a ti". Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Jerusalén vive el destierro como una mujer violentada. En un pestañeo es zarandeada. En adelante vivirá tranquila, porque el Señor le asistirá con lealtad perpetua.
Del salmo 29 R/.
Te alabaré, Señor, eternamente.
Te alabaré, Señor, pues no dejaste que se rieran de mí
mis enemigos. Tú, Señor, me salvaste de la muerte y a punto de
morir, me reviviste. R/.
Alaben al Señor quienes lo aman, den gracias a su nombre, porque su ira
dura un solo instante y su bondad, toda la vida. El llanto nos visita por la
tarde; por la mañana, el júbilo. R/.
Escúchame, Señor, y compadécete; Señor, ven en mi
ayuda. Convertiste mi duelo en alegría, te alabaré por eso eternamente.
R/.
ORACIÓN
Oremos. Señor
Dios, siempre fiel a tus promesas, aumenta, por medio del bautismo, el número
de tus hijos y multiplica la descendencia prometida a la fe de los patriarcas,
para que tu Iglesia vea que se va cumpliendo tu voluntad de salvar a todos los
hombres, como los patriarcas lo creyeron y esperaron. Por Jesucristo, nuestro
Señor. R/. Amén.
La oración anterior puede sustituirse por alguna de las que siguen, cuando
sus lecturas correspondientes vayan a omitirse.
QUINTA LECTURA
Lectura del libro del profeta Isaías: 55, 1-11
Esto dice el Señor:
"Todos ustedes, los que tienen sed, vengan por agua; y los que no tienen
dinero, vengan, tomen trigo y coman; tomen vino y leche sin pagar. ¿Por
qué gastar el dinero en lo que no es pan y el salario, en lo que no alimenta?
Escúchenme atentos y comerán bien, saborearán platillos
sustanciosos. Préstenme atención, vengan a mí, escúchenme
y vivirán.
Sellaré con ustedes una alianza perpetua, cumpliré las promesas
que hice a David. Como a él lo puse por testigo ante los pueblos, como
príncipe y soberano de las naciones, así tú reunirás
a un pueblo desconocido, y las naciones que no te conocían acudirán
a ti, por amor del Señor, tu Dios, por el Santo de Israel, que te ha
honrado.
Busquen al Señor mientras lo pueden encontrar, invóquenlo mientras
está cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal, sus planes;
que regrese al Señor, y El tendrá piedad; a nuestro Dios, que
es rico en perdón.
Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, sus caminos no son mis
caminos. Porque así como aventajan los cielos a la tierra, así
aventajan mis caminos a los de ustedes y mis pensamientos a sus pensamientos.
Como bajan del cielo la lluvia y la nieve y no vuelven allá, sino después
de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar a fin de que dé
semilla para sembrar y pan para comer, así será la palabra que
sale de mi boca: no volverá a mí sin resultado, sino que hará
mi voluntad y cumplirá su misión". Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Los seres humanos nos aferramos a proyectos vanos. Dios construye con firmeza y solidez. Su Palabra fluye serenamente, irriga el corazón de los oyentes sensatos.
Isaías 12
R/. El Señor es mi Dios y salvador.
El Señor es mi Dios y salvador: con El estoy seguro y nada temo. El Señor
es mi protección y mi fuerza, y ha sido mi salvación. Sacarán
agua con gozo de la fuente de salvación. R/.
Den gracias al Señor, invoquen su nombre, cuenten a los pueblos sus hazañas,
proclamen que su nombre es sublime. R/.
Alaben al Señor por sus proezas, anúncienlas a toda la tierra.
Griten jubilosos, habitantes de Sión, porque el Dios de Israel ha sido
grande con ustedes. R/.
ORACIÓN
Oremos. Dios todopoderoso y eterno, única esperanza del mundo, tú que anunciaste por la voz de tus profetas los misterios que estamos celebrando esta noche, infunde en nuestros corazones la gracia de tu Espíritu, para que podamos vivir una vida digna de tu redención. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.
SEXTA LECTURA
Lectura del libro del profeta Baruc: 3, 9-15. 32-4, 4 1
Escucha, Israel,
los mandatos de vida, presta oído para que adquieras prudencia. ¿A
qué se debe, Israel, que estés aún en país enemigo,
que envejezcas en tierra extranjera, que te hayas contaminado por el trato con
los muertos, que te veas contado entre los que descienden al abismo?
Es que abandonaste la fuente de la sabiduría. Si hubieras seguido los
senderos de Dios, habitarías en paz eternamente.
Aprende dónde están la prudencia, la inteligencia y la energía,
así aprenderás dónde se encuentra el secreto de vivir larga
vida, y dónde la luz de los ojos y la paz. ¿Quién es el
que halló el lugar de la sabiduría y tuvo acceso a sus tesoros?
El que todo lo sabe, la conoce; con su inteligencia la ha escudriñado.
El que cimentó la tierra para todos los tiempos, y la pobló de
animales cuadrúpedos; el que envía la luz, y ella va, la llama,
y temblorosa le obedece; llama a los astros, que brillan jubilosos en sus puestos
de guardia, y ellos le responden: "Aquí estamos", y refulgen
gozosos para aquel que los hizo. Él es nuestro Dios y no hay otro como
El; El ha escudriñado los caminos de la sabiduría y se la dio
a su hijo Jacob, a Israel, su predilecto. Después de esto, ella apareció
en el mundo y convivió con los hombres.
La sabiduría es el libro de los mandatos de Dios, la ley de validez eterna;
los que la guardan, vivirán; los que la abandonan, morirán.
Vuélvete a ella, Jacob, y abrázala; camina hacia la claridad de
su luz; no entregues a otros tu gloria, ni tu dignidad a un pueblo extranjero.
Bienaventurados nosotros, Israel, porque lo que agrada al Señor nos ha
sido revelado. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Dioses fuente de sabiduría para su pueblo. Cuando Israel camina por las sendas del Señor disfruta de prosperidad. El respeto al Señor es luz que Ilumina al sensato.
Del salmo 18 R/.
Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
La ley del Señor es perfecta del todo y reconforta el alma; inmutables
son las palabras del Señor y hacen sabio al sencillo. R/.
En los mandamientos del Señor hay rectitud y alegría para el corazón;
son luz los preceptos del Señor para alumbrar el camino. R/.
La voluntad de Dios es santa y para siempre estable; los mandatos del Señor
son verdaderos y enteramente justos. R/.
Más deseables que el oro y las piedras preciosas las normas del Señor,
y más dulces que la miel de un panal que gotea. R/.
ORACIÓN
Oremos. Dios nuestro, que haces crecer continuamente a tu Iglesia con hijos llamados de todos los pueblos, dígnate proteger siempre con tu gracia a quienes has hecho renacer en el bautismo. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/.Amén.
SÉPTIMA LECTURA
Lectura del libro del profeta Ezequiel: 36, 16-28
En aquel tiempo,
me fue dirigida la palabra del Señor en estos términos: "Hijo
de hombre, cuando los de la casa de Israel habitaban en su tierra, la mancharon
con su conducta y con sus obras; como inmundicia fue su proceder ante mis ojos.
Entonces descargué mi furor contra ellos, por la sangre que habían
derramado en el país y por haberlo profanado con sus idolatrías.
Los dispersé entre las naciones y anduvieron errantes por todas las tierras.
Los juzgué según su conducta, según sus acciones los sentencié.
Y en las naciones a las que se fueron, desacreditaron mi santo nombre, haciendo
que de ellos se dijera: 'Éste es el pueblo del Señor, y ha tenido
que salir de su tierra'.
Pero, por mi santo nombre, que la casa de Israel profanó entre las naciones
a donde llegó, me he compadecido. Por eso, dile a la casa de Israel:
'Esto dice el Señor: no lo hago por ustedes, casa de Israel. Yo mismo
mostraré la santidad de mi nombre excelso, que ustedes profanaron entre
las naciones. Entonces ellas reconocerán que yo soy el Señor,
cuando, por medio de ustedes les haga ver mi santidad.
Los sacaré a ustedes de entre las naciones, los reuniré de todos
los países y los llevaré a su tierra. Los rociaré con agua
pura y quedarán purificados; los purificaré de todas sus inmundicias
e idolatrías.
Les daré un corazón nuevo y les infundiré un espíritu
nuevo; arrancaré de ustedes el corazón de piedra y les daré
un corazón de carne. Les infundiré mi espíritu y los haré
vivir según mis preceptos y guardar y cumplir mis mandamientos. Habitarán
en la tierra que di a sus padres; ustedes serán mi pueblo y yo seré
su Dios'". Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Dios reivindicará santo nombre; devolverá la libertad a Israel. Los preservara de toda maldad, limpiándolos de toda corrupción, y dándoles un corazón y un espíritu nuevo.
De los salmos 41
y 42 R/. Estoy sediento del Dios que da la vida.
Como el venado busca el agua de los ríos, así, cansada, mi alma
te busca a ti, Dios mío. R/.
Del Dios que da la vida está mi ser sediento. ¿Cuándo será
posible ver de nuevo su templo? R/.
Recuerdo cuando íbamos a casa del Señor, cantando, jubilosos,
alabanzas a Dios. R/.
Envíame, Señor, tu luz y tu verdad; que ellas se conviertan en
mi guía y hasta tu monte santo me conduzcan, allí donde tú
habitas. R/.
Al altar del Señor me acercaré, al Dios que es mi alegría,
y a mi Dios, el Señor, le daré gracias al compás de la
cítara. R/.
O bien, cuando hay bautizos:
Isaías 12
R/. El Señor es mi Dios y salvador.
El Señor es mi Dios y salvador, con Él estoy seguro y nada temo.
El Señor es mi protección y mi fuerza y ha sido mi salvación.
Sacarán agua con gozo de la fuente de salvación. R/.
Den gracias al Señor, invoquen su nombre, cuenten a los pueblos sus hazañas,
proclamen que su nombre es sublime. R/.
Alaben al Señor por sus proezas, anúncienlas a toda la tierra.
Griten jubilosos, habitantes de Sión, porque el Dios de Israel ha sido
grande con ustedes. R/.
O bien:
Del salmo 50 R/.
Crea en mí, Señor, un corazón puro
Crea en mí, Señor, un corazón puro, un espíritu
nuevo para cumplir tus mandamientos. No me arrojes, Señor, lejos de ti,
ni retires de mí tu santo espíritu. R/.
Devuélveme tu salvación, que regocija, y mantén en mí
un alma generosa. Enseñaré a los descarriados tus caminos y volverán
a ti los pecadores. R/.
Tú, Señor, no te complaces en los sacrificios y si te ofreciera
un holocausto, no te agradaría. Un corazón contrito te presento,
y a un corazón contrito, tú nunca lo desprecias. R/.
ORACIÓN
Oremos. Señor Dios nuestro, poder inmutable y luz sin ocaso, prosigue bondadoso a través de tu Iglesia, sacramento de salvación, la obra que tu amor dispuso desde la eternidad; que todo el mundo vea y reconozca que los caídos se levantan, que se renueva lo que había envejecido y que todo se integra en aquel que es el principio de todo, Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. R/. Amén.
O bien esta oración:
Oremos. Señor
Dios nuestro, que con las enseñanzas del Antiguo y del Nuevo Testamentos
nos has preparado a celebrar el misterio de la Pascua, haz que comprendamos
tu amor, para que los dones que hoy recibimos confirmen en nosotros la esperanza
de los bienes futuros. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.
Terminada la oración de la última lectura del Antiguo Testamento,
con el responsorio y la oración correspondientes, se encienden las velas
del altar. El sacerdote entona solemnemente el "Gloria", que todos
prosiguen. Se tocan las campanas de acuerdo con las costumbres de cada lugar.
Después del Gloria, el sacerdote dice la oración colecta, como
de ordinario.
Oremos. Dios nuestro, que haces resplandecer esta noche santa con la gloria
del Señor resucitado, aviva en tu Iglesia el espíritu filial,
para que, renovados en cuerpo y alma, nos entreguemos plenamente a tu servicio.
Por nuestro Señor Jesucristo...
En seguida un lector lee la epístola de san Pablo.
EPÍSTOLA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 6, 3-11
Hermanos: ¿no
saben ustedes que todos los que hemos sido incorporados a Cristo Jesús
por medio del bautismo, hemos sido incorporados a El en su muerte? a En efecto,
por el bautismo fuimos sepultados con Él en su muerte, para que, así
como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así
también nosotros llevemos una vida nueva.
Porque, si hemos estado íntimamente unidos a El por una muerte semejante
a la suya, también lo estaremos en su resurrección. Sabemos que
nuestro hombre viejo fue crucificado con Cristo, para que el cuerpo del pecado
quedara destruido, a fin de que ya no sirvamos al pecado, pues el que ha muerto
queda libre del pecado.
Por lo tanto, si hemos muerto con Cristo, estamos seguros de que también
viviremos con Él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre
los muertos, ya no morirá nunca. La muerte ya no tiene dominio sobre
Él, porque al morir, murió al pecado de una vez para siempre;
y al resucitar, vive ahora para Dios. Lo mismo ustedes, considérense
muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Quien se convierte y recibe el bautismo, se vincula personalmente a Jesús. Con la fuerza del Espíritu inicia una existencia nueva, liberada del pecado y la esclavitud.
Terminada la epístola,
todos se ponen de pie y el sacerdote entona solemnemente el "Aleluya",
que todos repiten. Luego un salmista o un cantor dice el salmo, al que el pueblo
responde: Aleluya. Si hace falta, el mismo salmista canta el Aleluya.
Del salmo 117 R/. Aleluya, aleluya.
Te damos gracias, Señor, porque eres bueno, porque tu misericordia es
eterna. Diga la casa de Israel: "Su misericordia es eterna". R/.
La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es nuestro
orgullo. No moriré, continuaré viviendo, para contar lo que el
Señor ha hecho. R/.
La piedra que desecharon los constructores, es ahora la piedra angular. Esto
es obra de la mano del Señor, es un milagro patente. R/.
Para el Evangelio no se llevan velas. Puede emplearse el incienso.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 16,1-7
Transcurrido
el sábado, María Magdalena, María (la madre de Santiago)
y Salomé, compraron perfumes para ir a embalsamar a Jesús. Muy
de madrugada, el primer día de la semana, a la salida del sol, se dirigieron
al sepulcro. Por el camino se decían unas a otras: "¿Quién
nos quitará la piedra de la entrada del sepulcro?". Al llegar, vieron
que la piedra ya estaba quitada, a pesar de ser muy grande.
Entraron en el sepulcro y vieron a un joven, vestido con una túnica blanca,
sentado en el lado derecho, y se llenaron de miedo. Pero él les dijo:
"No se espanten. Buscan a Jesús de Nazaret, el que fue crucificado.
No está aquí; ha resucitado. Miren el sitio donde lo habían
puesto. Ahora vayan a decirles a sus discípulos y a Pedro: Él
irá delante de ustedes a Galilea. Allá lo verán, como El
les dijo' ". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor
Jesús.
Las mujeres reciben una alegre noticia: Jesús, el crucificado, está vivo, se reencontrará con los suyos en Galilea y los invitará a recomenzar la misión evangelizadora.
Después del Evangelio se tiene la Homilía y luego se pasa a la Liturgia Bautismal.
Tercera Parte
LITURGIA BAUTISMAL
El sacerdote con
los ministros se dirige a la fuente bautismal, si es que ésta se encuentra
a la lista de los fieles. De lo contrario, se pone un recipiente con agua en
el presbiterio. Si hay catecúmenos adultos, son llamados por su nombre
y presentados por los padrinos o, si son niños, llevados por los padres
y padrinos frente a toda la asamblea.
Después, el sacerdote exhorta a los presentes, con éstas u otras
palabras semejantes.
Si están presentes los que se han a bautizar:
Hermanos, acompañemos con nuestra oración a estos catecúmenos
que anhelan renacer a una nueva vida en la fuente del bautismo, para que Dios,
nuestro Padre, les otorgue su protección y su amor.
Si se bendice la fuente, pero no va a haber bautizos:
Hermanos, pidamos a Dios todopoderoso que con su poder santifique esta fuente
bautismal, para que cuantos en el bautismo van a ser regenerados en Cristo,
sean acogidos en la familia de Dios.
Dos cantores entonan las letanías, a las que todos responden estando
en pie (por razón del tiempo pascual).
Si la procesión hasta el bautisterio es larga, se cantan las letanías
durante la procesión; en este caso, se llama a los catecúmenos
antes de comenzar la procesión.
Abre la procesión el diácono, con el cirio pascual; siguen los
catecúmenos, con los padrinos: después, el sacerdote con los ministros.
En este caso, la exhortación precedente se hace antes de la bendición
del agua.
Si no hay bautizos ni bendición de la fuente, omitidas las letanías, se procede inmediatamente a la bendición del agua.
LETANÍAS DE LOS SANTOS
En las letanías se pueden añadir algunos nombres de santos, especialmente el del titular de la iglesia, el de los patronos del lugar y el de los que van a ser bautizados.
Señor,
ten piedad de nosotros Señor, ten piedad de nosotros
Cristo, ten piedad de nosotros Cristo, ten piedad de nosotros
Señor, ten piedad de nosotros Señor, ten piedad de nosotros
Santa Mana, Madre de Dios ruega por nosotros
San Miguel ruega por nosotros
Santos ángeles de Dios rueguen por nosotros
San Juan Bautista ruega por nosotros
San José ruega por nosotros
Santos Pedro y Pablo San Andrés rueguen por nosotros
San Juan ruega por nosotros
Santa María Magdalena ruega por nosotros
San Esteban ruega por nosotros
San Ignacio de Antioquía ruega por nosotros
San Lorenzo ruega por nosotros
Santas Perpetua y Felícitas rueguen por nosotros
Santa Inés ruega por nosotros
San Gregorío ruega por nosotros
San Agustín ruega por nosotros
San Atanasio ruega por nosotros
San Basilio ruega por nosotros
San Martín ruega por nosotros
San Benito ruega por nosotros
Santos Francisco y Domingo rueguen por nosotros
San Francisco Javier ruega por nosotros
San Juan María Vianney II ruega por nosotros
Santa Catalina de Siena ruega por nosotros
Santa Teresa de Jesús ruega por nosotros
Santos y santas de Dios rueguen por nosotros
Muéstrate propicio líbranos, Señor
De todo mal líbranos, Señor
De todo pecado líbranos, Señor
De la muerte eterna líbranos, Señor
Por tu encarnación líbranos, Señor
Por tu muerte y resurrección líbranos, Señor
Por el don del Espíritu Santo líbranos, Señor
Nosotros, que somos pecadores te rogamos, óyenos
Si hay bautizos:
Para que te
dignes comunicar tu propia vida a quienes has llamado al bautismo
te rogamos, óyenos
Si no hay bautizos:
Para que santifiques
esta agua por la que renacerán tus nuevos hijos
te rogamos, óyenos
Jesús, Hijo de Dios vivo
te rogamos, óyenos
Si hay bautizos, el sacerdote, con las manos juntas, dice la oración siguiente:
Derrama, Señor, tu infinita bondad en este sacramento del bautismo y envía a tu Santo Espíritu, para que haga renacer de la fuente bautismal a estos nuevos hijos tuyos, que van a ser santificados por tu gracia, mediante la colaboración de nuestro ministerio. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.
BENDICIÓN DEL AGUA BAUTISMAL
En seguida el sacerdote bendice el agua bautismal, diciendo, con las manos juntas, la oración siguiente:
Dios nuestro, que
con tu poder invisible realizas obras admirables por medio de los signos de
los sacramentos y has hecho que tu creatura, el agua, signifique de muchas maneras
la gracia del bautismo.
Dios nuestro, cuyo Espíritu aleteaba sobre la superficie de las aguas
en los mismos principios del mundo, para que ya desde entonces el agua recibiera
el poder de Dios nuestro, que incluso en las aguas torrenciales del diluvio
prefiguraste el nuevo nacimiento de los hombres, al hacer que de una manera
misteriosa un mismo elemento diera fin al pecado y origen a la virtud.
Dios nuestro, que hiciste pasar a pie enjuto por el Mar Rojo a los hijos de
Abraham, a fin de que el pueblo liberado de la esclavitud del faraón,
prefigurara al pueblo de los bautizados.
Dios nuestro, cuyo Hijo, al ser bautizado por el precursor en el agua del Jordán,
fue ungido por el Espíritu Santo; suspendido en la cruz, quiso que brotaran
de su costado sangre y agua; y después de su resurrección mandó
a sus apóstoles: "Vayan y enseñen a todas las naciones, bautizándolas
en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo".
Mira ahora a tu Iglesia en oración y abre para ella la fuente del bautismo. Que por la obra del Espíritu Santo esta agua adquiera la gracia de tu Unigénito, para que el hombre, creado a tu imagen, limpio de su antiguo pecado por el sacramento del bautismo, renazca a la vida nueva por el agua y el Espíritu Santo.
Si lo cree oportuno, introduce el cirio pascual en el agua una o tres veces diciendo:
Te pedimos, Señor,
que el poder del Espíritu Santo, por tu Hijo, descienda sobre el agua
de esta fuente, Manteniendo el cirio dentro del agua, prosigue:
Para que todos los que en ella reciban el bautismo, sepultados con Cristo en
su muerte, resuciten también con El a la vida. Por Jesucristo, nuestro
Señor. R/. Amén.
En seguida saca el cirio del agua y el pueblo dice la aclamación siguiente o alguna otra adecuada:
Fuentes del Señor,
bendigan al Señor, a alábenlo y glorifíquenlo por los siglos.
Cada catecúmeno hace la renuncia a Satanás y la profesión
de fe, y recibe el bautismo.
Si está presente el obispo, los catecúmenos adultos reciben inmediatamente
la confirmación; en caso contrario, el presbítero que ha administrado
el bautismo puede también confirmar a los catecúmenos adultos
(cfr. Ritual de la Iniciación Cristiana de Adultos, mI. 228 y 362).
BENDICIÓN DEL AGUA
Si no hay bautizos, ni bendición de la fuente bautismal, el sacerdote invita al pueblo a orar diciendo:
Pidamos, queridos
hermanos, a Dios Padre todopoderoso que bendiga esta agua, con la cual seremos
rociados en memoria de nuestro bautismo, y que nos renueve interiormente, para
que permanezcamos fieles al Espíritu que hemos recibido.
Y después de una breve oración en silencio, prosigue con las manos
juntas:
Señor, Dios nuestro, mira con bondad a este pueblo tuyo, que vela en
oración en esta noche santísima, recordando la obra admirable
de nuestra creación y la obra más admirable todavía, de
nuestra redención. Dígnate bendecir esta agua, que tú creaste
para dar fertilidad a la tierra, frescura y limpieza a nuestros cuerpos.
Tú, además, has convertido el agua en un instrumento de tu misericordia:
a través de las aguas del Mar Rojo liberaste a tu pueblo de la esclavitud;
en el desierto hiciste brotar un manantial para saciar su sed; con la imagen
del agua viva los profetas anunciaron la Nueva Alianza que deseabas establecer
con los hombres; finalmente, en el agua del Jordán, santificada por Cristo,
inauguraste el sacramento de una vida nueva, que nos libra de la corrupción
del pecado.
Que esta agua nos recuerde ahora nuestro bautismo y nos haga participar en la
alegría de nuestros hermanos, que han sido bautizados en esta Pascua
del Señor, el cual vive y reina por los siglos de los siglos. R/. Amén.
RENOVACIÓN DE LAS PROMESAS DEL BAUTISMO
Terminada
la ceremonia del bautismo (y de la confirmación) o. si no hubo bautizos,
después de la bendición del agua, todos, de pie y teniendo en
sus manos las velas encendidas, hacen la renovación de las promesas del
bautismo.
El sacerdote se dirige a la comunidad con estas palabras u otras parecidas.
Hermanos, por medio del bautismo, hemos sido hechos partícipes del misterio
pascual de Cristo, es decir, por medio del bautismo, hemos sido sepultados con
Él en su muerte para resucitar con Él a una vida nueva. Por eso,
después de haber terminado el tiempo de Cuaresma, que nos preparó
a la Pascua, es muy conveniente que renovemos las promesas de nuestro bautismo,
con las cuales un día renunciamos a Satanás y a sus obras, y nos
comprometimos a servir a Dios en la santa Iglesia católica.
Para hacer la renuncia, se puede tomar una de las dos fórmulas que se proponen a continuación:
Primera fórmula:
Sacerdote: ¿Renuncian ustedes a Satanás?
Todos: Sí, renuncio.
Sacerdote: ¿Renuncian a todas sus obras?
Todos: Sí, renuncio.
Sacerdote: ¿Renuncian a todas sus seducciones?
Todos: Sí, renuncio.
Segunda fórmula:
Sacerdote: ¿Renuncian ustedes al pecado para vivir en la libertad de los hijos de Dios?
Todos: Sí, renuncio.
Sacerdote: ¿Renuncian a todas las seducciones del mal para que el pecado no los esclavice?
Todos: Sí, renuncio.
Sacerdote: ¿Renuncian a Satanás, padre y autor de todo pecado?
Todos: Sí, renuncio.
Prosigue el sacerdote.
¿Creen ustedes en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra?
Todos: Sí, creo.
Sacerdote: ¿Creen en Jesucristo, su Hijo único y Señor nuestro, que nació de la Virgen María, padeció y murió por nosotros, resucitó y está sentado a la derecha del Padre?
Todos: Sí, creo.
Sacerdote: ¿Creen en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de los muertos y en la vida eterna?
Todos: Si, creo.
Y el sacerdote concluye.
Que Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos liberó del pecado y nos ha hecho renacer por el agua y el Espíritu Santo, nos conserve con su gracia unidos a Jesucristo nuestro Señor, hasta la vida eterna. R/. Amén.
El sacerdote
rocía al pueblo con el agua bendita, mientras todos cantan la antífona
siguiente o algún otro canto bautismal:
Vi brotar agua del lado derecho del templo, aleluya. Vi que en todos aquellos
que recibían el agua, surgía una vida nueva y cantaban con gozo:
Aleluya, aleluya.
Mientras tanto, los neófitos son conducidos a su lugar entre los fieles.
Si la bendición del agua bautismal se hizo en el presbiterio, los ministros
llevan a la fuente, con toda reverencia, el recipiente del agua. Si no hubo
bendición de la fuente, el agua bendita se coloca en un lugar apropiado.
Hecha la aspersión, el sacerdote vuelve a la sede, en donde dirige la
Oración Universal, en la cual toman parte los neófitos por primera
vez.
No se dice Credo
Cuarta parte
LITURGIA EUCARÍSTICA
El sacerdote va al altar y comienza la Liturgia Eucarística, en la forma acostumbrada.
Es conveniente que el pan y el vino sean presentados por los neófitos, si los hay,
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, los dones que te presentamos y concédenos que el memorial de la muerte y resurrección de Jesucristo, que estamos celebrando, nos obtenga la fuerza para llegar a la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO I DE PASCUA
En verdad es justo
y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre. Señor,
pero más que nunca en esta noche, en que Cristo, nuestra Pascua, fue
inmolado.
Porque Él es el verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo:
muriendo, destruyó nuestra muerte, y resucitando, restauró la
vida.
Por eso, con esta efusión del gozo pascual el mundo entero se desborda
de alegría y también los coros celestiales, los ángeles
y los arcángeles cantan sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo,
Santo...
Si se usa el Canon Romano, se dicen Reunido en comunión (para celebrar
la noche santísima…) y Acepta, Señor, en tu bondad propios,
en la Plegaria eucarística II, se dicen Acuérdate, Señor
y la intercesión particular propios. En la Plegaria Eucarística
III, se dicen: Atiende los deseos y la intercesión particular correspondiente.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (1 Co 5.7-8)
Cristo, nuestro Cordero pascual, ha sido inmolado. Celebremos, pues, la Pascua con una vida de rectitud y santidad. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Infúndenos,
Señor, tu espíritu de caridad, para que vivamos siempre unidos
en tu amor los que hemos participado en este sacramento de la muerte y resurrección
de Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Para la despedida, el diácono o el mismo sacerdote dice:
Pueden ir
en paz, aleluya, aleluya.
R/. Demos gracias a Dios, aleluya, aleluya.
DOMINGO DE PASCUA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR
Misa del día
ANTÍFONA DE ENTRADA (Lc 24. 34 cfr. Ap 1. 6)
El Señor ha resucitado. Aleluya. A El la gloria y el poder por toda la eternidad.
Se dice Gloria
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que por medio de tu Hijo venciste a la muerte y nos has abierto las puertas de la vida eterna, concede a quienes celebramos hoy la Pascua de Resurrección, resucitar también a una nueva vida, renovados por la gracia del Espíritu Santo. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 10, 34.37-43
En aquellos días,
Pedro tomó la palabra y dijo: "Ya saben ustedes lo sucedido en toda
Judea, que tuvo principio en Galilea, después del bautismo predicado
por Juan: cómo Dios ungió con el poder del Espíritu Santo
a Jesús de Nazaret y cómo éste pasó haciendo el
bien, sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él.
Nosotros somos testigos de cuanto Él hizo en Judea y en Jerusalén.
Lo mataron colgándolo de la cruz, pero Dios lo resucitó al tercer
día y concedió verlo, no a todo el pueblo, sino únicamente
a los testigos que Él, de antemano, había escogido: a nosotros,
que hemos comido y bebido con Él después de que resucitó
de entre los muertos.
Él nos mandó predicar al pueblo y dar testimonio de que Dios lo
ha constituido juez de vivos y muertos. El testimonio de los profetas e unánime:
que cuantos creen en El reciben, por su medio, el perdón de los pecados".
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Ya no subsistirán las distinciones excluyentes. Las profecías incluyentes y universalistas de los profetas se están cumpliendo: todo el que crea en Jesús recibirá la salvación.
Del salmo 117 R/.
Éste es el día del triunfo del Señor. Aleluya.
Te damos gracias, Señor, porque eres bueno, porque tu misericordia es
eterna. Diga la casa de Israel: "Su misericordia es eterna". R/.
La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es nuestro
orgullo. No moriré, continuaré viviendo para contar lo que el
Señor ha hecho. R/.
La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. Esto
es obra de la mano del Señor, es un milagro patente. R/.
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los colosenses: 3, 1-4
Hermanos: Puesto que han resucitado con Cristo, busquen los bienes de arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios. Pongan todo el corazón en los bienes del cielo, no en los de la tierra, porque han muerto su vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando se manifieste Cristo, vida de ustedes, entonces también ustedes se manifestarán gloriosos, juntamente con Él. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
El hombre que se autoafirma en demasía sigue inerme en el pecado. Quien ha resucitado con Cristo aprende a vivir atento a las necesidades de las personas que lo rodean.
O bien:
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 5, 6-8
Hermanos: ¿No
saben ustedes que un poco de levadura hace fermentar toda la masa? Tiren la
antigua levadura, para que sean ustedes una masa nueva, ya que son pan sin levadura,
pues Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado.
Celebremos, pues, la fiesta de la Pascua, no con la antigua levadura, que es
de vicio y maldad, sino con el pan sin levadura, que es de sinceridad y verdad.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
SECUENCIA
(Sólo el
día de hoy es obligatoria; durante la octava es opcional)
| Ofrezcan los cristianos | los ángeles testigos, | |
| ofrendas de alabanza | sudarios y mortaja. | |
| a gloria de la víctima | ¡Resucitó de veras | |
| propicia de la Pascua. | mi amor y mi esperanza! | |
| Cordero sin pecado, | Venid a Galilea, | |
| que a las ovejas salva, | allí el Señor aguarda; | |
| a Dios y a los culpables | allí veréis los suyos | |
| unió con nueva alianza. | la gloria de la Pascua. | |
| Lucharon vida y muerte | Primicia de los muertos, | |
| en singular batalla, | sabemos por tu gracia | |
| y, muerto el que es la vida, | que estás resucitado; | |
| triunfante se levanta. | la muerte en ti no manda. | |
| "¿Qué has visto de camino, | Rey vencedor, apiádate | |
| María, en la mañana?". | de la miseria humana | |
| A mi Señor glorioso, | y da a tus fieles parte | |
| la tumba abandonada, | en tu victoria santa |
ACLAMACIÓN (cfr. 1 Co 5, 7-8) R/. Aleluya, aleluya.
Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado; celebremos, pues, la Pascua.
R/.
EVANGELIO
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 20, 1-9
El primer día
después del sábado, estando todavía oscuro, fue María
Magdalena al sepulcro y vio removida la piedra que lo cerraba. Echó a
correr, llegó a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo,
a quien Jesús amaba, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al
Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto".
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos iban
corriendo juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa
que Pedro y llegó primero al sepulcro e inclinándose, miró
los lienzos puestos en el suelo, pero no entró.
En eso llegó también Simón Pedro, que lo venía siguiendo,
y entró en el sepulcro. Contempló los lienzos puestos en el suelo
y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, puesto
no con los lienzos en el suelo, sino doblado en sitio aparte. Entonces entró
también el otro discípulo, el que había llegado primero
al sepulcro, y vio y creyó, porque hasta entonces no habían entendido
las Escrituras, según las cuales Jesús debía resucitar
de entre los muertos. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor
Jesús.
Pedro v Juan están desconcertados ante la muerte ignominiosa de Jesús. Ellos indagan la misteriosa desaparición del cadáver y entonces comienza a desvelárseles el misterio de las Escrituras.
O bien:
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 16, 1-7
Transcurrido el
sábado, María Magdalena, María (la madre de Santiago) y
Salomé, compraron perfumes para ir a embalsamar a Jesús. Muy de
madrugada, el primer día de la semana, a la salida del sol, se dirigieron
al sepulcro. Por el camino se decían unas a otras: “¿Quién
nos quitará la piedra de la entrada del sepulcro?". Al llegar, vieron
que la piedra ya estaba quitada, a pesar de ser muy grande.
Entraron en el sepulcro y vieron a un joven, vestido con una túnica blanca,
sentado en el lado derecho, y se llenaron de miedo. Pero él les dijo:
"No se espanten. Buscan a Jesús de Nazaret, el que fue crucificado.
No está aquí; ha resucitado. Miren el sitia donde lo habían
puesto. Ahora vayan a decides a sus discípulos y a Pedro: 'El irá
delante de ustedes a Galilea. Allá lo verán, como Él les
dijo' ". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor
Jesús.
O bien, en las misas vespertinas del domingo:
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 24, 13-35
El mismo día
de la resurrección, iban dos de los discípulos hacia un pueblo
llamado Emaús, situado a unos, once kilómetros de Jerusalén,
y comentaban todo lo que había sucedido.
Mientras conversaban y discutían, Jesús se les acercó y
comenzó a caminar con ellos; pero los ojos de los dos discípulos
estaban velados y no lo reconocieron. Él, les preguntó: "¿De
qué cosas vienen hablando, tan llenos de tristeza?".
Uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: "¿Eres
tú el único forastero que no sabe lo que ha sucedido estos días
en Jerusalén?". Él les preguntó: "¿Qué
cosa?". Ellos le respondieron: "Lo de Jesús el nazareno, que
era un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo.
Cómo los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para que lo
condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que Él
sería el libertador de Israel, y sin embargo, han pasado ya tres días
desde que estas cosas sucedieron. Es cierto que algunas mujeres de nuestro grupo
nos han desconcertado, pues fueron de madrugada al sepulcro, no encontraron
el cuerpo y llegaron contando que se les habían aparecido unos ángeles,
que les dijeron que estaba vivo. Algunos de nuestros compañeros fueron
al sepulcro y hallaron todo como habían dicho las mujeres, pero a Él
no lo vieron".
Entonces Jesús les dijo: "¡Qué insensatos son ustedes
y qué duros de corazón para creer todo lo anunciado por los profetas!
¿Acaso no era necesario que el Mesías padeciera todo esto y así
entrara en su gloria?". Y comenzando por Moisés y siguiendo con
todos los profetas, les explicó todos los pasajes de la Escritura que
se referían a Él.
Ya cerca del pueblo a donde se dirigían, El hizo como que iba más
lejos; pero ellos le insistieron, diciendo: "Quédate con nosotros,
porque ya es tarde y pronto va a oscurecer". Y entró para quedarse
con ellos. Cuando estaban a la mesa, tomo un pan, pronuncio la bendición,
lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron,
pero Él se les desapareció, y ellos se decían el uno al
otro: "¡Con razón nuestro corazón ardía, mientras
nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras!".
Se levantaron inmediatamente y regresaron a Jerusalén, donde encontraron
reunidos a los Once con sus compañeros, los cuales les dijeron: "De
veras ha resucitado el Señor y se le ha aparecido a Simón".
Entonces ellos contaron lo que les había pasado en el camino y cómo
lo habían reconocido al partir el pan. Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Regocijados con la alegría de Pascua, te ofrecemos, Señor, esta Eucaristía, mediante la cual tu Iglesia se renueva y alimenta de un modo admirable. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO I DE PASCUA
En verdad es justo
y necesario, es nuestro deber y fuente de salvación glorificarte siempre.
Señor, pero más que nunca en este día, en que Cristo, nuestra
Pascua, fue inmolado.
Porque El es el verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo: muriendo,
destruyó nuestra muerte, y resucitando, restauró la vida.
Por eso, con esta efusión del gozo pascual, el mundo entero se desborda
de alegría v también los coros celestiales, los ángeles
y los arcángeles cantan sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo,
Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (1 Co 5,7-8)
Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado; celebremos, pues, la Pascua con una vida de rectitud y santidad. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor protege siempre a tu iglesia con amor paterno, para que renovada ya por los sacramentos de Pascua, pueda llegar a la gloria de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Para despedir al pueblo, durante toda la octava, se dice:
Pueden ir en paz,
aleluya, aleluya.
R/. Demos gracias a Dios, aleluya, aleluya.
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- Juan y Pedro vivieron diferentes procesos de fe. Uno caminó más de prisa que otro, uno necesitó más señales que otro. Cada uno de nosotros vivimos de manera peculiar el camino de la fe. Lo importante es considerar que Dios nos sigue ofreciendo señales para que descubramos su presencia gloriosa en medio de nosotros. Quien experimenta la existencia resucitada de Jesús en su vida, aprende a vivir con sabiduría y libertad. Aunque todavía se amedrenta ante el sufrimiento y el dolor, aprende a descubrir confiadamente la presencia discreta de Dios en su vida. Los parientes y amigos nuestros que se mantienen serenos en la prueba, nos animan a descubrir la presencia resucitada de Jesús en cada acontecimiento..
LUNES 13 DE LA OCTAVA DE PASCUA
Santos: Hermenegildo de Sevilla, mártir. Beato I Pedro Febro, presbítero. Feria (Blanco)
ANTÍFONA DE ENTRADA (Éx 13, 5. 9)
Que la alabanza del Señor esté siempre en nuestros labios, porque el Señor nos ha introducido en la tierra prometida, tierra que mana leche y miel. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que por medio del bautismo das nuevos hijos a tu Iglesia y la haces crecer continuamente, concédenos vivir siempre de acuerdo con la fe que recibimos en el bautismo. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 2,14. 22-33
El día de
Pentecostés se presentó Pedro, junto con los Once, ante la multitud,
y levantando la voz, dijo: "Israelitas, escúchenme. Jesús
de Nazaret fue un hombre acreditado por Dios ante ustedes, mediante los milagros,
prodigios y señales que Dios realizó por medio de El y que ustedes
bien conocen. Conforme al plan previsto y sancionado por Dios, Jesús
fue entregado, y ustedes utilizaron a los paganos para clavarlo en la cruz.
Pero Dios lo resucitó, rompiendo las ataduras de la muerte, ya que no
era posible que la muerte lo retuviera bajo su dominio. En efecto, David dice,
refiriéndose a Él: Yo veía constantemente al Señor
delante de mí, puesto que Él está a mí lado para
que yo no tropiece. Por eso se alegra mi corazón y mi lengua se alboroza;
por eso también mi cuerpo vivirá en la esperanza, porque tú,
Señor, no me abandonarás a la muerte, ni dejarás que tu
santo sufra la corrupción. Me has enseñado el sendero de la vida
y me saciarás de gozo en tu presencia.
Hermanos, que me sea permitido hablarles con toda claridad; el patriarca David
murió y lo enterraron, Y su sepulcro se conserva entre nosotros hasta
el día de hoy. Pero como era profeta y sabía que Dios le había
prometido con juramento que un descendiente suyo ocuparía su trono, con
visión profética habló de la resurrección de Cristo,
el cual no fue abandonado a la muerte ni sufrió la corrupción.
Pues bien, a este Jesús, Dios lo resucitó, y de ello todos nosotros
somos testigos. Llevado a los cielos por el poder de Dios, recibió del
Padre el Espíritu Santo prometido a Él y lo ha comunicado, como
ustedes lo están viendo y oyendo". Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
Los tiempos nuevos traerán una efusión desbordante del Espíritu. Dios se hará presente en medio de su pueblo. Pedro proclama el comienzo de esa gran transformación.
Del salmo 15 R/.
Protege, Señor, a los que esperamos en ti. Aleluya.
Protégeme, Dios mío, pues eres mi refugio. Yo siempre he dicho
que tú eres mi Señor. El Señor es la parte que me ha tocado
en herencia; mi vida está en sus manos. R/.
Bendeciré al Señor, que me aconseja, hasta de noche me instruye
internamente. Tengo siempre presente al Señor y con Él a mi lado,
jamás tropezaré. R/.
Por eso se me alegran el corazón y el alma y mi cuerpo vivirá
tranquilo, porque tú no me abandonarás a la muerte ni dejarás
que sufra yo la corrupción. R/.
Enséñame el camino de la vida, sáciame de gozo en tu presencia
y de alegría perpetua junto a ti. R/.
Secuencia opcional
ACLAMACIÓN
(Sal 117,24) R/. Aleluya, aleluya.
Éste es el día del triunfo del Señor, día de júbilo
y de gozo. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 28,8-15
Después
de escuchar las palabras del ángel, las mujeres se alejaron a toda prisa
del sepulcro, y llenas de temor y de gran alegría, corrieron a dar la
noticia a los discípulos. Pero de repente Jesús les salió
al encuentro y las saludó, Ellas se le acercaron, le abrazaron los pies
y lo adoraron. Entonces les dijo Jesús: "No tengan miedo. Vayan
a decir a mis hermanos que se dirijan a Galilea. Allá me verán".
Mientras las mujeres iban de camino, algunos soldados de la guardia fueron a
la ciudad y dieron parte a los sumos sacerdotes de todo lo ocurrido. Éstos
se reunieron con los ancianos, y juntos acordaron dar una fuerte suma de dinero
a los soldados con estas instrucciones: "Digan: 'Durante la noche, estando
nosotros dormidos, llegaron sus discípulos y se robaron el cuerpo'. Y
si esto llega a oídos del gobernador, nosotros nos arreglaremos con él
y les evitaremos cualquier complicación".
Ellos tomaron el dinero y actuaron conforme a las instrucciones recibidas. Esta
versión de los soldados se ha ido difundiendo entre los judíos
hasta el día de hoy. Palabra del Señor. Gloria a ti,
Señor Jesús.
Jesús ordena a las mujeres que proclamen la noticia gozosa de su triunfo sobre la muerte. En cambio, los sumos sacerdotes recurren al soborno para silenciar el mensaje pascual.
No se dice Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, con bondad, nuestras ofrendas, Y tú, que nos llamaste a la fe y nos has hecho renacer por el bautismo, guíanos a la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO I DE PASCUA
En verdad es justo
y necesario, es nuestro deber y fuente de salvación glorificarte siempre.
Señor, pero más que nunca en este día, en que Cristo, nuestra
Pascua, fue inmolado.
Porque El es el verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo: muriendo,
destruyó nuestra muerte, y resucitando, restauró la vida.
Por eso, con esta efusión del gozo pascual, el mundo entero se desborda
de alegría v también los coros celestiales, los ángeles
y los arcángeles cantan sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo,
Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Rm 6, 9)
Cristo resucitado, ya no puede morir; la muerte ya no tiene dominio sobre Él. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que la gracia de este sacramento, memorial de la Pascua de tu Hijo, fructifique, Señor, en nuestros corazones para que podamos corresponder a los dones de tu amor, que nos abrió el camino de la salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
MARTES 14 DE LA OCTAVA DE PASCUA.
ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr. Si 15, 3-4)
El Señor les dará a beber el agua de la sabiduría; se apoyarán en Él y no vacilarán. Él los llenará de gloria eternamente. Aleluya.
Se dice Gloria
ORACIÓN COLECTA
Señor, tú que nos has librado del pecado por medio de la muerte y resurrección de tu Hijo, prosigue en nosotros la obra liberadora de tu gracia y concédenos el gozo de celebrar la Pascua eterna, que ya desde ahora nos llena de esperanza y alegría. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 2, 36-41
El día de
Pentecostés dijo Pedro a los judíos: "Sepa todo Israel, con
absoluta certeza, que Dios ha constituido Señor y Mesías al mismo
Jesús, a quien ustedes han crucificado”.
Estas palabras les llegaron al corazón y preguntaron a Pedro y a los
demás apóstoles: "¿Qué tenemos que hacer, hermanos?".
Pedro les contestó: "Arrepiéntanse y bautícense en
el nombre de Jesucristo, para el perdón de sus pecados y recibirán
el Espíritu Santo. Porque las promesas de Dios valen para ustedes y para
sus hijos y también para todos los paganos que el Señor, Dios
nuestro, quiera llamar, aunque estén lejos".
Con éstas y otras muchas razones los instaba y exhortaba, diciéndoles:
"Pónganse a salvo de este mundo corrompido". Los que aceptaron
sus palabras se bautizaron, y aquel día se les agregaron unas tres mil
personas. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Pedro se dirige a sus contemporáneos y los anima a decidirse por Jesús. Quién confiesa su impotencia y su extravío delante de Dios, alcanzará la vida en plenitud.
Del salmo 32 R/.
En el Señor está nuestra esperanza. Aleluya.
Sincera es la palabra del Señor y todas sus acciones son leales. Él
ama la justicia y el derecho, la tierra llena está de sus bondades. R/.
Cuida el Señor de aquellos que lo temen y en su bondad confían;
los salva de la muerte y en épocas de hambre les da vida. R/.
En el Señor está nuestra esperanza, pues Él es nuestra
ayuda y nuestro amparo. Muéstrate bondadoso con nosotros, puesto que
en ti, Señor, hemos confiado. R/.
Secuencia opcional
ACLAMACIÓN
(Sal 117, 24) R/. Aleluya, aleluya.
Éste es el día del triunfo del Señor, día de júbilo
y de gozo. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 20,11-18
El
día de la resurrección, María se había quedado llorando
junto al sepulcro de Jesús. Sin dejar de llorar, se asomó al sepulcro
y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados en el lugar donde había
estado el cuerpo de Jesús, uno en la cabecera y el otro junto a los pies.
Los ángeles le preguntaron: "¿Por qué estás
llorando, mujer?". Ella les contestó: "Porque se han llevado
a mi Señor y no sé dónde lo habrán puesto".
Dicho esto, miró hacia atrás y vio a Jesús de pie, pero
no sabía que era Jesús. Entonces Él le dijo: "Mujer,
¿por qué estás llorando? ¿A quién buscas?".
Ella, creyendo que era el jardinero, le respondió: "Señor,
si tú te lo llevaste, dime dónde lo has puesto". Jesús
le dijo: “¡María!". Ella se volvió y exclamó:
"¡Rabuní!", que en hebreo significa 'maestro'. Jesús
le dijo: "Déjame ya, porque todavía no he subido al Padre.
Ve a decir a mis hermanos: 'Subo a mi Padre y su Padre, a mi Dios y su Dios'
". María Magdalena se fue a ver a los discípulos para decirles
que había visto al Señor y para darles su mensaje. Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Magdalena se aferra a la existencia corpórea de Jesús. En adelante, tendrá que dejarse guiar por el Espíritu y aprenderá a discernir las señales de la presencia glorificada de su Señor.
No se dice Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, en tu bondad, los dones que te presentamos, y concédenos tu protección para conservar tu gracia y conseguir la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO I DE PASCUA
En verdad es justo
y necesario, es nuestro deber y fuente de salvación glorificarte siempre.
Señor, pero más que nunca en este día, en que Cristo, nuestra
Pascua, fue inmolado.
Porque El es el verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo: muriendo,
destruyó nuestra muerte, y resucitando, restauró la vida.
Por eso, con esta efusión del gozo pascual, el mundo entero se desborda
de alegría v también los coros celestiales, los ángeles
y los arcángeles cantan sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo,
Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Col 3, 1-2)
Puesto que ustedes han resucitado con Cristo, busquen las cosas del cielo, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios; aficiónense a los bienes del cielo, no a los de la tierra. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Tú que nos has concedido la gracia inmerecida del bautismo, purifica, Señor, y fortalece nuestros corazones, para que podamos alcanzar un día la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
MIÉRCOLES DE LA OCTAVA DE PASCUA
ANTÍFONA DE ENTRADA (Mt 25, 34)
Vengan, benditos de mi Padre, tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. Aleluya.
Se dice Gloria
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que en la liturgia pascual nos concedes cada año la alegría de revivir la resurrección del Señor, haz que el júbilo de estos días alcance su plenitud en la Pascua del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 3, 1-10
En aquel tiempo,
Pedro y Juan subieron al templo para la oración vespertina, a eso de
las tres de la tarde.
Había allí un hombre lisiado de nacimiento, a quien diariamente
llevaban y ponían ante la puerta llamada la "Hermosa", para
que pidiera limosna a los que entraban en el templo.
Aquel hombre, al ver a Pedro y a Juan cuando iban a entrar, les pidió
limosna. Pedro y Juan fijaron en él los ojos, y Pedro le dijo: "Míranos".
El hombre se quedó mirándolos en espera de que le dieran algo.
Entonces Pedro le dijo: "No tengo ni oro ni plata, pero te voy a dar lo
que tengo: En el nombre de Jesucristo nazareno, levántate y camina".
Y, tomándolo de la mano, lo incorporó.
Al instante sus pies y sus tobillos adquirieron firmeza. De un salto se puso
de pie, empezó a andar y entró con ellos al templo caminando,
saltando y alabando a Dios.
Todo el pueblo lo vio caminar y alabar a Dios, y al darse cuenta de que era
el mismo que pedía limosna sentado junto a la puerta "Hermosa"
del templo, quedaron llenos de miedo y no salían de su asombro por lo
que había sucedido. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
La seguridad y la fortaleza de los primeros apóstoles no radicaba en fuerzas humanas. El nombre de Jesús era la esperanza vivificante que humanizaba a los necesitados.
Del salmo 104 R/.
Cantemos al Señor con alegría. Aleluya.
Aclamen al Señor y denle gracias, relaten sus prodigios a los pueblos.
Entonen en su honor himnos y cantos, celebren sus portentos. R/.
Del nombre del Señor enorgullézcanse y siéntase feliz el
que lo busca. Recurran al Señor y a su poder y a su presencia acudan.
R/.
Descendientes de Abraham, su servidor, estirpe de Jacob, su predilecto, escuchen:
el Señor es nuestro Dios y gobiernan la tierra sus decretos. R/.
Ni aunque transcurran mil generaciones, se olvidará el Señor de
sus promesas, de la alianza pactada con Abraham, del juramento a Isaac, que
un día le hiciera. R/.
Secuencia opcional
ACLAMACIÓN
(Sal 117, 24) R/. Aleluya, aleluya.
Éste es el día del triunfo del Señor, día
de júbilo y de gozo. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 24,13-35
El
mismo día de la resurrección, iban dos de los discípulos
hacia un pueblo llamado Emaús, situado a unos once kilómetros
de Jerusalén, y comentaban todo lo que había sucedido. Mientras
conversaban y discutían, Jesús se les acercó y comenzó
a caminar con ellos; pero los ojos de los dos discípulos estaban velados
y no lo reconocieron. Él les preguntó: "¿De qué
cosas vienen hablando, tan llenos de tristeza?".
Uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: "¿Eres
tú el único forastero que no sabe lo que ha sucedido estos días
en Jerusalén?". Él les preguntó: "¿Qué
cosa?". Ellos le respondieron: "Lo de Jesús el nazareno, que
era un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo.
Cómo los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para que lo
condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que Él
sería el libertador de Israel, y sin embargo, han pasado ya tres días
desde que estas cosas sucedieron. Es cierto que algunas mujeres de nuestro grupo
nos han desconcertado, pues fueron de madrugada al sepulcro, no encontraron
el cuerpo y llegaron contando que se les habían aparecido unos ángeles,
que les dijeron que estaba vivo. Algunos de nuestros compañeros fueron
al sepulcro y hallaron todo como habían dicho las mujeres, pero a El
no lo vieron”.
Entonces Jesús les dijo: "¡Qué insensatos son ustedes
y qué duros de corazón para creer todo lo anunciado por los profetas!
¿Acaso no era necesario que el Mesías padeciera todo esto y así
entrara en su gloria?". Y comenzando por Moisés y siguiendo con
todos los profetas, les explicó todos los pasajes de la Escritura que
se referían a Él.
Ya cerca del pueblo a donde se dirigían, Él hizo como que iba
más lejos; pero ellos le insistieron, diciendo: "Quédate
con nosotros, porque ya es tarde y pronto va a oscurecer". Y entró
para quedarse con ellos. Cuando estaban a la mesa, tomó un pan, pronunció
la bendición, lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron
los ojos y lo reconocieron, pero Él se les desapareció. Y ellos
se decían el uno al otro: "¡Con razón nuestro corazón
ardía, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras!".
Se levantaron inmediatamente y regresaron a Jerusalén, donde encontraron
reunidos a los Once con sus compañeros, los cuales les dijeron: "De
veras ha resucitado el Señor y se le ha aparecido a Simón".
Entonces ellos contaron lo que les había pasado en el camino y cómo
lo habían reconocido al partir el pan. Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Para los discípulos de Emaús, no existen evidencias palpables del resucitado. La explicación de las Escrituras y la guía interior de Jesús disiparon su obcecación y lo reconocieron.
No se dice Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, este sacrificio con el que has redimido a todos los hombres, y concédenos, por medio de él, la salvación del cuerpo y del espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO I DE PASCUA
En verdad es justo
y necesario, es nuestro deber y fuente de salvación glorificarte siempre.
Señor, pero más que nunca en este día, en que Cristo, nuestra
Pascua, fue inmolado.
Porque El es el verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo: muriendo,
destruyó nuestra muerte, y resucitando, restauró la vida.
Por eso, con esta efusión del gozo pascual, el mundo entero se desborda
de alegría v también los coros celestiales, los ángeles
y los arcángeles cantan sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo,
Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lc 24, 35)
Al atardecer del día de la resurrección, los discípulos reconocieron al Señor cuando partió el pan. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te rogamos, Señor, que, purificados ya de nuestras pasadas culpas, la participación en este sacramento de tu Hijo nos transforme en hombres nuevos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
JUEVES DE LA OCTAVA DE PASCUA
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sb 10, 20-21)
Todos alabamos, Señor, tu poder y tu sabiduría, porque has abierto la boca de los mudos y has hecho elocuentes las lenguas de los niños. Aleluya.
Se dice Gloria
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que has reunido pueblos de toda la tierra para alabar tu nombre, concede a todos tus hijos, nacidos a una vida nueva por medio del bautismo, tener una misma fe y manifestada en la vida con un mismo amor. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 3, 11-26
Como el paralítico
curado por Pedro y Juan no se les despegaba, todo el pueblo, asombrado, corrió
hacia ellos al pórtico de Salomón. Al ver a la muchedumbre, Pedro
les dirigió la palabra: "Israelitas: ¿por qué les
causa admiración esto y por qué nos miran de ese modo, como si
por nuestro poder o nuestra virtud hubiéramos hecho andar a este hombre?
El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado
a su siervo Jesús, a quien ustedes entregaron a Pilato, y a quien rechazaron
en su presencia, cuando él ya había decidido ponerlo en libertad.
Rechazaron al santo, al justo, y pidieron el indulto de un asesino; han dado
muerte al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos
y de ello nosotros somos testigos. El nombre de Jesús y la fe en Él
es lo que ha robustecido los miembros de este hombre al que están viendo
y todos conocen. Esta fe es la que le ha restituido completamente la salud,
como pueden observar.
Ahora bien, hermanos, yo sé que ustedes han obrado por ignorancia, de
la misma manera que sus jefes; pero Dios cumplió así lo que había
predicho por boca de los profetas: que su Mesías tenía que padecer.
Por lo tanto, arrepiéntanse y conviértanse, para que se les perdonen
sus pecados y el Señor les mande el tiempo de la consolación y
les envíe de nuevo a Jesús, el Mesías que les estaba destinado;
aunque Él tiene que quedarse en el cielo hasta la restauración
universal, de la que habló Dios por boca de su profeta desde muy antiguo.
En efecto, Moisés dijo: El Señor Dios hará surgir de entre
sus hermanos un profeta como yo. Escuchen todo cuanto les diga; quien no escuche
al profeta, será expulsado del pueblo. Y todos los profetas, a partir
de Samuel, anunciaron igualmente estos días.
Ustedes son herederos de los profetas y beneficiarios de la alianza que Dios
hizo con sus padres, cuando le dijo a Abraham: Tu descendencia será fuente
de bendición para toda la humanidad. Para ustedes, en primer lugar, ha
resucitado Dios a su siervo y lo ha enviado para bendecirlos y ayudarlos a que
cada uno se aparte de sus iniquidades". Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
Los apóstoles han experimentado la presencia glorificada de Jesús en su vida. Gracias a esa nueva presencia, están decididos a vivir al servicio del autor de la vida.
Del salmo 8 R/.
¡Qué admirable, Señor, es tu poder! Aleluya.
¡Qué admirable es, Señor y Dios nuestro, tu poder en toda
la tierra! ¿Qué es el hombre, para que de él te acuerdes;
ese pobre ser humano, para que de él te preocupes? R/.
Sin embargo, lo hiciste un poquito inferior a los ángeles, lo coronaste
de gloria y dignidad; le diste el mando sobre las obras de tus manos y todo
lo sometiste bajo sus pies. R/.
Pusiste a su servicio los rebaños y las manadas, todos los animales salvajes,
las aves del cielo y los peces del mar, que recorren los caminos de las aguas.
R/.
Secuencia opcional
ACLAMACIÓN (Sal 117, 24) R/. Aleluya, aleluya.
Éste es el día del triunfo del Señor, día de júbilo y de gozo. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 24,35-48
Cuando
los dos discípulos regresaron de Emaús y llegaron al sitio donde
estaban reunidos los apóstoles, les contaron lo que les había
pasado en el camino y cómo habían reconocido a Jesús al
partir el pan.
Mientras hablaban de esas cosas, se presentó Jesús en medio de
ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes". Ellos, desconcertados
y llenos de temor, creían ver un fantasma. Pero Él les dijo: "No
teman; soy yo. ¿Por qué se espantan? ¿Por qué surgen
dudas en su interior? Miren mis manos y mis pies. Soy yo en persona. Tóquenme
y convénzanse: un fantasma no tiene ni carne ni huesos, como ven que
tengo yo". Y les mostró las manos y los pies. Pero como ellos no
acababan de creer de pura alegría y seguían atónitos, les
dijo: "¿Tienen aquí algo de comer?". Le ofrecieron un
trozo de pescado asado; Él lo tomó y se puso a comer delante de
ellos.
Después les dijo: "Lo que ha sucedido es aquello de que les hablaba
yo, cuando aún estaba con ustedes: que tenía que cumplirse todo
lo que estaba escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas
y en los salmos".
Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras
y les dijo: "Está escrito que el Mesías tenía que
padecer y había de resucitar de entre los muertos al tercer día,
y que en su nombre se había de predicar a todas las naciones, comenzando
por Jerusalén, la necesidad de volverse a Dios para el perdón
de los pecados. Ustedes son testigos de esto". Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Los discípulos siguen asustados. La muerte de Jesús dañó gravemente su esperanza. Es urgente releer las Escrituras a la luz del Espíritu para descifrar el misterio pascual. Jesús los tranquiliza.
No se dice Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor,
con bondad, el sacrificio que vamos a ofrecerte, para darte gracias por los
nuevos bautizados y pedirte para ellos tu constante ayuda. Por Jesucristo, nuestro
Señor.
Prefacio I de Pascua
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (1 P 2, 9)
Nosotros somos el pueblo redimido por Dios; anunciemos las maravillas del Señor, que nos ha llamado de las tinieblas a su luz admirable. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, precio de nuestra redención, nos ayuden, Señor, a cumplir tus mandamientos y a obtener, así, nuestra felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
VIERNES DE LA OCTAVA DE PASCUA.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 77. 53)
El Señor liberó a su pueblo y lo llenó de esperanza, y a sus enemigos los sumergió en el mar. Aleluya.
Se dice Gloria
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que en el sacramento de la muerte y resurrección de tu Hijo ofreces a los hombres el pacto de la reconciliación y de la paz, concédenos realizar en nuestra vida este misterio que proclamamos con la fe. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 4,1-12
En aquellos días,
mientras Pedro y Juan hablaban al pueblo, se presentaron los sacerdotes, el
jefe de la guardia del templo y los saduceos, indignados porque los Apóstoles
enseñaban al pueblo y anunciaban la resurrección de los muertos
por el poder de Jesús. Los aprehendieron, y como ya era tarde, los encerraron
en la cárcel hasta el día siguiente. Pero ya muchos de los que
habían escuchado sus palabras, unos cinco mil hombres, habían
abrazado la fe.
Al día siguiente, se reunieron en Jerusalén los jefes del pueblo,
los ancianos y los escribas, el sumo sacerdote Anás, Caifás, Juan,
Alejandro y cuantos pertenecían a las familias de los sumos sacerdotes.
Hicieron comparecer ante ellos a Pedro y a Juan y les preguntaron: "¿Con
qué poder o en nombre de quién han hecho todo esto?".
Pedro, lleno del Espíritu Santo, dijo: "Jefes del pueblo y ancianos:
Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo,
para saber cómo fue curado, sépanlo ustedes y sépalo todo
el pueblo de Israel: este hombre ha quedado sano en el nombre de Jesús
de Nazaret, a quien ustedes crucificaron y a quien Dios resucitó de entre
los muertos. Este mismo Jesús es la piedra que ustedes, los constructores,
han desechado y que ahora es la piedra angular. Ningún otro puede salvamos,
porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros
debamos salvamos". Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Los predicadores galileos están ciertos del poder sanador de Jesús. La fe en Jesús resucitado se ha convertido en principio de salvación para cuantos creen en Él.
Del salmo 117 R/.
La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. Aleluya.
Te damos gracias, Señor, porque eres bueno, porque tu misericordia es
eterna. Diga la casa de Israel: "Su misericordia es eterna". Digan
los que temen al Señor: "Su misericordia es eterna". R/.
La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. Esto
es obra de la mano del Señor, es un milagro patente. Éste es el
día del triunfo del Señor, día de júbilo y de gozo.
R/.
Libéranos, Señor, y danos tu victoria. Bendito el que viene en
nombre del Señor. Que Dios desde su templo nos bendiga. Que el Señor,
nuestro Dios, nos ilumine. R/.
Secuencia opcional.
ACLAMACIÓN
(Sal 117. 24) R/. Aleluya, aleluya.
Éste es el día del triunfo del Señor, día de júbilo
y de gozo. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 21,1-14
En
aquel tiempo, Jesús se les apareció otra vez a los discípulos
junto al lago de Tiberíades. Se les apareció de esta manera: Estaban
juntos Simón Pedro, Tomás (llamado el Gemelo), Natanael (el de
Caná de Galilea), los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos.
Simón Pedro les dijo: "Voy a pescar". Ellos le respondieron:
"También nosotros vamos contigo". Salieron y se embarcaron,
pero aquella noche no pescaron nada.
Estaba amaneciendo cuando Jesús se apareció en la orilla, pero
los discípulos no lo reconocieron. Jesús les dijo: "Muchachos,
¿han pescado algo?". Ellos contestaron: "No". Entonces
El les dijo: "Echen la red a la derecha de la barca y encontrarán
peces". Así lo hicieron, y luego ya no podían jalar la red
por tantos pescados.
Entonces el discípulo a quien amaba Jesús le dijo a Pedro: "Es
el Señor". Tan pronto como Simón Pedro oyó decir que
era el Señor, se anudó a la cintura la túnica, pues se
la había quitado, y se tiró al agua. Los otros discípulos
llegaron en la barca, arrastrando la red con los pescados, pues no distaban
de tierra más de cien metros.
Tan pronto como saltaron a tierra, vieron unas brasas y sobre ellas un pescado
y pan. Jesús les dijo: "Traigan algunos pescados de los que acaban
de pescar”. Entonces Simón Pedro subió a la barca y arrastró
hasta la orilla la red, repleta de pescados grandes. Eran ciento cincuenta y
tres, y a pesar de que eran tantos, no se rompió la red. Luego les dijo
Jesús: "Vengan a almorzar". Y ninguno de los discípulos
se atrevía a preguntarle: '¿Quién eres?', porque ya sabían
que era el Señor. Jesús se acercó, tomó el pan y
se lo dio y también el pescado. .
Ésta fue la tercera vez que Jesús se apareció a sus discípulos
después de resucitar de entre los muertos. Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
La noche de pesca resulta infructuosa, los discípulos se fatigan en vano. Jesús les sale al encuentro, los guía con su Palabra y les da una señal de su presencia.
No se dice Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, estos dones que te presentamos, para que nos los conviertas en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo resucitado, y transfórmanos a nosotros, para que, de las alegrías y los trabajos de la tierra podamos elevarnos al deseo de ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I de Pascua
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (cfr. Jn 21. 12-13)
Dijo Jesús a sus discípulos: Vengan y coman. Y tomó un pan y lo repartió entre ellos. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que tu amor paterno proteja siempre a quienes has salvado por medio de la pasión de tu Hijo, y que Cristo resucitado sea la fuente de todas nuestras alegrías. Por Jesucristo, nuestro Señor.
SÁBADO DE LA OCTAVA DE PASCUA
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 104, 43)
El Señor liberó a su pueblo y lo llenó de alegría; al pueblo elegido lo colmó de júbilo. Aleluya.
Se dice Gloria
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que en tu bondad sin límites aumentas cada día el número de los que creen en ti, mira con amor a tus elegidos, que han nacido a una nueva vida por medio del bautismo y concédeles alcanzar la resurrección gloriosa. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 4, 13-21
En aquellos días,
los sumos sacerdotes, los ancianos y los escribas, se quedaron sorprendidos
al ver el aplomo con que Pedro y Juan hablaban, pues sabían que eran
hombres del pueblo sin ninguna instrucción. Ya los habían reconocido
como pertenecientes al grupo que andaba con Jesús, pero no se atrevían
a refutarlos, porque ahí estaba de pie, entre ellos, el hombre paralítico
que había sido curado.
Por consiguiente, les mandaron que salieran del sanedrín, y ellos comenzaron
a deliberar entre sí: "¿Qué vamos a hacer con estos
hombres? Han hecho un milagro evidente, que todo Jerusalén conoce y que
no podemos negar; pero a fin de que todo esto no se divulgue más entre
el pueblo, hay que prohibirles con amenazas hablar en nombre de Jesús".
Entonces mandaron llamar a Pedro y a Juan y les ordenaron que por ningún
motivo hablaran ni enseñaran en nombre de Jesús. Ellos replicaron:
"Digan ustedes mismos si es justo delante de Dios obedecerlos a ustedes
antes que a Dios. Nosotros no podemos dejar de contar lo que hemos visto y oído".
Los miembros del sanedrín repitieron las amenazas y los soltaron, porque
no encontraron la manera de castigarlos, ya que el pueblo entero glorificaba
a Dios por lo sucedido. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Los apóstoles del resucitado hacen un discernimiento correcto. Ellos han aprendido a diferenciar lo mejor de lo bueno. Aprenden a obedecer a Dios antes que a los hombres.
Del salmo 117 R/.
La diestra del Señor ha hecho maravillas. Aleluya.
Te damos gracias, Señor, porque eres bueno, porque tu misericordia es
eterna. El Señor es mi fuerza y mi alegría; en el Señor
está mi salvación. Escuchemos el canto de victoria que sale de
la casa de los justos: R/.
"La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es
nuestro orgullo". No moriré, continuaré viviendo para contar
lo que el Señor ha hecho. Me castigó, me castigó el Señor,
pero no me abandonó a la muerte. R/.
Ábranme las puertas del templo, que quiero entrar a dar gracias a Dios.
Ésta es la puerta del Señor y por ella entrarán los que
le viven fieles. Te doy gracias, Señor, pues me escuchaste y fuiste para
mí la salvación. R/.
Secuencia opcional
ACLAMACIÓN
(Sal 117, 24) R/. Aleluya, aleluya.
Éste es el día del triunfo del Señor, día
de júbilo y de gozo. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 16,9-15
Habiendo
resucitado al amanecer del primer día de la semana, Jesús se apareció
primero a María Magdalena, de la que había arrojado siete demonios.
Ella fue a llevar la noticia a los discípulos, los cuales estaban llorando,
agobiados por la tristeza; pero cuando la oyeron decir que estaba vivo y que
lo había visto, no le creyeron.
Después de esto, se apareció en otra forma a dos discípulos,
que iban de camino hacia una aldea. También ellos fueron a anunciado
a los demás; pero tampoco a ellos les creyeron.
Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban
a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón,
porque no les habían creído a los que lo habían visto resucitado.
Jesús les dijo entonces:
"Vayan por toda el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura".
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Los testigos de Jesús resucitado no lograban disipar la incredulidad de los apóstoles. La resurrección de Jesús los toma desprevenidos. Tuvieron que vivir un largo proceso de renovación en su fe.
No se dice Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Señor, que este sacrificio pascual que vamos a ofrecerte nos llene siempre de alegría, prosiga en nosotros tu obra redentora y nos obtenga de ti la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I de Pascua
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Ga 3, 27)
Todos los que han sido bautizados en Cristo se han revestido de Cristo. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Mira, Señor, con bondad a estos hijos tuyos que has renovado por medio de los sacramentos, y condúcelos al gozo eterno de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
II DOMINGO DE PASCUA O DE LA DIVINA MISERICORDIA
Santos: Emma de Bremen, viuda; Conrado de Ascoli, presbítero, y León IX, papa. (Blanco)
ANTÍFONA DE ENTRADA (4 Esd 2, 36-37)
Abran su corazón con alegría, y den gracias a Dios, que los ha llamado al Reino de los cielos. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Dios de eterna misericordia, que reavivas la fe de tu pueblo con la celebración anual de las fiestas pascuales, aumenta en nosotros tu gracia, para que comprendamos a fondo la inestimable riqueza del bautismo que nos ha purificado, del Espíritu que nos ha dado una vida nueva y de la Sangre que nos ha redimido. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 4, 32-35
La multitud de
los que habían creído tenía un solo corazón y una
sola alma; todo lo poseían en común y nadie consideraba suyo nada
de lo que tenía.
Con grandes muestras de poder, los apóstoles daban testimonio de la resurrección
del Señor Jesús y todos gozaban de gran estimación entre
el pueblo. Ninguno pasaba necesidad, pues los que poseían terrenos o
casas, los vendían, llevaban el dinero y lo ponían a disposición
de los apóstoles, y luego se distribuía según lo que necesitaba
cada uno. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
El camino cristiano no es sólo un conjunto de creencias, es una vivencia que tiene repercusiones totales. La comunión espiritual se prolonga en una solidaridad eficaz.
Del salmo 117 R/.
La misericordia del Señor es eterna. Aleluya.
Diga la casa de Israel: "Su misericordia es eterna". Diga la casa
de Aarón: "Su misericordia es eterna". Digan los que temen
al Señor: "Su misericordia es eterna". R/.
La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es nuestro
orgullo. No moriré, continuaré viviendo para contar lo que el
Señor ha hecho. Me castigó, me castigó el Señor;
pero no me abandonó a la muerte. R/.
La piedra que desecharon los constructores, es ahora la piedra angular. Esto
es obra de la mano del Señor, es un milagro patente. Éste es el
día del triunfo del Señor, día de júbilo y de gozo.
R/.
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan: 5,1-6
Queridos hijos:
Todo el que cree que Jesús es el Mesías, ha nacido de Dios; todo
el que ama a un padre, ama también a los hijos de éste. Conocemos
que amamos a los hijos de Dios en que amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos,
pues el amor de Dios consiste en que cumplamos sus preceptos. Y sus mandamientos
no son pesados, porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo. Y nuestra
fe es la que nos ha dado la victoria sobre el mundo. Porque, ¿quién
es el que vence al mundo? Sólo el que cree que Jesús es el Hijo
de Dios.
Jesucristo es el que vino por medio del agua y de la sangre; Él vino,
no sólo con agua, sino con agua y con sangre. Y el Espíritu es
el que da testimonio, porque el Espíritu es la verdad. Palabra
de Dios. Te alabamos,
Señor.
El mundo, entendido como un sistema de valor e intereses centrados en el beneficio propio, nos seduce y atrae. Quien renace de Dios logra sobreponerse a la seducción del mundo.
Secuencia opcional
ACLAMACIÓN
(Jn 20, 29) R/. Aleluya, aleluya.
Tomas, tú crees porque me has visto. Dichosos los que creen sin haberme
visto, dice el Señor. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 20,19-31
Al
anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas
de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos,
se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz esté
con ustedes". Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Cuando
los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría.
De nuevo les dijo Jesús: "La paz esté con ustedes. Como el
Padre me ha enviado, así también los envío yo". Después
de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Reciban el Espíritu
Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y
a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar".
Tomás, uno de los Doce, a quien llamaban el Gemelo, no estaba con ellos
cuando vino Jesús, y los otros discípulos le decían: "Hemos
visto al Señor". Pero él les contestó: "Si no
veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto mi dedo en los agujeros
de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré".
Ocho días después, estaban reunidos los discípulos a puerta
cerrada y Tomás estaba con ellos. Jesús se presentó de
nuevo en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes".
Luego le dijo a Tomás: "Aquí están mis manos; acerca
tu dedo. Trae acá tu mano, métela en mi costado y no sigas dudando,
sino cree". Tomás le respondió:
"¡Señor mío y Dios mío!". Jesús
añadió: "Tú crees porque me has visto; dichosos los
que creen sin haber visto”.
Otros muchos signos hizo Jesús en presencia de sus discípulos,
pero no están escritos en este libro. Se escribieron éstos para
que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para
que, creyendo, tengan vida en su nombre. Palabra del Señor. Gloria
a ti, Señor Jesús.
Los primeros testigos del resucitado nos comparten sus experiencias. La vitalidad de su testimonio anima a muchos otros a creer en Jesús. El testimonio conduce a la fe plena.
Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, las ofrendas que (Junto con los recién bautizados) te presentamos; tú que nos llamaste a la fe y nos has hecho renacer por el bautismo, guíanos a la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I de Pascua
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (cfr. Jn 20, 27)
Jesús dijo a Tomás: acerca tu mano, toca las cicatrices dejadas por los clavos y no seas incrédulo, sino creyente. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Concédenos, Dios todopoderoso, que la gracia recibida en este sacramento nos impulse siempre a servirte mejor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- Ni los discursos ampulosos ni las arengas espirituales han despertado la fe. El testimonio amoroso y decidido de numerosos cristianos y testigos coherentes es el que ha facilitado el camino de la conversión. La compasión, la mansedumbre y la entrega total de los primeros evangelizadores franciscanos que llegaron a nuestro país se convirtió en el auxilio indispensable para que muchos hombres y mujeres indígenas profesaran la fe cristiana. Dios nos habla siempre a través de las palabras y señales que nos comparten nuestros hermanos. El mayor tesoro y la mejor herencia que podemos compartir con nuestros hijos es una fe vivida en toda su plenitud.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Rm 6, 9)
Cristo resucitado, ya no puede morir; la muerte ya no tiene dominio sobre Él. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, a quien confiadamente podemos llamar ya Padre nuestro, haz crecer en nuestros corazones el espíritu de hijos adoptivos tuyos, para que merezcamos gozar, un día, de la herencia que nos has prometido. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 4, 23-31
En aquellos días,
tan pronto como Pedro y Juan quedaron en libertad, volvieron a donde estaban
sus compañeros y les contaron lo que les habían dicho los sumos
sacerdotes y los ancianos. Al oír esto, todos juntos clamaron a Dios,
diciendo:
"Señor, tú has creado el cielo y la tierra, el mar y todo
cuanto contiene; por medio del Espíritu Santo y por boca de tu siervo
David, nuestro padre, dijiste: ¿Por qué se amotinan las naciones
y los pueblos hacen planes torpes? Se sublevaron los reyes de la tierra y los
príncipes se aliaron contra el Señor y contra su Mesías.
Esto fue lo que sucedió, cuando en esta ciudad se aliaron Herodes y Poncio
Pilato con los paganos y el pueblo de Israel, contra tu santo siervo Jesús,
tu ungido, para que así se cumpliera lo que tu poder y tu providencia
habían determinado que sucediera.
Y ahora, Señor, mira sus amenazas y concede a tus siervos anunciar tu
palabra con toda valentía. Extiende tu mano para realizar curaciones,
señales y prodigios en el nombre de tu santo siervo, Jesús".
Al terminar la oración tembló el lugar donde estaban reunidos,
los llenó a todos el Espíritu Santo y comenzaron a anunciar la
palabra de Dios con valentía. Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
Los apóstoles acaban de ser liberados de la cárcel y no se acobardan; al contrario, se ponen en las manos del Señor y le suplican les dé valentía para anunciar su Palabra.
Del salmo 2 R/.
Dichosos los que esperan en el Señor. Aleluya.
¿Por qué se amotinan las naciones y los pueblos hacen planes torpes?
Se sublevan los reyes de la tierra y los príncipes se alían contra
el Señor y contra su Mesías, diciendo: "Rompamos sus cadenas,
sacudamos sus ataduras". R/.
El que vive en el cielo sonríe; desde lo alto, el Señor se ríe
de ellos. Después les habla con ira y los espanta con su cólera:
"Yo mismo lo he constituido como rey en Sión, mi monte santo".
R/.
Anunciaré el decreto del Señor. He aquí lo que me dijo:
"Hijo mío eres tú, yo te he engendrado hoy. Te daré
en herencia las naciones y como propiedad toda la tierra. Podrás gobernarlas
con cetro de hierro, y despedazarlas como jarros". R/.
ACLAMACIÓN
(Col 3, 1) R/. Aleluya, aleluya.
Puesto que han resucitado con Cristo, busquen los bienes de arriba,
donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 3, 1-8
Había
un fariseo llamado Nicodemo, hombre principal entre los judíos, que fue
de noche a ver a Jesús y le dijo: "Maestro, sabemos que has venido
de parte de Dios, como maestro; porque nadie puede hacer los signos que tú
haces si Dios no está con él".
Jesús le contestó: "Yo te aseguro que quien no renace de
lo alto, no puede ver el Reino de Dios". Nicodemo le preguntó: "¿Cómo
puede nacer un hombre siendo ya viejo? ¿Acaso puede, por segunda vez,
entrar en el vientre de su madre y volver a nacer?".
Le respondió Jesús: "Yo te aseguro que el que no nace del
agua y del Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios. Lo que nace
de la carne, es carne; lo que nace del Espíritu, es espíritu.
No te extrañes de que te haya dicho: 'Tienen que renacer de lo alto'.
El viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde
viene ni a dónde va. Así pasa con quien ha nacido del Espíritu".
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Nicodemo, al igual que cualquiera de nosotros, se resistía a creer que el Espíritu pudiera transformar el endurecido corazón de un viejo. Y, sin embargo, lo transforma.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, los dones que te presentamos llenos de júbilo por la resurrección de tu Hijo, y concédenos participar con Él, un día, de la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio 1- V de Pascua
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 20, 19)
Jesús se presentó en medio de sus discípulos y les dijo: "La paz sea con ustedes". Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Mira, Señor, con bondad a estos hijos tuyos que has renovado por medio de los sacramentos, y condúcelos al gozo eterno de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Ap 19, 7. 6)
Alegrémonos, regocijémonos y demos gracias, porque el Señor, nuestro Dios omnipotente, ha empezado a reinar. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Haz, Señor, que nuestra vida toda sea testimonio vivo del poder de Cristo resucitado, que nos ha hecho morir con Él al pecado, para que podamos resucitar con Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 4, 32-37
La multitud de
los que habían creído tenía un solo corazón y una
sola alma; todo lo poseían en común y nadie consideraba suyo nada
de lo que tenía.
Con grandes muestras de poder, los apóstoles daban testimonio de la resurrección
del Señor Jesús y todos gozaban de gran estimación entre
el pueblo. Ninguno pasaba necesidad, pues los que poseían terrenos o
casas, los vendían, llevaban el dinero y lo ponían a disposición
de los apóstoles, y luego se distribuía según lo que necesitaba
cada uno. José, levita nacido en Chipre, a quien los apóstoles
llamaban Bernabé (que significa hábil para exhortar), tenía
un campo; lo vendió y puso el dinero a disposición de los apóstoles.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Los primeros discípulos están convencidos de que los tiempos nuevos han comenzado con la resurrección de Jesús. Por esa razón se deciden a vivir como una familia nueva.
Del salmo 92 R/.
El Señor es un rey magnífico. Aleluya.
Tú eres, Señor, el rey de todos los reyes. Estás revestido
de poder y majestad. Tú mantienes el orbe y no vacila. Eres eterno, y
para siempre está firme tu trono. R/.
Muy dignas de confianza son tus leyes y desde hoy y para siempre, Señor,
la santidad adorna tu templo. R/.
ACLAMACIÓN
(Cfr. Jn 3, 15) R/. Aleluya, aleluya.
El Hijo del hombre debe ser levantado en la cruz, para que los que
creen en Él tengan vida eterna. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 3, 7-15
En
aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: "No te extrañes de que
te haya dicho: 'Tienen que renacer de lo alto'. El viento sopla donde quiere
y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así
pasa con quien ha nacido del Espíritu". Nicodemo le preguntó
entonces: "¿Cómo puede ser esto?".
Jesús le respondió: "Tú eres maestro de Israel, ¿y
no sabes esto? Yo te aseguro que nosotros hablamos de lo que sabemos y damos
testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio.
Si no creen cuando les hablo de las cosas de la tierra, ¿cómo
creerán si les hablo de las celestiales? Nadie ha subido al cielo sino
el Hijo del hombre, que bajó del cielo y está en el cielo. Así
como levantó Moisés la serpiente en el desierto, así tiene
que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en Él
tenga vida eterna". Palabra del Señor. Gloria a ti,
Señor Jesús.
La exaltación de Jesús crucificado atraerá a muchos creyentes. Su crucifixión les resultara escandalosa, pero finalmente entenderán que ese enviado del Padre vino a salvamos.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Señor, que este sacrificio pascual que vamos a ofrecerte, nos llene siempre de alegría, prosiga en nosotros tu obra redentora y nos obtenga de ti la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I-V de Pascua
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (cfr. Lc 24, 46. 26)
Era necesario que Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos y así entrara luego en su gloria. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, precio de nuestra redención, nos ayuden, Señor, a cumplir tus mandamientos ya obtener, así, nuestra felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 17, 50; 21, 23)
Te alabaré, Señor, ante los hombres y hablaré a mis hermanos de tu poder y tu misericordia. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que con la Pascua de tu Hijo has devuelto al hombre su dignidad perdida y le has dado la esperanza de la resurrección, concédenos agradecerte siempre, con amor, este misterio de fe que estamos celebrando. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 5, 17-26
En aquellos días,
el sumo sacerdote y los de su partido, que eran los saduceos, llenos de ira
contra los apóstoles, los mandaron aprehender y los metieron en la cárcel.
Pero durante la noche, un ángel del Señor les abrió las
puertas, los sacó de ahí y les dijo: "Vayan al templo y pónganse
a enseñar al pueblo todo lo referente a esta nueva vida". Para obedecer
la orden, se fueron de madrugada al templo y ahí se pusieron a enseñar.
Cuando llegó el sumo sacerdote con los de su partido convocaron al sanedrín,
es decir, a todo el senado de los hijos de Israel, y mandaron traer de la cárcel
a los presos. Al llegar los guardias a la cárcel, no los hallaron y regresaron
a informar: "Encontramos la cárcel bien cerrada y a los centinelas
en sus puestos, pero al abrir no encontramos a nadie adentro".
Al oír estas palabras, el jefe de la guardia del templo y los sumos sacerdotes
se quedaron sin saber qué pensar; pero en ese momento llegó uno
y les dijo: "Los hombres que habían metido en la cárcel están
en el templo, enseñando al pueblo".
Entonces el jefe de la guardia, con sus hombres, trajo a los apóstoles,
pero sin violencia, porque temían ser apedreados por el pueblo.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Dos poderes se confrontan. Los que se dicen representantes del Dios de Israel se oponen al proyecto del Señor. Hay que mantenemos alertas para no ensoberbecemos.
Del salmo 33 R/.
Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor. Aleluya.
Bendeciré al Señor a todas horas, no cesará mi boca de
alabado. Yo me siento orgulloso del Señor, que se alegre su pueblo al
escuchado. R/.
Proclamemos la grandeza del Señor y alabemos todos juntos su poder. Cuando
acudí al Señor, me hizo caso y me libró de todos mis temores.
R/.
Confía en el Señor y saltarás de gusto, jamás te
sentirás decepcionado, porque el Señor escucha el clamor de los
pobres y los libra de todas sus angustias. R/.
Junto a aquellos que temen al Señor el ángel del Señor
acampa y los protege. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.
Dichoso el hombre que se refugia en Él. R/.
ACLAMACIÓN
(Jn 3. 16) R/. Aleluya, aleluya.
Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único,
para que todo el que crea en Él, tenga vida eterna. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 3,16-21
Tanto
amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para
que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga la vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que
el mundo se salvara por Él. El que cree en Él no será condenado;
pero el que no cree ya está condenado, por no haber creído en
el Hijo único de Dios.
La causa de la condenación es ésta: habiendo venido la luz al
mundo, los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran
malas. Todo aquel que hace el mal, aborrece la luz y no se acerca a ella, para
que sus obras no se descubran. En cambio, el que obra el bien conforme a la
verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas
según Dios". Palabra del Señor. Gloria a ti,
Señor Jesús.
Cuando meditamos en la vida y la obra de Jesús de Nazaret, entendemos que una existencia tan plenamente volcada al servicio de sus hermanos sólo puede ser divina.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios nuestro, que por medio de estos dones que vas a convertir en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, nos haces participar de tu misma vida divina, concédenos que nuestra conducta ponga de manifiesto las verdades que nos has revelado. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I-V de Pascua
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (cfr. Jn 15, 16. 19)
Soy yo quien los ha elegido del mundo, dice el Señor, y los ha destinado para que vayan y produzcan fruto, y su fruto perdure. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, tú que nos has concedido participar en esta Eucaristía, míranos con bondad y ayúdanos a vencer nuestra fragilidad humana para poder vivir como hijos tuyos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Jorge de Turquía y Adalberto de Praga, mártires. Beato Gil de Asís, religioso. Feria (Blanco)
ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr. Sal 67, 8-9. 20)
Cuando saliste, Señor, al frente de tu pueblo y le abriste camino a través del desierto, la tierra se estremeció y hasta los cielos se fundieron. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Concédenos, Padre misericordioso, que veamos fructificar en nuestra vida las gracias recibidas durante esta Pascua. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 5, 27-33
En aquellos días,
los guardias condujeron a los apóstoles ante el sanedrín, y el
sumo sacerdote los reprendió, diciéndoles:
"Les hemos prohibido enseñar en nombre de ese Jesús; sin
embargo, ustedes han llenado a Jerusalén con sus enseñanzas y
quieren hacemos responsables de la sangre de ese hombre" .
Pedro y los otros apóstoles replicaron: "Primero hay que obedecer
a Dios y luego a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús,
a quien ustedes dieron muerte colgándolo de la cruz. La mano de Dios
lo exaltó y lo ha hecho jefe y salvador, para dar a Israel la gracia
de la conversión y el perdón de los pecados. Nosotros somos testigos
de todo esto y también lo es el Espíritu Santo, que Dios ha dado
a los que lo obedecen".
Esta respuesta los exasperó y decidieron matarlos. Palabra de
Dios. Te alabamos, Señor.
La libertad interior y la valentía que muestran los apóstoles no es el resultado de alguna obsesión fanática.
Quien encuentra
a Jesús resucitado aprende a vivir en libertad.
Del salmo 33 R/. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.
Aleluya.
Bendeciré al Señor a todas horas; no cesará mi boca de
alabado. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor. Dichoso
el hombre que se refugia en Él. R/.
En contra del malvado está el Señor para borrar de la tierra su
recuerdo; escucha, en cambio, al hombre justo y lo libra de todas sus congojas.
R/.
El Señor no está lejos de sus fieles y levanta a las almas abatidas.
Muchas tribulaciones pasa el justo, pero de todas ellas Dios lo libra. R/.
ACLAMACIÓN
(Jn 20. 29) R/. Aleluya, aleluya
Tomás, tú crees, porque me has visto. Dichosos los que
creen sin haberme visto, dice el Señor. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 3, 31-36
"El
que viene de lo alto está por encima de todos; pero el que viene de la
tierra pertenece a la tierra y habla de las cosas de la tierra. El que viene
del cielo está por encima de todos. Da testimonio de lo que ha visto
y oído, pero nadie acepta su testimonio, El que acepta su testimonio
certifica que Dios es veraz. Aquel a quien Dios envió habla las palabras
de Dios, porque Dios le ha concedido sin medida su Espíritu.
El Padre ama a su Hijo y todo lo ha puesto en sus manos. El que cree en el Hijo
tiene vida eterna. Pero el que es rebelde al Hijo no verá la vida, porque
la cólera divina perdura en contra de él". Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Con demasiada frecuencia estamos inmersos en la búsqueda de consolaciones mundanas. Vivimos la vida persiguiendo vanidades y nos olvidamos de que Dios nos regala la plenitud de la vida.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, las ofrendas que te presentamos y purifica nuestros corazones para que podamos participar dignamente en este sacramento de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I-V de Pascua
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Mt 8. 20)
Yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Dios todopoderoso y eterno, que, en Cristo resucitado nos has hecho renacer a la vida eterna, haz que este misterio pascual, en el que acabamos de participar por medio de la Eucaristía, dé en nosotros abundantes frutos de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
IV ANIVERSARIO DE LA SOLEMNE INAUGURACIÓN DEL MINISTERIO PETRINO DEL PAPA BENEDICTO XVI (2005)
ANTÍFONA DE ENTRADA (Mt 16, 18-19)
Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del Reino de los cielos. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que en tu providencia quisiste fundar tu Iglesia sobre la roca de Pedro, el jefe de los apóstoles, mira con bondad a nuestro Santo Padre, el papa Benedicto XVI, Y ya que lo has constituido sucesor de Pedro, concédele que sea para tu pueblo principio y fundamento visible de la unidad en la fe y de la comunión en el amor. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 5, 34-42
En aquellos días,
un fariseo llamado Gamaliel, doctor de la ley y respetado por todo el pueblo,
se levantó en el sanedrín, mandó que hicieran salir por
un momento a los apóstoles y dijo a la asamblea:
"Israelitas, piensen bien lo que van a hacer con esos hombres. No hace
mucho surgió un tal Teudas, que pretendía ser un caudillo, y reunió
unos cuatrocientos hombres. Fue ejecutado, dispersaron a sus secuaces y todo
quedó en nada. Más tarde, en la época del censo, se levantó
Judas el Galileo y muchos lo siguieron. Pero también Judas pereció
y se desbandaron todos sus seguidores. En el caso presente, yo les aconsejo
que no se metan con esos hombres; suéltenlos. Porque si lo que se proponen
y están haciendo es de origen humano, se acabará por sí
mismo. Pero si es cosa de Dios, no podrán ustedes deshacerlo. No se expongan
a luchar contra Dios".
Los demás siguieron su consejo: mandaron traer a los apóstoles,
los azotaron, les prohibieron hablar en nombre de Jesús y los soltaron.
Ellos se retiraron del sanedrín, felices de haber padecido aquellos ultrajes
por el nombre de Jesús.
Y todos los días enseñaban sin cesar y anunciaban el Evangelio
de Cristo Jesús, tanto en el templo como en las casas. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Los caminos de Dios no pueden bloquearse. Hay que contemplar con paciencia el impulso del Espíritu para no entorpecer su acción. Dios obra maravillas con gente menuda.
Del salmo 26 R/.
El Señor es mi luz y mi salvación. Aleluya.
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién voy
a tenerle miedo? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién
podrá hacerme temblar? R/.
Lo único que pido, lo único que busco, es vivir en la casa del
Señor toda mi vida, para disfrutar las bondades del Señor y estar
continuamente en su presencia. R/.
La bondad del Señor espero ver en esta misma vida. Ármate de valor
y fortaleza y en el Señor confía. R/.
ACLAMACIÓN
(Mt 4, 4) R/. Aleluya, aleluya.
No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra
que sale de la boca de Dios. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 6, 1.15
En
aquel tiempo, Jesús se fue a la otra orilla del mar de Galilea o lago
de Tiberiades. Lo seguía mucha gente, porque habían visto los
signos que hacía curando a los enfermos. Jesús subió al
monte y se sentó allí con sus discípulos.
Estaba cerca la Pascua, festividad de los judíos. Viendo Jesús
que mucha gente lo seguía, le dijo a Felipe: "¿Cómo
compraremos pan para que coman éstos?". Le hizo esta pregunta para
ponerlo a prueba, pues Él bien sabía lo que iba a hacer.
Felipe le respondió: "Ni doscientos denarios de pan bastarían
para que a cada uno le tocara un pedazo de pan". Otro de sus discípulos,
Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: "Aquí
hay un muchacho que trae cinco panes de cebada y dos pescados. Pero, ¿qué
es eso para tanta gente?". Jesús le respondió: "Díganle
a la gente que se siente". En aquel lugar había mucha hierba. Todos,
pues, se sentaron ahí; y tan sólo los hombres eran unos cinco
mil.
En seguida tomó Jesús los panes, y después de dar gracias
a Dios, se los fue repartiendo a los que se habían sentado a comer. Igualmente
les fue dando de los pescados todo lo que quisieron. Después de que todos
se saciaron, dijo a sus discípulos: "Recojan los pedazos sobrantes,
para que no se desperdicien". Los recogieron y con los pedazos que sobraron
de los cinco panes llenaron doce canastos.
Entonces la gente, al ver el signo que Jesús había hecho, decía:
"Éste es, en verdad, el profeta que habría de venir al mundo".
Pero Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamado rey,
se retiró de nuevo a la montaña, Él solo. Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Jesús acoge el don de un muchacho pobre. Los panes de cebada eran alimento de la gente menuda. Apoyado en su generosidad. Jesús se pone en manos del Padre y los alimenta hasta saciarlos.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, las ofrendas que te presentamos para el sacrificio eucarístico; protege y dirige a tu santa Iglesia en unión con nuestro papa Benedicto XVI, a quien constituiste su pastor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 21, 15. 17)
Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?, le dijo el Señor a Pedro. Este le respondió: Señor, tú lo conoces todo, tú sabes que te amo. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Por esta Eucaristía, en la que nos has permitido participar, confirma, Señor, en la unidad y en el amor a la santa Iglesia y a tu siervo, el papa Benedicto XVI, para que juntos, rebaño y pastor, recorran con seguridad el camino de la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Mc 16, 15)
Vayan por todo el mundo, dice el Señor, y proclamen el Evangelio a todos los hombres. Aleluya.
Se dice Gloria
ORACIÓN COLECTA
Señor, tú que confiaste a san Marcos la misión de proclamar el Evangelio, concédenos aprovechar sus enseñanzas para seguir fielmente el ejemplo de Jesucristo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro: 5, 5-14
Queridos hermanos:
Que en su trato mutuo la humildad esté siempre presente, pues Dios es
enemigo de los soberbios, y en cambio, a los humildes les concede su gracia.
Humíllense, pues, ante la mano poderosa de Dios, para que Él los
levante y encumbre en el momento oportuno. Dejen en sus manos todas sus preocupaciones,
pues Él cuida de ustedes.
Estén alerta y no se dejen sorprender, porque su enemigo, el diablo,
como un león rugiente, anda buscando a quien devorar. Resístanle
con la firmeza de la fe, sabiendo que sus hermanos, dispersos por el mundo,
soportan los mismos sufrimientos que ustedes.
Dios, que es la fuente de todos los bienes, nos ha llamado a participar de su
gloria eterna en unión con Cristo, y después de estos sufrimientos
tan breves, los restaurará a ustedes, los afianzará, fortalecerá
y hará inconmovibles. Suyos son la gloria y el poder para siempre. Amén.
Por medio de Silvano, a quien considero hermano digno de toda confianza, les
he escrito esta breve carta para que sepan cuál es la verdadera gracia
de Dios y animados a permanecer firmes en ella.
Los saluda la comunidad de Babilonia, a la que Dios ha elegido, lo mismo que
a ustedes. También los saluda mi hijo Marcos. Salúdense los unos
a los otros con el beso fraterno. Les deseo la paz a todos ustedes, los que
son de Cristo. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Los cristianos que se decidan a vivir cabalmente su fe enfrentarán contratiempos y dificultades. Dios los fortalecerá y les dará perseverancia para alcanzar la plenitud de la vida.
Del salmo 88 R/.
Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor. Aleluya.
Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor y daré a
conocer que su fidelidad es eterna, pues el Señor ha dicho: "Mi
amor es para siempre y mi lealtad, más firme que los cielos". R/.
El cielo, Señor, proclama tus maravillas, y tu lealtad, la asamblea de
los santos. ¿Quién se compara a Dios sobre las nubes? ¿Quién
es como el Señor entre los dioses? R/.
Señor, feliz el pueblo que te alaba y que a tu luz camina, que en tu
nombre se alegra a todas horas y al que llena de orgullo tu justicia. R/.
ACLAMACIÓN
(1 Co 1, 23. 24) R/. Aleluya, aleluya.
Nosotros predicamos a Cristo crucificado, que es la fuerza y la sabiduría
de Dios. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 16, 15-20
En aquel tiempo,
se apareció Jesús a los Once y les dijo: "Vayan por todo
el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura. El que crea y se bautice,
se salvará; el que se resista a creer, será condenado. Éstos
son los milagros que acompañarán a los que hayan creído:
arrojarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán
serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño;
impondrán las manos a los enfermos y éstos quedarán sanos".
El Señor Jesús, después de hablarles, subió al cielo
y está sentado a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio
por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba su predicación
con los milagros que hacían. Palabra del Señor. Gloria
a ti, Señor Jesús.
No se puede pregonar la buena nueva de Jesús a la ligera. Al anuncio del reinado de Dios debe corresponder una existencia transfigurada, que genere condiciones más humanas para todos.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, el sacrificio de alabanza que vamos a ofrecerte y, por intercesión del evangelista san Marcos, concede a tu Iglesia permanecer siempre fiel a la misión de anunciar el Evangelio. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio II de los apóstoles
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Mt 28, 20)
Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo, dice el Señor. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Dios todopoderoso, que la comunión que hemos recibido, nos santifique y nos dé fortaleza para vivir conforme al Evangelio. Por Jesucristo, nuestro Señor.
III DOMINGO DE PASCUA
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 65, 1-2)
Aclamen al Señor, habitantes todos de la tierra, canten un himno a su nombre, denle gracias y alábenlo. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Señor, tú que nos has renovado en el espíritu al devolvemos la dignidad de hijos tuyos, concédenos aguardar, llenos de júbilo y esperanza, el día glorioso de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 3, 13-15. 17-19
En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: "El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, a quien ustedes entregaron a Pilato, y a quien rechazaron en su presencia, cuando Él ya había decidido ponerlo en libertad. Rechazaron al santo, al justo, y pidieron el indulto de un asesino; han dado muerte al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos y de ello nosotros somos testigos. Ahora bien, hermanos, yo sé que ustedes han obrado por ignorancia, de la misma manera que sus jefes; pero Dios cumplió así lo que había predicho por boca de los profetas: que su Mesías tenía que padecer. Por lo tanto, arrepiéntanse y conviértanse para que se les perdonen sus pecados". Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Quien se apega decididamente a Jesús encontrará reposo y aliento para enfrentar los desafíos de la vida. Jesús es la roca firme que sostiene nuestra debilidad.
Del salmo 4 R/. En ti, Señor, confío. Aleluya.
Tú que
conoces lo justo de mi causa, Señor, responde a mi clamor. Tú
que me has sacado con bien de mis angustias, apiádate y escucha mi oración.
R/.
Admirable en bondad ha sido el Señor para conmigo, y siempre que lo invoco
me ha escuchado; por eso en El confío. R/.
En paz, Señor, me acuesto y duermo en paz, pues sólo tú,
Señor, eres mi tranquilidad. R/.
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan: 2,1-5
Hijitos míos:
Les escribo esto para que no pequen. Pero, si alguien peca, tenemos como intercesor
ante el Padre, a Jesucristo, el justo. Porque Él se ofreció como
víctima de expiación por nuestros pecados, y no sólo por
los nuestros, sino por los del mundo entero.
En esto tenemos una prueba de que conocemos a Dios: en que cumplimos sus mandamientos.
El que dice:
"Yo lo conozco", pero no cumple sus mandamientos, es un mentiroso
y la verdad no está en él. Pero en aquel que cumple su palabra,
el amor de Dios ha llegado a su plenitud, y precisamente en esto conocemos que
estamos unidos a Él. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Quien acoge a Jesús con todas sus consecuencias, vive como El vivió, cumpliendo cotidianamente la voluntad del Padre y practicando gustoso sus mandamientos.
ACLAMACIÓN
(cfr. Lc 24, 32) R/. Aleluya, aleluya.
Señor Jesús, haz que comprendamos las Escrituras. Enciende nuestro
corazón mientras nos hablas. R/.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas: 24, 135-48
Cuando
los dos discípulos regresaron de Emaús y llegaron al sitio donde
estaban reunidos los apóstoles, les contaron lo que les había
pasado en el camino y cómo habían reconocido a Jesús al
partir el pan.
Mientras hablaban de esas cosas, se presentó Jesús en medio de
ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes". Ellos, desconcertados
y llenos de temor, creían ver un fantasma. Pero Él les dijo:
"No teman; soy yo. ¿Por qué se espantan? ¿Por qué
surgen dudas en su interior? Miren mis manos y mis pies. Soy yo en persona.
Tóquenme y convénzanse: un fantasma no tiene ni carne ni huesos,
como ven que tengo yo". Y les mostró las manos y los pies. Pero
como ellos no acababan de creer de pura alegría y seguían atónitos,
les dijo: "¿Tienen aquí algo de comer?". Le ofrecieron
un trozo de pescado asado; Él lo tomó y se puso a comer delante
de ellos.
Después les dijo: "Lo que ha sucedido es aquello de que les hablaba
yo, cuando aún estaba con ustedes: que tenía que cumplirse todo
lo que estaba escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas
y en los salmos".
Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras
y les dijo: "Está escrito que el Mesías tenía que
padecer y había de resucitar de entre los muertos al tercer día,
y que en su nombre se había de predicar a todas las naciones, comenzando
por Jerusalén, la necesidad de volverse a Dios para el perdón
de los pecados. Ustedes son testigos de esto". Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Jesús resucitado abre la mente de sus discípulos, les proporciona la clave exacta para descifrar su misterio, los anima a leer las Escrituras en perspectiva cristológica.
Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, los dones que te presentamos llenos de júbilo por la resurrección de tu Hijo, y concédenos participar con Él, un día, de la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio l-V de Pascua
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lc 24, 46-47)
Era necesario que Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día y que, en su nombre, se exhortara a todos los pueblos al arrepentimiento para el perdón de los pecados. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Mira, Señor,
con bondad a estos hijos tuyos que has renovado por medio de los sacramentos
y condúcelos al gozo eterno de la resurrección. Por Jesucristo,
nuestro
Señor.
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- Acostumbrados, como estamos, por haber crecido en una cultura pragmática y hedonista, a calcular todo y a anteponer nuestro interés a cualquier cosa, nos resulta imposible entender que quien vive como Jesús, amando intensamente a Dios en la persona concreta de los necesitados, alcanzará la felicidad en esta vida y asegurará además, la participación en la plenitud de la vida. Dicho de otra manera, los relatos pascuales nos quieren explicar que quien vive como Jesús pierde la vida, enfrenta tribulaciones y contrariedades, pero a la vez comienza a vivir una existencia llena de sentido. Jesús de Nazaret era un hombre feliz y estaba lleno de alegría porque sabía que su vida era agradable a los ojos del Padre.
ANTÍFONA DE ENTRADA
Ha resucitado Jesús, el Buen Pastor, que dio la vida por sus ovejas y que se dignó morir para salvamos. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Señor, tú que iluminas a los extraviados con la luz de tu Evangelio para que vuelvan al camino de la verdad, concede a cuantos nos llamamos cristianos imitar fielmente a Cristo y rechazar lo que pueda alejamos de Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 6, 8-13.
En aquellos días,
Esteban, lleno de gracia y de poder, realizaba grandes prodigios y señales
entre la gente. Algunos judíos de la sinagoga llamada "de los Libertas",
procedentes de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia, se pusieron a discutir
con Esteban; pero no podían refutar la sabiduría y al Espíritu
con que hablaba.
Entonces sobornaron a algunos hombres para que dijeran: "Nosotros hemos
oído a este hombre blasfemar contra Moisés y contra Dios".
Alborotaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas; cayeron sobre Esteban,
se apoderaron de él por sorpresa y lo llevaron ante el sanedrín.
Allí presentaron testigos falsos, que dijeron: "Este hombre no deja
de hablar contra el lugar santo del templo y contra la ley. Lo hemos oído
decir que ese Jesús de Nazaret va a destruir el lugar santo y a cambiar
las tradiciones que recibimos de Moisés".
Los miembros del sanedrín miraron a Esteban y su rostro les pareció
tan imponente como el de un ángel. Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
La sabiduría del Espíritu asiste a Esteban. Con la clarividente lucidez de la inteligencia espiritual proclama abiertamente el evangelio y testimonia con valentía a Cristo Jesús.
Del salmo 118 R/.
Dichoso el que cumple la voluntad del Señor. Aleluya.
Aunque los poderosos se burlen de mí, yo seguiré observando fielmente
tu ley. Tus mandamientos, Señor, son mi alegría; ellos son también
mis consejeros. R/.
Te conté mis necesidades y me escuchaste; enséñame, Señor,
tu voluntad. Dame nueva luz para conocer tu ley y para meditar las maravillas
de tu amor. R/.
Apártame de los caminos falsos y dame la gracia de cumplir tu voluntad.
He escogido el camino de la lealtad a tu voluntad y a tus mandamientos. R/.
ACLAMACIÓN
(Mt 4, 4) R/. Aleluya, aleluya.
No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que
sale de la boca de Dios. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 6, 22-29
Después
de la multiplicación de los panes, cuando Jesús dio de comer a
cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el lago.
Al día siguiente, la multitud, que estaba en la otra orilla del lago,
se dio cuenta de que allí no había más que una sola barca
y de que Jesús no se había embarcado con sus discípulos,
sino que éstos habían partido solos. En eso llegaron otras barcas
desde Tiberíades al lugar donde la multitud había comido el pan.
Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí,
se embarcaron y fueron a Cafarnaúm para buscar a Jesús.
Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo
llegaste acá?". Jesús les contestó: "Yo les aseguro
que ustedes no me andan buscando por haber visto signos, sino por haber comido
de aquellos panes hasta saciarse. No trabajen por ese alimento que se acaba,
sino por el alimento que dura para la vida eterna y que les dará el Hijo
del hombre; porque a éste el Padre Dios lo ha marcado con su sello".
Ellos le dijeron: "¿Qué debemos hacer para realizar las obras
de Dios?". Respondió Jesús: "La obra de Dios consiste
en que crean en aquel a quien Él ha enviado". Palabra del
Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Los galileos buscan a Jesús porque quieren satisfacer su hambre. La satisfacción de las necesidades corporales es real. Sin embargo, Jesús ofrece un pan diferente, que da vida para siempre.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, las ofrendas que te presentamos y purifica nuestros corazones, para que podamos participar dignamente en este sacramento de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I-V de Pascua
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 14, 27)
La paz les dejo, mi paz les doy; pero yo no se la doy como la da el mundo, dice el Señor. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Dios todopoderoso y eterno, que en Cristo resucitado nos has hecho renacer a la vida eterna, haz que este misterio pascual, en el que acabamos de participar por medio de la Eucaristía, dé en nosotros abundantes frutos de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Ap 19, 5; 12, 10)
Alabemos a nuestro Dios todos cuantos lo tememos, pequeños y grandes, porque ha llegado ya la salvación, el poder y el reinado de su Cristo. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que abres las puertas de tu Reino a quienes renacen del agua y del Espíritu Santo, haz fructificar en nosotros la gracia del bautismo para que, libres de toda culpa, podamos alcanzar la herencia que nos has prometido. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 7, 51-8, 1
En aquellos días,
habló Esteban ante el sanedrín, diciendo: "Hombres de cabeza
dura, cerrados de corazón y de oídos. Ustedes resisten siempre
al Espíritu Santo; ustedes son iguales a sus padres. ¿A qué
profeta no persiguieron sus padres? Ellos mataron a los que anunciaban la venida
del Justo, al que ahora ustedes han traicionado y dado muerte. Recibieron la
ley por medio de los ángeles y no la han observado".
Al oír estas cosas, los miembros del sanedrín se enfurecieron
y rechinaban los dientes de rabia contra él. Pero Esteban, lleno del
Espíritu Santo, miró al cielo, vio la gloria de Dios y a Jesús,
que estaba de pie a la derecha de Dios, y dijo: "Estoy viendo los cielos
abiertos y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios".
Entonces los miembros del sanedrín gritaron con fuerza, se taparon los
oídos y todos a una se precipitaron sobre él. Lo sacaron fuera
de la ciudad y empezaron a apedreado. Los falsos testigos depositaron sus mantos
a los pies de un joven, llamado Saulo.
Mientras lo apedreaban, Esteban repetía esta oración: "Señor
Jesús, recibe mi espíritu". Después se puso de rodillas
y dijo con fuerte voz: "Señor, no les tomes en cuenta este pecado".
Diciendo esto, se durmió en el Señor. Y Saulo estuvo de acuerdo
en que mataran a Esteban. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Esteban, al igual que los hombres y las mujeres que han vivido atentos a la voz del Espíritu, interpela a sus contemporáneos y los invita a abrir su corazón al Señor.
Del salmo 30 R/.
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya.
Sé tú, Señor, mi fortaleza y mi refugio, la muralla que
me salve. Tú, que eres mi fortaleza y mi defensa, por tu nombre, dirígeme
y guíame. R/.
En tus manos encomiendo mi espíritu y tú, mi Dios leal, me librarás.
En ti, Señor, deposito mi confianza y tu misericordia me llenará
de alegría. R/.
Vuelve, Señor, tus ojos a tu siervo y sálvame, por tu misericordia;
cuídame, Señor, y escóndeme junto a ti, lejos de las intrigas
de los hombres. R/.
ACLAMACIÓN
(Jn 6, 35) R/. Aleluya, aleluya.
Yo soy el pan de la vida, dice el Señor, el que viene a mí
ya no tendrá hambre. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 6, 30-35
En aquel tiempo,
la gente le preguntó a Jesús: "¿Qué signo vas
a realizar tú, para que lo veamos y podamos creerte? ¿Cuáles
son tus obras? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como
está escrito: Les dio a comer pan del cielo".
Jesús les respondió: "Yo les aseguro: No fue Moisés
quien les dio pan del cielo; es mi Padre quien les da el verdadero pan del cielo.
Porque el pan de Dios es aquel que baja del cielo y da la vida al mundo".
Entonces le dijeron: "Señor, danos siempre de ese pan". Jesús
les contestó: "Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí
no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed".
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Quien se preocupa por los bienes últimos, a saber, el amor de Dios y la vida plena, no puede angustiarse ni preocuparse en demasía por los bienes antepenúltimas: esos vendrán en seguida.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, los dones que te presentamos llenos de júbilo por la resurrección de tu Hijo, y concédenos participar con Él, un día, de la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio I-V de Pascua
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Rm 6, 8)
Si hemos muerto con Cristo, también viviremos con Él; ésta es nuestra fe. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Mira, Señor, con bondad a estos hijos tuyos que has renovado por medio de los sacramentos y condúcelos al gozo eterno de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA
Celebremos con alegría la fiesta de santa Catalina de Siena, virgen sabia y prudente que conservó su lámpara encendida para salir al encuentro del Señor. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que otorgaste a santa Catalina de Siena un amor profundo a Cristo crucificado y una filial solicitud por la unificación de la Iglesia, concédenos, por su intercesión, vivir siempre unidos por el amor a tu Hijo y la obediencia a su Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 8, 1-8
El mismo día
de la muerte de Esteban, se desató una violenta persecución contra
la Iglesia de Jerusalén, y todos, menos los apóstoles, se dispersaron
por Judea y por Samaria.
Unos hombres piadosos sepultaron a Esteban e hicieron gran duelo por él.
Entre tanto, Saulo hacía estragos en la Iglesia: entraba en las casas
para llevarse a hombres y mujeres y meterlos en la cárcel.
Los que se habían dispersado, al pasar de un lugar a otro, iban difundiendo
el Evangelio. Felipe bajó a la ciudad de Samaria y predicaba ahí
a Cristo.
La multitud escuchaba con atención lo que decía Felipe, porque
habían oído hablar de los milagros que hacía y los estaban
viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos,
lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados quedaban curados. Esto
despertó gran alegría en aquella ciudad. Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
La persecución dispersa a los evangelizadores. La buena nueva del evangelio colma de alegría a los creyentes. La evangelización genuina nos libera de toda opresión.
Del salmo 65 R/.
Las obras del Señor son admirables. Aleluya.
Que aclame al Señor toda la tierra. Celebremos su gloria y su poder,
cantemos un himno de alabanza, digamos al Señor: "Tu obra es admirable".
R/.
Que se postre ante ti la tierra entera y celebre con cánticos tu nombre.
Admiremos las obras del Señor, los prodigios que ha hecho por los hombres.
R/.
El transformó el Mar Rojo en tierra firme y los hizo cruzar el Jordán
a pie enjuto. Llenémonos por eso de gozo y gratitud: el Señor
es eterno y poderoso. R/.
ACLAMACIÓN
(cfr. Jn 6, 40) R/. Aleluya, aleluya.
El que cree en mí tiene vida eterna, dice el Señor, y
yo lo resucitaré en el último día. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 6, 35-40
En
aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: "Yo soy el pan de la vida.
El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí
nunca tendrá sed. Pero como ya les he dicho: me han visto y no creen.
Todo aquel que me da el Padre viene hacia mí; y al que viene a mí
yo no lo echaré fuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad,
sino la voluntad del que me envió.
Y la voluntad del que me envió es que yo no pierda nada de lo que Él
me ha dado, sino que lo resucite en el último día. La voluntad
de mi Padre consiste en que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga
vida eterna y yo lo resucite en el último día". Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Quien busque a Dios, más temprano que tarde, se dará cuenta de que Dios se ha anticipado a buscarlo primero. Dios nos atrae y nos anima a vivir en su amistad.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, el sacrificio de salvación que te ofrecemos en esta festividad de santa Catalina, y ayúdanos a imitar sus ejemplos, a fin de que toda nuestra vida sea una continua alabanza a ti, fuente de todo bien. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (1 Jn 1, 7)
Dios es luz; si caminamos en la luz, estaremos unidos unos con otros, y la sangre de Jesucristo, su Hijo, nos purificará de todo pecado. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que este sacramento, en el que santa Catalina encontró un alimento capaz de sostener la vida de su cuerpo, nos comunique la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Pío V, papa; José Tuán de Tonkin, mártir, y José Benito Cottolengo, fundador. Feria (Blanco)
ANTÍFONA DE ENTRADA (Ex 15, 1-2)
Cantemos al Señor, pues su victoria es grande. Alabemos al Señor, porque Él es nuestra fortaleza y salvación. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Señor, muéstranos siempre ese amor que en estos días de Pascua nos has revelado con mayor claridad, y concédenos que, libres del error y del pecado, sigamos con fidelidad tus enseñanzas. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 8, 26-40
En aquellos días,
un ángel del Señor le dijo a Felipe: "Levántate y
toma el camino del sur, que va de Jerusalén a Gaza y que es poco transitado".
Felipe se puso en camino. Y sucedió que un etíope, alto funcionario
de Candaces, reina de Etiopía, y administrador de sus tesoros, que había
venido a Jerusalén para adorar a Dios, regresaba en su carro, leyendo
al profeta Isaías.
Entonces el Espíritu le dijo a Felipe: "Acércate y camina
junto a ese carro". Corrió Felipe, y oyendo que el hombre leía
al profeta Isaías, le preguntó: "¿Entiendes lo que
estás leyendo?". Él le contestó: "¿Cómo
voy a entenderlo, si nadie me lo explica?". Entonces invitó a Felipe
a subir y a sentarse junto a él.
El pasaje de la Escritura que estaba leyendo, era éste: Como oveja fue
llevado a la muerte; como cordero que no se queja frente al que lo trasquila,
así Él no abrió la boca. En su humillación no se
le hizo justicia. ¿Quién podrá hablar de su descendencia,
puesto que su vida ha sido arrancada de la tierra?
El etíope le preguntó a Felipe: "Dime, por favor: ¿De
quién dice esto el profeta, de sí mismo o de otro?". Felipe
comenzó a hablarle y partiendo de aquel pasaje, le anunció el
Evangelio de Jesús. Siguieron adelante, llegaron a un sitio donde había
agua y dijo el etíope: "Aquí hay agua. ¿Hay alguna
dificultad para que me bautices?". Felipe le contestó: "Ninguna,
si crees de todo corazón". Respondió el etíope: "Creo
que Jesús es el Hijo de Dios". Mandó parar el carro, bajaron
los dos al agua y Felipe lo bautizó.
Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató
a Felipe. El etíope ya no lo vio más y prosiguió su viaje,
lleno de alegría. En cuanto a Felipe, se encontró en la ciudad
de Azoto y evangelizaba los poblados que encontraba a su paso, hasta que llegó
a Cesárea. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Nadie descubre solo el camino de la fe. Felipe auxilió al etíope y éste descubre a Jesús. Nosotros recibimos la fe por mediación del testimonio de nuestros padres.
Del salmo 65 R/.
Tu salvación, Señor, es para todos. Aleluya.
Naciones, bendigan a nuestro Dios, hagan resonar sus alabanzas, porque Él
nos ha devuelto la vida y no dejó que tropezaran nuestros pies. R/.
Cuantos temen a Dios, vengan y escuchen, y les diré lo que ha hecho por
mí; a Él dirigí mis oraciones y mi lengua le cantó
alabanzas. R/.
Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica, ni me retiró
su gracia. R/.
ACLAMACIÓN
(Jn 6,51) R/. Aleluya, aleluya.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor; el
que coma de este pan vivirá para siempre. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 6, 44-51
Yo les aseguro: el que cree en mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Sus padres comieron el maná en el desierto y sin embargo, murieron. Éste es el pan que ha bajado del cielo para que, quien lo coma, no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre, y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
La certeza de nuestra futura muerte nos angustia. Esa angustia se desmorona y desaparece cuando entendemos que Jesús, el Hijo de Dios, ha vencido a la muerte para siempre.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios nuestro, que por medio de estos dones, que vas a convertir en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, nos haces participar de tu misma vida divina, concédenos que nuestra conducta ponga de manifiesto las verdades que nos has revelado. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio 1-V de Pascua
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (2 Co 5, 15)
Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí mismos, sino para El, que murió y resucitó por ellos. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, tú
que nos has concedido participar en esta Eucaristía, míranos con
bondad y ayúdanos a vencer nuestra fragilidad humana, para poder vivir
como hijos 5 tuyos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
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